Artículo

  • Pre-Seminario de Derecho - Nociones elementales

Resumen

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Abstract

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Planteamiento

l : -Metodo y Tecnica

Al igual que en toda empresa, en la labor juridica puede distinguirse un trabajo de concepcion y direccion, y otro de ejecucion. Al servicio inmediato del primero se encuentra el Metodo y del segundo, la Tecnica (1) .

En el Metodo, los factores imaginacion y voluntad desempe?an el rol motor; en la Tecnica, la experiencia acumulada ha reducido considerablemente la invencion y la determinacion subjetivas -sin que con ello se diga que no existen progresos.- La Tecnica deviene una forma universal y natural, un proceso involuntario, habitual, para la utilizacion o aplicacion de los elementos reales de una ciencia o de un arte.

Se ha dicho, con rigor, que Metodo y Ciencia 'forman un todo indisoluble: el Metodo hace la Ciencia y la Ciencia, al gestarse, hace el Metodo' (2). La Ciencia Juridica posee una Metodologia propia o, mejor expresado, las diversas Escuelas y doctrinas se afanan en darsela siguiendo sus peculiares directivas filosoficas, sociologicas, fenomenologicas, historicas, economicas o juridicas puras (3) .

Ahora bien, la construccion cientifica- su continente, el Metodo; su contenido, la Doctrina- seria imposible o, al menos, dificultosa y abundante en errores y vacios si se carece de un util de ejecucion adecuado-adecuacion que la experiencia general garantiza-, de facil manejo, posibilitador de una reelaboracion- que es la mejor forma de aprehension (4) de los materiales que sirvieron al asentamiento de la Doctrina.

Tal 'utensilio', indispensable en el trabajo cientifico, es la Tecnica.

Seminario o Pre - Seminario

Concebimos el Seminario como la corporificacion de la Metodologia; y el pre-seminario (5), de la Tecnologia. Queda con esto anunciado que en la Pedagogia del Derecho el Pre-seminario es una Escuela Preparatoria para el Seminario y ambos, consustanciales a la Ciencia Juridica.

El Seminario procura hacer del alumno un elemento activo en la tarea del conocimiento y del maestro, un guia de dicha actividad.

Si la ense?anza universitaria, en su rol tradicional de forjadora de profesionales, solo pretende proporcionar a los futuros titulados un nivel medio de preparacion, y, al Estado y al publico, la garantia que el novel medico, abogado, ingeniero, etc., posee o sobrepasa el minimo de eficiencia, la obra del Seminario, en oposicion, es fundamentalmente seleccionadora. El Seminario y, en menor grado, el Pre-seminario `miran hondo y juzgan claro en la preparacion y calidades de cada uno de los educandos, y, posesionados de sus defectos como en vista de sus condiciones, eliminan gradualmente al menos apto y moldean, lenta pero seguramente, el intelecto de quien luce adecuadas o excepcionales aptitudes, despertando en el la curiosidad y afan por la investigacion y el saber desinteresados' (6). Una vez que logran tal estado de espiritu, le proporcionan las armas para la conquista de una especializacion o de una cultura. integral: la confianza en el propio esfuerzo y las nociones basicas de Tecnica y Metodo en la Ciencia que pretende profesar (7).

La tarea del maestro y del alumno en las labores del Seminario y, consecuencialmente, en el aprendizaje de una Ciencia, no seria viable o, por lo menos, presentaria innumeras dificultades si el futuro investigador- el jurista en ciernes, en nuestra Facultad-no se encontrara habilitado de un 'quantum' de normas y experiencias practicas en el manejo y utilizacion del material, objeto de esa Ciencia. Esta es la funcion propia del Pre-Seminario.

El jurista y Las Fuentes

Contemporaneamente, frente al jurista positivo se ha levantado el jurista social (8). Aquel percibira el Derecho como fin; este, la Justicia como fin y el Derecho come medio. No me toca pronunciarme por uno u otro; interesame, si, constatar que ambos, no obstante diferir teleologica mente, coinciden en que han menester de una amplia, profunda aprehension de lo juridico; sobre la base de una personal reelaboracion critica.

Lo juridico-objeto de la Ciencia del Derecho es susceptible, para algunos, de determinacion 'aprioristica'; para otros, solo puede ser fijado por la observacion. Cualesquiera que sea la doctrina o ideologia que se abrace, es evidente que el jusnaturalista o el racionalista, de una parte, y el positivista, de otra, deberan emplear aunque en momentos logicos distintos las llamadas corrientemente Fuentes del Derecho que merecerian, de manera mas propia, el nombre de Fuentes del Conocimiento Juridico, si utilizamos un punto de vista subjetivo, o de Formas de Concrecion del Derecho, si el objetivo (9) .

Medio de expresion de las diversas Formas o Fuentes Juridicas es el Lenguaje, primordialmente en el Derecho Contemporaneo la palabra escrita, vale decir: la Literatura Juridica (10).

Corresponde a la Tecnica Juridica-y en la Pedagogia del Derecho, al Pre-seminario la dacion de normas y experiencias para la adecuada individualizacion, constatacion y utilizacion de las fuentes y formas del Derecho.

Momentos en la labor del jurista

En la labor del jurista sobre las dichas fuentes que, insisto, lo son especialmente, las literario-juridicas, pueden se?alarse cuatro momentos fundamentales:

I. El de planteamiento provisorio, por lo tanto aprioristico y esquematizado, del problema o del tema y de su hipotetica solucion o desarrollo;

II. El de erudicion e investigacion criticas, que importan la compulsa Y acopio-poi., utilizacion directa o, en su defecto, por autenticas referencias-en forma ordenada y eficaz, de todos los elementos que permitan el conocimiento de la materia;

III. El de construccion de la obra, que implica sistematizar y- plasmar lo intuido, deducido o inducido en el momento precedente;

IV. El de la exposicion, o sea el vaciado de los conceptos, desarrollos e ideas obtenidos, en moldes literario-juridicos propios y adecuados.

En el decurso de este trabajo seguire el orden trazado por .estos cuatro momentos, y procurare se?alar los elementos imprescindibles que a cada uno de ellos aporta la Tecnologia Juridica, vale decir el Pre-seminario en la Ense?anza del Derecho (11) .

Desarrollo

I-  Planteamiento provisorio.

Primeras búsquedas y confrontaciones.

Difícil es captar-papa hacer enjundiosas, precisas y útiles estas nociones elementales sobre Tecnología jurídica las variadas y complejas maneras y circunstancias en que puede presentársenos o imponérsenos la labor jurídica. Veces habrá que el tema o el problema a tratar nos sea pre-fijado; otras, la materia será de libre elección, pero la obligatoriedad radicará en el tipo del trabajo (trabajo de seminario, memoria de prueba, artículo de prensa, ensayo, ete.); en ocasiones, abordaremos estudios a tratar nacerá de lecturas, reflexiones y ajenos consejos, o sugerencias; sin embargo, es posible que cobre cuerpo en la mente del estudioso en forma de hipótesis aventurada, como el producto de una intuición creadora, sin relación directa con la observación empírica o la información crudita.

Para dar curso a estas explicaciones, me atendré al caso más frecuente: un estudio monográfico sobre tema libremente elegido y derivado de lecturas generales, unidas a observaciones de la vida jurídica, y afirmado por cierta vocación en la materia (12) .

Orientados hacia la realización de un sujeto determinado, nuestra primera ocupación habrá de ser la búsqueda de la más moderna e importante bibliografía sobre la cuestión a tratar, asesorados por obras generales concordantes con nuestra posición ideológica. Esta información preliminar bibliográfica debe procurar, sí, el agotamiento del material en la compulsa de trabajos similares al emprendido (13), cualesquiera que sea su mérito.

Si el tema lo requiere, practicaremos una observación preliminar de los hechos o fenómenos, procurando 'ver las cosas por primera vez', 'es decir, readmirarlas descartando reminiscencias librescas, descripciones postizas y frases y tópicos comunes' (14). 'Hay que limpiar la mente de prejuicios y de imágenes ajenas, hacer el firme propósito de ver y de juzgar por nosotros mismos, como si el objeto hubiere sido creado expresamente para regalo y deleité de nuestro intelecto' (15) .

Tanto la compulsa bibliográfica preparatoria como la observación preliminar de los hechos sustanciales, deben ser realizados con miras a la determinación de las características más salientes y de las cuestiones intocadas en el tema, y a la apreciación crítica general de los métodos y planes hasta ahora utilizados para su desarrollo (16).

Obtenida esta visión 'a priorística ', ha llegado el momento para el cual al decir del profesor Aznar no sirven los andadores de la metodología.

Una hipótesis directriz.

Atravesamos la etapa decisiva, aquella que ha de singularizar nuestro esfuerzo, que tiene en sus opuestos extremos la figura del 'datólogo' y la del sabio-creador.

Peisse ha dicho 'el ojo no ve en las cosas más que lo que Mira en ellas, y no mira sino lo que está en idea en el espíritu'. 'Observados los hechos-escribe Ramón y Cajal (17)-, es preciso fijar su significación, así como las relaciones que encadenan la nueva verdad al conjunto de los postulados de la ciencia. En presencia de un fenómeno insólito, el primer movimiento del ánimo es imaginar una hipótesis que dé razón de el y que lo subordine a alguna de las leves conocidas. La experiencia fallará después definitivamente sobre la verosimilitud de la concepción'. 'Inútil será recordar-agrega el autor citado- que todos los grandes investigadores han sido fecundos creadores de hipótesis. Con profundo sentido se ha dicho que ellas son el primer balbuceo de la razón en medio de las tinieblas de lo desconocido; la sonda tendida en el misterioso abismo; el puente, en fin, aéreo y audaz, que junta la playa familiar con el inexplorado continente'.

Por cierto, la hipótesis a que me refiero, no es el producto incontrolado, arbitrario, de la imaginación; hablo dé la hipótesis científicamente concebida.

No puedo negar que de las hipótesis se ha abusado; no son escasos los autores que hacen de ellas verdaderas tesis o, por lo menos, pre-tesis, a cuya demostración tienden sin reparar en escrúpulos y sin respetar la voz de los hechos.

'El científico no debe olvidar, ha dicho HuYléy (18), que la hipótesis debe considerarse como un medio, jamás como un fin'.

 Dictar reglas para la formulación de hipótesis en materia jurídica escapa de los lindes de este trabajo y significa tarea dificilísima. Puedo, sí, avanzar dos opiniones de autoridades en los campos de la biología y de la historia, aplicables en gran medida al jurídico. Ramón y Cajal ha escrito: 'Quien no posee cierta intuición del encadenamiento causal; instinto adivinatorio para columbrar la idea en el hecho y la ley en el fenómeno, pocas veces dará, cualquiera que sea su talento como observador, con una explicación razonable'. Y Aznar sentencia: 'Cuando el historiador auténtico afronta una investigación, llevó recorrida ya la etapa más valiosa de su camino, la que no puede cumplirse valiéndose de los andadores dé la metodología, sino que nace del grado de sensibilidad que el historiador posee para percibir el fenómeno histórico. En esta etapa preliminar es donde se revela la calidad del historiador y donde éste se distingue de lo que alguien ha llamado con tanta dosis de ironía como de exactitud: 'el datólogo'.

Si en el decurso de la investigación los hechos rechazan la hipótesis directriz, deberemos abandonarla sin piedad e imaginar una nueva que pueda resistir con buen éxito la confrontación empírica; pero no es común que tal cosa ocurra dentro del primer momento de la labor, el del planteamiento provisorio. Si ocurriere entonces o en cualquiera otra etapa del trabajo, la decisión indicada debe tomarse de inmediato y, hecho, se efectuará una revisión de todo lo avanzado desde la adopción de la hipótesis abandonada, a objeto de estructurarlo a tono con la hipótesis de reemplazo.

Sistematización apriorística

La posesión de una hipótesis directriz nos permitirá-sobre las bases, y a reseñadas, de una compulsa bibliográfica y una observación de hechos, preliminares-la obtención de una visión de conjunto de la materia a tratar. Es aconsejable que mientras no la logremos, se rehuya la tentación de nuevas búsquedas bibliográficas y de nuevas observaciones de hechos porque es fácil perder el sentido de las proporciones, y ciertos aspectos o digresiones en el tema serán profundizados en exceso, acumulándose material como para un nuevo trabajo y perdiéndose tiempo y perspectiva para el desarrollo y visión del objeto y sujeto iniciales (19) .

Captada la visión de conjunto, correspóndenos señalar los límites del trabajo, para enmarcar, depurar y eliminar los materiales y, dentro de el, los puntos de referencia para su adecuada división, lo que significa una sólida construcción y una clara exposición ulteriores.

Deslindar, o sea individualizar hacia el exterior, y dividir, o sea, estructurar interiormente, importan sistematizar.

La sistematización en general, y concretamente, la apriorística, inicial, de que nos ocupamos, pueden estar afectas a uno u otro de los siguientes criterios, o a una combinación de ellos: el criterio dogmático y el criterio histórico. El primero significa la proyección del sistema jurídico actual y especialmente de la institución en estudio, hacia el pasado y hacia los similares en otros medios de derecho contemporáneos; consecuencialmente las categorías lógicas de que es susceptible lo nacional y actual servirán de marco para su historia y para sus analogías. El segundo atiende sólo a los procesos históricos, en que lo vigente es nada más que una de las muchas etapas en un perpetuo devenir y transformarse; de manera que la institución no podrá ser considerada independiente de su pasado y de su futuro; serán los hechos histórico-jurídico, y entre ellos los trascendentes, determinantes de la ruptura de un régimen de armonía o de equilibrio de fuerzas, aquellos que importarán puntos de partida o de término, indispensables soluciones lógicas en la continuidad del acontecer.

La adopción de uno u otro criterio es cuestión de ideología y de doctrina que hemos de dejar marginal. Cualquiera de ellos, en función con la importancia y extensión de la materia, permitirá realizar divisiones en ésta. Lo más corriente es que se la divida en partes (un caso simple sería la siguiente división bipartita: 1 .11 Parte. La institución en el derecho positivo nacional; y 2.11, en derecho comparado); cada parte, si es necesario, será dividida en títulos; pero, en general -como expresa Capitant-la distribución en capítulos es suficiente; éstos, a su vez, se descompondrán en parágrafos, los cuales pueden ser individualizados por una numeración corrida, y las ideas básicas que en ellos se contengan pueden distinguirse por números o letras propios.

Líneas de ordenación de materiales.

Sistematizada la materia, toca traducir los marcos lógicos en archivos ordenados y prácticos de los materiales ya acumulados y, por sobre todo, de los más numerosos y especializados cuya próxima búsqueda se proyecta. Capitant (obra citada), aconseja que a cada división y subdivisión que se adopte se consagre un legajo (dosier) especial, dentro del cual se insertarán tantos sobres como nuevas divisiones haya, procurando individualizar cada cartapacio o envoltorio con números y letras peculiares que correspondan al esquema sistemático de la materia. Por mi harte debo agregar que las individualizaciones de los legajos pueden lograrse más fácilmente ateniéndose-a excepción del sobre de fichas para la lista bibliográfica- a las indicaciones directivas que deberán contener las papeletas con apuntaciones, y a las cuales habré de referirme más adelante. Huelga expresar que cada uno de los legajos y sobres contendrá estrictamente las papeletas o fichas que le correspondan y las referencias precisas a las incluidas en otros cuando se trate de asuntos conexos (20).

II.°-Técnica de la erudición e investigación jurídicas

Fuentes Documentales. La vida jurídica puede ser captada por el estudioso a través de diversos y variados medios, susceptibles de ser agrupados en:PRACTICA JURÍDICA, ESTADÍSTICAS, JURISPRUDENCIA DE LOS TRIBUNALES, TEXTOS LEGALES Y LITERATURA JURÍDICA.Bajo la designación 'Práctica Jurídica' pretendo comprender todas aquellas manifestaciones de las relaciones cotidianas de derecho entre particulares, entre autoridades, o entre autoridades y particulares, que raramente logran la suerte de ser llevadas a Manuales, Formularios o Prontuarios (21), y que en el casó de existir éstos muy pronto los rebalsan en virtud de la complejidad creciente de los negocios y de su infinita variedad. Una enumeración sería imposible; a, manera de ejemplos puedo citar: documentos comerciales, convenciones, declaraciones, testamentos, prácticas y procedimientos administrativos, legislativos y judiciales, estatutos sociales, oficios, circulares, peticiones, solicitudes, operaciones en Bancos, Cajas, Seguros, Cooperativas, etc. Todos ellos constituyen la exteriorización más auténtica de los fenómenos jurídicos, y su conocimiento, al igual que el de la jurisprudencia y de las estadísticas, es tan necesario al jurista como la observación de la naturaleza al cientista. El no manejo de los materiales que aporta la experiencia jurídica, nos hará correr el riesgo que todo nuestro esfuerzo culmine en una obra 'libresca' que el profesional, el hombre de negocios, el juez destruirán con estas palabras: 'Esto será efectivo en doctrina; pero en la práctica...'

'Las búsquedas estadísticas-afirma Capitant-pueden ser sumamente útiles al jurista para el efecto de determinar el número anual de los diversos actos jurídicos. Es-continúa-un excelente medio para verificar la importancia práctica, a menudo insospechada, de tal o cual institución' (22). Es, me permito agregar, la fundamentación empírica de los proyectos doctrinarios y legislativos y la confrontación única de su verdad y eficacia. Tomemos al azar cualquier materia jurídica: ¡qué de sorpresas nos reservaría una estadística sobre reincidencia y libertad condicional! ¡cuántas la de la homosexualidad entre menores! ¡qué de reflexiones nos depararía una investigación estadística sobre el número de matrimonios en que uno o los dos cónyuges padecen de tara sifilítica o sobre el porcentaje dé abandonos de familia o de hogares ilegítimamente constituidos!

No podemos desconocer que en el campo administrativo chileno se presta una importancia cada vez mayor -a la estadística, y así lo demuestran las tareas y publicaciones de la Dirección del Ramo y el Boletín que edita la I. Municipalidad de Santiago; pero el nexo entre la Estadística y el Derecho no se ha obtenido (23).

' La 'Jurisprudencia de los Tribunales' o Aplicada (en oposición a la Doctrinaria o Teórica) tiene rango indiscutible entre las Fuentes Documentales (24), y sobre ella se inclinan cada vez con más asiduidad y provecho nuestros tratadistas. 'La famosa frase de montesquieu que la facultad del juez es 'en quelque facon nulle', no concuerda con la esencia de la jurisdicción. El juez es, más bien, repitiendo la expresión de Aristóteles, el Derecho Vivo. Porque es en lugar prefente que el dictamen del juez da verdadera actualidad al derecho' (25). No sería, por cierto, adecuado atribuir a los Tribunales Chilenos el rol que compete a la Justicia Inglesa, Francesa o alemana. El marco casi rígido que a aquellos señala nuestro Código Civil, la relativa modernidad de nuestra legislación de fondo, la no excesiva intensidad y complejidad de nuestra vida económica, social e institucional, la inexistencia de Tribunales en lo contencioso- administrativo, el criterio civilista y rigorista aun imperante, etc., han sido causa de la importancia relativa de los fallos judiciales como Fuente Creadora o Modificadora del Derecho, y de la muy considerable como Fuente Interpretativa Dogmática.

La Jurisprudencia de los Tribunales es recogida en Chile por revistas y publicaciones especializadas ('Revista de Derecho, Jurisprudencia y Ciencias Sociales', órgano del Colegio de Abogados de Chile, Santiago; 'Gaceta de los Tribunales', y, con menor importancia, la 'Revista del Foro', la 'Gaceta del Empleado', etc.), por revistas, boletines de Derecho ('Revista de Derecho de la Universidad de Concepción ', 'Revista del Colegio de Abogados de Valparaíso', 'Boletín del Seminario de Derecho Público ', etc.), por textos de consulta y apuntes de curso (el 'Tratado de Derecho Civil', de don Luis Claro S., las 'Apuntaciones de Clases' de los Profs. Ruiz Bourgois, Varela, Raúl y Alex, Guillermo Varas, v. gr.; por ediciones concordadas y anotadas del Código (Coo Tagle, Otero, Lazo, etc.), y por la prensa diaria en sus secciones de Consultorio Jurídico o de Crónica (26).

La 'Doctrina o Jurisprudencia Teórica, o Literatura Jurídica.' (en sentido estricto), constituye, en unión con los Textos Legales, la fuente de información más socorrida. El estudioso y el estudiante chilenos dirigieron su atención durante los primeros decenios de nuestra vida independiente a la Literatura Jurídica Española, Francesa, Inglesa y Estadounidense, en este orden, por no citar sino las recepciones culturales más importantes. Después, el 'afrancesamiento' de nuestras juristas ha sido evidente, y tanto que hay memorias de prueba de reciente data que parecen hechas por un estudiante de La Sorbona. En estos últimos tiempos se ha percibido fuerte reacción, y lo exótico llega a menudo bajo bandera soviética, alemana, italiana, mejicana, etc., no siendo raras las obras basadas en documentación y realidad chilenas. (El inc. 2.° art. 10 del Reglamento de las Escuelas de Derecho señala preferencia para los temas nacionales en las Memorias de Prueba).

La producción chilena en Literatura Jurídica puede ser calificada como pobre numéricamente, y este juicio surge sin ir más allá de la comparación con sus similares argentinas, uruguayas y mejicanas. Tal estado deriva más que de la escasez de personas que tengan algo que decir, de la ausencia de público que quiera oír o leer y de la falta de ayuda oficial y entra-oficial a quien desea entregar a la sociedad el fruto de sus hondas reflexiones e investigaciones. No me atrevería a estampar como juicio lo que sigue, temeroso que la falta de perspectiva vicie mi apreciación, pero lo anoto a manera de impresión: la producción contemporánea si bien no presenta tan poderosas individualidades, en relación al medio, como antaño (vienen a mi mente los nombres de Bello, Marín, Lastarria, Jorge Huneeus, Valentía Letelier, Campillo, Urrutia, Guerra y otros), luce en cambio un mayor número de investigadores con visión más amplia, técnica más perfecta y más depurado criterio científico, siendo de notar un mayor auge de las obras en Derecho- Civil; Social y Penal declinando o manteniéndose estacionaria la dedicación por temas de Filosofía e Historia Jurídica y Derecho Pública. El grueso de la producción lo forman las Memorias de Prueba para optar al grado de Licenciado, cuya calidad ha mejorado notablemente desde que intervienen en su confección los Seminarios; a ellas se suman: escasos tratados generales (Las 'Explicaciones de Desechó Civil Chileno y Comparado', de don Luis Claro Solar, v. gr.), obras monográficas (las de don Arturo Alessandri R., en materias de Derecho Civil y de Guillermo Izquierdo A. en Derecho Público, por ejemplo). Apuntaciones de Cursos (actualmente en gran auge con el sistema de los Programas Mínimos), ensayos y otros estudios publicados en distintas revistas y boletines (Los Anales, la Rev. de D. y J., la Revista Universitaria (U. Cat.), la Revista de Derecho (U. de Conc.), la Revista de Ciencias Penales, el Boletín del Seminario de Derecho Público, etc.).

Contribuyen al igual que los autores privados (27) al enriquecimiento de la doctrina, los informes y dictámenes de reparticiones administrativas o de organismos especiales, ylas resoluciones de instituciones profesionales. Así, la Contraloría General de la República, el Consejo de Defensa Fiscal, el Departamento Jurídico de la I. Municipalidad de Santiago, el Colegio de Abogados, los Fiscales y Defensores Públicas, etc.

Finalmente, las explicaciones de cursos universitarios o especializados, los alegatos forenses, y discursos parlamentarios, los informes en derecho, los editoriales y artículos de prensa, etc., deben ser considerados Fuentes Doctrinarias.

La valoración de cada una de las Fuentes es problema muy diverso a esta constatación de su existencia.

Sobre los Textos Legales, comprendiéndose en esta denominación toda forma de ordenación jurídica emanada de autoridad competente, como elementos indispensables de información, huelga extenderse. Demasiado conocidos son o debieran ser el 'Diario Oficial', el 'Boletín de Leyes y Decretos del Gobierno', la Recopilación de Anguita, etc., y los indispensables complementos sobre antecedentes legislativos: Sesiones de los Cuerpos Legislativos de V. Letelier, Boletín de Sesiones del Congreso, Actas de la Comisión Consultiva de la Constitución de 1925, etc.

A estas publicaciones deberíamos agregar aquellas que se han editado por encargo o con autorización oficial, como ocurre con la 'Recopilación de Leyes y Reglamentos Administrativos' de Hugo Zañartu L, y el 'Código del Trabajo y su Reglamentación' de Armando Rojas y Alberto Ruiz de G., por ejemplo; o bien por iniciativa y bajo la responsabilidad de particulares.

Bibliología, Bibliografía y Biblioteca Jurídicas.

De la exposición y elemental análisis de las Fuentes Documentales que precede, debemos llegar a la conclusión que cuanti y cualitativamente ellas se resuelven en el Libro o, en todo caso, en Fuentes Literarias, insertas en Recopilaciones, Revistas, Boletines, Diarios, etc.

Tócanos, pues, hablar del Libro y de la Ciencia que de el se ocupa.

Denominase 'Bibliología' aquella ciencia que tiene por objeto el libro, en su doble aspecto interno-externo, yaconsiderado individualmente, ya coleccionado en Bibliotecas (28).

Del concepto que precede se desprende que dentro de la Bibliología, hay una disciplina que se ocupa del libro individualmente, estudiando sus caracteres externos e internos y su rol e importancia en el medio y en la cultura en que ha sido concebido. Esta disciplina es la Bibliografía. 'La Bibliografía, escribe Ureña (29), abarca, en su amplio concepto, todas las manifestaciones literarias del pensamiento humano, y, por lo tanto, no hay ciencia ni arte que no venga a ser objeto especial de los estudios bibliográficos. Habrá, pues, una Bibliografía Jurídica, como hay un Bibliografía médica, matemática, etc. . .

La Bibliotecografía, por su parte, tiene por materia el libro coleccionado. Dentro de esta disciplina, los bibliólogos distinguen entre Bibliotecografía en su sentido restricto, o sea el estudio histórico de las bibliotecas y el estudio crítico de las diversas colecciones que las han formado, y la Biblioteconomía que se ocupa de la ordenación y administración de las bibliotecas.

Si es casi un lugar común afirmar que el progreso de las ciencias y el volumen de su literatura exigen la formación de Bibliotecas Especiales, en nuestro caso la Biblioteca Jurídica, es todavía audaz afirmar que la Pedagogía y la Investigación Jurídicas requieren, de una parte, la existencia de Bibliotecas qué podríamos denominar de Facultad y Bibliotecas de Seminarios; y, de otra, una adecuada aunque elemental preparación del estudiante de derecho en el manejo de las obras, en la utilización de una biblioteca jurídica y en la formación de un biblioteca propia (30).

Papeletas o fichas bibliográficas por autores.

No siéndonos posible, dada la naturaleza de este trabajo, ir hacia la indicación somera de los principales temas de la Bibliología, en especial de la Bibliología Jurídica, debo circunscribirme a señalar el medio técnico más adecuado y universal para lograr la individualización externo-interna del libro y su correcta ubicación en la biblioteca. Consiste dicho medio en las llamadas fichas o papeletas bibliográficas, que pueden ser por autores y por materias.

Nos referiremos exclusivamente a las primeras. Las segundas interesan más a la labor bibliotecaria y no a la investigación. Como auxiliares de ésta, proponemos las papeletas ayuda-memoria de que se ocupa el apartado siguiente.

Materialmente, la papeleta es un cuadrángulo de cartón, cartulina, o, en último caso, papel grueso de un tamaño no superior a 12 x 15 cms, ni inferior a 8 x 10 cms.

Las indicaciones que habrán de figurar en una papeleta, vale decir en la ficha bibliográfica que debe corresponder a cada obra, pueden ser agrupadas intelectualmente en tres órdenes de materias: A) Individualización externa del libro, o sea: su descripción; B) Individualización interna de la obra, por medio de una breve síntesis de su contenido y juicio crítico y comparativo; y C) Ubicación del libro, que se logra con la indicación de la Biblioteca donde fue obtenido y la signatura que corresponde a su clasificación dentro de ésta.

Trataremos por separado cada uno de estos órdenes. A.-Individualización externa del libro: La papeleta debe contener todos los elementos indispensables y suficientes para una exacta y concisa descripción, y ellos pueden reducirse a las siguientes reglas: 1° Figurarán los apellidos y el nombre (en este orden) del autor o autores:

1) Se les traducirá al castellano si fuere posible, siempre que se trate -de un idioma poco generalizado o de autores no universalmente conocidos por su nombre original; 2) Si la obra figurare como anónima, la papeleta así lo constatará, aunque el autor sea conocido. En este caso, se confeccionará una nueva papeleta encabezada por sus apellidos y nombre, la cual se remitirá a la ficha que individualiza la obra bajo: Anónimo; ésta, por su parte, anotará el llamado correspondiente; 3) Si fueren varios los autores, la papeleta se extenderá conteniendo la individualización de todos; pero principiando con el apellido del autor que encabeza la respectiva indicación en el libro. A cada uno de los restantes co-autores corresponderá una fichaseparada con la referencia a la primera, completa, a la cual se remitará; y 4) Si el nombre o nombres figuraren encubiertos por un pseudónimo, anagrama, etc., la papeleta será encabezada por éstos, sin perjuicio que con el nombre o nombres conocidos se extiendan las respectivas papeletas, expresando, todas, el correspondiente llamado;

II.° El tituló de la obra debe copiarse íntegramente:

1) Si el título estuviere escrito en sentido figurado, se le explicará sucintamente y en forma intercalada (paréntesis, guiones, tipo menor, etc.), después de transcribirlo; 2) Tratándose de incunables (libros impresos en el Siglo XV), o de otros ejemplares rarísimos, se transcribirán por entero las portadas, encabezamientos y colofones, marcando con rayas la división en renglones del original; y 3) Si el título estuviere redactado en lengua extranjera poco conocida o la obra careciere de título, se redactará uno en castellano que denote el asunto de que se trata.

III.° El nombre del traductor, adicionados, prologuista, anotador, compilador, director o editor literario o artístico;

IV.° La indicación de los planos, mapas, cuadros sinópticos o láminas que la abra contenga;

V.° La edición en los términos qué expresa la portada. (Es usual colocar el número que corresponda al de la edición -si no hubiere otras indicaciones, como, por ejemplo: corregida, revisada, etc.- en tipo pequeño junto a la fecha de edición (v. gr. 1930, 8 °). Si fuere primera edición, basta con indicar la fecha;

VI.° La residencia, y el nombre del editor o librero; el lugar y año de la impresión (cuando éste no estuviere indicado se anota el hecho: s/a o s/f ), y el nombre del impresor o de la imprenta; y

VII.º El número de volúmenes, puntualizando si cada uno de ellos encierra más de un tomo (la voz volumen corresponde a la división material de la obra, y tomo a su sistematización intelectual, querida por el autor); el tamaño (se ha usado tradicionalmente las expresiones: in folio, en cuarto, en octavo, etc., según el número de páginas que resulta de la plegadura de la hoja impresa; las variaciones que el tamaño de ésta sufre en la actualidad han hecho aconsejable atenerse a las medidas que arroja la caja o el cuadro de composición del libro, indicando primero el alto), el número de páginas y la encuadernación, así como cualquier otra circunstancia extrínsica especialísima que el libro presente.

Las indicaciones obtenidas según las reglas que preceden se anotarán en una cara de la papeleta, siguiendo el orden en que aquellas se han dado. Su distribución es cuestión personalísima; salvo el nombre del autor que corriente y aconsejablemente figura en el margen superior, lado izquierdo.

En el caso de tratarse de un artículo de revista, las reglas que preceden se mantienen en su casi totalidad sin otras variantes que la incorporación de las especificaciones adecuadas para una exacta individualización (31).

Ejemplo de una papeleta bibliográfica por autor, individualizadora de un libro:

 Aristóteles

-'La Politique'

-Trad. francesa de Thurot.; Introduc de Laboulaye.

-Nueva edición revisada por A. Bastien; s/a.

-París, Librería 'Garnier Fréres'.

-1 vol.; 14x8.

                                                                                                                 .................................                                                                                                                  ............................32)

Ejemplo de una papeleta bibliográfica por autor, individualizadora de un artículo de revista:

BALDENSPERGER, FERNANDO

Jeune Europa'.

-'Le grand schisme de 1830: Romantisme et

-en 'Revue de Littérature Comparée' dirig.

p. F. Baldensperger y P. Hazard;

-vol. 'Le Romantisme aprés 1830'; ceño 10;1930.

-París, Librería 'Ancienne Honoré Champion'.                                                                                                                             .................................                                                                                                                              ....................... (32)

B. Individualización interna de la obra: El bibliógrafo y, consecuencialmente, el estudiante de derecho que en sus lecturas e investigaciones ha de actuar, aunque rudimentariamente, como tal, no puede darse por satisfecho con la imagen, la descripción externa, formal que ha logrado de la obra en estudio mediante las anotaciones indicadas en el parágrafo anterior. Es indispensable que algo diga y anote sobre su contenido y sobre el juicio crítico que éste le merece, todo lógicamente con la brevedad y objetividad mayores. La mención del contenido puede desprenderse-generalmente así ocurre-del índice o Sumario de la obra o estudio; si fuere muy extenso o insuficientemente claro, se le reemplazará por una sistematización esquemática personal. En lo que toca al juicio; éste ha de ser, como expresa Menéndez Pelayo ('La Ciencia Española'; 3° ed., pág. 48), no profundo y detenido, como el que nace de largo estudio y atenta comparación, sino breve, ligero y sin pretensiones, como trazado al correr de la pluma por un hombre de gusto; juicio espontáneo y fresco (si vale la expresión, como que nace del contacto inspirador de las páginas del libro; impresiones vertidas sobre el papel con candor e ingenuidad erudita'.

Para esta forma de individualizar se destinará el reverso dé la ficha bibliográfica. Así, en el caso de 'La Política' de Aristóteles, la papeleta podría ser redactada en su cara posterior de la siguiente manera:

 'La Política' comprende 8 libros que tratan, respectivamente, etc ....

No puede enjuiciársela sin mencionar las obras de Platón y Cicerón con contenidos análogos. Mientras los escritores griegos no mencionan la obra de Aristóteles, no obstante estar destinada en gran parte a refutar 'La República' y 'Las Leyes' de Platón, de éstas se ocupan extensamente. Comentaristas medioevales fueron: Santo Tomás, Alberot El Grande, Averroes, etc.

Se ha dicho-Ed. Laboulaye -que 'La Política' es el 'Espíritu de las Leyes' tal como podía concebirlo y ejecutarlo un hombre de genio, que escribía el año 330 a.d.J.C. y con un campo de observación restringidísimo.

C.Ubicación de la obra: El tercer orden de especificaciones que ha de contener una ficha bibliográfica por autores, es el que mira a su 'localización'. Para este efecto se anotará en el anverso de la papeleta (en el lugar de la línea puntuada de los ejemplos) el nombre de la biblioteca donde se ha consultado; si fuere pública, se apuntarán las iniciales ó una abreviatura adecuada; si privada, el nombre completo de su propietario y, además, la denominación específica de la colección, si la tuviere. En seguida (es preferible en línea separada), se transcribirá exactamente la marca o signatura que corresponde a la obra (33). Todo esto permitirá al investigador o a quien utilice sus fichas o su Lista bibliográfica, compulsar o confrontar en 'cualquier momento la obra sin las indagaciones y búsquedas previas que tan molestas y latas son. Papeletas ayuda memoria por materias.

Quien siga estas explicaciones comprenderá que su primera actitud al contacto con una fuente documental, es la de procurar conservar de ella la imagen y el juicio crítico más adecuado y, exactos, de manera que si deja su lectura para otra oportunidad a si se ve obligado a devolver la obra, etc., pueda, en cualquier momento de su trabajo, renovar rápidamente o continuar, en el instante querido, el contacto con un autor, con un documento, con una ley determinados. Para lograrlo sirven las papeletas o fichas bibliográficas por autores de que acabamos de ocuparnos, sin contar su utilidad final en la confección de la Lista Bibliográfica.

Pero es evidente que la ficha bibliográfica por autor no puede proporcionar una visión analítica de la materia y, además, la ayuda que presta está condicionada al necesario recuerdo, simplemente memónico, del nombre del tratadista que se ocupó del asunto. ¡Cuántas veces el novel investigador se pregunta: ¿Dónde habré leído ésta u esta otra idea? Si el recuerdo no viene, al menos individualizador, no ya de la obra, sino del autor, la ficha bibliográfica presta muy escasa utilidad. Es preciso, en consecuencia, complementarla en forma debida; para ello se presta, admirablemente la papeleta ayuda-memoria.

En todos los tiempos se ha señalado el sistema de tomar notas como el más adecuado para la retención y aprehensión del conocimiento. Cito al azar dos juicios al respecto: Ernest Dimnet en 'El Arte de Pensar' (Edición Zig-Zag, Santiago de. Chile; s/a; págs. 158 y 159, y 180), se expresa así: 'A los veinte años, un hombre formado según estos métodos debería poseer lo esencial del saber enciclopédico de nuestros días. Debería haberse procurado a sí mismo, o haber adquirido, una memoria lo mejor posible. Debería también haber contraído la costumbre de tomar notas, sin las cuales Sainte Beuve decía que se lee lo mismo que si se comiesen cerezas: si este sistema se generalizase, dejaría el género humano de ser menor de edad'. Y agrega: 'No anotar nada de lo que se aprende o de lo que se piensa, es tan gran locura como afanarse labrando y sembrando la propia heredad, para luego, llegada la cosecha, abandonarlo todo y no volverse a ocupar más'. Por su parte, el traductor al español de las obras de Bentham escribía en 1823: 'El hombre sabio que me dirigió en mis primeros estudios me dio entre otros consejos muy importantes, el de no leer jamás un libro en que quisiera instruirme sin tener la pluma en la mano, y hacer sobre el anotaciones, comentarios, extractos o cualquiera otro trabajo, que, fijando mi atención, estorbase las distracciones incompatibles con la meditación tan necesaria en los estudios. Desde luego empecé a sentir la utilidad de este consejo saludable que he seguido constantemente hasta el fin de mi carrera, y yo querría que los jóvenes estudiosos lo siguiesen como yo, y recogieran el mismo fruto. No importa que sus extractos, sus notas y sus traducciones sean para otros inútiles y poco apreciables: siempre se ha llenado el objeto, que es estudiar con atención y detenerse a meditar en los lugares obscuros y difíciles del libro que se quiere aprender'.

Si a quien quiera leer con provecho le es aconsejable hacer anotaciones, quien, por la índole de la profesión que ha elegido o por impulsos de su natural vocación, necesita traducir, en un momento dado, sus lecturas, conocimientos y reflexiones en una producción escrita o hablada, requiere indispensablemente un sistema adecuado de apuntaciones.

De otra parte, modernamente, el saber se socializa (Scheler escribe sobre la Sociología del Saber); el más modesto investigador no labora ni puede laborar dentro de sí y para sí. Sus apuntaciones y reflexiones-y con mayor motivo cuando la obra resta inconclusa o inédita -deben ser útiles y fácilmente manejables para todos los que se interesan por la cultura y la ciencia. De aquí la necesidad de una técnica universal.

Es muy corriente entre nuestros estudiosos y general entre los estudiantes de derecho, el empleo de hojas sueltas o bien de cuadernos para sus apuntaciones. Los inconvenientes del primer sistema son obvios para señalarlos en detalle; muchos de los que me leen habrán experimentado la angustia del extravío de una hoja que, por rara coincidencia, es precisamente la qué contenía una cita salvadora. Las apuntaciones en cuadernos son preferibles para seguir cursos o conferencias, o sea, para temas únicos, dictados por un solo autor, de considerable extensión y que no presentan soluciones de continuidad.

La Técnica de la Investigación aconseja, en cambio, el sistema de fichas o papeletas. Dentro de el, cada investigador puede crear las modalidades más conformes con su erudición, temperamento, disciplina y facultades.

Por mi parte y basado en experiencia pedagógica de cerca de 9 años, creo útil proponer un tipo de papeletas ayuda memoria, dando las instrucciones generales para su confección, auxiliadas con algunos ejemplos.

En su materialidad la ficha es similar a la bibliográfica; pero utilizando tarjetones de la dimensión máxima que para aquella señalara y aún mayores.

La papeleta ayuda-memoria llevará en su margen superior tres tipos de indicaciones directivas: a) Autor; b) Época; y c) Materia. El nombre del autor o autores figurará aconsejablemente, para que mantenga uniformidad con las bibliográficas junto al margen izquierdo. La época a que dichos autores se refieren irá al centro. Y junto al margen derecho, se harán las anotaciones por materias.

Autor y época no presentan mayor dificultad en lo tocante a su fijación en la ficha, una vez que se ha realizado, cuando el caso lo requiera, su determinación mediante una crítica interno-externa de la fuente. Por lo que toca a la Materia, los problemas surgen.

Me permito insistir en que la forma más adecuada es la de distinguir y anotar: la materia genérica en la línea -superior y la materia específica en la inferior. Junto a ésta será necesario agregar, las más de las veces, la institución con la cual entra en juego o sobre la cual versa, la relación o característica fundamental que revela la materia específica.

¿Cómo distinguirlas?

El ideal para la agrupación uniforme de las apuntaciones y para el empleo constante de los mismos términos jurídicos, es atenerse en la confección de papeletas ayuda-memoria a una determinada clasificación de materias (la decimal, por ejemplo), que sea la misma para la catalogación de la biblioteca personal o de aquella en que frecuentemente se trabaja.

Lo dicho se refiera a lecturas sin miras a una investigación establecida. Cuando ésta exista es preciso reducir las papeletas que sobre el asunto se hubiere confeccionado con anterioridad y las que en lo sucesivo se elaboren; a una pauta única. Para este caso, considero que el criterio clasificador lo da el esquema sistemático inicial de la obra. En el caso que nos sirve de nudo en las presentes explicaciones, el de un trabajo monográfico, todas las papeletas llevarían como materia genérica el título, lo cual, evidentemente, es inconducente. Deberá, pues, elegirse para materia genérica la que constituye el tema de las grandes divisiones del trabajo; v. gr.: Historia, Doctrina, Derecho Chileno, Derecho Comparado. Determinará la materia específica el contenido de las subdivisiones, y la anotación complementaria, las ideas o instituciones que priman en los párrafos.

 Las anotaciones por materias que llevará cada papeleta permitirán que ésta sea incorporada a sobres y éstos, a cartapacios, que corresponderán, unos y otros, reuniendo todas las fichas en los respectivos temas, al material constitutivo de cada parte del trabajo.

La triple anotación del margen superior permite agrupar y sub agrupar las fichas con el criterio que se elija.

Veamos un ejemplo para puntualizar y aclarar lo dicho:

Leo, v. gr. los 'Estudios Políticos y Constitucionales', de don José Victorino Lastarria, en lo relativo a las atribuciones del Presidente de la República. En la página 370 del volumen 1.2 se dice que 'cuando la tregua es general, debe considerarse como un Tratado de los que menciona la Constitución', para el efecto de su aprobación por el Congreso, y cita al respecto la opinión de Bello. Estimo que la idea debe ser fijada y confecciono la siguiente papeleta:

 

LASTARRIA, J. VICTORINO.                                                               1833.  Presidente de la Rep.                                                                                                                            Atribuciones.-Tregua.

'Cuando la tregua es general debe considerar como un tratado de los que menciona la Constitución'. Cita, a continuación, a Bello sobre el concepto de la tregua. ('Obras Completas.-Estudios Políticos y Constitucionales'; Ed. Of., 1906; Vol. 1°, pág. 370.

En la esquina superior derecha he anotado la materia genérica: el Presidente de la República: debajo, una subdenominación: Atribuciones (materia específica), y junto a ella, precedida por un guión, el nombre de la institución de Derecho Público que, en este caso, entra en juego con las facultades del Ejecutivo: la tregua.

Al centro del margen superior, estampo la época de nuestra Historia Política, a que se refiere el autor. .

En la esquina superior izquierda, el nombre de éste. Verifico, en seguida, la cita de Bello y lleno la siguiente papeleta:

 

BELLO, ANDRÉS.                                                                         1832. Treguas generales.                                                                                                           Concepto y diferencia con la paz.

'Una tregua general y por muchos años no se diferencia de la paz sino en cuanto deja indecisa la cuestión que ha dado motivo a~ la guerra. Si la tregua es general, sólo puede estipularse por el soberano y con especial autorización suya'. (Citado por Lastarria, J. V.).-('Principios de Derecho de Gentes'.; P. II°, párrafo 2.°; 1832, 1.° ed, pág. 225) .

Puede reemplazarse la cita textual-si no se estimare indispensable-por una síntesis de la doctrina que el autor sustenta respecto a la materia que motiva la papeleta.

Este tipo de papeletas ayuda-memoria las hace susceptibles, como ya queda dicho, de ser agrupadas en tres maneras, como convenga al rumbo que se quiera dar al trabajo: 1 .4 por materias; 2.° por épocas; y 3.13 por autores. Si deseo, por ejemplo, tener a mi disposición material para redactar el capítulo relativo a las Atribuciones del Presidente de la República en cuanto a la celebración de treguas generales, empleo la primera agrupación, o sea, reúne todas las papeletas que en su margen superior derecho tengan la indicación de este tema. Si quiero ocuparme-dentro del tema 'los Poderes Públicos en la Historia Constitucional de Chile'-del período de 1828. 1833, acumuló las papeletas por sus indicaciones centrales en el margen superior. Si, finalmente, me es necesario apreciar las opiniones de don Andrés Bello, v. gr., agrupo las papeletas que llevan su nombre en el margen superior izquierdo. En este caso, si quiero circunscribirlas al concepto de Bello sobre las treguas, sub-agrupo 'sus' papeletas según la. indicación de materias del margen superior derecho.

Como se desprende de los ejemplos que preceden, tras la cita o extracto del pasaje interesante, habrá de anotarse, clara y puntualizadamente, aunque sin elementos descriptivos propios de una ficha bibliográfica, la obra-entendiéndose por tal: el libro, la revista, el folleto, el artículo-, el tomo o volumen, sección, etc., de donde proviene la cita, la edición y la página o el parágrafo en que se encuentra (34). Con esto se logra dar autenticidad a la anotación y permitir la confrontación y ampliación por quien quiera se interese en aquella. Esta anotación de la ficha ayuda-memoria es la base de la referencia que habrá de efectuarse en la exposición del trabajo.

Papeletas biográficas.

Estimo que el archivo de un investigador no puede ser considerado completo, si paralelamente a la confección de las fichas bibliográficas por autores y ayuda-memoria, no realiza la documentación de tipo biográfico sobre los autores o sujetos que tienen un rol en sus estudios.

Me permito proponer el siguiente tipo de papeleta biográfica, a base de un ejemplo tomado al acaso:

JOVELLANOS, GASPAR M. DE (1744-1811).                                                                POLÍTICA,                                                                                                                                                PEDAGOGÍA,                                                                                                                                                LITERATURA,                                                                                                                                                DERECHO.

-Literato, político, estadística, jurista, sociólogo; llevó una vida afanosa y llena de persecuciones. Fue autor dramático ('El delincuente honrado'') y notable pedagogo, etc.

-Consúltese: Cejador, Julio.-' Historia de la Lit. Esp. ' Siglo XVII; Torres López, Manuel-' Lecciones de Historia del Derecho Español', Vol. I°, etc.

Agrupación de las papeletas.

El agrupamiento de las fichas bibliográficas, ayuda-memoria y biográficas se efectuará en sobres o atados y, si ellos fueran insuficientes-lo cual ocurrirá ciertamente cuando no se trata de un trabajo monográfico de regular extensión, sino de un tratado o de un archivo general-, en cajas de madera, metal o cartón.

Huelga que se exprese la rotulación de los sobres o cajas que contendrán las fichas bibliográficas y biográficas. Para las ayuda-memoria, es conveniente agruparlas según el sistema de clasificación adoptado para la biblioteca del investigador; y. si se trata de ordenarlas cuando se refieren a un tema concreto en estudio, se seguirá, como ya queda dicho, la directiva del esquema sistemático elaborado.

Dentro de sus envoltorios o cajas, las fichas deberán hallarse en estricto orden alfabético o cronológico, según los casos, o combinados. Así, las papeletas bibliográficas, por cada autor agrupadas en orden alfabético, serán ordenadas en orden cronológico, según la primera edición de las obras.

III.°- Técnica de la construcción jurídica.

Revisión crítica y clasificación definitiva de los materiales

Reunido y ordenado el material resultante de las fuentes documentales compulsadas, nos encontramos abocados al tercer momento en el trabajo del jurista: el de la construcción.

La construcción jurídica sólo puede iniciarse cuando ya se encuentra agotada la tarea analítico interpretativa, en gran parte cumplida al elaborar las fichas ayuda-memoria., pues, como fácilmente se comprenderá, la tarea de clasificar y colocar enunciados directores en los encabezamientos de las fichas importa ardua labor crítica y analítica.

Descompuestas o separadas artificialmente las diversas partes de un todo jurídico, una institución v. gr, observadas sus conexiones necesarias, sus dependencias recíprocas o comunes, y recogidos todos los elementos de juicio sobre cada una, toca comprenderlas y desarrollarlas sistemáticamente, como consecuencias necesarias de un principio unitario, y siguiendo el plan definitivo que es la espina dorsal del cuerpo que se crea. El plan definitivo.

El plan definitivo nace de una reelaboración del esquema inicial, a base de una revisión crítica y comparativa de los materiales y de un intento de superación de lo ya realizado por otros autores en el asunto o en asuntos similares.

'El trabajo de búsqueda y la reflexión conducen casi necesariamente a modificar el plan primitivamente establecido a desplazar algunas materias, a cambiar el orden de capítulos, secciones y parágrafos. Si nosotros recomendamos la constante preocupación del plan durante el período de iniciación en el tema, es para que el autor tome el problema a estudiar, lo ahonde encerrándose en el y evite ser confuso; poro, es evidente que debe someter el plan inicial a todas las modificaciones que aconsejen las búsquedas ulteriores. Es preciso, más bien, tener la preocupación del orden que el respeto a un orden preestablecido; es necesario el método; pero no el 'partí-pris '. Retocar sin término aunque con prudencia, y si se rechaza un proyecto a causa de una idea nueva, ensayar inmediatamente encontrar un nuevo encadenamiento de las ideas, a fin que no reste desorden en parte alguna. Llegados al punto en que el tema se muestre suficientemente alimentado, se cogerán los cartapacios en el orden en que han sido clasificados v se comprobará que todas las anotaciones se encuentran en su sitio, al igual que la.% fichas con referencias. Es entonces que, antes de entrar a redactar, es preciso establecer el plan definitivo, detallado, que deberá ser compuesto rigurosamente y en el cual cada desarrollo tenga su sitio señalado. Esto es indispensable para evitar las paradas repentinas ('a-coups') (las referencias a materias por tratar y las repeticiones); se escribirá muy fácilmente, si no se tiene más que seguir punto por punto el plan derivado de la utilización de las anotaciones clasificadas según el orden definitivo que ellas mismas arrojan'. (Capitant; ob. cit. pgs. 44 y 45, versión libre).

Bien se comprenderá que todo lo precedente está íntimamente ligado en cuanto al criterio sistematizador que se ratifica o se substituye lo cual ocurre en el menor número de casos-en esta revisión definitiva, y a la división' de la materia, a todo lo expuesto sobre el asunto en el parágrafo intitulado 'Sistematización apriorística', y que la elaboración de un Plan Definitivo está informada primordialmente por el Método y sólo secundariamente por la Técnica.

IV.°-Técnica de la exposición jurídica.

El lenguaje jurídico y la forma literaria.

Obtenido el plan definitivo, la redacción del trabajo le sigue consecuencial y fielmente. El plan nos indicará el orden en que sucesivamente iremos utilizando los correspondientes cartapacios y, dentro de éstos, los sobres relativos a materias especiales. Releeremos con atención las papeletas ayuda memoria concernientes al sub-tema en elaboración, y si nos es preciso refrescar nuestro recuerdo de la fuente originaria insuficientemente evocada por la cita o el extracto de la ficha, iremos a ella utilizando la indicación contenida en ésta. No creemos necesaria, por lo general, una nueva lectura de la obra; nos bastará una ojeada evocativa del conjunto si nuestras fichas constatan los datos y citas concretos que utilizaremos. Releídas nuestras anotaciones y confrontadas en su espíritu general las fuentes inspiradoras, cuando fuere necesario, nos entregaremos de lleno a la redacción del trabajo.

Es aconsejable dejar para el final la Introducción y la Conclusión, si existieren-cual es el caso más corriente.

Lo de la Conclusión pudiere parecer una, perogrullada; pero tiene una frecuencia mucho mayor de la que se concibe el intento de redactar la Conclusión cuando ni siquiera se cuenta con el Plan Definitivo; se procura con ello tener una, meta donde llegar cualesquiera que sea la rigurosidad científica del procedimiento.

La casi totalidad de los trabajos jurídicos, a menos que se pretenda hacer de ellos sólo síntesis, se presta, más bien requiere una Conclusión. 'Cuantos candidatos-expresa Capitant (ob. cit, pág. 46) -lo olvidan y se detienen bruscamente tras la discusión de la última cuestión que se habían propuesto tratar. La obra queda inconclusa. Es indispensable para la claridad y utilidad de la tesis, reunir en algunas páginas las ideas esenciales que se desprenden de la labor realizada, y formular las conclusiones en términos precisos y netos'.

En cuanto a la Introducción, mi consejo lo estimo provechoso porque generalmente, ella, sirve para plantear el problema, señalar los motivos para su estudio y el plan y método adoptados, para fijar los lindes dé la investigación y lo realizado por otros autores; y todo esto no puede expresarse debidamente mientras no se encuentre recorrido en su integridad el arduo camino cuyas etapas hemos seguido en estas nociones desde el punto de vista de la Tecnología.

Es deplorablemente comían el caso de Memorias de Prueba en que la Introducción, Prólogo, Palabras Preliminares o como se le llame, tras la consabida frase del 'grano de arena', anuncie investigaciones personales, aporte original a la cultura o a la solución de un problema chileno o indo-americano, desarrollo histórico o planteamiento sociológico... de una institución, etc., y el contenido de la tesis resulta, en relación, notoriamente menguado. Otras veces, las menos, el Introito es de una desesperante modestia-falsa o sentida-requeridora de benevolencia. En los más de los casos, ninguna noción o habilitación preliminar da al lector sobre el alcance, sistema y doctrina del trabajo, olvidando que es muy- necesario que autor y lector se procuren un punto de partida, un plano de ubicaciones, comunes, pues se corre el riesgo que inspirados por criterios diferentes o habituados a una terminología jurídica distinta, no logren compenetrarse o lo logren muy tardíamente.

Introducción y Conclusión son como los pilotes de ambos extremos de un puente; el cuerpo de la obra ha de salir de uno para llegar al otro, como un camino suspendido sobre la corriente.

Una forma literario-jurídica adecuada habrá de facilitar el pasaje del lector.

No deberá olvidarse que el léxico jurídico goza de cierta estabilidad y que sólo tras madura reflexión v de manera fundada puede irse hacia una alteración de el, como tampoco es dable el uso indistinto de voces con significaciones próximas, pero no idénticas.

Un buen Diccionario Jurídico v otro del Idioma deben encontrarse al alcance de la mano.

El estilo jurídico que se adopte depende de la naturaleza del tema y de la índole-que podrá ser: expositiva, crítica, polémica, etc.-del trabajo. Así, cabría emplear un estilo persuasivo, razonador, adoctrinador o 'legalista', exclusiva o alternadamente.

Claridad, objetividad y mesura deben caracterizar a la forma literaria (35).-

'El estilo de nuestro trabajo-indica Ramón y Cajal (ob. cit, pág. 202) -será genuinamente didáctico; sobrio, sencillo, sin afectación, y sin acusar otras preocupaciones que el orden y la claridad. El énfasis, la declamación y la hipérbole no deben figurar jamás en los escritos meramente científicos, si no queremos perder la confianza de los sabios, que acabarán por tomarnos por soñadores o poetas, incapaces de estudiar y razonar fríamente una cuestión. . .'Ni olvidemos -agrega- la conocida máxima de Boileau: 'Lo que se concibe-bien se enuncia claramente'.

Agreguemos-expresa Capitant (ob. cit, pág. 72)que la primera redacción no debe ser tenida jamás por definitiva. Es necesario dos y a veces más redacciones para los-pasajes difíciles. La primera expresión del pensamiento debe ser revista, arreglada, perfeccionada'.

Citas, referencias, notas, anejos y apéndices.

En la tarea de exponer surge la cuestión del manejó conveniente de citas, referencias, notas, anejos y apéndices.

Puede señalarse como el desiderátum que el texto contenga exclusivamente desarrollos originales -en forma y fondo, o al menos en la forma-del autor, reservando para las citas y referencias al pie de la página o para las ampliaciones al final del parágrafo o cap1tulo la indicación de las fuentes o de los criterios concordantes y opuestos al sustentado por el investigador, todo lo cual se liga al cuerpo del trabajo con los correspondientes llamados por medio de letras y números o ambos combinados en el texto.

'Las canas-escribe García Villada (36) -son uno de los argumentos principales con que se prueba la competencia de un autor. Hay quien cree que escribir críticamente es atiborrar de citas y motas la obra. Pero esto es un error. Hay que citar, sí, pero lo que venga a pelo y valga la pena. El autor, es verdad, tiene que conocer toda la bibliografía de su tema, pero mucha la descartará por inútil'.

Las citas requieren gran ponderación y mesura en quien las utiliza. Y con mayor razón cuando se las incorpora al texto, pues es sumamente fácil dar la impresión que se trabaja de 'relleno' o bien, caer en digresiones, incidencias y complementos que hacen difusos la argumentación y el desarrollo céntricos.

Dentro de fa técnica propuesta, la cita deriva de la papeleta ayuda-memoria. Haremos el llamado mediante un número de orden, numeración que puede reiniciarse en cada página cuando las citas son muy abundantes o ser corrida, de principio a fin de la obra, en caso contrario. Al pie de la página -algunos llévenla al final del parágrafo o del capítulo, lo que no es muy aconsejable en estudios de mediana o dilatada extensión-figurará la cita: se inicia con el número-llamado, anotase después el apellido y nombre completo del autor, en seguida el nombre íntegro de la obra cuando se la citare por primera vez, v en las siguientes oportunidades mediante abreviaturas (si de aquel se hubiere utilizado varias obras) o (si fuere única) con la indicación 'ob. cit. '; el texto de la cita, si no figurare en el cuerpo del trabajo y terminado, entre paréntesis, el tomo o volumen, si fueren varios, el parágrafo o la página. En este orden puede haber variantes; pero el contenido debe ser el mismo.

Es muy corriente entre nuestros estudiantes de derecho hacer en cada cita la descripción íntegra de la obra, o sea transcribir en ella la parte correspondiente de la papeleta bibliográfica. Esto importa una pérdida inútil de tiempo y un recargo innecesario de lectura; la mención debe limitar se al autor, a la obra y al sitio en que se encuentra el pasaje. El Indice Bibliográfico proporcionará las demás indicaciones.

También se utiliza en el caso de que el cuerpo del trabajo contenga el pasaje del autor y se reserve el pie de la página para notas o ampliaciones, el sistema de colocar después de la trascripción, entre paréntesis, un número que corresponde al número de orden-generalmente cifras romanas- de la obra en el Indice Bibliográfico, y la indicación del tomo o volumen y de la página; v. gr. (CX; pág. 38).

Cuando el Indice de Fuentes es muy extenso, cada letra lleva una numeración propia, y en el paréntesis se anota la primera letra del primer apellido del autor y después la cifra que corresponde al libro y las demás especificaciones ya dichas: (37) número de orden de la obra y página.

Las referencias se hacen al pie de la página, mediante un llamado numérico o alfabético en el texto (puede utilizarse la misma numeración de las citas que generalmente es arábiga); o bien, una numeración propia diversa, románica, v, gr.).

Pueden ser las referencias a propios o ajenos pasajes u opiniones, y se caracterizan, generalmente, por ir precedidas de la palabra 'Véase' o simplemente de la abreviatura 'V.'.

Estas referencias a propios desarrollos hacen aconsejable la numeración para los parágrafos en que está dividido el trabajo, pues mientras redactamos éste o a la vista del ejemplar manuscrito o mecanografiado, ignoramos la página que les corresponderá a los pasajes en el ejemplar impreso; en cambio la mención del número de orden del parágrafo que figurará en el plan, también es perfectamente realizable.

Las notas se encuentran generalmente al pie de página, previo el llamado en el texto (aconsejablemente diverso al de citas y referencias), y contienen, por lo corriente, ampliaciones de los desarrollos, provenientes de la propia o, ajena información, a base de opiniones contrarias o favorables al yunto de vista sustentado, de estadísticas, de jurisprudencia, etc.

Los anejos y apéndices rolan, comúnmente, al término de los capítulos o del libró, y contienen, por lo regular, in extenso, los textos de fuentes aprovechadas en el texto que importan un trabajo original del autor o un elemento de difícil hallazgo o inédito o indispensable para la comprensión de la tesis. En el cuerpo del trabajo se hará un llamado directo o por medio de una referencia al pie de página al número correspondiente del anejo o apéndice.

Indices, Listas y sumarios.

El trabajo de investigación que realizamos hipotéticamente y cuya redacción hemos terminado, sería un arca hermética o poco menos si no se colocan a disposición del lector los Indices, Sumarios y Listas.

Dos son las indicaciones que sirven de llaves principales: la de las Fuentes Documentales compulsadas y la de los contenidos substanciales del trabajo.

Por ampliación y en virtud de ser los libros la Fuente Documental más socorrida, se intitula corrientemente Lista Bibliográfica a la enumeración de las Fuentes utilizadas. (Las instrucciones de la Facultad así también lo subentienden). Yo estimaría preferible denominarla con su nombre propio y genérico de 'Fuentes', y subdividirla en secciones según el material empleado, que se denominarían: Lista Bibliográfica, Indice de Jurisprudencia, Lista o Indice de Fuentes Directas, etc.

La Lista Bibliográfica se confecciona mediante la trascripción completa de las fichas bibliográficas en su cara descriptiva, ateniéndose estrictamente a la ordenación ya dicha, o sea: orden alfabético de apellidos de autores, y dentro de las obras de cada autor, orden cronológico según sus ediciones. Si el régimen de citas adoptado lo requiere, colocaremos un número de orden junto a cada obra, en numeración corrida de principio a fin de la lista, o en numeración reiniciada en cada letra.

En cierto tipo de trabajos, en especial los histórico-jurídicos, es de sumo interés que la Lista Bibliográfica no sólo sea meramente descriptiva e individualizadora, sino además, crítica e informativa. Para realizarlo, bastará con copiar en lo pertinente y con las ampliaciones y revisiones del caso, el reverso de la papeleta bibliográfica, o sea el extracto del contenido de la Fuente y un juicio sobre el valor de ésta.

La segunda indicación inicial es la de los - contenidos substanciales: para ello es aconsejable que; después de la portadilla, el trabajo ostente un Sumario General, que mencionará los grandes títulos y las páginas que comprenden, formando un pequeño cuadro de rápida consulta (38).

En trabajos de gran documentación o comprensivos de temas susceptibles de desarrollos y ampliaciones separados, es muy útil que cada libro, sección o capítulo en que se encuentre dividido disponga de una Lista de Fuentes Especiales y, preferentemente, de una Bibliografía Monográfica. Al realizar esto, creo preferible descargar de estas indicaciones documentales a la Lista General de Fuentes, la cual quedará reducida a las obras que traten, sea exclusivamente, sea incluido en un tema más amplio, lo -substancial de la materia toda de nuestro trabajo.

Al igual que lo indicado para las Fuentes, ocurre con el Sumario. Es muy útil que cada capítulo o división del trabajo sea precedido por un Sumario de su contenido, sumario especial que generalmente se confecciona a base de la idea informadora de los parágrafos numerados que se comprenden en el capítulo o división.

Un Indice General analítico, de la Materia es indispensable. Se ejecutará a base de las denominaciones o títulos de las distintas divisiones de la obra-para ello serán de gran utilidad los sumarios-, y con indicación de las páginas que cada una comprende.

Por último, muchos trabajos-principalmente los de naturaleza expositiva y de considerable extensión-requieren un Indice Alfabético, el cual puede ser por Materias o por Autores o por Materias y Autores. Para su redacción prestan innegable servicio las Papeletas Ayuda-Memoria y Bibliográficas. Las distinciones entre materia genérica y materia específica de aquellas pueden ser mantenidas, de manera que cl Indice contendrá las materias genéricas en orden alfabético y dentro de cada una de ellas, también en orden alfabético, las materias específicas, y aun éstas pueden ser subdivididas, todo con indicación de las páginas en que se trata el asunto. El Indice Alfabético por Autores mencionará, tras la indicación de cada nombre de autor, las páginas en que se hace mención de el.

Hemos llegado, siguiendo el proceso hipotético de elaboración de un trabajo jurídico, al término de estas Nociones Elementales de Pre-Seminario de Derecho.

Nuestras indicaciones de Tecnología Jurídica reposan sobre el uso general 3-, en alguna parte, sobre la propia experiencia. Lejos estoy de pensar que se encuentran consultados todos los casos y problemas que, por lo demás, son de resolución empírica en las prácticas de Pre-seminario, y que cada investigador no pueda introducir las enmiendas y ampliaciones que mejor se acomoden a su temperamento o que se desprendan de su personal acervo.

La Técnica y el Pre-seminario fijan los primeros jalones en la conquista de la Ciencia; al Método y a la personalidad del estudioso toca señalar la ruta definitiva.

A. B. V.

Referencias

(1)

No se me oculta la dificultad de deslindar los campos conceptuales de uno y otro medio realizador del conocimiento dificultad que se acrecentaría progresivamente si pretendiera recurrir a argumentos de autoridad. Las acepciones que propongo no distan mucho de las vulgares, y con ello nos alejamos de puristas, filósofos y sociólogos ganamos en la comprensión que buscan estás Nociones Elementales. volver

(2)

VALDOUR, JACQUES.- «Les méthodes en science sociales», París, Rouasseau, 1927; pág. 3. «Un método sin doctrina -escribe Bunge- es como un medio sin fin, y una doctrina sin método, como un fin sin el medio». (C. O. BUNGE «El Derecho», Madrid, Espasa Calpe, 1927; pág. 259). volver

(3)

La Metodología Jurídica es primordialmente analítico-sintética e inductivo-deductiva, con las variantes y modalidades especificas a las Ciencias, Disciplinas o Indagaciones Particulares dentro de la Ciencia Jurídica, y de adopción o creación personales del jurista. volver

(4)

«La propensión vulgar a concebir la doctrina como una cosa hecha, es decir, prescindiendo de su elaboración, es ocasionada a las más erróneas interpretaciones, pues la inteligencia humana no comprende satisfactoriamente sino los pensamientos que puede reconstruir genéticamente. (Bunge, obra citada, pág. 259). volver

(5)

Se le llama también Pro-seminario. volver

(6)

Véase la nota Editorial del Boletín N.° 1 del Seminario de Derecho Público. volver

(7)

Con ocasión de la reforma y redacción de los Programas de Estudio de lee diversas asignaturas de Derecho, hubo oportunidad para dar al ramo de Introducción al Estudio del Derecho un contenido adecuado (bajo tal nombre se continuaba enseñando un remedo de Filosofía o de Sociología Jurídica). El autor de estas líneas propuso que sé incorporara al Programa de dicho ramo una Sección que con la denominación de Enciclopedia Jurídica-la mas generalizada-procurara al estudiante, a base de Pre-seminarios, los elementos indispensables de conocimiento y de juicio sobre la vida del Derecho y para el Derecho. Desgraciadamente, en mi sentir, la mayoría de la Comisión Redactora optó por eliminar sorpresivamente la dicha Sección. Entre otras consecuencias de tal criterio tenemos la de que el estudiante de derecho sólo muy tardíamente, si es que lo logra, puede componer por su solo esfuerzo una sistemática de la Ciencia y de la Pedagogía Jurídicas (curas las asignaturas y rinde los exámenes en un orden o en otro, asiste cuatro, cinco o seis años, cumple una práctica; enfrenta la amenaza de preguntas sobre ideas generales del Derecho en la Licenciatura, comparece ante la Excma. Corte Suprema sin saber cómo ni por qué); el común de nuestros egresados ignora, por ejemplo, la forma de utilización y cita de la Gaceta de los Tribunales o de la Revista de Derecho y Jurisprudencia, y postula para Licenciado sin poseer el mita elemental esquema de la Literatura Jurídica contemporánea; opta al título de abogado sin que desde la cátedra alguien le haya hablado sobre la función socia del jurista, del magistrado y del profesional, sin un elemental aprendizaje de la Oratoria Forense y de la Historia y Reglamentación de la Abogada; sin más nociones sobre Ética Profesional que las intuidas o derivadas de su formación moral de primera juventud debe intervenir en casos de conciencia complejísimos, etc. (He tratado con mayor extensión este tema del rol de le asignatura de Introducción al Estudio del Derecho en un artículo que publicara la .Revista de Derecho de la Universidad de Concepción. volver

(8)

RADBRUCH.-(Introducción a la Ciencia del Derecho.-Traducción de L. Recasens S. y prólogo de F. de los Ríos-; Madrid, Vict, Suárez, 1930; pág. 262) les enjuicia en los siguientes términos: «El movimiento del Derecho libre nos ha enseñado ciertamente que el jurista., a través de lea mil lagunas del Derecho, puede y debe mantener una relación inmediata con la Justicia; y nosotros no hemos dejado de apreciar agradecidos, esta liberación del jurista de la exclusiva servidumbre a lo positivo, y de saludar alborozados al nuevo tipo de jurista social. Pero tampoco debemos pagar sin advertir que el movimiento del Derecho libre sólo quiere subrayar un aspecto (hasta ahora descuidado) de la profesión jurídica, pero que no puede ser considerado como el más esencial de ella. El ejercer o aplicar directamente la Justicia sólo es profesión del jurista en tanto en cuanto el Derecho Positivo se lo encarga expresa o tácitamente. Puede servir directamente a la Justicia, sólo porque el Derecho le, autoriza para ello; y viceversa, está obligado a rendir obediencia al Derecho, aun en los casos en que éste, se halla en contradicción con la Justicia. La Justicia es, ciertamente, el fin del Derecho; pero este fin muere en el momento en que ha dado vida al Derecho; y el Derecho sigue viviendo por mucho que deje de parecerse a su procreador..» volver

(9)

Por necesidad lógica y a objeto de evitar confusionismo, circunscribo Lo Jurídico al Derecho Positivo; no se me escapa que con ello cometo cierta arbitrariedad; el paso de una norma técnica o ética a una norma jurídica y viceversa, es prácticamente imperceptible. Sin embargo, esquematizadamente, para ubicar las presentes Nociones y desde el punto de vista de su juridicidad podemos enmarcar los fenómenos y las ideas en círculos concéntricos, siendo de radio mayor el que no posee aquella o las posee en menor grado. El campo del circulo propiamente jurídico presenta tres zonas de antiguo diferenciadas: la del Derecho Consuetudinario; la del Derecho Legislado; y la del Derecho Jurisprudencial qué puede ser Teórico o Aplicado. El esquema se representaría, así: D.° Consuetud. I - Lo Pre-Jurídico -Lo Proto-Jurídico -D.° Legislado I -Lo Jurídico -D.° Jurisprud. I. .- Lo Meta-Jurídico volver

(10)

Empleo la denominación literatura Jurídica en su acepción amplia, que comprende tanto las fuentes oficiales, de autoridad, como los trabajos particulares sobre normas o instituciones de Derecho. volver

(11)

Salta en evidencia- con la sola enunciación de los momentos en el trabajo jurídico la íntima ligazón que existe entre Método y Técnica. Del primero ocuparemos aquellas nociones indispensables a la comprensión de la materia dejando su exposición detallada para un ulterior estudio sobre el Seminario de Derecho. volver

(12)

Sobre la elección del sujeto tienen innegable utilidad loa consejos vertidos por Henri Capitant en el Capitulo I de su estudio «Comment il faut faire sa thése de doctorat en droit»; 2.° ed., París, Lib. Dalloz, 1923. volver

(13)

Por cierto, no es dable ambicionar una originalidad absoluta; pero, sí, una relativa, vale decir que en el orden o tipo del trabajo en realización (memorias de prueba o informes o estudios críticos, ate.), éste sea novedoso o superador de todo lo existente, al menos, en la literatura nacional. ¡Son muchos los que descubren.. . el Mediterráneo! volver

(14)

S. Ramon y Cajal.-«Reglas y consejos sobre investigación científica»; 7.° Ed., Madrid, 1935, pág. 172. volver

(15)

Id.; obra y página citadas. volver

(16)

Es corriente entre nuestros estudiantes y aun entre el personal docente la idea que la iniciación de un trabajo dote ser virgen de toda erudición especializada, temerosos que ésta atente contra la personalidad del investigador, destruyendo sus singularísimas y posibles concepciones:, y suplantándolas por las ajenas, muchas veces de menor mérito. Yo sólo percibo tal peligro en los casos de información incompleta y parcial, o de falta de madurez intelectual del novel investigador; ambas circunstancian le llevan a adscribirse sin mayor crítica a un autor o una doctrina en boga-y no son pocos los ejemplos hasta al libro cuya lectura coincide con el despertar o el descubrimiento de su vocación. Creo equivocado y - ¿por qué no decirlo?- torpe, dejar inaprovechada la experiencia ajena e intentar o recorrer nuevamente caminos que a fuerza de hollados se tornan intransitables o bien comunes y vulgares para el más modesto conocedor. Tal concepción y consejo que critico los creo, sí útiles en estilos prácticos; será grande satisfacción para el educando la de poder elaborar, a base de los elementos que le proporcionará el maestro, una doctrina que, al formularla, sabrá que ya ha sido expuesta por una tratadista de nota. Se amenaza con la pérdida o la deformación de la personalidad Puedo responder con esta frase de Antonio Caso («La filosofía de la cultura y el materialismo histórico»; Ediciones Alba, Méjico, 1938, pág. 107): «Qué absurdo... Lo que se pierde, esto es sin remedio, la personalidad ignorante, lo que se adquiere es la, personalidad culta, ¿No os parece benéfico el cambio?.. .». volver

(17)

RAMÓN Y CAJAL.-Ob. cit. pág. 177 volver

(18)

Cit. p. R. Y CAJAL. volver

(19)

«El estudiante-expresa H. Capitant; obra citada, pág. 42-trazará, pues, un plan provisorio para procurarse límites v evitarse caer en caminos de travesía. Es, éste en efecto, un peligro que acecha a quien quiera inicie el estudido de una institución. De lectura en lectura, de referencia en referencia, de un autor a otro, de una sentencia a otra, a menudo, uno es conducido fuera del sujeto». volver

(20)

El postulante a Licenciado que siguiere estas indicaciones, percibirá que a esta altura de ellas-y sólo ahora-se encontrará en situación de dar cumplimiento a la exigencia del articulo 11 del Reglamento Interno de loe Seminarios que dice: Para que el Seminario apruebe el tema (art. 10), el solicitante deberá acompañar un esquema del trabajo que se propone realizar y una minuta de la bibliografía y demás fuentes de consulta que utilizara»: y de satisfacer lo dispuesto en las «Instrucciones para la Redacción de Memorias»: «En caso de existir trabajos o Memoria sobre el mismo tema que el candidato se propone desarrollar, Se dará curso a la autorización solicitada, únicamente, si el postulante acredita ante el Director del Seminario que puede completar o mejorar lo existente o tratar la materia bajo un aspecto distinto. El Director podrá también negar la autorización solicitada, si el alumno no pudiere disponer de la bibliografía y elementos suficientes para desarrollar en forma adecuada el tema elegido». volver

(21)

Por vía de ejemplo recuerdo: los Prontuarios de Lira (de los Juicios), de Barceló (de las (quiebras), de Pinto (de los juicios civiles y de jurisdicción voluntaria), los Formularios (de instrumentos públicos) de Pinto, y el Manual de Barros Lynch (impuesto a la renta)volver

(22)

Obra citada, pág. 67. volver

(23)

Un intento, no todo lo fructífero que hubiere sido de desear, realizaron los Seminarios de Derecho Penal y Derecho Público de la U. de Ch. llamando a colaborar a funcionarios de Estadística y magistrados, y proyectando el establecimiento de un Instituto de Estadística Jurídica en la Escuela de Derecho. Es de esperar que reciba ayuda oficial. volver

(24)

Con esta terminología me aparto levemente de la corriente que opone Jurisprudencia a Doctrina, y procuro conciliar la disparidad existente ende las concepciones inglesa y francesa, de las, cuales da una idea Levy-Ullman en las siguientes frases: «Mientras que entre nosotros, a partir del siglo XIX, esta expresión (Jurisprudencia) designa el Derecho considerado en su aplicación más práctica, a saber: las decisiones de los Tribunales, y la expresión doctrina mira-sobre todo en oposición s la Jurisprudencia- a la opinión de los autores, los ingleses, por el contrario, entienden por jurisprudencia (conforme a la etimología latina, si no al sentido romano) la ciencia del Derecho en lo que ella tiene de mis teórico, aplicando, de otra parte, el vocablo doctrina a los principios generales que se desprenden de una serie de decisiones judiciales sobre una materia determinada («Eléments de Introduction générale á l'étude des sciences juridiques-II-Le systeme juridique de 1'Anglaterre-Tome premier-Le systéme traditionnel«; Sirey, París, 1928; págs. 21 y 22). volver

(25)

Articulo. Las fuentes del Derecho en el nuevo estado de Curt Rothenberger en «Deutsche Juristen-Zeitung» (Director: Dr. Karl Schmitt). volver

(26)

Creo útil mencionar algunas Colecciones extranjeras de Jurisprudencia: Francesas-Dalloz Sirey, La Semaine Juridique, Bulletin des arréts de la cour de cassation; Belgas-la «Pasicrisie»; Italianas-el «Foro Italiano»; Alemanas- Colección de Decisiones del Tribunal Supremo de Leipzig, la «Enziclopedie der Rechtswissenschaft (Dir. J. Kohler), el «Deutsche Juristen-zeitung» (Dir. K. Schmitt); Suizas - «Arrets du Tribunal Federal»; Inglesas- Digest de Droit Civil anglais» de Edward Jenka, traducido al francés por T. Baumann y Paul Goulé; Españolas-Revista General de Legislación y Jurisprudencia» (Reas); Argentinas-Revista del Colegio de Abogados de Buenos Aires y Revista Critica de Jurisprudencia (B. A.). volver

(27)

No contamos con ningún repertorio de Bibliografía Jurídica Chilena. ¡He aquí una interesante obra para la acción conjunta de los Seminarios y un buen tema para una Memoria de Prueba! volver

(28)

Concepto derivado del que emite RAFAEL DE UREÑA Y S. en su «Historia de la Literatura Jurídica». Madrid, 1908, 2.° ed., Tomo I, pág. 39. volver

(29)

Ob. cit., pág. 40. volver

(30)

Sobre estas materias puede encontrarse adecuada ampliación en la ya citada obra de R. de Ureña, y concretamente, sobre bibliotecografia moderna, en el libro de ERNESTO NELSON- «Las Bibliotecas en los Estados Unidos. Biblioteca Interamericana; Dotación Carnegie; Tomo VI, 1929). volver

(31)

La Facultad de Derecho exige-en sus Instrucciones para la redacción de las Memorias.. .- como mínimo, que en la Lista Bibliográfica «se anotarán las obras consultadas por orden alfabético de autores, expresando el titulo completo de la obra, el lugar y la fecha de la edición y el tomo o tomos utilizados. Si la obra citada fuere una traducción, se indicará, en caso necesario, el nombre del traductor. Tratándose de artículos de Revistas, se darán las indicaciones necesarias para ubicarlos.. Estas exigencias contienen algunas omisiones. Por mi parte estimo preferible abundar en elementos de individualización antes que caer en excesiva parquedad. En la lista bibliográfica, a mi juicio, deben transcribirse íntegramente las fichas pertinentes en estricto orden alfabético, y en la parte de cada autor, siguiendo la prelación cronológica de sus obras. volver

(32)

Estos puntos indican el sitio en que figurará la Ubicación. volver

(33)

Esta signatura deriva de diversos sistemas de clasificación y catalogación actualmente en uso, siendo los más conocidos el de Brunnet, el decimal, el de Dewey y el de Brown (Véase Ureña y Nelson). El investigador cuando trabaja en colecciones ajenas o públicas, debe limitarse a reproducir en su ficha bibliográfica las letras, signos y números que individualizan y permiten solicitar la obra en a aquellas. Si labora sobre material propio, la confección de la ficha importa una tarea previa de catalogación y clasificación. Para una biblioteca corriente de jurista, que habrá de contener también obras complementarias o de cultura general, puede aconsejarse un sistema combinado de Brown con decimal. volver

(34)

No me es posible entrar al detalle y al estudio de casos en estas indicaciones; cada investigador ateniéndose a las nociones generales podrá resolver los problemas concretos que se le presenten. volver

(35)

Advierto del peligro de caer en un-estilo demasiado apretado y conciso, que hace obscura la lectura y difícil la comprensión. Muchas veces los autores se encuentran en tal forma familiarizados con su tema, no así el lector, que lo traducen en brevísimos y abtrusos desarrollos, opuestos a la sensación de agrado intelectual que ha de presidir toda lectura. volver

(36)

GARCÍA VILLADA, ZACARÍAS.- «Metodología y crítica históricas; Barcelona; Juan Gili; 1921, pág. 358. volver

(37)

Sobre el modo de citar cabe hacer algunas ampliaciones

-No debe aducirse testimonio ninguno sin haber compulsado la fuente; si esto no fuera posible, se le captará s través del intermediario más fidedigno dejándose expresa constancia de la procedencia para declinar la responsabilidad de su exactitud. Las citas de segunda mano-dicen las Instrucciones de la Facultad-se harán señalando el autor de donde se han tomado. -Si existe una edición crítica de una obra se la ha de preferir en las citas a todas las demás ediciones. -Hay colecciones y obras que son citadas de un modo convencional, universal (Véase al respecto, obra citada de GARCÍA VILLADA, pág. 359 y sus indicaciones bibliográficas); del mismo modo que los textos legales. Así, por ejemplo, los 12 libros del Código do Justiniano, se citan, v. gr.: «lex 1 C. I, 6»; y las Partidas, p. ej. P. 5; T. I, 1, 6, o simplemente, (5,I, 6),-Si se trata de un artículo de revista o diario, el nombre de éstos ha de figurar íntegramente. -En el caso de constatar el Indice bibliográfico varias ediciones de la obra que se cita, la mención a ella debe ir acompañada con el número de la edición. -Finalmente, un consejo de Capitant: «Se evitará las largas citas sacadas de autores, de trabajos preparatorios de una ley, de decisiones de jurisprudencia. Es preciso guardar en esto la justa medida.. En todo caso, repetiré, la cita in extenso, salvo en lo indispensable como una definición o un vocablo o un giro, no debe ocupar el texto. Nuestras Memorias de Prueba abundaban y todavía algunas abundan en transcripciones excesivas, y tanto que el Reglamento de la Escuela dispuso un mínimo de treinta páginas útiles, formato de los Anales, para cuyo cómputo no se timarán en cuenta loa pasajes transcritos. (art. 22) -Para citar jurisprudencia dan indicaciones estimables las Instrucciones de la Facultad. volver

(38)

Un ejemplo de Sumario General seria: SUMARIO GENERAL

MATERIA

 Págs.

Fuentes

..........

Introducción.

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Capitulo 1.°

..........

Capitulo 2.°

..........

Conclusión.

..........

Indice General Analítico

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Indice Alfabético

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