Trabajos Científicos

  • Gaetano Mosca y el pensamiento liberal

Resumen

Abstract

I

Gaetano Mosca, el hombre de cuyo nacimiento se conmemora el centenario este año, ocupa un lugar muy importante en la historia de las doctrinas políticas y, por lo tanto, es muy conocido por los que se dedican al estudio de esta materia. Sin embargo, su nombre es casi completamente ignorado por el gran público, incluido el público que tiene un alto nivel de cultura general, no solamente en el extranjero sino también en su propia patria, en Italia. Quiero mencionar este hecho por que no es fruto de simple casualidad, sino síntoma de un fenómeno (del cual hablaremos más a propósito dentro de unos minutos y que Mosca mismo denunció, aunque en términos generales, sin referirse a sí mismo), fenómeno por el cual las ideas políticas corrientes, a pesar de su aparente variedad, pueden reconducirse todas a la misma raíz ideológica, se alimentan todas de una única fuente filosófica y convergen a una única corriente del pensamiento político moderno. Podemos identificar esta corriente con el ideal democrático, no en general, sino como se formó al final del siglo XVIII y volvió a florecer, y sobre todo a fructificar en el terreno práctico, al final del siglo XIX y en cl siglo XX. Por esto, al recordar la obra de Gaetano Mosca, queremos no solamente rendir un homenaje a un hombre de gran valor sino también llamar la atención sobre un sector del pensamiento político moderno semiolvidado por la mayoría de la gente. Gaetano Mosca nació en Palermo en 1858 y murió en Roma en 1941. Sus obras principales son tres: la 'Teoría de los gobiernos y del gobierno parlamentario', de 1884; los 'Elementos de ciencia Política', de 1896; ampliada en una segunda edición, del año 1923; y la 'Historia de las doctrinas políticas', que se publicó por primera vez en 1933; pero que es prácticamente una sistematización del curso universitario sobre el mismo objeto. Como se ve, Mosca elaboró el núcleo esencial de su teoría en edad muy joven: en gran parte, antes de llegar a los treinta años. Mosca no tomo parte muy activa en la vida política: Sin embargo, fue diputado dos veces, subsecretario en el Ministerio, de las Colonias durante un corto plazo, al principio de la primera guerra mundial y, desde el año 1919, senador (en Italia, en el tiempo de la monarquía, el cargo de senador era vitalicio. Los senadores eran nombrados por el rey, qué les escogía, como consejo del gobierno; dentro de ciertas categorías, definidas por la Constitución y que comprendían profesores universitarios, altos oficiales, magistrados, diplomáticos, funcionarios, ex-diputados, etc. ). Durante casi medio siglo, es decir entre 1885 y 1933, Mosca fue profesor en varias Universidades, en Palermo, en Roma, en Turín, en Milán y nuevamente en Roma, dónde, entre los años 1923 y 1933 enseñó historia de las doctrinas políticas.

II

Gaetano Mosca fue un investigador de la ciencia política. ¿Qué entendió él al hablar de ciencia Política? entendió el descubrimiento y el estudio de las leyes constantes a las cuales los fenómenos políticos obedecen. Ciencia, en primer lugar, práctica; y ciencia práctica entre otras ciencias prácticas y no ciencia que quiera sobreponerse a las otras o resumirlas. Por eso, Mosca prefirió el término 'ciencia política' al término ''sociología' que en el concepto de muchos, incluido el que se considera su fundador, Auguste Comte, se coloca a la cumbre jerárquica de las ciencias. Por lo tanto, hablando en términos generales, nos encontramos en el mundo del positivismo. Sin embargo, tenemos que hacer dos observaciones para enfocar bien el concepto de ciencia política. Por un lado, no estamos en un contraste tan grande como se podría creer con el idealismo, a menos de entender el idealismo, en un sentido demasiado literal y perentorio cuando se niega la posibilidad de tratar el mundo de la historia con los criterios de las ciencias empíricas. Por otro lado, estamos muy lejos del abstracto racionalismo del ideal matemático del siglo XVIII, en el cual se reconoce la soberbia de la gnoseología cartesiana y que permitía a Mme. de Stäel que, sin embargo, era una mujer inteligente, preguntarse por que no se podrían establecer tablas, semejantes a la tabla de multiplicación o a la tabla de logaritmos, para solucionar todos los problemas políticos, sobre la base de las estadísticas y de los hechos positivos averiguados por cada país. La ciencia política no es ciencia de fines. No es arte político, ni en el significado maquiavélico de arte de conservar el poder y de mantenerlo, ni en el significado de que suministre preceptos morales o dicte normas de conducta, práctica. Nos encontramos, al contrario, frente a un esfuerzo para explicar los hechos. La comparación que espontáneamente se nos presenta, y que el mismo Mosca hace al principio de su tratado de ciencia política, es la comparación con la economía política. También la economía política busca la explicación de los hechos reales, las leyes a las cuales los fenómenos económicos obedecen, sin dar de ellos una evaluación ética. Lo que no justifica las acusaciones de insensibilidad moral que a veces se dirigen contra la economía política, porque ésta no se identifica con la política económica, que precisamente busca el camino para llegar a ciertos resultados. Naturalmente, la economía política es el mejor auxilio de la política económica (y ojalá que los que tienen los planes más ambiciosos de política económica hubieran estudiado más profundamente la economía política!). La semejanza entre la ciencia política y la economía política desaparece si nos fijamos sobre el respectivo estadio de desarrollo. En efecto, Mosca reconoce que el descubrimiento de las leyes que rigen los fenómenos políticos está todavía en una fase embrionaria, semejante a la fase en que la economía política se hallaba mucho tiempo atrás, a tal punto que Mosca llega a preguntarse si la ciencia política merezca ya, plenamente, el nombre de ciencia.

__________

Hemos dibujado hasta aquí el campo de la actividad científica de Gaetano Mosca. Veamos ahora, antes de hablar de sus teorías propiamente dichas, las características generales con las cuales él nos aparece al leer sus obras. La primera impresión que el nos da es la de la enorme amplitud de sus conocimientos históricos, fruto de una vida entera dedicada al estudió de la historia. Nosotros estamos acostumbrados a movernos idealmente en el mundo de la civilización greco-romano-cristiana y sólo a veces, lanzamos unas miradas distraídas a las civilizaciones lejanas en el tiempo o en el espacio. Gaetano Mosca no tiene esta limitación. La antigua Persia, la civilización incaica, las costumbres de los aborígenes de la Tasmania, las instituciones de la China imperial: todo le es igualmente familiar; así se le oye criticar una, opinión de Machiavello con las palabras pronunciadas sobre el mismo sujetó por un oficial de la corte de Gengis Kan o comparar la estructura de la burocracia de los Faraones con la de la Rusia zarista. La segunda característica de la obró de Mosca, que, contrariamente a lo que ese podría creer, no contrastó con la primera, es la ausencia de cualquier intento de aplastar al lector bajó el peso de la ecudicción. El estilo es sencillo, casi de conversación, con poquísimas referencias biográficas, bibliográficas o cronológicas. Otra característica es el acento puesto sobre los factores psicológicos. En una época en que hay una tendencia tan fuerte a buscar el origen de los hechos políticos en la estructura económica de la sociedad o en los intentos racionales de algunos estadistas o en los planes criminales de otros, se siente uno llevado a un plan completamente distinto e infinitamente menos árido al oír hablar de las pasiones humanas, de las reacciones sentimentales, de los impulsos generosos o egoístas como de los principales elementos motores de la historia. En este sentido, Mosca es verdaderamente la antítesis de Karl Marx, porque mientras de Karl Marx, Geórge Bernard Shaw podía decir que no había nada en su obra que él no hubiese sacado de los libros, bien podemos decir que en la obra de Mosca no hay nada que él haya sacado solamente de los libros, sino también y principalmente de un estudio profundo y directo de la psicología individual y colectiva.

__________

¿Por qué colocamos a Gaetano Mosca entre los maestros del pensamiento liberal? El hecho de que él mismo se califique de liberal no es una razón válida, pues él nos enseña en varias oportunidades a sospechar de los calificativos que uno aplica a sí mismo, aunque lo haga con plena buena fe. La verdadera razón (aparte de las que resultan de la esencia misma de su obra) es que no hay página de sus libros en que él no nos aparezca libre, como solamente puede serlo quien haya asimilado el concepto de libertad, tal como se formó al principio del siglo XIX, al superarse las posiciones filosóficas que habían preparado la revolución francesa, al componerse el contraste entre razón e historia y al entenderse la historia entera como obra del espíritu y por eso de la libertad; y en que no se nos aparezca, por lo tanto, capaz de entender, es decir, de revivir en sí mismo, los aspectos más variados de este eterno proceso espiritual.

III

El elemento fundamental de la doctrina de Gaetano Mosca es la teoría de las élites o de la clase dirigente o, como él generalmente la llama, de la clase política, es decir, la comprobación de que en cada sociedad hay una minoría que gobierna y una mayoría que es gobernada, que es dirigida, que obedece. Naturalmente, con esto no se quiere decir que esta ley fue descubierta por Mosca solo ni por primera vez ( en efecto, ninguna ley, de ninguna ciencia, tiene un padre solo, claramente identificable), sino que fue él quien la enunció científicamente e hizo de ella la columna principal de un sistemas de ciencia política. Mosca no se refiere al aspecto exterior y obvio del fenómeno por el cual en cada sociedad hay una jerarquía de funciones, sino investiga las leyes constantes según las cuales una élite dirigente o clase política se forma, conquista el poder y lo mantiene o lo pierde. En este estudio, protagonistas de la historia no son los grandes hombres (jefes de estado, generales, fundadores de religiones, etc.) ni tampoco las naciones enteras, sino los grupos sociales, las categorías, las clases que cada sociedad orgánicamente se compone. Y al hablarnos de esos grupos, Mosca los representa en su integridad; es decir, no sobre la base de una sola característica (por ejemplo el lugar que ocupan en la estructura económica), sino también por su mentalidad, inclinaciones, ambiciones, calidades y defectos morales. El objetó principal da las investigaciones de Mosca es el elemento de cohesión que hay en cada sociedad y que él llama la fórmula política. Ninguna clase dirigente está satisfecha con justificar su poder con el hecho mismo de ejercerlo. Todas, al contrario, quieren dar a ese poder una base más firme, presentándolo como la consecuencia necesaria de un sistema de principios religiosos, morales o racionales. Este sistema es, precisamente, la fórmula política. La fórmula política puede ser de los tipos más variados (en sociedades primitivas puede consistir hasta en un conjunto de supersticiones groseras); pero cuanto menos el poder de la clase dirigente está basado en la fuerza material, tanto más la fórmula política tiene que ser aceptada, entendida, considerada fundamentalmente justa por sectores bastante amplios de la mayoría gobernada; y, para ser aceptada por ellos, tiene que corresponder al nivel cultural de ellos. Por consiguiente, ninguna fórmula, nacida en cierto ambiente político, puede ser transplantada en otros, de distinto nivel cultural, sin ser irás o menos radicalmente defórmala. Finalmente, la fórmula política actúa formando no solamente las instituciones políticas propiamente dichas, sino también lo que Mosca llama la defensa jurídica de la sociedad. La defensa jurídica es el conjunto de los mecanismos sociales (costumbres, hábitos, reglas de respetó recíproco, complejos psicológicos, ambiciones, temores, hasta supersticiones) gracias a los cuales el sentido moral de la mayoría de los individuos, siempre en equilibrio inestable entre el impulso del interés egoísta y la repugnancia a perjudicar a los demás, se encuentra colocado frente a la perspectiva de un premio o de una sanción legal o moral, fortificado, protegido contra las tentaciones, de modo que cl individuó no se convierte, sino por excepción, en un enemigo de la sociedad. Alrededor de estos conceptos fundamentales (clase política, fórmula política, defensa jurídica); Mosca trabaja incansablemente analizando los factores religiosos, morales, políticos, psicológicos, culturales, económicos, etc., que pueden consolidar o debilitar el equilibrio político. Mosca rechaza por completo las teorías que tratan de explicar la historia sobre la base de un solo elemento; por ejemplo, el clima o la raza o la selección y, por lo tanto, considera exacto sólo en mínima parte lo que escribieron en este sentido Montesquieu o Gobineau, o los que como Spencer intentaron aplicar a las sociedades humanas los principios evolucionistas darwinianos. Al contrario, Mosca acepta casi todas las clasificaciones tradicionales que se encuentran en la historia de las doctrinas políticas. (por ejemplo, la división de los sistemas de gobierno en monárquicos, aristocráticos y democráticos). Las acepta como clasificaciones abstractas, semejantes a las del economista, que cuando dice que el hombre en ciertas circunstancias se conduce en cierto modo, no lo dice porque haya hombres exactamente así ni circunstancias exactamente así, sino porque esa abstracción le permite enunciar una ley general. Mosca mismo hace una de esas clasificaciones abstractas cuando divide los sistemas políticos en dos categorías: el sistema autocrático y el liberal. En el primero, el poder, cualquiera que sea su origen, religioso o racional, desciende desde lo alto, en una escala jerárquica. En el segundo sube desde abajo, aunque no necesariamente por medio de elecciones, ni desde la mayoría de los individuos que componen la sociedad. Además de estas dos categorías, Mosca reconoce dos dinamismos dos tendencias opuestas, que llama aristocrática y democrática, que respectivamente influyen para estabilizar el poder en las manos de los que ya lo ejercen o para renovar más o menos drásticamente la clase dirigente. Finalmente, concluye que una sociedad está caracterizada mucho más por la preponderancia de una u otra de estas dos tendencias, que por el hecho de acercarse más a una que a otra de aquellas dos categorías abstractas.

__________

Mosca estudia minuciosamente los factores equilibradores y desequilibradores de una sociedad, entendiendo por factores equilibradores no los que cristalizan una sociedad, sino los que le permiten desarrollarse y transformarse gradualmente, sin cambios violentos. Hay factores equilibradores de carácter político-jurídico. Hay, por ejemplo, la separación de los poderes, en un sentido más substancial que formal (No sirve para nada separar formalmente el poder ejecutivo del legislativo si de hecho el primero está sometido al segundo. Tampoco sirve tener una monarquía constitucional si se quita al jefe de Estado todo prestigio tradicional, el apoyo de ciertos grupos sociales o, en general, lo que necesita para equilibrar el poder de la asamblea electiva). Hay también la separación de los poderes religiosos y civil, que es importante porque sin ella el poder civil no tiene la elasticidad necesaria para adaptarse a nuevas circunstancias. Hay (y sonde más valor), factores equilibradores de carácter psicológico, moral y social; que la clase dirigente tenga conciencia de serlo, de sus responsabilidades, de sus deberes y derechos; que la clase dirigente, aunque renovándose constantemente, gracias a una continua selección de elementos procedentes de otros grupos, no sea, en su conjunto, de formación reciente. Mosca atribuye a este factor una gran importancia. El observa quede todos modos el principio hereditario juega un papel destacado, porque, a menos de suprimir enteramente la familia, los hijos de los que ocupan posiciones eminentes tienen una ventaja sobre los demás en educarse y prepararse para ejercer a su vez, una función importante. (Hasta lo que oyen de sus padres alrededor de la mesa a la hora de la comida es una lección insustituible). Y, agrega Mosca, es preciso que los que en su gran mayoría formarán parte de la clase dirigente futura no obsorban solamente las ideas iconoclastas, la escasa repugnancia hacia la violencia, el escaso respeto por la legalidad, que prevalen en las clases dirigentes de formación reciente, salidas de un proceso revolucionario o semi-revolucionario.

__________

Entre los factores desequilibradores, uno de los más salientes es, según Mosca, la separación demasiado marcada entré los grupos sociales distintos; es decir, el hecho de que amplios sectores sociales vivan prácticamente fuera del sistema. 'Pero aquí tampoco Mosca se refiere solamente a un fenómeno económico. El nota que cuando en una sociedad, a pesar de las más grandes diferencias en el goce de los bienes materiales, todos tienen la sensación, de pertenecer a un mismo mundo, de ser elementos más o menos variados y más o menos afortunados pero complementarios de un mismo organismo, cuándo hay un patrimonio común de creencias, entonces hay una fuerza de cohesión muy grande y permite ver no solamente a los campesinos y a la nobleza de España luchar juntos contra los ejércitos franceses, sino también a los campesinos y a la nobleza de la Vandea luchar juntos contra la revolución. Al contrarió, lo que creó en un grupo social, a pesar de cualquier mejoramiento del nivel de vida, la hostilidad hacia otros grupos es la sensación de pertenecer a ambientes distintos, la conciencia que existe un mundo cuyo acceso (para usar las palabras de Mosca mismo) 'está obstruido por un hilo de seda sutilísimo, pero al cuál difícilmente se puede pasar por encima: es decir, la diferencia de cultura, de modos, de hábitos sociales'. Cuando este fenómeno se produce, la clase que se siente excluida tiende a crear dentro de su propio seno, como un embrión de clase dirigente suya, una especie de shadow ruling class, 'de sombra de clases dirigente'. Y, si las, circunstancias lo permiten, esta clase dirigente embrionaria desencadena un proceso revolucionario, con sus varias fases: la elaboración de una nueva doctrina; el proselitismo; la fase durante la cual los innovadores, por razones de propaganda, recargan las tintas, ponen el acento exageradamente sobre ciertos aspectos de la sociedad que quieren destruir; sobre todo, disfrutan de la tendencia general por la cual se subrayan los defectos y las culpas de las clases y corrientes que han pasado de moda y no se ven o se excusan los daños, semejantes o más graves; que la corriente a la moda hace o amenaza hacer; finalmente, la fase que Mosca llama de la hipocresía, durante la cual los innovadores, en contacto con la realidad, empiezan a transigir con la pureza de sus ideales, bajo el pretexto de que el fin justifica los medios.

__________

Pero, según Mosca, el mayor peligro consiste en que una sociedad se constituya sobre la base de la aplicación severamente lógica de un solo principio. 'Cualquier ordenamiento simplista', dice, 'fundado sobre un principio absoluto, que hace que toda la clase política sea organizada sobre un tipo único, hace difícil la participación de todas las influencias sociales en la vida política y aún más difícil el control que cada una puede ejercer sobre las demás'. Esta coexistencia de concepciones, de creencias, de intereses distintos, este equilibrio y recíproca colisión de corrientes opuestas no pueden obtenerse si todos, bajó una superficial variedad de actitudes, empujan, aunque con varias intensidades, en la misma dirección. Pueden, al contrario, obtenerse solamente si hay quien trabaje para fortificar, Entre las tendencias opuestas, la que en un momento dado es la más débil. Mosca sintetiza muy eficazmente este concepto diciendo que 'en el fondo se trata de seguir la regla contraria a la que adoptan, consciente o inconscientemente, los oportunistas de todos los tiempos y de todos los países'.

IV

Estas son las conclusiones a las cuales Mosca llega con sus estudios. Veamos ahora en qué medida sirven para interpretar los problemas políticos contemporáneos. En suma (y no olvidemos nunca que lo que dijo empezó a decirlo hace sesenta o setenta años Mosca ve el estado liberal colocarse sobre un plano inclinado, que lo llevará hacia la democracia integral y al colectivismo, con la formación gradual de regímenes antiliberales, caracterizados por tres aspectos principales: el comunismo, el autoritarismo burocrático y el sindicalismo. No olvidemos tampoco que estamos hablando en un plano de ciencia política y no de polémica política contemporánea, y que, por lo tanto, tenemos que emplear una terminología científica. Por ejemplo, si usamos la palabra 'democracia' en el significado que ha tomado corrientemente, de sinónimo de libertad, de igualdad delante de la ley, de antítesis única de la tiranía, no podemos entendernos (En el lenguaje corriente la filosofía es el arte de soportar las desgracias con serenidad, pero sobre esta base terminológica no se podría plantear ninguna discusión filosófica). ¿Cuáles eran, según Mosca, las causas del peligro que amenazaba a la libertad? en primer lugar, los defectos del sistema parlamentario, no en sí mismo, sino por el carácter que había tomado, de medio de aplicación de la democracia abstracta, more geométrico demonstrata. Aquí recordaremos que la doctrina ha percibido, claramente, la diferencia entre el ideal democrático y el ideal liberal. El ideal democrático procede del racionalismo, del jusnaturalimo, del iluminismo francés y en general del pensamiento del siglo XVIII. Interpretaba la sociedad más o menos contractualísticamente, como cosa externa. o posterior a los hombres y creada por ellos para fines libremente escogidos. Considera los hombres cómo entidades idénticas y mecánicamente acercadas la una a la otra. El ideal liberal es el fruto de la superación de estas posiciones; de la superación del racionalismo por el criticismo y el idealismo; sobre todo, de un concepto enteramente distinto de la libertad, entendida no como dato natural sino como transformación y desarrollo de la personalidad de cada uno. De estos dos ideales surgen naturalmente distintas actitudes de carácter práctico. En el caso del ideal liberal: más variadas, más dúctiles, más tolerantes, más dispuestas a entender los infinitos matices y a aceptar la irreparable limitación de las cosas humanas. En el caso del ideal democrático: más intransigentes, más mecánicas, refractarias al compromiso. No podemos sorprendernos que el ideal liberal, sobre todo después de la conquista del poder por parte de los que fueron sus campeones, lleve a posiciones conservadoras y favorezca la tendencia a erigir la libertad en monopolio o en privilegio. Pero tampoco podemos sorprendernos de que el ideal democrático cabe por prescribir la evasión mental de la realidad, fatalmente repugnante a la razón pura, y de construir, a la luz de la razón pura, un esquema político abstracto, para realizarlo en seguida, sobre la tabula rasa obtenida mediante la eliminación de cualquiera herencia histórica o tradicional. Durante todo el siglo XIX los dos ideales actuaron con una relación recíproca de frères ennemis, de hermanos enemigos; y esta relación, al mismo tiempo de alianza y de antítesis, fue la que hizo posible la creación de un nuevo equilibrio en reemplazo de la sociedad del Setecientos y el espléndido desarrollo de la civilización occidental contemporánea. En teoría, cualquiera alteración de este equilibrio habría sido peligrosa. Pero el peligro real y actual, que Mosca veía, estaba en el hecho que al final del siglo XIX todas las fuerzas políticas se iban concentrando detrás del ideal democrático y propugnando aquella organización de la sociedad sobré la base de un solo principio, que él consideraba dañosa en extremo. Sabemos que Mosca no está solo al denunciar los peligros de la democracia. Que, al contrario, se encuentra en buena compañía. En compañía de muchos de los hombres más destacados del siglo XIX, como Tocqueville, Pareto, Ortega y Gasset, etc. en compañía (diríamos, a título póstumo) de muchos contemporáneos nuestros: por ejemplo, de muchas figuras de la corriente del pensamiento político que en los Estados Unidos se llama neo-conservative (neo-conservadora), porque allí no se puede usaren este significado el término 'liberal', que significa ultra-radical. El conjunto, en los últimos cien años fueron muchos los que analizaron el proceso por el cual la aspiración a la igualdad y a la uniformidad, que es propia del ideal democrático, acaba por sofocar el desarrollo de la libertad; conduce a otorgar derechos cuya gratuidad constituye, su desvalorización previa; actúa sobre la base no de la madurez efectiva de la colectividad, sino de una madurez solamente supuesta o racionalmente postulada; dibuja la trágica trayectorias por la cual se empieza predicando la religión de la libertad y se acaba celebrando sus misas negras. Mosca fija en particular su atención sobre dos factores: la debilidad de la clase dirigente y la degeneración del sistema representativo. Encuentra que la clase dirigente no ha entendido correctamente el proceso formativo del estado liberal. Por un lado, ha sido egoísta o por lo menos poco hábil; por ejemplo, complaciéndose de la ostentación, exterior de su poder y prosperidad económica. Por otro lado, ha sido impregnada, sobre todo en los países latinos, del concepto abstracto de la democracia y de la filosofía correspondiente, a exclusión, de cualquiera otra; ha quedado convencida ella misma de que el ideal democrático es el único defendible en el mundo moderno y que la democracia es la desembocadura natural del liberalismo y no su antítesis, así que hasta los intereses más conservadores se amparan detrás de aquel ideal. En conjunto, no ha adquirido la conciencia de ser, una clase dirigente y ni siquiera de la necesidad que haya una clase dirigente; y hasta ha perdido el valor físico, sin el cual, también en una sociedad altamente civilizada, los que tienen las más altas responsabilidades no pueden defender los derechos que corresponden a esas responsabilidades. En suma, Mosca encuentra la clase dirigente intelectual y moralmente desarmada, frente a los peligros que amenazan a la libertad. Mosca piensa que en estas circunstancias el sistema representativo se transformará fatalmente en una fuerza disgregadora. Concentrando la aplicación del principio del auto?gobierno a la cumbre de las instituciones políticas, es decir, en la elección de una asamblea todopoderosa, y suprimiéndolo en todos los otros planos y sectores, se destruirá el equilibrio de los poderes y de las fuerzas políticas; y la mayoría de los intereses, de las aspiraciones, de las influencias, que todas, en su insuprimible variedad, tendrían que concurrir a alimentar, y a limitar el poder político, dejarán, de hecho, de estar representadas en la escena política. A medida que la aplicación del sistema representativo se haga más amplia, pero siempre con este carácter, se formará una clase política cada día irás estrecha, que ofrecerá al elector un derecho de opción siempre irás restringido. La necesidad en que se encontrarán las facciones de esta clase política, de conquistar el favor de las masas llevará a una continúa surenchére demagógica y la asamblea electiva tendrá una creciente inclinación a establecer una relación de complicidad con la burocracia, en vez de ejercer una función de control sobre ella.

__________

Mosca considera el ideal socialista como un corolario natural del ideal democrático. Una vez que el fin de la sociedad se identifique con la realización de la perfecta igualdad, se tiene fatalmente que otorgar al Estado no solamente el poder de deducir al mínimo las diferencias iniciales entre los individuos de las nuevas generaciones sino también el poder de suprimir, a medida que surgen las nuevas diferencias, que fatalmente se forman entre ellos gracias a las distintas cantidades de inteligencia, de buena voluntad o de suerte que cada uno de ellos posee. Mosca no cree que con semejante política la libertad pueda sobrevivir ni que se pueda conseguir un mayor bienestar colectivo. Niega que los defectos y las injusticias que se encuentran en el sistema llamado capitalista estén relacionados con el régimen de la propiedad privada y que un cambio radical de la estructura económica pueda hacer operantes cualidades del hombre, ahora escondidas o neutralizadas. Al contrario, piensa que las peores características del hombre, y sobre todo la aspiración a gozar de una posición privilegiada, encontrarían un amplísimo campo para manifestarse en un sistema en que la producción y la distribución de la riqueza se encontraran bajo un control político y dependieran de una clase dirigente burocrática. Dé un eventual experimento colectivista (o socialista o comunista: esos términos eran más o menos sinónimos al final del siglo pasado) piensa que 'pesará terriblemente sobre el destino de la generación sobre la cual se efectuará. Esta, combatida entre la revolución y la inevitable reacción, será de todos modos forzada a volver hacia un tipo de gobierno mucho más autoritario del cual estamos acostumbrados y tendrás qué sufrir necesariamente una decadencia de la defensa jurídica y un verdadero desastre moral y material, que en unos siglos más podrán ser estudiados con interés y quizás con cierto gusto, como un bonito caso de patología social, pero que entretanto, habrán causado sufrimientos, inenarrables a los que habrán sido sus espectadores y víctimas'.

__________

Tampoco Mosca tiene confianza en los experimentos semi-socialistas, gracias a los cuales el Estado interviene usando los recursos fiscales para redistribuir la riqueza y dictando ciertas orientaciones a la producción. Mosca reconoce que 'este concepto encuentra la simpatía de muchos conservadores, porque parece satisfacer a los 'socialistoides', es decir, a la muchedumbre de los que, sin ser colectivistas, crean el ambiente de simpatía en el cual el partido colectivista prospera'. Con un experimento de este tipo 'no se realizaría el colectivismo integral, no desaparecerían las desigualdades sociales y, por lo tanto, los reformadores tendrían siempre algo substancial que pedir, pero se alteraría gravemente toda la economía de la sociedad llamada burguesa'. Y Mosca sigue sorprendiéndose de que los que no aceptan las teorías colectivistas 'esperen neutralizarlas y combatirlas operando en forma de empeorar, las condiciones económicas, generales'.

__________

Finalmente, Mosca manifiesta sur desconfianza en el socialismo cristiano diciendo: 'Es vana la esperanza que el ramito cristiano, injertado en el tronco socialista, pueda modificar sus frutos, quitándoles todo sabor amargo, toda fuerza dañosa y convirtiéndoles en frutos dulces y saludables'.

__________

Hemos dibujado (o mejor dicho Mosca ha dibujado para nosotros) un cuadro preocupante. Pero, ¿qué caminó nos indica Mosca, distinto del que, en su opinión, nos conduce al desastre? hay en sus obras muchas Sugestiones y consejos prácticos, como los que se refieren a ciertas reformas del sistema representativo, a la descentralización de los poderes públicos, al fortalecimiento de la clase media, etc. Sin embargo; no hay verdaderas recetas políticas. Ya hemos dicho que la suya es ciencia política y no un manual de arte político. Ciencia que estudia hechos y no que dicta normas. A pesar de eso, yo creo que su obra constituye un aporte positivo al estudio de los problemas políticos contemporáneos. Con esto no quiero decir que se tengan que aceptar necesariamente sus ideas, sino que hay una lección que todos podemos aprender de él: la necesidad de ampliar nuestro horizonte mental, de liberarnos de la que él llama la superstición del siglo, es decir, la creencia que la aplicación integral de una doctrina pueda llevar ala humanidad a una especie de arribó a la perfección; la necesidad de preguntarnos a cada momento si lo que nos aparece como un entero mundo ideológico no sea en realidad un valle angosto, tal que si supiéramos levantarnos al nivel de las montañas que lo rodean se nos presentarían panoramas insospechados; la necesidad de desarrollar el estudio de la ciencia política. Desaprender (Mosca dijo en varias oportunidades) es siempre más difícil, pero a veces más necesario que aprender. En mi opinión, difícilmente podríamos rechazar esta lección en una época en que las buenas intenciones fracasan tan lamentablemente y en la cual es preciso preguntarse si la causa del fracaso está solamente en la fuerza de las intenciones opuestas y no también en algún error básico de los que tienen esas buenas intenciones. En una época en que se ven movimientos, partidos y pueblos enteros intentar, con gran entusiasmo, subir por la cuesta que lleva a la conquista de la libertad y equivocarse de camino; se les ve así, después de tantos esfuerzos, llegar a la cumbre nada más que para reflejarse en la cabeza de Medusa de la tiranía. Y, como tengo la gran satisfacción de hablar a muchos jóvenes, estudiantes de ciencia política, quiero dirigirme por un momento a ellos en particular, para darles modestamente dos consejos. Se dice que la juventud, por su naturaleza, va en busca continua de novedades. Ojalá que así fuera siempre, porque sin este impulso renovador la humanidad se fosilizaría muy pronto. Pero hay en la juventud también una tendencia hacia el conformismo, más fuerte de lo que se cree generalmente. Hay, en efecto, la tendencia a seguir la moda. Y seguir la moda es conformismo. Esta tendencia es particularmente peligrosa hoy día, mientras estamos metidos hasta el cuello en conformismos disfrazados de anti-conformismos y rodeados no de ideas modernas sino de letreros nuevos aplicados a supersticiones viejísimas. El primer consejo es, entonces, evitar seguir la moda, aunque sea la última moda y aún más, si fue la moda ya durante veinte o cincuenta, o cien años atrás. El segundo consejo es que cualquiera posición dialéctica que prefieran defender, en la teoría o en la práctica política; cualquier papel que quieran jugar en la concordia discors de una sociedad libre, siempre se acerquen a los problemas con mente abierta y con un espíritu que definiré con una sola palabra: la palabra con la cual quiero terminar este breve discurso; una palabra de la cual los chilenos también pueden estar, orgullosos, porque ha sido respetada durante toda la historia de Chile y porque hace ciento cincuenta años fue creada por primera vez en el idioma castellano, como antítesis de la palabra 'servil': Quiero decir la palabra 'liberal'.