Crónicas

  • Servicio Nacional de Salud Escuela de Servicio Social Dr. Alejandro del Río

Resumen

Abstract

Asistentes sociales profesores.

268. Argandoña Rivera, Alicia 269. Arellano Silva, Mireya 270. Areyuna Areyuna, Rebeca 271. Arias Castro, Eliana 272. Acevedo García, Marlene 273. Benito Miranda, Rosa 274. Bustos Julián, Rebeca 275. Díaz Tapia, María Inés 276. Hernández Jéldrez, Seomara 277. Lira Cáceres, Regina 278. Lira Saint-Jean, Ximena 279. Maturana Myers, LucÍa 280. Melo Pemjean, Sonia 281. Osorio Lagreze, María Cristina 282. Pickering Lenin, Silvia 283. Rodríguez Díaz, Teobalda 284. Santana Benítez, Juana 285. Soto Maturana, Victoria 286. Torán Reyes, Alicia 287. Aranguiz Gómez, Nelly

Profesores de la Escuela de Servicio Social.

288. Amunátegui Mönckeberg, Luis 289. Bravo Murthy, Jorge 290. Domínguez Correa, Oscar 291. Díaz Romo, Gastón 292. Gálvez Blanco, Ricardo 293. Greppi Lubiano, Claudio 294. Gomberoff Jodorowsky, Mario 295. González Stuardo, Manuel 296. Jara Miranda, Eduardo 297. Karedina Fariña, Oscar 298. Kalawsky Boza, Alexander 299. Pino Barrios, Rafael 300. Roesster Bonzi, Emilio 301. Soto Moreno, Jorge 302. Villegas Mantel, Sergio 303. Catalán de Araneda, Hilda 304. Contreras Hermosilla, Angélica 305. Flores Azúa, Ornella 306. López Ramos, Norma 307. Mendoza Rodríguez, Arllite 308. Kaempfer, Ana Marta 309. Pinto Santa Cruz, Asa María 310. Rousseau Mandolini, Silvia 311. Silva Kause, Blanca 312. Zamora Morales, Raquel 313. Zemelman Gumona, Miriam

Colaboradoras de la docencia.

1. Amunátegui Stewart, Felipe 2. Auger Labarca, Iván 3. Carrasco Vásquez, Carlos 4. Davis Chernomordic, Margarita 5. Díaz Doblete, Marco Antonio 6. Facuse Heresi, Juan 7. Fernández Fredes, Francisco 8. Figueroa Quintetos, María Angélica 9. Fischman Cohan, Hernán 10. Fortín Cabezas, Waldo 11. Ibáñez Lorca, René 12. Inostroza Sáez, Omar 13. Insulza Salinas, José Miguel 14. Lavados Monte, Iván 15. Ochsenius Vargas, Jorge 16. Richardson Almarza, Luis Felipe 17. Schaerer Torres, Lince 18. Ugarte Soto, Carlos 19. Veloso Pottstock, Adriana 20. Verdugo Lay, Aliro 21. Yáñez Lara, Hugo 22. Zuloaga Vargas, Antonio

Elección Decano.

En Santiago, a 25 de abril de 1968, siendo las 19 horas, se reunió la Facultad de Ciencias jurídicas y Sociales, bajo la presidencia del Vicerrector, don Luis Ceruti, actuando de Secretario el titular, don Luis Cousiño Mac-Iver y con asistencia de los siguientes miembros: Ahumada, don Hernies; Albónico, don Fernando; Alegría, don Mario; Almeyda, don Clodomiro; Anabalón, don Carlos; Araneda, don Hugo; Auger, don Julio; Avila de, don Alamiro; Aylwin, don Patricio; Bascuñán, don Aníbal; Bell, don Eduardo; Benavente, don Darío; Bonnefoy, don Claudio; Bórquez, don Héctor Bunster, don Alvaro; Campos, dan Fernando; Camus, don Carlos; Carvallo, don Sergio; Carrasco, don Juan; Casarino, don Mario; Cid, don Benjamín; Cifuentes, don Humberto; Colombo, don Juan; Contreras, don Mario; Correa, don Enrique; Cumplido, don Francisco; Drapkin, don Alvaro; Echavarría, don Alberto; Escala, don Enrique; Escudero, don julio; Etcheberry, don Alfredo; Eyzaguirre, don Rafael; Eyzaguirre, don Jaime; Ewing, don Arturo; Fernández, don Angel; Figueroa Tagle, don Gonzalo; Figueroa Yáñez, don Gonzalo; Flisfisch, don Mauricio; Fuenzalida, don Sergio; Fueyo, don Fernando; Gaete, don Alfredo; Gajardo, don Enrique; Grinberg, don León; Guzmán, don Jorge; Guzmán, don Diego; Henríquez, don Oscar; Hernández, don Gonzalo; Herrera, don Jorge; Hoyos, don Francisco; Hübner, don Jorge Iván; Humeres, don Héctor, Lagos, don Ricardo; Lasalvia, don Rafael; León, don Avelino; López, don Edgardo; Matus, don Guillermo; Melo, don Benjamín; Méndez, don Ramiro; Millas, don Jorge; Molina, don Raúl; Mori, don Camilo; Mosquera, don Mario; Mujica, don Fernando; Munita, don Enrique; Novoa, don Eduardo; Olate, don Wenceslao; Orpina, don Jaime; Ovalle, don Jorge; Oyarzún, don Rubén; Pacheco, don Máximo; Pereira, don Hugo; Pérez, doña Alicia; Pinto, don Humberto; Prats, don Belisario; Puga, don Eugenio; Quinzio, don Jorge Mario; Ramírez, don Daniel; Rettig, don Raúl; Rioseco, don Alberto; Rodríguez, don Jorge; Ruiz, don Carlos; Ruiz, don Marcelo; Salvat, don Manuel; Schiessler, don Guillermo; Schweitzer, don Miguel; Serani, don Alejandro; Tapia, don Jorge; Urrutia, don Manuel; Urzúa, don Germán; Varas, don Fernando; Walker, don Francisco; Zenteno, don Julio; Zuloaga, dan Antonio; Alessandri, don Arturo; Fontecilla, don Rafael; Silva, don Pedro; Barros, don Ernesto; Lira, don Pedro. El señor Vicerrector manifestó que la sesión tenía por objeto proceder a la elección de la persona que debe servir el cargo de Decano de la Facultad por un nuevo período de tres años, a contar desde el día primero de junio próximo y que, conforme al Estatuto Orgánico se encontraba presente más de la mayoría absoluta de los miembros de la Corporación con derecho a voto, pues el quórum es de cincuenta y un profesores y la asistencia era, en ese momento, de más de sesenta. A continuación, el Secretario dio lectura al Edicto del Rector, de fecha 8 de mano, por el cual cita a la Facultad a la presente sesión, asimismo como a las disposiciones de los artículos 46, 47 y 48 del Estatuto Orgánico que se refieren a las elecciones universitarias. Asimismo, el Secretario dio lectura a una comunicación remitida al señor Vicerrector por don Enrique Silva Cimma, en la cual manifiesta que él siempre ha expresado su propósito de mantenerse al margen de una contienda por el cargo de Decano, por lo cual le han sido desagradables las noticias de prensa, tan sorprendentes como desagradables, que lo hacen aparecer como uno de los candidatos en lucha y que, en estas circunstancias, reitera de la manera más categórica y oficial que no es candidato ni postula al cargo antes referido. El profesor dos Manuel Urrutia dice que un grupo de profesores de las Escuelas de Derecho de Santiago y Valparaíso y de la Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas han estimado que debería ser elegido como Decano el profesor don Aníbal Bascuñán por sus reconocidas condiciones personales de servicio a la Universidad y de eficiencia y capacidad. Asimismo, otros profesores han estimado que una persona que da garantías suficientes para servir el cargo es don Enrique Silva y que ello explica las publicaciones de la prensa, a que se refiere su carta. Pero, agrega, que quiere hacer presente que no es posible la postulación del actual Decano, señor Velasco, por la forma cómo ha desarrollado su gestión, según antecedentes que quiere dar a conocer a la Facultad. El señor Vicerrector manifiesta al profesor señor Urrutia que la sesión tiene por objeto la elección de Decano y que, si bien no hay inconvenientes para que los señores profesores propongan a personas determinadas y exhiban sus méritos, no es del caso abrir debate sobre el particular y menos, cuando se trata de restar los méritos de otro candidato. Después de un breve debate, en que algunos señores profesores apoyan las palabras del señor Vicerrector, el profesor señor Urrutia no insiste en su propósito y se procede a la votación. El resultado fue el siguiente:

 --  Votos

Por don Eugenio Velasco

 78

 Por dos Aníbal Bascuñán

 13

 Por dos Enrique Silva

   1

 En blanco

   7

Total de votos

 99

Como consecuencia, el señor Rector proclama como elegido a don Eugenio Velasco, en propuesta unipersonal, conforme al artículo 48 del Estatuto, por haber obtenido más de los dos tercios de los votos, esto es 78 votos, siendo la anterior proporción de 66 votos. No habiendo otros asuntos que tratar, se levantó la sesión a las 20 horas.

Jubilación del Profesor Francisco Walker:

Santiago, 20 de junio de 1968.

Señor Don Eugenio Velasco L. Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile. Presente.

Distinguido señor Decano:

Me dirijo a Ud. a fin de poner en su conocimiento que por decreto Nº 1529, de 13 de mayo de 1968, del Vicepresidente Ejecutivo de la Caja Nacional de Empleados Públicos y Periodistas, despachado el 29 del mismo mes por la Contraloría General de la República, se me concedió la jubilación como Profesor de Derecho del Trabajo en la Escuela de Derecho y de Historia de los Movimientos Sociales en la Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas, ambas de la Universidad de Chile. La cátedra de Derecho del Trabajo la desempeñé por más de 40 años. Esta jubilación no significa mi alejamiento total de la Facultad, de la que soy Profesor Extraordinario desde 1926. Continuaré este año con la clase de Historia de los Movimientos Sociales, curso que no figurará dentro del plan futuro de estudios de la Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas. Espero si las fuerzas y la salud me acompañan, y si la Facultad me autoriza, hacer un curso de Derecho Especializado y Comparado en la Escuela de Derecho en 1969. Me permito informar al señor Decano que en los últimos meses, he efectuado, en mi carácter de Profesor de Derecho del Trabajo, dos estudios que creo son de actualidad y útiles, a saber: a) Análisis sobre la nueva ley de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, el cual será publicado en la revista Trabajo y Seguridad Social; b) los Derechos Sociales en la Declaración Universal de Derechos Humanos; acerca de esta materia di una conferencia en la Biblioteca Nacional, con motivo de la conmemoración del vigésimo aniversario de esa Declaración; me he puesto de acuerdo con el Director del Seminario de Derecho del Trabajo para la organización de debates de Mesa Redonda sobre el tema en referencia. Me retiro con melancólica nostalgia de la cátedra de Derecho del Trabajo, a la cual he entregado cariñosamente y con calor humano, lo mejor de mis actividades en una vida consagrada en gran parte a la Universidad de Chile. Guardo un afectuoso recuerdo de los innumerables alumnos de varias generaciones que han concurrido a mis clases; han sido mis amigos, y traté siempre de mantener con ellos sinceros lazos espirituales. Tras mi larga trayectoria universitaria, tengo la satisfacción de declarar que jamás tuve incidencias ni serias dificultades con mis estudiantes. Saluda atentamente al señor Decano, S. S. S.

 Francisco Walker Linares

 Profesor Extraordinario de Derecho del Trabajo

 

Leída la nota del profesor don Francisco Walker en que comunica a la Facultad el hecho de haber obtenido la jubilación de su cargo de profesor titular de Derecho del Trabajo y en la cual formula diversas consideraciones respecto a su desempeño y en atención a que el profesor Walker es miembro Académico de la Corporación y además profesor extraordinario, por lo cual no es procedente manifestarle los agradecimientos de la Facultad por estos medios, el Decano, con el asenso de todos los presentes, manifiesta al profesor Walker los sentimientos por su alejamiento de las actividades docentes, durante las cuales fue un ejemplo de cumplimiento de sus deberes y demostró sus grandes aptitudes de maestro. El profesor señor Walker agradece las palabras del señor Decano. Pescio Vargas, Vittorio - Fallecimiento.

Con motivo del fallecimiento del profesor de Derecho Civil de la Escuela de Derecho de Valparaíso y ex Decano de la misma, se reunió la Facultad para rendir homenaje al extinto, acordando finalmente dejar constancia en actas del pesar que causaba la sensible pérdida. A continuación se dio cuenta también de la siguiente nota de condolencia recibida de la Cámara de Diputados testimoniando el mismo pesar:

Santiago, 19 de febrero de 1968.

La Cámara de Diputados acordó transmitir a esa Facultad, por su digno intermedio, el testimonio del unánime pesar de la Corporación por el duelo que la afecta con motivo del sensible fallecimiento del señor Profesor don Vittorio Pescio Vargas. Junto con dar cumplimiento a este acuerdo de la Corporación, rogamos al señor Decano aceptar la expresión de nuestra personal y sentida condolencia. Dios guarde a Ud.

Alfredo Lorca Valencia Presidente de la Cámara de Diputados

José Luis Larraín Errázuriz Prosecretario de la Cámara de Diputados

Fallecimiento del Profesor don Jaime Eyzaguirre.

Sesión del 24 de septiembre de 1968.

Con motivo del inesperado fallecimiento del profesor Eyzaguirre el día 17 del presente mes y por las dificultades propias de la semana de Fiestas Patrias en que la Facultad estuvo en receso, el Decano da cuenta que no fue posible citarla a una sesión extraordinaria para informar al respecto y sólo ahora la corporación toma conocimiento y deja constancia en actas del sensible fallecimiento del profesor Eyzaguirre, acordando dirigir a la familia del extinto la nota que a continuación se inserta. Se deja constancia, asimismo, que la Facultad fue representada en el cementerio por el profesor de Derecho Romano y de Historia del Derecho, señor Alamiro de Avila Martel, cuyo texto del discurso también se reproduce a continuación:

Texto del discurso.

'La Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile pierde, con el desaparecimiento de Jaime Eyzaguirre, a uno de sus miembros más distinguidos. Desde su adolescencia sintió el imperativo de la vocación histórica y, llegado a ser un hombre de derecho, una de las ramas que cultivó con preferencia, en el estudio, la enseñanza y la investigación, fue la historia jurídica. Fue temprano profesor en la Universidad Católica de Chile, donde se había formado como estudiante: allí dejó su huella indeleble en un grupo de discípulos de primera calidad, continuadoras de su tarea. Al mismo tiempo, desde hace más de treinta años, estuvo vinculado estrechamente a nuestro grupo de cultores de la historia jurídica en la Universidad de Chile, de la que llegó a ser profesor de historia constitucional y luego también de historia del derecho. En estos últimos años, separándose de otras actividades, concentró su labor docente en nuestra casa como profesor de jornada completa, para la realización de las nuevas prácticas que se han planteado en la enseñanza. Pero esta sumaria enunciación de hechos no refleja todo el significado de la actuación de Jaime Eyzaguirre en nuestra Facultad: esa secuencia de misiones universitarias tiene un contenido de extraordinario valor que nos permite darle el calificativo auténtico de maestro. Su meta estuvo siempre en la búsqueda de la verdad, sin miedo a las novedades que la investigación histórica depara y que obligan a enfrentarse con la opinión común, lo que hizo con modestia de hombre de ciencia y con la entereza de quién sabe que tiene la razón. La comunicación de sus estudios, oralmente y por escrito, fue eficaz y elegante. Algunos de sus libros marcan hitos de trascendencia en la historia jurídica. Su relación humana con sus alumnos, sus colaboradores y sus compañeros, fue la de un universitario de buena ley y la de un caballero perfecto. Dotado de aguda inteligencia, su laboriosidad constante y afanosa le ha permitido dejar una obra abundante y de alto valor. La divina Providencia ha querido privar a la ciencia y al país de un hombre de tantos méritos cuando estaba en la plenitud de su vigor intelectual y de sus intensas tareas. Ese prematuro troncharse de su vida hace más dolorosa la separación. La obra realizada y su ejemplo de maestro harán el recuerdo de Jaime Eyzaguirre imperecedero en nuestra Facultad'.

Condolencia.

'Santiago, 2 de octubre de 1968.

Distinguida señora: Con motivo del inesperado fallecimiento de su ilustre marido, profesor don Jaime Eyzaguirre Gutiérrez, la Facultad de Ciencias jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, en sesión celebrada el día 24 de septiembre último le rindió un sentido homenaje, recordando sus excepcionales dotes de maestro, de jurista y de historiador, las que puso al servicio de la cátedra, en que se destacó por su elevado sentido del cumplimiento del deber, por la devoción apasionada en la enseñanza e investigación de las disciplinas a su cargo, por su espíritu forjador de alumnos y colaboradores y por encima de todo, sus condiciones humanas de lealtad, de caballerosidad y rectitud moral. La Facultad acordó, asimismo, enviar a su familia una nota de condolencia, destacando todos los valiosos servicios prestados por el egregio maestro desaparecido en hora prematura, servicios que, no solamente supo apreciar en toda su importancia, sino que juzgó siempre de trascendente valor. Al transmitir a Ud. y familia del preclaro profesor y amigo, los anteriores acuerdos, nos sumamos personalmente al acongojado sentimiento que enluta no tan sólo a su hogar, sino también las aulas de la corporación. Saludan respetuosamente a Ud. sus Ss. Ss.

 Eugenio Velasco L.

 Decano

Luis Cousiño Mac-Iver

Secretario Facultad

 

Alessandri Rodríguez, Arturo.

Con motivo de haber cumplido 50 años de labor profesional el ex Decano de esta Facultad, la Corporación le exteriorizó su homenaje con la siguiente nota:

 Santiago, 6 de abril de 1968.
 Señor Arturo Alessandri Rodríguez
 Presente.
Estimado maestro y amigo: Al cumplir Ud. cincuenta años de abogado, la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile desea testimoniarle, por mi intermedio, su profunda simpatía y admiración, su sincero reconocimiento por tan larga y brillante tarea que ha honrado al foro nacional y entregado magníficos frutos a la enseñanza del derecho, y sus mejores y más sinceros votos porque su rica existencia se prolongue en felicidad para Ud. y los suyos, en vivo y educador ejemplo para las nuevas generaciones de juristas y en cosecha provechosa para el país todo. Sus diez lustros de intensa actividad profesional pueden presentarse como arquetipo de lo que ha de ser la abogacía: inteligencia y capacidad; honradez a toda prueba y sentido de la responsabilidad; espíritu de estudio y gran preparación; claridad de razonamiento y elocuencia en la expresión; disposición al sacrificio y afán de servir. Y Ud., yendo más lejos, ha sabido añadir a la defensa acuciosa y eficaz, al informe profundo y versado, a la equidad y ponderación del árbitro, una preocupación noble e inquieta por la Orden, cuyos destinos rigiera con sabiduría y visión, y el esfuerzo generoso del tratadista insigne que ha dado prestigio al país y lustre a su cultura jurídica, aún en los más exigentes centros del Viejo Mundo. El foro nacional y Chile entero le deben, pues, justo reconocimiento. Pero para nuestra Facultad, tan jubiloso aniversario resulta inseparable, en lo sentimental y en el plano del análisis objetivo, de su inolvidable huella de profesor destacadísimo, maestro querido y respetado de miles de colegas, verdadero ejecutor de una nueva etapa en la metodología jurídica chilena, y su labor incomparable y señera de Decano, que marcó un hito muy claro en la extensa trayectoria de nuestra más que centenaria corporación, una de las cinco que nacieron junto con la Universidad misma. La Facultad se siente, pues, muy especialmente ligada a las horas de justo recogijo en que la ciudadanía le presenta su respeto y su admiración. Acontecimientos de pública notoriedad hacen imposible, por ahora, la celebración del acto con que deseamos dar énfasis a nuestros sentimientos, de los cuales esta carta es sólo un anticipo. Le ruego la amabilidad de aceptarlo para más adelante. Y permítame, que agregue mis muy personales e íntimas expresiones de hondo afecto, emocionada gratitud y profunda admiración. Porque ¿cómo podría yo olvidar en esta hora que fui su alumno, más tarde su ayudante y, al correr de los años, recibiera de sus manos mi primer nombramiento de profesor universitario y que haya gozado siempre de su amable amistad? Le saluda muy respetuosamente

 Eugenio Velasco L.

 Decano

Jurisconsultos de la Facultad.

En Santiago de Chile, a tres de octubre de 1368, siendo las 18.45 horas, se reunió en sesión solemne la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, bajo la presidencia del Decano, don Eugenio Velasco Letelier, actuando como secretario el titular, don Luis Cousiño Mac-Iver y con asistencia de numerosos miembros, así como de público en general. El objeto de la sesión fue rendir homenaje con ocasión del centenario de su nacimiento a los ilustres jurisconsultos miembros de ella, don Arturo Alessandri Palma, don Alejandro Alvarez Jofré, don Emilio Bello Codesido, don Ricardo Cabieses, don Ricardo Montaner Bello y don Enrique Matta Vial. El elogio académico de los expresados jurisconsultos estuvo a cargo del profesor señor Guillermo Feliú Cruz.

Interinato del Profesor Auxiliar de Introducción al Derecho Señor Alfredo Nazar.

Con motivo de la no renovación del nombramiento del señor Alfredo Nazar como profesor auxiliar interino de Introducción al Estudio del Derecho, y a raíz de los sucesos ocurridos que culminan con la interrupción de un acto solemne al inaugurar en el Salón de Honor de la Casa Central de la Escuela Internacional de Temporada, el Consejo Superior de la Universidad de Chile entregó la siguiente declaración dando su respaldo a lo obrado por el Decano de la Facultad: 'El Consejo Universitario ha conocido de la denuncia hecha por don Alfredo Nazar Riquelme en contra del Decano de Ciencias Jurídicas y Sociales, don Eugenio Velasco Letelier, atribuyéndole deslealtad para con un profesor universitario, falta de seriedad académica, infracción del principio de libertad docente y persecución política, por el hecho de no haberle renovado su interinato como Profesor Auxiliar de Introducción al Derecho, en razón de haber realizado el denunciante labor de convencimiento y de proselitismo entre sus alumnos. El Consejo ha oído una extensa exposición del señor Decano Velasco acerca de los antecedentes que lo determinaron a la adopción de esa medida, y de los que queda de manifiesto que el señor Decano obró en el ejercicio de sus atribuciones legales y dentro del respeto a los principios y norman de convivencia académica al no renovar el nombramiento del señor Nazar, quien, en cambio, los infringió al ejercer presión moral e intelectual sobre sus alumnos, llegando incluso a inducirlos a la realización de actividades contrarias al normal desenvolvimiento del trabajo universitario. Acordó, en consecuencia, ratificar lo obrado por el señor Decano y rechazar la denuncia interpuesta en su contra. Al pronunciarse sobre estos hechos y teniendo en vista la resonancia que ellos han alcanzado entre los miembros de la comunidad universitaria y en la opinión pública en general, el H. Consejo Universitario ha considerado del caso reiterar los principios y normas que, en esta materia, regulan la política de la Universidad de Chile: 1. La libertad académica es principio esencial en la vida y el trabajo de una verdadera Universidad. Es condición básica para el pleno ejercicio de la libertad académica la autonomía de la Universidad, con respecto a poderes externos, en el cumplimiento de sus fines docentes, científicos y culturales. Por otra parte, en relación con el orden interno de la Universidad, la libertad académica implica completa independencia de sus miembros para exponer y sustentar sus ideas y doctrinas, dentro de las normas que son propias de una efectiva convivencia. Ningún miembro de la Universidad puede, por lo tanto, ser objeto de sanciones directas o indirectas por las ideas o doctrinan que exponga y sustente tanto en los organismos universitarios como en cualquiera forma de actividad pública. 2. La Universidad de Chile es una institución nacional, un órgano del Estado y, por exigencia de su carácter, debe mantenerse al margen de los intereses transitorios de la política partidista. Esto no puede significar, sin embargo, que la Universidad permanezca ajena a las inquietudes ideológicas y a los apremiantes problemas de nuestro tiempo. Por el contrario: la Universidad debe estar abierta al debate de los grandes temas del conocimiento y de la vida y al examen de todas las ideas y doctrinas, hecho con la libertad de crítica y el decoro intelectual propios del espíritu científico. Aún más: la Universidad, como entidad moral, tiene la obligación de promover en la juventud de sus aulas -con todos sus recursos educativos y especialmente a través de sus profesores- una clara conciencia de los valores que orienten, en sentido de progreso, la formación del hombre y el desarrollo de la sociedad. 3. No corresponde al ejercicio de la libertad académica cualquiera forma de presión sobre los alumnos por parte de miembros del personal docente, con el fin de procurar que se incorporen a determinada organización partidista o sigan determinada tendencia ideológica. Menos todavía puede considerarse propio del ejercicio de la libertad académica el aprovechamiento, por parte de miembros del personal docente, de la influencia intelectual y moral que tengan sobre sus alumnos para constituir con ellos grupos de acción directa, a los que induzcan a buscar por medio de la violencia la solución de los problemas que se suscitan dentro de la Universidad.

* * *

Accediendo a una solicitud del señor Alfredo Nazar, el Consejo Universitario ha decidido complementar su declaración pública anterior, para exponer los antecedentes --que proporcionó el Sr. Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, don Eugenio Velasco-, los cuales lo llevaron a ratificar su actuación, en vista de que 'obró en el ejercicio de sus atribuciones legales y dentro del respeto a los principios y normas de convivencia académica al no renovar el nombramiento del señor Nazar, quien, en cambio, los infringió al ejercer presión moral e intelectual sobre sus alumnos, llegando incluso a inducirlos a la realización de actividades contrarias al normal desenvolvimiento del trabajo universitario'. Los antecedentes expuestos por el señor Velasco al Consejo Universitario fueron los siguientes: a) Durante el año 1966, en que el Decano señor Velasco nombró profesor auxiliar interino de jornada completa a don Alfredo Nazar, éste tuvo dificultades con el profesor titular de la cátedra, señor Jorge Iván Hübner, porque no se atenía al trabajo organizado de equipo, actuaba por su cuenta y mantenía una ácida actitud crítica en contra del señor Hübner. No obstante, el Decano le renovó el interinato en 1967 después de obtener el asentimiento del profesor titular y tras conversar con ambos, en el entendido de que el señor Nazar se esforzaría en obviar las dificultades producidas. Pero al iniciarse el curso de 1967, cuando el profesor Hübner organizó una clase magistral para los alumnos de los cuatro profesores paralelos de la misma asignatura, en presencia del personal de jornada completa, y se explayó sobre el papel que el ordenamiento jurídico desempeña en las sociedades humanas, acerca de la importancia del ramo de Introducción al Derecho en la formación de los estudiantes y explicó la significación de las reformas introducidas en los planes de la Escuela así como en los métodos de trabajo y de enseñanza, el señor Nazar, su profesor auxiliar interino, usó de la palabra para expresar que él disentía de la exposición hecha por estimar que todo lo realizado en el país hasta la fecha respondía a fórmulas caducas y superadas, y era la labor de una clase explotadora y analfabeta, de modo que cada alumno debía formarse y prepararse para una revolución verdadera, con lo cual infringió, a lo menos, el respeto recíproco y la deferencia que los docentes se deben entre sí y, en especial, a sus superiores jerárquicos; b) Durante el curso del año el señor Nazar -funcionario de jornada completa-, con mucha frecuencia se retiraba de la Escuela inmediatamente después de registrar su llegada, para regresar horas más tarde, incurriendo así en grave incumplimiento de sus obligaciones, hecho que fue comprobado personalmente por el Decano y reconocido por el señor Nazar, quien adujo razones de incomodidad de su oficina y de desprecio por lo que consideraba disciplina puramente formal; c) Durante el mismo período, se agravaron las dificultades por la negativa del señor Nazar a seguir las decisiones para el trabajo en equipo, procediendo por su cuenta y con total independencia acerca de sus tareas; d) En forma permanente y sostenida el señor Nazar se dedicó a provocar reuniones con alumnos, tanto en la Escuela como en su departamento privado, para efectuar en ellas una abierta campaña de adoctrinamiento entre los asistentes hacia sus propios planteamientos ideológicos y políticos e incitar a los alumnos a adoptar una posición de rebeldía aún frente a la reforma y a los problemas universitarios. Esta actitud provocó, en innumerables oportunidades, la protesta de profesores y alumnos de la Escuela que reclamaron personalmente al Decano; y en una ocasión suscitó un serio incidente con un dirigente estudiantil de la Escuela de Derecho que, en el casino, increpó al señor Nazar por su actividad. Como resultado de ella, los alumnos más adictos al señor Nazar comenzaron a tomar posturas de indisciplina y de fuerza ante los pequeños problemas que se crean en las diarias tareas de un instituto universitario, al extremo de que produjo preocupación en los diversos grupos políticos y en los dirigentes responsables de los estudiantes, ya que aquéllos se resistían a someterse a toda disciplina y a toda organización; e) Llamado el señor Nazar por el Decano a una reunión privada y amistosa para hacerle ver los graves cargos que contra él existían, no sólo se negó a rectificar su conducta en lo que a sus actividades políticas se refiere, sino que insistió en que tenía el derecho y el deber de efectuarlas, por lo cual persistiría en ellas, alegando, sí, que no constituían proselitismo, pues no estaba afiliado a ningún partido político, en los cuales no creía, y, a su entender, sólo existe proselitismo cuando se trata de buscar nuevos adeptos para una determinada organización política. Poco después de esta reunión, de la que solamente fue informado el Director de la Escuela, aparecieron carteles en el patio de la misma, en que se protestaba por la persecución política que el Decano había desatado en contra de un profesor; f) Dentro de la absoluta libertad que los estudiantes de Derecho tienen para realizar las actividades políticas e ideológicas que deseen, están autorizados para publicar diarios murales y mantener avisadores, sin otra restricción que la del respeto mutuo y la responsabilidad frente a lo que se dice y publica. A mediados de 1967, comenzó a aparecer subrepticiamente en la Escuela un mural denominado La Reforma, que en varias oportunidades injurió a algunos profesores y cuyos autores jamás pudieron ser identificados. Dirigentes estudiantiles expresaron y reiteraron su certeza, por antecedentes serios que comprobaron, que el inspirador y director de La Reforma era el señor Nazar; y g) Al iniciarse el presente año y después, por lo tanto, de expirado el nombramiento del señor Nazar, otros hechos revelan que la decisión del señor Decano fue acertada, ya que, aunque producidos con ulterioridad, son prueba evidente de la conducta del señor Nazar: el día 2 de enero se entrevistó éste con el Decano y, en su propia oficina, le amenazó con perseguirlo implacablemente por la renovación de tu nombramiento; escasos días más tarde, el Decano fue prevenido por alumnos de la Escuela de Derecho de que, en reuniones tenidas por el señor Nazar con un grupo de estudiantes, se había decidido realizar actos atentatorios al normal desenvolvimiento de la Escuela Internacional de Temporada, cosa que efectivamente ocurrió. El señor Decano alcanzó a poner esta denuncia en conocimiento del Director de la Escuela de Derecho y de otros funcionarios de la misma, con tres días de anterioridad a la fecha en que el acto inaugural en el Salón de Honor fue interrumpido; el mismo grupo de estudiantes, muchos de los cuales eran del Instituto Pedagógico y de la Universidad Técnica del Estado, según declaración de las propias autoridades del Centro de Derecho, recibieron a los profesores que asistían a sesión de Facultad convocada por el Decano, con letreros ofensivos y tuvieron expresiones descomedidas al término de la misma; y el propio señor Nazar injurió e insultó de la manera más soez y ordinaria a un grupo de seis profesores titulares que conversaban a la salida de la sesión, en la puerta de la Escuela de Derecho, profiriendo, además, groseros epítetos en contra de toda la Facultad y amenazando gravemente a uno de ellos.

Secretaría General de la Universidad de Chile