Bibliografía

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Resumen

Abstract

ENRIQUE MAR­SHALL: La Ciencia de la Economía. ‑Prensas de la Universidad de Chile. ‑Santia­go. ‑ Dos volú­menes

Uno de los prin­cipales valores de esta obra, después del que significa su caudal de ciencia, es acaso el método de exposición adop­tado por el señor Marshall: cinco par­tes bien deslindadas y expuestas por modo que, a partir de la segunda, nacen todas de la primera, ha­llando cada una su inmediato apoyo en la que antecede. Las ventajas de plan semejante se perfilan de golpe. Como que él por sí solo asegura la unidad del todo, y esto ya significa mucho en obra de pura paciencia.

Sobre la bondad del plan hay que con­siderar todavía la del lenguaje La prosa del señor Marshall tiene el atractivo in­gente que es patrimonio exclusivo de la de los verdaderos maestros. A ratos se la tomará por de conspicuo estilista. En todo caso es la de un conocedor concienzudo del idioma, enamorado de la euritmia, y que sabe dar al arte lo que es del arte. De aquí la casi nunca desmentida propie­dad de los términos y el desembarazo de la frase que son de notar en este libro, cualidades ambas del todo nulas en la ma­yoría de las obras de ciencia que se pu­blican entre nosotros.

Con factores como los enumerados, ya se comprenderá que la exposición general del tema resulte antes que nada lógica, y sobre lógica, apasionante, armónica. Pero su mérito mayor estriba en que es nove­dosa y es rica. Novedosa por la calculada correlación de sus partes y por el aspecto que cobran en ella ciertos problemas que se han creído percibir cien veces en la vida cotidiana y conocer, desde luego; rica por el copioso caudal de conocimientos que aporta.

La disciplina económica surgiendo como fenómeno social, y participando con ello del doble carácter de subjetivo y objeti­vo; su contradictorio enlace con el deter­minismo y el principio de finalidad; su devenir proteiforme y su irreductibilidad a las prácticas de la experimentación cien­tífica; los métodos que más se acercan a la determinación de sus leyes; la ubicación que le corresponde dentro de las ciencias reales y sus correspondencias con las otras disciplinas del espíritu son los puntos que el señor Marshall fija a modo de básicas proposiciones, cuidando de darles la fir­meza y realce suficientes a sostener la fábrica de singular montea que es su obra.

Viene después una amplia apreciación del desarrollo de la realidad económica. Conocida la índole del sujeto, necesario será no ignorar las fases de su evolución. Es así como el autor enuncia la hipótesis de los «periodos», y como va poco a poco destacando los conceptos de la «econo­mía diferenciada» y la «interdependencia económica» hasta llegar al problema que nace de oponer la economía «dirigida» a la «clásica» o «libre». Tras insinuar mul­titud de reflexiones, complementa el es­tudio de la evolución exponiéndola desde el punto de vista especulativo. Y el pen­samiento económico moderno va poco s poco definiéndose desde los «utopistas» que nunca lo soñaron sino como producto social, hasta la, escuela «matemática», que lo desvincula de su origen y lo trata como un todo independiente. No es necesario decir que se pasa por los «mercantilistas» y los «fisiócratas», por el «anarquismo» y las escuelas diversas, ni que loe nombres de Adam Smith, Ricardo Malthus, David Ricardo y Carlos Marx, evocados con oportunidad y sistema, ilustran el discurso identificando evolutivamente el pensamiento económico con el de aquellas fórmulas que tan profunda repercusión han tenido en la sociedad moderna. De este modo termina el señor Marshall la exposición que hace de la Economía como «disciplina filosóficas» y prepara el campo para el estudio de la ciencia en sí. La obra pasa de lo discursivo a lo didáctico; y con este carácter llega a sus enunciaciones últimas. Las cuales coronan dignamente el expléndido edificio concebido y pla­neado en la primera parte.

Con la amplitud con que el autor dis­curre, no es de extrañar que toque y su­giera innumerables cuestiones relaciona­das estrechamente con otras actividades que la expuesta. Ya es la Ética lo que en algunos de sus aspectos cobra relieves insospechados, ya la Historia, ya los pro­pios principios matemáticos. El devenir eterno de un ideal jamás logrado y los mil y un fenómenos de su secuela, si se exponen y estudian con la orientación y doctrina que el señor Marshall, serán siempre incentivo para las lucubraciones más variadas. Y no se diga que ello es cosa del asunto, desde que se da la cir­cunstancia de que el señor Marshall es maestro de verdad, iniciado en todas las disciplinas fundamentales del espíritu y buen apreciador de ellas, como que más que escritor caudaloso es pensador autén­tico. De aquí el enlace que a menudo descubre entre afirmaciones las más singulares muchas veces, y la trascendencia que en su virtud comunica al raciocinio. Acaso por su perenne actualidad, uno de los asuntos que parecen dilucidados por modo más interesante en la obra del señor Marshall y en que es posible apreciar me­jor la característica indicada es el que comprende la Distribución y la Renta (tomo II, Parte IV).

Para decirlo todo, debo declarar que los manes de Bello claman contra lo de «economía financieras» (¿por qué no «eco­nomía hacendística»?) de la página 70, y contra dos o tres voces más de herética prosapia. También es de advertir que fué­ramos no pocos quienes viéramos con re­gocijo en una exposición como la del se­ñor Marshall justipreciados los méritos de, Jovellanos escritor éste cuya lumino­sa pluma se ocupó tantas veces en temas económicos del más vivo interés. Ahí está el magistral Informe sobre la ley Agraria, verdadero monumento de cien­cia y literatura que se juzgó digno de Smith en Inglaterra y de Turgot en Fran­cia Con todo, y cualesquiera que sean los reparos que se formulen, el libro del señor Marshall es tal que importa una de las más auténticas y calificadas conquistas del pensamiento patrio.

Julio Selph.

JORGE MC BRIDE. ‑ Chile: su tierra y su gen­te.‑ Prensas de la Universidad de Chile.‑Santiago

Los libros sobre nuestro país que sue­len publicarse en el extranjero, caen por lo común en errores más o menos consi­derables, o son in­justos con respecto a nuestras modalidades y a nuestros hábi­tos. Tampoco ahondan mucho, más aten­tos a dar lo pintoresco o lo llamativo.

Nada de lo anterior podría aplicarse a la obra de este profesor de la Universidad de California, publicada por The Ameri­can Geographical Society bajo el título de «Chile: Land and Society» y traduci­do por un destacado escritor y un experto en idioma inglés como es Guillermo Labarca Hubertson.

Como muy bien se expresa en un breve proemio, la Universidad de Chile resol­vió dar a la publicidad este libro, con la debida autorización del autor, porque éste ha agotado la investigación sobre la si­tuación agraria de Chile y presenta una reseña completa de los orígenes de la pro­piedad rural y su evolución hasta nuestros días. Para realizar este trabajo, el profe­sor Mc Bride vino en dos ocasiones a nuestro país y recorrió nuestros campos, para visitar detenidamente grandes lati­fundios y muchas propiedades de regular y pequeña extensión. Se documentó, por otra parte, en todo lo que se ha publi­cado por acá en relación con el mimo tema, según puede verse en las numero­sas citas y notas colocadas al pie de las páginas.

Podría creerse que la lectura de este li­bro, por su apariencia técnica, podría re­sultar árida para quienes no tienen in­terés inmediato por el problema de la dis­tribución de las tierras entre nosotros. Nada más lejos de la verdad, sin embargo. Mr. Bride ha estudiado nuestras cos­tumbres y nuestros métodos agrícolas con un espíritu crítico: siembra así sus capí­tulos con observaciones agudas, con ame­nos hallazgos. Detrás de cada una de sus frases, se ve una indudable simpatía hacia nosotros, pero ello no le impido ser justo, nos suele decir amargas verdades con la mayor dulzura posible.

En general, es severo con los grandes poseedores del suelo cultivable: «Acostum­brados a que todo el trabajo del campo o de la residencia ciudadana lo realice la gente de labor, hombres y mujeres de la clase alta permanecen por lo general ocio­sos o desmenuzan su tiempo en frívolos compromisos sociales o en disipaciones. Al sistema de latifundios debe atribuirse, sino la causa, a lo menos el fomento de esta situación.

Reconoce, en cambio, que la organiza­ción de las grandes haciendas ha contri­buido a la estabilidad social y la estabi­lidad política: Una de las mayores dife­rencias entre Chile y los demás países de la América Latina, es que ha sido convul­sionado muy pocas veces por el torbelli­no de las revoluciones El conglomerado de la hacienda ha dominado de tal modo la vida de la nación, que ha sido capaz de conservar una estabilidad social rara en las latitudes de la América del Sur, lo cual h a favorecido el progreso econó­mico, al mismo tiempo que ha creado para Chile una situación aparte, como uno de los países más avanzados del nuevo mun­do Los mismos chilenos se sienten orgu­llosos de la solidez de sus instituciones y los extranjeros lo proclaman también en alta voz.

También atribuye a nuestro régimen latifundista otra virtud: el mantenimien­to de la unidad familiar‑ «Es éste uno de los rasgos marcados de la existencia cam­pesina. Pocos países en el mundo mantie­nen la familia más sólidamente unida que Chile, no sólo en cuanto a los propietarios se refiere sino también a la clase trabaja­dora La hacienda se considera como una heredad familiar que viene de las genera­ciones anteriores y cuya posesión debe mantenerse, para proporcionar un hogar o al menos una renta y el consiguiente pres­tigio de su calidad de terrateniente, y todos los miembros del clan...» . Y agrega más adelante. «Pero la unión no se produce sólo en la familia de los terratenientes; la influencia de la hacienda es todavía ma­yor entre los inquilinos. Como se ha dicho, éstos se trasladan raramente de un punto a otro y no es ni siquiera extraño que de­jen transcurrir su existencia entera en el mismo fundo, cosa que ocurre hasta con generaciones sucesivas».

Alaba en los inquilinos de las hacienda, ­el espíritu de adhesión al patrón, y su la­boriosidad, y lamenta la triste situación económica, la vida que llevan en caeos que carecen de comodidades «La familia » en­tera vive en un estado de pobreza mucho mayor que la de la población rural en la mayoría de los países civilizados. No po­seen tierras, apenas algunos animales, es­casamente herramientas de su propiedad y las mismas casas en que habitan, sólo les pertenecen por tolerancia del patrón hasta sus enseres personales son exiguos; en materia de alimentos y Vestuarios, apenas sobrepasan el nivel de la mera sustenta­ción. Reconoce sí, mas a del ante, que esta situación deprimida del trabajador rural ha ido mejorando, como hay propietarios que se preocupan realmente del bienestar de sus inquilinos, construyéndoles buenas habitaciones y mejorando sus salarios. En todo caso, los dueños de fundos liarían bien en leer este libro, para que atiendan a les consejos que da el autor, quien, en buenas cuentas les previene que hay que ceder algo para evitar mayores males. Ahora que los agricultores tiemblan ante el peligro de la sindicalización de los in­quilinos, podrían ver en esta obra seria que no todo anda bien en los campos; que mucho debe mejorarse, para que el tra­bajador campesino viva tranquilo y no cunda entre ellos la semilla subversiva.

Mr. Mc Bride nos hace también una muy justa y atinada historia, sobre el avan­ce de las ideas sociales entre nosotros, y atribuye la principal iniciativa a este res­pecto al Presidente Alessandri, rara cuyas dos presidencias tiene palabras elogiosas. Es igualmente muy favorable el inicio que emite sobre la administración del general Ibáñez, cuyo Gobierno califica de «socialista» Pero todo esto daría materia para otro artículo.

Basta decir, en suma, que la lectura de este libro es muy provechosa, sobre todo para la gente que tiene sus intereses en el campo. Y al cruzar por sus paginas nu­tridas de datos interesantísimos, tampoco los hombres de la ciudad perderán su tiempo. 

Januario Espinosa.

«EL PROBLEMA DE LA HABITACIÓN MÍNIMA», por don Héctor Behn Rosas.‑ Memo­ria de Prueba para optar al grado de Licen­ciado en la Fa­cultad de Cien­cias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile

El problema de la vivienda popular, ur­bana y campesina, es en Chile de una pavorosa actualidad y es doloroso cons­tatar, que a pesar, de las numerosas le­yes que se han dic­tado sobre le mate­ria, él se va agravando cada día más y más Será pues, de urgencia abordarlo en forma integral, en sus diversos as­pectos, jurídico, económico, social, sanitario, urbanístico, arquitectónico, etc., y tra­tarlo conjuntamente con otros problemas que le están ligados de manera muy estre­cha; su solución exige medidas radicales, y su financiamiento deberá imponer, fatalmente, elevadas cargas pecuniarias, tanto al Estado, como a la economía privada; no hay que olvidar que en Chile, la mayo­ría de los trabajadores de las ciudades y la casi totalidad de los campesinos, vive en condiciones indignas de seres huma­nos; tal es la triste situación de hecho que se presenta a todo observador imparcial y sincero de la realidad chilena.

Don Héctor Behn Rosas en su tesis “El problema de la habitación mínima”, ha logrado realizar un estudio completísimo sobre la materia elegida, minuciosamente documentada en una abundante biblio­grafía, cuya lista llena varias páginas; ade­más de la legislación nacional y extran­jera, ha considerado trabajos técnicos, datos estadísticos, encuestas y memorias de visitadoras sociales, aborda cuestio­nes arduas y complejas en estilo claro y fácil, y sabe enfocarlas metódicamente desde distintos puntos de vista. La obra del señor Behn representa un valioso aporte científico a la vez que práctico, que puede ser de utilidad para funcionarios pú­blicos y municipales, abogados, arquitectos, y visitadoras sociales; aun más, seria una expléndida monografía que podría presentarse a un congreso de la habitación.

La memoria se inicia en su título prime­ro destacando la noción de lo que debe ser la política de la habitación, destinada primordialmente a proporcionar una vi­vienda mínima; así la ha calificado acer­tadamente el autor, al tomar en cuenta condiciones urbanísticas, arquitectónicas, de comodidad, y aun artísticas, ya que en toda solución de carácter social y humano, no debiera nunca prescindirse del sentido estético. Se indica la evolución de aque­lla política desde la época en que impera­ba el régimen del tugurio en las aglome­raciones obreras, improvisadas por el rá­pido crecimiento del industrialismo du­rante el siglo XIX; sólo después de la gran guerra, esa política toma en algunos Es­tados orientaciones definidas; se abando­na la idea de la construcción directa por el Estado, sustituyéndola por la de los préstamos otorgados por organismos semi­públicos, y se preconiza la casa colectiva, cuando no es posible construir una casa individual.

En el título segundo se plantea el pro­blema de la escasez de las habitaciones, motivada por el gran aumento de pobla­ción, a causa del éxodo rural ocasionado por el miraje sugestionador de los centros urbanos. La carestía de la construcción, la demolición de casas insalubres, sin la nueva edificación, correspondientes, las ca­tástrofes, son todos factores que contribuyen a agravar la penuria de la vivien­da. En seguida se trata de caracterizar lo que en Chile constituye la insalubridad de la habitación, mediante acopio de an­tecedentes numéricos que acreditan la trá­gica realidad del tugurio infecto y perni­cioso, centro de epidemias y de vicios; en Santiago hay, según el autor, más o menos tres mil conventillos, habitados por dos­cientas mil personas, es decir, por alrede­dor del tercio de la población total de la ciudad. Creemos que el señor Behn ha sido demasiado pareo al señalar el 9,5 por ciento como renta de los conventillos; es­timamos que este porcentaje es mucho más alto, y a veces pasa del veinte por ciento. Los datos sobre hacinamiento de personas por pieza en nuestro país, son alarmantes; en algunas partes llega al tér­mino medio de personas por casa en los campos, a 6,59 habitantes, y debe recor­darse que quizás la mayoría de esas vi­viendas tiene sólo una habitación; en San­tiago en ciertos conventillos, se ha encon­trado con frecuencia el promedio de seis personas por pieza y de varias personas por cama. Otro factor esencial es el del alza de los alquileres, fenómeno mundial de los últimos años, y al cual las legisla­ciones han tratado de atenuar por dife­rentes métodos, ya sea fijando rentas má­ximas, o combatiendo la usura en los cá­nones de las casas modestas, o prorro­gando automáticamente los contratos; se citan las leyes chilenas sobre el particular, y entre ellas, recomendaremos el Decreto ­Ley 261, de 19 de Febrero de 1925, deno­minado “Ley de la Vivienda”, de tan fu­nestos resultados; igualmente señálense los proyectos presentados al Congreso al res­pecto.

El arrendamiento de pisos, o sea la de­batida cuestión de las mejoras, de tanta gravedad en Chile, está abordada con de­tenimiento, haciéndose ver todo lo que aun falta para llegar a una solución defi­nitiva. De igual manera, se analiza la compraventa de sitios a plazos, que ha servido de anzuelo a gentes inescrupulo­sas para engañar a personas humildes y, crédulas; desgraciadamente, nuevos abu­sos se han cometido con motivo de la apli­cación de los preceptos legales dictados para amparar a los compradores de aque­llos sitios, contribuyéndose con ello a desprestigiar la legislación chilena de la vi­vienda popular.

El título tercero contempla el aspecto social de la vivienda; es evidente la influencia de la mala habitación en la rela­jación del lazo familiar, en la delincuencia,' en el vicio, en la mortalidad y en la morbili­dad; la tuberculosis chilena tiene en gran parte por origen el tugurio; así se ha com­probado en encuestas citadas en la memo­ria; el alto porcentaje de nuestra morta­lidad, particularmente la infantil, son también los frutos de aquellas deplorables condiciones, y triste es cerciorarse de que en Chile, el término medio de la vida hu­mana sea sólo de veintitrés años.

El título cuarto comprende el aspecto económico de la cuestión, cuya transcendencia es inmensa, ya que la realización de una política de la habitación supone gastos cuantiosísimos; en Chile cada día que pase exigirá mayores recursos, puesto que va en aumento el déficit de las casas, a medida que crece la población, y que sube el costo de la vida Según la, Asocia­ción de Arquitectos, se necesita en Chile edificar trescientas mil viviendas, con un costo de cerca de tres mil millones de pe­sos. Se insertan datos sobre el actual va­lor de una vivienda popular, incluyéndo­se el terreno; dicho valor fluctúa entre $ 19,800 en Santiago, y $ 11,500 en casas de inquilinos en los fundos. Un factor que no debe olvidarse, es la relación armónica que es preciso que exista entre el monto del salario y la vivienda; mientras las re­muneraciones del trabajo se mantengan ínfimas, no es dable pretender casas hi­giénicas, pues el obrero carecerá de la ca­pacidad económica suficiente para habi­tarlas Se indican las iniciativas priva­das para construir habitación, entre ellas las cooperativas, cuyos resultados no han sido muy halagüeños en Chile Las inicia­tivas patronales para edificar viviendas a obreros y empleados, han alcanzado éxito en muchas partes, y contribuido al mejoramiento de las condiciones en las aglomeraciones fabriles; en nuestro país, ya se han construido algunas poblaciones industriales, como la de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones de Puente Alto. Tienen importancia las so­ciedades de crédito a la construcción, que permiten edificar en grande escala; los ca­pitales proporcionados por sociedades de esa naturaleza han logrado construir 1.300,000 viviendas en Inglaterra desde 1919, hacia adelante. La edificación realizada directamente por el Estado, es qui­zás perjudicial, por cuanto el Estado es un mal constructor; es preferible que por intermedio de un organismo adecuado, el Estado presta capitales a bajísimo inte­rés, a entidad, empresas, o simples particulares, que edifiquen habitaciones, en con­diciones debidamente controladas; la ley chilena, N.° 5,950, de 8 de Octubre de 1936, que crea la Caja de la Habitación Popular, contempla, entre otros, el siste­ma señalado. Los municipios se han ocupado también de construcciones, y cele­bra al respecto la política constructora de la antigua Municipalidad de Viena, y de sus grandiosos barrios obreros; la citada ley 5,950, autoriza a las municipalidades para obtener préstamos con ese objeto. El señor Behn se refiere a los créditos dados en Chile por las diversas leyes, y a sus resultados mas o menos deficientes; así, con los fondos proporcionados por el Decreto‑Ley 308, las casas construidas, fueron generalmente caras y de mala ca­lidad, y no estuvieron al alcance económi­co del obrero corriente, sino de trabajado­res calificados, o de empleados. Esperamos que los préstamos que acuerde la Ley de la Caja de la Habitación, puedan pro­ducir frutos una vez que sea una realidad su financiamiento; los textos legales son buenos, pero es de desear que logren apli­carse.

El título quinto y último, está destina­do a la parte técnica del problema, en ge­neral descuidada en nuestro país; las ob­servaciones que allí se formulan son inte­resantes y útiles.

Francisco Walker Linares.

“DEBERES DEL EMPLEA­DOR FRENTE AL EMPLEA­DO”. - Memo­ria de Prueba para optar al grado de Licen­ciado en la Fa­cultad de Cien­cias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, por don Ismael Edwards Izquierdo. - Ercilla, Santiago, 1938.

La memoria de don Ismael Ed­wards Izquierdo, que mereció ser distin­guida con nota so­bresaliente, es un es­tudio excepcional, sólidamente apoya­do en investigacio­nes personales de textos legales y re­glamentarios, dictá­menes jurídicos y fa­llos de los Tribuna­les, todo ello metó­dicamente ordena­do Es un trabajo de gran valor práctico, fruto de la expe­riencia del autor en la aplicación de la legislación social den­tro de una empresa que ocupa numerosos empleados; su publicación responde a una necesidad, pues se carecía de un estudio de conjunto y al día del complicado y un tanto confuso régimen legal de las relacio­nes entre empleadores y empleados, y pen­samos que servirá de guía a empleadores, empleados, funcionarios del trabajo, abo­gados y estudiantes universitarios. Es de celebrar igualmente el análisis que allí se hace de las leyes de otros países de Ibero-América, realizándose de esta manera una labor de Derecho Social comparado lati­no‑americano.

El señor Edwards comienza tratando de precisar quiénes son empleadores y quiénes empleados particulares, calidades, en es­pecial esta última, a veces tan difíciles de determinar  a causa de su vaguedad, lo que da motivo a múltiples problemas y li­tigios; no parece que llegue a ser posible una determinación exacta, mientras se mantengan categorías o castas entre los asalariados, pero las realidades sociales del momento no permuten aun en Chile. asimilar el estatuto legal de los obreros y de los empleados. Tratase del contrato de trabajo, de su naturaleza, jornada de labores, horas extraordinarias, descansos, li­cencias de toda índole; se refiere a los accidentes del trabajo y enfermedades pro­fesionales, cuya legislación se aplica inte­gralmente a los empleados particulares, y cita las disposiciones legales más impor­tantes; alude a la Ley de Medicina Pre­ventiva y a sus reposos; el feriado es mo­tivo de investigaciones, como asimismo lo son los diversos casos de inamovilidad. Las remuneraciones merecen un detenido examen, pues es en este punto donde sur­gen dificultades de orden práctico, que el señor Edwards va solucionando una a una, con criterio seguro y sereno. Es de citar­se el análisis de muchos casos de gratifi­cación legal, y concordamos con el autor en su opinión sobre los empleados agríco­las, a quienes cree con derecho a la grati­ficación legal, estimando a la agricultu­ra como una industria Destina un capitulo a la previsión‑social de los emplea­dos, o sea, al fondo de retiro, que si bien no es un seguro social, sino una cuenta de ahorro individual obligatorio, ha sido sin embargo, una institución bastante útil para los empleados chilenos, pues ha per­mitido a muchísimos de éstos adquirir una casa propia, lo que no les habría sido posible si el fondo de retiro no hubiera existido; en cambio, el seguro de vida que la ley impone a los empleados, es ínfimo, y no tiene ningún carácter social. Estamos de acuerdo con el señor Edwards cuando expresa que la ley debería permitir el em­bargo del sueldo de un empleado, siempre que pase de cierta cantidad prudencial, porque no parece equitativo que un pe­queño acreedor no esté facultado para em­bargar la remuneración de un alto emplea­do que gane varios miles de pesos men­suales. Es de notar la abundante jurispru­dencia. que se cita, relativa a las causales de caducidad del contrato, causales por sí mismas demasiado vagas, y respecto a las cuales los Tribunales tienen un am­plísimo campo de apreciación; en un estudio práctico como el del señor Edwards, la recopilación de estos fallos es de utili­dad para orientar el criterio de emplea­dores y abogados.

Coincidimos con el autor, a pesar de lo declarado en algunos fallos, cuando opina que un finiquito otorgado entre las par­tes, sin intervención del Inspector del Tra­bajo, ruede ser acatado por un empleado, si importa renuncia por parte de éste de derechos que son irrenunciables; aun más, pensamos que un finiquito suscrito ante el propio Inspector del Trabajo es nulo, si en él se violan preceptos legales; tal ‑cría el caso de una transacción hecha después de un accidente del trabajo que produce la incapacidad permanente total de la víctima, dando a ésta una suma al­zada de dinero, en vez de la renta vitali­cia que ordena la ley. Llamamos la aten­ción sobre la utilidad de la lista completa de leyes, reglamentos y decretos relacio­nados con el tema de la obra, que se in­serta al final de la misma.

En síntesis, el trabajo de don Ismael Edwards Izquierdo es de primer orden, pues supone labor de investigación y jui­cio sereno para señalar la solución de ca­sos obscuros, en los que es difícil aplicar una legislación todavía muy nueva, y cu­yes textos son insuficientes, mal redac­tados y hasta contradictorios. 

Francisco Walker Linares.

CONFEREN­CIA DE COOPERACIÓN INTELEC­TUAL. ‑ San­tiago. ‑Dos vo­lúmenes

Se acaban de pu­blicar, en dos volú­menes, esmerada­mente impresos, las Actas o Informes y las Pláticas de la Primera Conferen­cia Americana de Comisiones Nacionales de Cooperación In­telectual.

Aunque ya la prensa, a raíz de dicha reunión internacional, informó con abun­dancia cotidiana, de cuanto ocurrió en sus sesiones, dando cuenta de sus acuerdos, para el hombre culto y aun para el que sólo desea informarse, la publicación de las actividades de dicha Conferencia es cosa de preciado interés. Por eso la Comisión Chilena de Cooperación Intelectual, que organizó todo ese movimiento de buenas relaciones culturales interamericanas, ha completado su obra contribuyendo a per­petuar cuanto se dilo, se pensó o se reali­zó en el seno de ese torneo, de tanta im­portancia y trascendencia continental.

Son dos volúmenes, que ahora acaban de aparecer y consignar las siguientes ma­terias y cuestiones:

Programa de la Conferencia. Lista de Delegados a la Conferencia. Acta de la se­sión inaugural. Discurso de la señora Amanda Labarca H. Acta de la sesión de clausura. Acta final.

Informes y Comunicaciones: Comisión Argentina de C. I, su organización Co­misión: Cubana de C. I, su organización Comisión Chilena de C. I, organización y actividades Comisión norteamericana de C. I. Programa de C. I. de la Unión Panamericana, por Concha Romero: Pa­pel que las Comisiones Nacionales están llamadas a desempeñar en el marco inter­nacional, por don V. Santisteban (Ecua­dor). Normas generales para las Comisio­nes Americanas de Cooperación Intelec­tual, por la Comisión Chilena Proyecto de Estatuto tipo para las Comisiones Na­cionales de C. I., por la Comisión Mexica­na. Los Institutos de Cultura y las Comi­siones Nacionales de C. L, por doña Aman­da Labarca H. Colección Ibero‑America­na, por el Instituto Internacional de C. I. de París. La Historia de América por Coo­peración Intelectual, por Roberto; Levi­llier Proyecto de Colección Americana Etnologíca e Histórica, por' Roberto Levillier. Acta Internacional relativa a la C. L, por Mr. Secretan. Estatuto universal del derecho de autor, por Mr. Weiss, del Instituto Internacional de C I. de París. Derechos editoriales. Comisión norteame­ricana de C. I. Derechos, de, autor, por el Dr. José G. Antuña. Los derechos de los artistas ejecutores, por don Moisés;‑. Po­blete Troncoso. Los “entretiens” por don Francisco Walker Linares (Chile). La Coo­peración Intelectual en relación con las revistas, por don Enrique Molina (Chile). La prensa como medio de C I., por don Arturo Piga (Chile). Maestros de escue­la y periodistas en la obra de C I , por el señor J. Chaux (Colombia). Manual Paci­fista e Historia de América, por don Es­teban Ivovich (Chile). Intercambio de pro­fesores y estudiantes, por el Instituto de Educación Internacional de New York. Intercambio de profesores y estudiantes, por don Enrique Molina (Chile). Organi­zación de sociedades nacionales de folklore, por la Sociedad de Escritores de Chile. Creación de una revista interamericana, por don Alberto Zum Felde (Uruguay). Asociación de escritores y artistas ameri­canos, por don Luis Rodríguez Embil (Cuba). Laboratorio de arte americano, por don J. Gabriel Navarro (Ecuador). Misión de los Institutos Internacionales, por el Dr. Alfredo Alcaino (Chile). Crea­ción de una ciudad escolar y universitaria panamericana, por don José Antonio Arze (Bolivia). Principios de educación para la paz, por Mgr. Francisco Vives. Comisión Católica de C. I. Cooperación Intelectual e infiltración totalitaria en América, por la Alianza de Intelectuales de Chile. Misión de América como factor de la, paz, por el señor Bueno de Prado (Brasil) Desarme moral, por don M. Sa­las Marchant (Chile). Misión de Intelec­tuales de América en la paz, por la dele­gación mexicana.

EL INSTITUTO IBERO‑ AME­RICANO DE BERLIN. ‑ Sus publicaciones.­ ”Archiv” y “En­sayos y Estu­dios”

Hace ya muchos años nacía en In ciu­dad de Bonn el “Ibero Amerikanis­ches Archiv”. El profesor Dr. Quelle, experto y erudito en asuntos Ibero‑ame­ricanos, lo concebía y lo realizaba como un instrumento de difusión de la realidad del mundo hispánico. La Revista tendría un riguroso carác­ter científico. Serían los suyos estudios de gentes responsables relativos a los aspec­tos geográficos, etnográficos, históricos, políticos e institucionales del mundo his­pano‑lusitano La Península ibérica y las raciones americanas que de ella nacieron constituirán el tema y la raíz de las pre­ocupaciones de estos trabajadores intelec­tuales.

Al advenimiento del nuevo régimen se estimó esta tarea como de trascendental importancia La sede de la Revista se trasladaba a Berlín donde, con el curso del tiempo, se había fundado una institución análoga, (sin contar con la de Hamburgo, que lleva una floreciente vida). La Revis­ta tiene once años de existencia y es hoy día la expresión de los esfuerzos alemanes en orden a compenetrarse de la, cultura de los países hispano‑lusitanos.

Nuevas instituciones han nacido el am­paro del Instituto berlinés, que miran a aspectos especiales de las relaciones in­ternacionales, así la “Academia de Medi­cina”, a cuyos esfuerzos deben numerosos profesionales de América el haber podido visitar los centros médicos más famosos del mundo, invitados por el Gobierno alemán; así también la “Asociación de Economía germano‑ibero‑americana”, que estudia todo el panorama de la organización material de esta parte del mundo.

En lo que a intercambio se refiere, la institución trabaja en intima, colaboración con la benemérita Fundación ven Hum­boldt, a la que innumerables estudiantes americanos deben sus estudios en la culta Alemania.

Este movimiento ha sufrido la influencia de los sucesos y de la organización po­lítica de hoy en un sentido: se les ha in­tensificado. Alemania parte del principio cierto de que sus huéspedes, los que al­guna vez convivieron con la gente alema­na, estarán más capacitados para com­prenderla y serán sus mejores y más cali­ficados propagandistas en el extranjero. Es ésta una política de todas las grandes naciones. Sólo que en Alemania está orga­nizada y alentada, como todo lo que esa nación emprende, con extrema eficacia. Nuestra Universidad mira desde hace mu­chos años a este mismo aspecto en lo que respecta a los países americanos, especial­mente del Pacífico. Los resultados son positivos allá y acá.

Un paso más da la institución hoy en el sentido del acercamiento y de la mejor comprensión: un paso decisivo. Acaba de lanzar el primer número de una nueva Re­vista Ensayos y Estudios. Sólo que esta revista está escrita, en español. Para ese efecto las colaboraciones de los pensado­res y ensayistas, alemanes, son traduci­das y se presentan en la lengua de Cervan­tes. No conocemos un caso semejante en la historia de las relaciones culturales de los países europeos respecto del Nuevo Mundo. Hasta aquí todo el esfuerzo de acercamiento consistió en hacernos acep­tar la literatura extranjera, escrita y pen­sada en lengua extranjera, con prescin­dencia de nuestros intereses y de nuestros puntos de vista.

Debíamos acercanos al festín europeo y procurar participar en él. Muy distinta es a posición del admirable Instituto Ibero­americano. Crea para nosotros y nos lo sirve en nuestra propia lengua y nos lo envía. Y todo ello con una extrema cor­dialidad y con una gran limpieza de in­tenciones. De la cordialidad dan fe las breves líneas de una ponderación ejemplar, con que se introduce la Revista. De la limpieza de intención estricta y profunda­mente científica, su contenido.

En efecto, la Comisión Directiva de la Revista está formada por filósofos y, en verdad, por las dos más grandes figuras del actual pensamiento filosófico alemán: el Profesor Spranger, conocidísimo entre nosotros a causa de su obra sobre “Psicología de la edad juvenil”, que la “Revista de Occidente” tradujo; y el Profesor Ni­colai Hartmann, la espada de oro de la metafísica contemporánea. Los acompa­ñan nuestro conocido Profesor Quelle, fun­dador y redactor del Ibero Amerikanisches Archiv, y una cuarta personalidad, el Dr. Hellmuth Petriconi.

El contenido del primer volumen, de 71 páginas de texto, es el siguiente: Karl Vossler, “Los grandes poetas de España”; Werner Reinhauer, “El españolismo del Quijote”; Eduard Spranger, “La Crisis de las Ciencias del Espíritu en nuestros días”; Tomás Carreras y Artau, “De los mora­listas españoles, a propósito de la Filoso­fía de los Valores y In Caracterología”, y Ernst Krieck, “Libertad y Personalidad”. Los cinco colaboradores son profesores uni­versitarios Y algunos de ellos como el Pro­fesor Vossler no necesitan, presentación alguna en el mundo de los hispanistas. Han dedicado su vida al estudio de la li­teratura y de la filología hispánicas y han creado insuperables monumentos a que loe españoles y los hispanos por la lengua, henos de consultar imprescindiblemente cada vez que penetramos en el campo de la literatura española. Han sido los ale­manes los mejores críticos de la literatura española desde antiguo. Y el trabajo de Vossler, breve, es una prueba de ello.

El Profesor Reinheuer ha escrito un es­tudio apasionadamente cordial sobre el Quijote, rico de información, de compren­sión y de amor al tema.

Pero el trabajo que, a nuestro juicio, constituye, el punto más alto de esta pro­ducción es el del Profesor Spranger. Un clásico de la exposición y un pensador tan acendrado como el enfoca magistralmente el problema de la formación, estructura, significado y función de las “ideologías”, en nuestro tiempo; la aguda crisis de la ciencia y de la filosofía y la, formación de estas estructuras intermediarias de reemplazo, pujantes y amenazantes. Un estudio en­jundioso, dramático bajo la aparente calma del decir magistral del gran académico.

El catedrático de Valladolid, Carreras y Artau, aboga por el estudio de los mo­ralistas españoles como los mejores ilus­tradores y las más ricas fuentes de la Ca­recteriología, cuya importancia y signi­ficación se esfuerza en destacar.

Finalmente, breves consideraciones de Krieck sobre el concepto de libertad y de responsabilidad social.

Creemos de verdad que los hombres de pensamiento y de alta cultura de nues­tro país pueden estar de plácemes. Y que podemos cobrar albricias.

Luis Burgos Fuentes.

Ibero Amerika­nisches Archiv. Jahrgang XIII. Berlín. ‑ Ale­mania

SUMARIO: Aufsatze und Kleine Mittei­lungen: Quelle Otto. “Vom deutschen bergba. u und Hut­tenm wesen in Spanien bis zur Ankunft A. von Humboldts”,. Ri­chert, Gertrud: “Portugal in Vergangenheit und Gegenwart”,. Nichlos, Madaline W.: “Der Gaucho als literarische Figur: Eine bi­bliographische Studie”. Quello, Otto: “Der Aufbau des deutschen Postwesens im 16 Jarhundter in der europaischcn spanischen Monarchie”. Roemer, Hans: Die britischan Kapitalanlagen in Ibero‑Amerika”. Quelle Otto: “Zur kunst und Kulturgeachichte der Zeit Moritz von Nassaus in Barsilien”. Roemer, Hans: “Die neue Volkszalung in Venezuela 1936”. Bock, Peter: “Die Vierhundertjahrfeier der Universitat Santo Do­mingo in Oktober l938”. Quelle, Otto: “Zur Geschichte des Deutschtums in Me­xikos Kolonialzeit”. Aus dem Arbeitzgebiet des Ibero‑Amerikanischen lnstituts‑Lite­raturbericht: Ibero Amerikanische Lander: Allgemeines‑Spanien‑Portugal  Ar­gentinien‑Paraguay‑Brasilien‑ Ibero­Amenkaiúsche bibliographie XXXVI: ver­zelchnis der deutschprachigen litaratur. Bearbeitet von Hans Praesent”.

RIVISTA di Diritto Internazio­nale.‑ Anno XXXI, Serie III. ‑ Vol. XVIII. ‑Roma. Italia

Sumario. Prof. R. Monaco: “La res­ponsabilitá dello Stato per fatti deglindividua (conti­nua). ‑ Rassegna critica di dottrina, legislazione e giuris­prudenza”. Prof. G. Cansacchi: “L interpretazione dottrinale e giurisprudenziale degli Accordi 6 Aprile 1922 fra 1' Italia e gli Stati successori della Monarchia austro‑ungarica in materia di delibazione. Giurisprudenzs. Note”. R. Monaco: “Divisione ereditaria relativa ad immobili situati all' estero. G. S. Rocchi, dottore in legge: “L' esecuzione in Italia delle sentenze di divorzio emerse in Stati non aderenti alla Convenzione dell, Aja del 12 giugno 1902”. Giurispruden­za italiana.

Revista Bolivaria­na. (Órgano de la Sociedad Bo­livariana de Co­lombia). ‑ To­mo III. N° 35­36.‑Bogotá, Colombia

SUMARIO: Entre otros interesantes trabajos sobre Bolí­var, trae los siguien­tes. “El corazón de Bolívar”, por E. Posada. “La iglesia donde se casó Bolí­var “, por Pedro de Répide. “Estatua del Libertador”, por D. Fallón y M. A. Caro. “Quito”, por J. M.

Rojas Rueda “El Libertador y los estu­diantes”, por J. Vives Guerra. “Centena­rio de la muerte del Libertador en Alema­nia”, por J. Quijano Mantilla. “Bolívar, maestro del periodismo”, por J. Nucete Sardi. “Carta a Emil Ludwig”, por R. Pa­redes “Cronología del Libertador”, por O. A. Vivanco, “Esgematología de Bolívar”, por A. Urdaneta.

Universidad de La Habana. ‑ Año IV. ‑ N.° 24 ‑ 25

SUMARIO: José Gaos. “Sobre el auditorio de la filo­sofía”. Rafael Helio­doro Valle: “Amigos mexicanos de Heredia”. Juan Jiménez Pastrana: “Personali­dad de José M, de Heredia y su, influencia en la evolución histórica de la nacionali­dad cubana”. Rubia Barcia: “Poesía y cul­tura del Andaluz”. Manuel Pedro Gon­zález: “Las relaciones intelectuales entre los Estados Unidos e Hispanoamérica”. J. Uriel García: “La historia Hispanoameri­cana” como proceso dialéctico. Isabel Mes­tre y de Urbizu: “Francia a través de sus cantares”. Pedro J. Bermúdez “Impor­tancia de los Foraminíferos en la investi­gación del petróleo y breve reseña sobre la geología de Cuba basada en su estudio”.   Ángel Ossorio y Gallardo: “Lincoln, abo­gado”. Miguel Jorrín: “La fenomenología y el Derecho”. Vida Universitaria‑Bi­bliografía.

Universidad. (Re­vista de cultura y vida universi­taria). - Año XVI. N.°- 2. -Universidad de Zaragoza, España

SUMARIO: “Estu­dio de la Bizantinís­tica en España” y, por Sebastián Cirac Es­topañan. “Indice de pergaminos del Ar­chivo Parroquial de Santa María de la ciudad de Tudela”, por Francisco Fuentes Pascual. “Notas pre­liminares para una reforma de la justicia”, por L Prieto Castro. “La economía al ser­vicio del hombre: Supremacía de lo humano en el Fuero del Trabajo”, por Enrique Luño Peña “La moral médico-teológica en el siglo XVIII”, por José María Castro y Calvo. “Muestra racional para el aná­lisis de urea en la orina”, por Eduardo Ma­ría Gálvez Laguarta Vida Universitaria: Universidad de Zaragoza: Conferencias del Dr. Lasso de la Vega.-La fiesta nacional del Libro en Zaragoza.-Fiestas de la Vic­toria.-Bodas de plata de los Licenciados en Derecho de 1914. Legislación del Ministerio de Educación Nacional. Biblio­grafía.-Revistas de Revistas.

Anales de la Uni­versidad Hispa­lense. ‑ Año II. N.°‑ I. ‑ Sevilla, España

Sumario: Home­naje al Dr. Eugenio de Castro de Costa, por el Itmo. Sr. D. José Mariano Mota Salado. ‑ Patronato Universitario.‑Cursos breves organi­zados por la Universidad.‑Índice Legis­lativo (en fichas).‑“Los manuscritos de los trabajos del P. José del Hierro, S. J. en la Biblioteca Colombina”, por Antonio Sancho Corbacho.‑“Tres notas sobre res­tos humanos pre‑históricos y antiguos de Andalucía”, (Carmona‑Arva‑Cueva de la Mora), por Francisco de las Barras y de Aragón. “Sobre preparación de celulosa a partir del bagazo de la caña de azúcar” por F. Yoldi y Jaime Gracián Tous. “El Derecho Administrativo preventivo”, por Carlos García Oviedo. “EL Concilio IV Provincial Mexicano (Apéndice documen­tal)”, por Manuel Jiménez Fernández. “Las úlceras pépticas en gastrectomizados”, por Cristóbal Pera. “Catálogo de do­cumentos de la Sección Novena “Papeles del Estado”, del Archivo General de In­dias, por Cristóbal Bermúdez Plata. Pro­tectores de “Anales de la Universidad His­palense “.

Revista Hispánica Moderna. ‑Año V., N.° 1. Órgano del Instituto de las Españas (Co­lumbia University, Nueva York e Institu­to de Filología, de la Universi­dad de Buenos Aires). Impresa en Cuba.

SUMARIO: Harry Bernstein: “Lás primeras relaciones entre New England y el mundo hispáni­co (1700‑1815). La literatura de hoy: Jorge Mañac: “Car­los Reyles”. John A Crow: “El drama re­volucionario mexica­no”. Libros Nuevos. Noticias Litera­rias. Textos y Do­cumentos, Manuel Gutiérrez Nájera, Obras inéditas, Edición de E. K. Mapes. Biblio­grafía Hispano‑americana. Notas varias sobre hispanismo. Instituto de las Espa­ñas. Andrés Iduarte: “Eusebia Cosme”. Actividades del Instituto. Sección Escolar.

Foreign Affairs. ‑Vol. 17. N.°‑ 2. ‑Nueva York.

SUMARIO: Hamil­ton Fish Armstrong: “Armistice at Mu­nich” ElizabethWis­keman: “Czechs and Germans after Munich”. Arnold J. Tynbee: “A Turning Point in History”. Rodney Gilbert: “The War in China continuas”. Tomaso Sillani: “The new nalance of power in the Levant”. Harold Nicolson: “What France means to England”. André Géraud: “What England means to France”. Percy W. Bilwell: “Latín America, Germany and the Hull program”. Martin Agronsky: “Racism in taly”. F. R. Scott: “A Policy of neutra­lity for Canada”. John Gunther: “Siam, the incredible kingdom”. W. Ladejinky: “Agrarian Unrest in Japan”. Robert Gale Woolbert: “Recents' books on internatio­naI Relations”. Denys_ P. Myers: “Source Material”.