Artículo

  • Historia y Profecía de la Democracia

Resumen

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Abstract

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I.- Introducción. - Libertad e historia

1. La historia general del Derecho

Debe dar al estudiante de las Ciencia , Jurídicas, el por que, el cómo, y el sentido profundo de las Leyes y las instituciones. Si no, es inútil.

De modo que la historia ha de hacerse con profecía. Es claro, que por tener como material de observación actos humanos libres, individuales o colectivos, no cabe en la predicción del futuro la exactitud científica de leyes inmutables en todo. Pero hay leyes morales que pueden dar al presente su conjetura y su experiencia para hacer el futuro, ya que también los seres humanos, salvaguardada su libertad, suelen responder mas o menos uniformemente a estímulos semejantes, sin que se trace de una necesidad.

Ni por eso deja la Historia de ser una ciencia, como todas las ciencias que tienen que ver con el espíritu humano; que sin llegar a predicciones ciertas absolutamente, llegan por el conocimiento de las causal patentes al conocimiento razonado de los hechos que observa.

La Historia es un conocimiento de acontecimientos humanos, mirando la sociedad de los hombres, coma en camino de eternidad.

En la Historia del Derecho, más que el análisis microscópico de leyes reducidas a curiosas momias, interesan las grandes síntesis que ayuden a la comprensión del hombre y sus hazañas, y a la construcción de una sociedad más humana y realista.

Antes de entrar al estudio del concepto de Historia, del Derecho; de la Historia del Derecho, sus teorías y sus métodos, y al estudio de los grandes cuadros de nuestra historia de derecho: Derecho Antigua-Bárbaro-Español-Francés-Canónico Indígena-Indiana-Chileno, ensayaremos el sistema de síntesis histórica en el estudio breve de la Historia y la Profecía de la Democracia.

Chile ha fijado, junto a toda América, su posición en la lucha universal entre la democracia y el totalitarismo.. Cualesquiera que hayan sido las opiniones anteriores, sería falta de patriotismo verdadero disentir de la postura de la Patria en esta encrucijada decisiva de la historia de nuestra cultura.

Y el estudio, siquiera rápido, de la historia de la Democracia aclarará su sentido -¡se usan tantos términos sin su conocimiento esencial! -se borrarán prejuicios, se iluminarán entusiasmos, se resolverán problemas y se darán instrumentos de inteligencia y acción para el futuro.

La juventud tiene obligación de estar presente a la construcción de su época; la inteligencia-la Universidad time que estar presente; el cristiano tiene que estar presente; el americano - el chileno,- tiene que estar presente.

Se interesa que mire primero con mirada limpia el camino, antes de emprenderlo: los planos antes de edificar.

2. Libertad e historia

La Historia no es un montón de ruinas expuesto a la curiosidad de los turistas del tiempo.

Entiendo la Historia coma algo vivo y palpitante. La investigación histórica, coma una experimentación 'in vivo'. La historia ha de tener un sentido. Y ese sentido, esa significación que demos a la historia, depende necesariamente del concepto que tengamos de libertad.

Al estudiar, en el curso, las diversas escuelas de interpretación de lo histórico, nos confirmaremos en esta afirmación el materialismo histórico; la concepción positivista de la historia, la concepción idealista de la historia, la concepción racionalista de la historia, la concepción escolástica (tomista) de la historia, todas difieren, esencialmente y se fundan, en el diverso concepto de la libertad, y por consiguiente, en la diversa interpretación de la dignidad de la persona humana. Se puede decir que todo el dramatismo de la historia humana estriba en el misterio de la intervención de la libertad humana conjugada con la libertad Divina, en el tiempo. Porque como veremos mas adelante, - quitado el fondo espiritual de la historia, se seca y se destruye. Con razón habla Crece de la 'vivificación de la crónica por el concepto'.

El tema central de la historia es el destino humano en I tierra. Ese destino lo verá de distinta manera el que lo relacione a un destino eterno, y el que lo reduzca a un destino sin destino. Y ese destino humano dependerá, en la visión histórica, de que se reconozca o no al hombre el señorear su propio destino.

Y esa misma libertad, por la cual el hombre es dueño de su propio destino puede entenderse como un dominio absoluto, y tenemos la visión anárquica, como si se tratara de 'animales en libertad'; o la visión individualista, que olvida la naturaleza social del hombre, y confunde los atributos de la personalidad con las limitaciones de su individualidad; o lisa y llanamente niega toda autodeterminación al hombre y tenemos el absolutismo tiránico en las distintas formas que ha revestido en la historia.

La historia de la cultura humana, ornamento de su dignidad de persona, es la historia de la libertad humana.

La historia de la libertad humana, en lo social, se confunde con la historia de la democracia, en el sentido en que la misma historia nos la mostrará nítidamente. Y la historia futura, o profecía de la libertad, es la profecía de la nueva democracia en el mundo.

3. Historia de la democracia

ORIENTE ANTIGUO.- Ningún estado pagano conoció la libertad personal, ni por lo mismo el régimen del pueblo, que eso significa democracia-gobierno del pueblo.

India.- Esta todavía sumida en su poética religión y filosofía sedante, contemplativa y fatalista, que va caminando

a través de la asética moral de renunciamientos, al Nirvana, a la pasividad eterna. Hasta hoy está dividida la sociedad, esencialmente en castas orgullosas y legalmente cerradas, que responden a entidades mágicas. Y los mahometanos que desde el año 1000 comenzaron a. introducir en India el capitalismo, son también otra secta separatista.

China.- Era un Estado Feudal, en su más antigua organización conocida, hasta la centralización obrada por Shihoangti, alrededor del año 202 a.c. En el demoro año 2255 a.c., el Emperador Schien pidió al pueblo la elección de 12 consejeros, el imperio se dividió en 12 provincias; pero más que barruntos de democracia, fué simplemente un elemento prácticamente aristocrático de simple consulta, ya que la potestad desciende del Cielo directamente sobre el Emperador. Las 21 dinastías que marcaron el imperio Chino van jalonadas de 21 revoluciones. Después vino la República., y el caudillo ChiangKai-Shek, el occidentalizador de China, la ha colocado con mayor fuerza del lado de las democracias:

Japón.-Tiene todavía un Emperador absoluto, y su progreso externo sobre todo en artes de guerra, no ha tocado su inmovilidad interior. Presenta el curioso aspecto de un estado totalitario pagano fanático.

Babilonia y Asiria.-Eran los Imperios conquistadores más fuertes de la antigüedad y Persia gobernada por una aristocracia feudal encastillada, desarrolla tal poder de civilización superficial, que absorbe y orientaliza al conquistador Macedonio, Alejandro.

Egipto:-Tenía en el rey, después Faraón, un centro mágico de poder absoluto y sobrenatural, con una administración burocrática organizada.

El Imperio levantó sus monumentos magníficos sobre la base de la esclavitud humana y, como es natural, después de la muerte de Sabako, en la dodecarquía, dos años sin rey, los súbditos repentinamente sueltos de la construcción del amo absoluto, se mataban unos a otros, como testifica Diodoro de Sicilia. Este pueblo de agricultores y nómadas, tenía sin embargo un derecho no mudable por el rey - lo cual marca un progreso sobre el resto de la civilización antigua-y los sacerdotes, porque la ley viene del dios Thoth, forman una corte de justicia, con poder teóricamente independiente del mismo rey.

Los hebreos-Israel

El pueblo de Dios es el primero, y el único entre los antiguos, que conoce la libertad. Su derecho es revelado por Dios. Dios por medio del legislador y jefe, Moisés, libera al pueblo de la esclavitud de los egipcios y le entrega la tierra de promisión, donde entre milagrosas bondades y amenazas, mantiene en el pueblo israelita, la esperanza del Libertador de la humanidad. Es el primer pueblo que DIALOGA con Dios. Y su esperanza afiebrada del Libertador, del Mesías, le da el dinamismo y la dramaticidad de lo histórico que no posee ningún otro pueblo oriental.

El Pueblo de Israel no tiene al principio ningún rey visible; Dios mismo, Jehová, es su rey. Después de Moisés y Josué, comienza la apostasía del pueblo de predilección y son enviados los Jueces (shofetim) y enseguida los profetas, quienes sin ser la autoridad civil del pueblo, son los intérpretes, los testigos, los admonitores de las promesas y amenazas divinas. Los jueces han sido llamados 'los profetas de la acción'.

El pueblo cansado pide reyes, como los demás pueblos.

Samuel consagra rey, como ungido de Jehová, a Saúl. Y antes de abandonar su tutela del pueblo hebreo, convoca AL PUEBLO: 'Yo soy'. Dad testimonio contra mí delante del Altísimo y de su ungido (el rey) : a quién he quitado algo ¿a quién oprimido? ¡A nadie! responde el pueblo. Es casi como un 'juicio de residencia' de la autoridad.

Desde Roboam, los reyes se convierten en tiranos. Decae la unidad política, se dividen las tribus de Judea y Benjamín en el pequeño reino de Judá y las demás tribus forman el de Israel, hasta que sólo 160 años a. C., los hermanos Macabeos restauran la grandeza del pueblo y son elegidos por él. (1 Mac. IX): 'Y se reunieron los amigos de Judas y dijeron a Jonatás: Desde la muerte de Judas tu hermano, no aparece uno como él que nos guíe contra nuestros enemigos. Por eso te elegimos hoy, para que seas no sólo nuestro general, sino también nuestro príncipe'. Con el Mesianismo judío, 'la vida del hombre adquiere por primera vez forma universal, (A. Weber).

Cartago.-Entre los fenicios no se conocen los cargos hereditarios. Hay un rey, una aristocracia y las asambleas de la plebe, quien en comicios imitados después y perfeccionados por griegos y romanos, se dictaban las leyes.

La civilización greco-latina 

Grecia.-La democracia de Atenas.

La civilización occidental, europea, que suele llamarse latina, es en realidad una civilización greco-cristiana, ya que los romanos no tienen una civilización propia distinta de la griega que reciben con mutación de algunas formas y dándole el sello de su claridad jurídica genial. El Cristianismo unió el Oriente y el Occidente, salvando de la hebrea, griega y latino, una civilización nueva: Cristiana.

Grecia.-La organización política de Grecia, era esencialmente la de una federación de ciudades 'polis', ciudades pequeñas unidas entre sí por una misma civilización, a despecho de las distancias. Atenas y Esparta son los dos tipos opuestos de organización política. Esparta, militarista, disciplinada a lo tirano, desapareció de la historia. Atenas, donde tenía su cede la libertad ciudadana, floreció en el siglo de Pericles, especialmente en ciencias y artes: Aristóteles, Platón, Homero, Sófocles, Esquilo, Demóstenes, Fidias. Atenas impuso su cultura y su organización a la confederación de ciudades helénicas que abarcaron en una dominación más que todo cultural, toda la civilización mediterránea, llegando desde el Asía Menor, al África, Europa, hasta Irlanda. Democracia es termino griego que significa mandato del pueblo (demos). Grecia pasó por una monarquía, una aristocracia hasta perfeccionarse en democracia. Por primera vez en la historia universal las asambleas del pueblo, reunidos en la plaza, el AGORA, legislan y gobiernan.

Atenas no solo constituye una democracia sino que educa una democracia. Los deportes y el arte son instrumentos de expresión popular: los juegos colectivos, y el coro de sus tragedias que introduce en la acción dramática la voz multiforme y armónica del pueblo.

Grecia descubre el hombre, inmortal, y en el arte y la asesis, desarrolla su armonía para la belleza perfecta de la naturaleza.

PERO NO OLVIDEMOS QUE LA ÚNICA DEMOCRACIA VERDADERA DE LA ANTIGÜEDAD PAGANA CIMENTABA SU RIQUEZA Y SU EXISTENCIA EN LA ESCLAVITUD.

Para Grecia, como para. Inglaterra después, el mar era un llamado a la 'auto-administración de la vida' y a la expansión cultural. Nace la libertad política occidental, en Atenas. La  Constitución de Clístenes (año 508 A. C.), establece la igualdad de clases, que incorporaba también a les campesinos, en que tienen voz los FILOI (los linajes de la aristocracia) y los DEMOI, los pueblos. Todos podían. colaborar en el agorá. Era la igualdad de un pueblo realmente de señores; porque la tiranía es la, resultante de un complejo de inferioridad. Pero la esclavitud marca al paganismo humanista, con la ceguera todavía frente a la dignidad del ser humano.

Roma.- Las características de la organización romana, que aceptó la cultura de sus vencidos de Grecia, su antigua metrópoli (era una de las polis helenas), son la unidad de gobierno y la militarización. Roma, sobre todo moldeó con la claridad de su genio jurídico las instituciones y creó el derecho positivo y occidental.

La territorialidad y la forma militar y la autonomía municipal son características de la administración romana desde Augusto.

Roma fué siempre aristocrática. Ya hemos señalado en otra ocasión el error de considerar la República romana como una democracia. Era una República aristocrática, con ribetes de democracia en la acción legisladora de sus comicios, así como la monarquía no era tal, puesto que sus 'reyes' no eran más que sus capitanes militares, a la vez que el nombre mismo de 'Imperator' no quería decir otra cosa que 'Comandante',. El imperio en guerra casi permanente, fuera de la paz romana de Augusto, era tiránico en los hechos. Sólo con Constantino, en el Imperio cristiano comienza a conocer se la libertad.

La miseria de los esclavos era aun peor que en Grecia. Los campesinos estaban excluídos del derecho civil, que era sólo para los cives 'ciudadanos' y reducidos a la consideración jurídica de 'Bárbaros'. (Rostovzeff).

La organización del Imperio no era representativa de la realidad romana, y esa es la principal causa de su desmoronamiento.

Aun los no creyentes se ven forzados a reconocer que el hecho central y definitivo de la historia humana y de la historia de la cultura de la humanidad es la existencia de JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.

El Cristianismo se injerta, trayendo vida nueva y ebullición revolucionaria, masa fresca y pujante, a la masa compuesta por los elementos de las civilizaciones judía, griega y romana. No hizo el Cristianismo derrumbarse la civilización greco-romana pagana, como bien demuestra S. Agustín en De Civitate Dei (La ciudad de Dios), primer libro de filosofía de la historia (Siglo V), sino que, por el contrario, salvó su propia cultura nueva, todos los elementos realmente humanos y civilizadores de la concepción greco-romana, así como cumplió con la realidad de Cristo la fervorosa espera del pueblo de Israel.

Jesús Hijo de Dios y de María de Nazareth, cuya vida nos narran los 4 Evangelios, y de cuya existencia y hechos y muerte y resurrección dan testimonio Flavio Josefo, judío y Tácito romano, demócrata de verdad, nació en una pesebrera y murió en una Cruz, para resucitar al tercer día de su muerte y subir al cielo después de haber dejado establecida no sólo una doctrina, sino un cuerpo vivo, suyo, la Iglesia Católica.

Su primera palabra en un discurso público, en las laderas de una montaña fué: Felices los pobres, porque para ellos es el reino de Dios.

Obrero, como su padre adoptivo, José, dejó como fermento esencial de la revolución espiritual, brusca y transformante de la civilización nueva, la fuerza dinámica sobrenatural de la CARIDAD'.

Unidad de todos los hombres, hijos del Padre de los cielos y hermanos de Cristo, Redentor y Libertador espiritual; igualdad de todos los seres humanos ante Dios, por naturaleza y por santificación redentora. Fraternidad universal, en la mesa común donde el Cuerpo de Cristo es el pan de los hijos de Dios.

La dignidad de la persona humana, imperfectamente vislumbrada por los griegos, para los señores, por los romanos para los cives; es realzada y levantada al plano sobrenatural de la dignificación divina del hombre hecho hijo de Dios, por su injerto en Cristo, y es universalizado a toda la humanidad, hasta el heroísmo del amor al enemigo, hasta la sublime encarnación en el Buen Samaritano, del motivo de estimación, de respeto, y de amor al prójimo, al hermano, al miembro de Cristo.

Es natural que de era acentuación de la dignidad de la persona humana haya brotado la verdadera LIBERTAD.'La verdad os hará libres', que dijo Pablo.

La esperanza que dió a los hebreos dramaticidad histórica hacía a los griegos descubrir al hombre mirando al pasado de la armonía y grandeza.

La civilización griega es armoniosa y estética.

Los judíos tendían rabiosamente a un mesianismo temporal. Fracasaron.

Los cristianos miran hacia un futuro eterno, que a la vez no los permite dejar de valorar cada paso de su camino, con la responsabilidad de plantar en la tierra el reino de los cielos y crea un dinamismo histórico que abre la edad de una verdadera civilización y cultura históricas.

Compárense los siglos inmóviles de las culturas paganas, con la rapidez del progreso de la cultura cristiana.

La libertad no es hebrea ni griega. Es Cristiana.

El Cristianismo viene a ser la conciencia viva del mundo. El hombre libre frente a la libertad de Dios: es la tragedia de la historia, humana, algo así como la misteriosa lucha de Jacob con el Angel.

El Cristianismo no sólo recibe la historia, la crea. La libertad del mal, consecuencia de la limitación humana, y del pecado original, son una prueba de la libertad y del papel de actor del hombre en la historia. Y la Redención, es la liberación y el rescate del hombre que en el paganismo se había sumido en la naturaleza hasta ser simple parte y dependencia suya por el magismo pagano, y levantado a la dignidad de persona libre.

El poder público no tiene un absoluto dominio sobre los hombres. 'No tendrás poder alguno -dice Jesús a Pilato- si no lo fuera dado de lo alto'. Y Pablo confirma que 'hay que obedecer antes a Dios que a los hombres', principio que dió a los apóstoles la soberana libertad del martirio frente a la tiranía perseguidora.

El materialismo histórico de Marx, que lleva la marca de su ascendencia judía, es un mesianismo material. El Cristianismo da la historia, por primera vez, una universalidad a base espiritual y humana.

El hombre dialoga con Dios. El Cristianismo es la divina Democracia, LA RESURRECCIÓN DE CRISTO es el triunfo de la libertad del espíritu sobre la materia, del hombre sobre la naturaleza, del Nuevo Adan sobre el viejo Adan. Por eso Pablo de Tarso la llama fundamento de nuestra fé y de toda nuestra esperanza. El espíritu es incadenable. La palabra del espíritu es como la espada. La levadura, la sal, la luz cristiana en la historia de la libertad. Igualdad y fraternidad de todos los hombres, hijos de Dios, y hermanos, bajo su único Señor. Edad de la persona.

San Pablo (Epist. ad Philemonen), aplica inmediatamente a un caso concreto, contra la esclavitud natural a la civilización greco-romana, la doctrina de Cristo, y devuelve a Filemón el esclavo Onésimo fugitivo con la seguridad de que Filemón verá en el esclavo cristiano no la cosa que le muestran leyes civiles, sino el hermano que le señala el Cristianismo.

Dice Berdiaeff (El sentido de la historia-ed. Letras, p.115): 'La excepcional historicidad y dinamismo del Cristianismo deben atribuirse también al hecho de que el Cristianismo fué el primero en descubrir definitivamente el principio de la libertad espiritual, principio que desconocía el mundo antiguo Además, el Cristianismo lo presentó en una forma nueva, desconocida, incluso para el pueblo hebreo. La libertad cristiana presupone la resolución de la acción histórica mediante la acción del sujeto libre, del espíritu libre'. 'El Cristianismo fué el primero en reconocer el, inapreciable valor del espíritu humano. El Cristianismo nos hizo sentir que el alma nuestra es lo más preciado del mundo, y que 'de nada sirve conquistar el mundo entero, si se pierde el alma'. (Berdiaeff, p. 225).

Cuando cae el Imperio Romano y se ve amenazada la civilización humanista antigua, la Iglesia Católica con la fuerza de su nueva libertad, mientras domestica las hordas guerreras de los bárbaros, salva la libertad, y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Después tiene que defender esa libertad espiritual contra los mismos cesares cristianos, y los señores feudales, que sometían a los vasallos a una explotación parecida a la de nuestros inquilinos de hoy. Los centros urbanos donde tenía más penetración la Iglesia fueron los baluartes de la libertad humana, en lo político y lo social.

II.- La Edad Media

Hay dos mitos propagados por la mala fe y aceptados por la ignorancia de la historia de nuestra cultura. Se cree que la democracia fué inventada por la Revolución Francesa. Y que es precisamente el triunfo de la Revolución individualista y pagana contra el obscuro despotismo de la Edad Media Cristiana.

Ahora se está descubriendo, al fin, por multitud de investigadores honrados, el valor real de la Edad Media Cristiana, y los políticos guías de las democracias futuras, esta buscando precisamente para no retroceder, sino conquistar una verdadera democracia. Los olvidados, desfigurados y desprestigiados valores de la cultura medioeval, la más integralmente cristiana, que dentro de la imperfección propia de todo lo humano, haya existido en la historia.

En la Edad Media, la nación de Europa más fuertemente cristiana es España. Hay autores que con válidas razones sostienen que no hubo en España un sistema feudal, al igual que en los demás pueblos de Europa. Y es que la independiente libertad inherente a la dignidad de la persona del hombre, a los ojos cristianos, dió a la organización española, esencialmente democrática (y los que la quieran hoy de otra forma, traicionan su historia y su alma) la arrogancia personalista de sus fueros, la violencia de sus comuneros y la fuerza moderadora de los Concilios para atajar los atropellos del poder real, mientras todos los imperialismos y las unificaciones absolutistas fueron importadas y no nacidas de la propia tierra generosa de España.

Santo Tomás de Aquino, la lumbrera de la Escolástica, de la Filosofía de Aristóteles, bautizada por el Dr. Angélico, bebe su inspiración jurídica y su filosofía en San Isidoro el gran Obispo de Sevilla, encarnación de la grande tradición española democrática que lanzaba a los reyes el desafío del 'rey serás si ficieres derecho; si non ficieres derecho, non serás rey'.

LA FILOSOFÍA ESCOLÁSTICA DE LA EDAD MEDIA DEFIENDE LA DEMOCRACIA COMO EL MEJOR RÉGIMEN DE LA SOCIEDAD CIVIL

Esto es ignorado hasta a veces por los filósofos católicos posteriores, que por medio al laicismo con que presentó la revolución los Derechos del Hombre (que en el fondo eran un llamado a los verdaderos principios humanos del Derecho Natural), escondieron el fundamento de la Democracia en la filosofía de la Iglesia de la Edad Media, así como los historiadores han callado el origen real del absolutismo. ¿ Quién no ha oído hablar como dogma infalible, como una adquisición definitiva de la ciencia histórica, que el absolutismo monárquico se fundara en la doctrina 'del derecho divino de los reyes' que defiende la Iglesia Católica ? Es fácil con mera investigación debelar la mentira.

Ya San Juan Crisóstomo, padre de la Iglesia de Oriente (Siglo V), escribía bien claramente: 'Se me objeta que según mi pensamiento todo rey es nombrado y constituído directamente por Dios', (tal fué después la teoría de Jacobo I de Inglaterra, herético, importada por Luis XIV). No, ese no es mi pensamiento. Lo que he dicho en este punto no debe aplicarse a cada rey en particular, sino a la, soberanía en general. Porque en toda sociedad debe existir un poder a hombres que manden y otros que estén subordinados a ellos; y tal es la ley que yo considero como obra que la sabiduría de Dios ha establecido, para que la cosa pública, no camine a la ventura y en medio del desorden. Es decir que la necesidad natural de una autoridad que dirija en la sociedad viene de Dios que creó así la naturaleza social del hombre. Pero no viene directamente a cada príncipe el poder de parte de Dios, con lo que no tendría que responder ante nadie del uso de su potestad. Absolutismo.

San Isidro de Sevilla dice: 'La ley no es otra cosa que la constitución hecha por el pueblo'.

Y el gran teólogo y jurista Suárez, émulo de Santo Tomás, siguiendo la tradición escolástica antigua, declara (Siglo XVI): 'Que el poder civil, que se encuentra legítimamente en un hombre o en muchos, por derecho ordinario, HA EMANADO DEL PUEBLO, ni podría ser de otro modo para que sea justo'. (De legibus, I, III, Capítulo IV, N.° 2):

Bajo la doctrina de la Iglesia Católica se organizaron en la Edad Media los gremios, de defensa de los artesanos, que destruyó precisamente la Revolución Francesa, gremios en que se protegía la dignidad del trabajo y la igualdad de la persona humana, ante los poderosos y ante el poder del Estado, como amortiguadores, entre el individuo y el poder público. Y las Universidades fundadas todas en la Edad Media con los auspicios de la Iglesia Católica tenían una autonomía desconocida hoy día, por la que hasta tenían propios tribunales exentos de la jurisdicción ordinaria para administrar justicia a los alumnos y maestros universitarios.

La tradición escolástica que vindica la Democracia es: opulenta. El padre Francisco de Victoria (el internacionalista) (1480-1546) ; Martín el Azpilcueta (1493-1586) ; San Roberto Bellarmino (Siglo XV); Duns Scott (1274-1308), siguiendo a Santo Tomas de Aquino (Siglo XIII), afirman que mientras es verdad que la existencia de alguna soberanía es de divina institución natural, el primer depositario del poder político ES EL PUEBLO. Y en esto esta la esencia de la democracia.

Como en nuestros días el celebre etnólogo, fundador de la escuela Histórico-Cultural, P. W. Schimdt, demuestra el origen histórico -asícomo los escolásticos tratan de origen jurídico- del poder civil, es en verdad la democracia, puesto que se originó por la libre unión de familias y tribus, gentes, clanes, sieppes, en una unidad mayor.

León XIII en la Encíclica Diuturnum III acepta como conforme a la doctrina católica tradicional el reglamento democrático. Y teólogos católicos modernos, y filósofos, como Billot, Billuart, Balmes, Concina, Costa-Rosetti, Castelein, el P. Pablo Hernández S. J., Com. de Suárez; etc., defienden también que la soberanía reside primariamente en la multitud, quien la encomienda a un mandatario suyo. Es claro que difiere, esta doctrina católica del poder civil, del origen que da Rouseau (fundamento teórico de la Revolución Francesa), al poder y a la misma sociedad, confundiendo la causa próxima con la causa primaria, sostiene que no tienen la sociedad ni la autoridad más razón de existir que la voluntad declarada de la mayoría del pueblo. Mientras la doctrina católica enseña, que por la misma ley natural que viene de Dios, es necesario que haya sociedad y que haya autoridad. Pero que en concreto la depositaria de ese poder es la comunidad, quien la ejerce por si misma o por un representante suyo, para dar mayor unidad a la colaboración de todos al bien común.

El 'derecho divino de los reyes', de otorgamiento del poder directamente por Dios a la persona de cada rey, así como el Papa recibe de Dios la potestad espiritual, fué sostenido primero por la doctrina del rey protestante Jacobo I de Inglaterra y trasplantada después por Luis XIV.

Pero los gérmenes del absolutismo y de la negación tiránica de la democracia se encuentran ya en Felipe el Hermoso. en su querella rebelde contra el poder indirecto del Sumo Pontífice, en la persona del sabio canonista Bonifacio VIII, en la Edad Media. La Iglesia, por el Papa o por los Concilios (España), era el baluarte de la libertad de los pueblos y la moderadora de la ambición tiránica de los reyes.

EDAD MODERNA. En el Siglo XIV ya se iguala, al menos en Italia, las condiciones políticas del campo y de las ciudades.

Se inicia en Europa el movimiento de las nacionalidades. En vez de una como federación de pueblos cristianos, se agrupan las organizaciones políticas en Estados más fuertes. Desaparece algo del concepto cristiano de unidad de la cristiandad, y los poderes absolutistas robustecen la centralización del poder público.

Maquiavello, autor de II Príncipe, es desde entonces el maestro de la politiquería y del cinismo de la 'razón de Estado' como suprema fuente del derecho positivo, sin respeto alguno al derecho natural.

Florencia, la única ciudad de Italia constituída como república, y consagrada en la puerta de entrada a la ciudad de Cristo, como único señor, es la Atenas de la libertad y del arte y la ciencia, único refugio donde pueden resonar la sincera palabra del loco SAVON AROLA.

El Renacimiento.- Los Descubrimientos.- La Reforma

El Renacimiento, que no es tal. Puesto que ninguna época de la historia puede ostentar mayor numero de genios como la Edad Media del Siglo XIII, ni un más claro fundamento y práctica de la democracia, es decir de un humanismo realista, es una vuelta a la antigüedad pagana, y es de un esplendor puramente superficial y barocco. Los Descubrimientos, especialmente el de América, traen la 'democratización de la vida' con el nuevo tipo social del aventurero y la novela característica de España con el estudio de los 'pícaros'. La Reforma protestante, fué preparada ya desde 1360 con las rebeldías de John Ball, que pretendía en Inglaterra una especie de comunismo; de Huss en Bohemia y Wicliff en Alemania, y el estado de desorganización alemana y de relajación de los príncipes eclesiásticos prepararon el terreno, para la gran escisión de la Iglesia Católica. Partición que destruyó la democracia nacional y la Cristiandad internacional. Lutero comenzó por poner su Iglesia bajo la protección de los príncipes y comienza la era de las iglesias nacionales, esclavas del poder civil, como la Griega llamada Ortodoxa bajo los Zares, hasta la revolución soviética que la barrió brutalmente, purificándolo sin querer. Calvino, el teórico del protestantismo, es el gran precursor del capitalismo, que por eso triunfó primero en las naciones protestantes, ya que en su doctrina los éxitos temporales en los negocios son signo de la aprobación divina de la conducta moral de cada individuo y de los pueblos. Debilitada en gran parte de Occidente la influencia del Papa, los reyes no tienen ningún contrapeso para ejercer su despotismo.

Las Revoluciones

La Revolución Americana.- La Revolución Francesa. La Revolución Rusa.- Fascismo y Nazismo.- La Nueva Democracia.

La Era del Romanticismo reemplazó los claros y graves principios intelectuales del pensamiento cristiano medioeval, por la expansión del sentimentalismo de inspiración cristiana y el culto vago y sentimental de la libertad, con nostalgia, en medio de un ambiente opresor.

Rousseau enseñó la bondad ilimitada del hombre a quien la sociedad que no es exigencia de la naturaleza, sino resultado de los hombres, corrompe y maltrata. El naturalismo pretendía dar libre expansión a toda tendencia humana, ya que el hombre tiene la santidad de un salvaje en la libertad limpia de sus bosques.

Juan Jacobo Rousseau era un católico sentimental durante largos años, y opone al pesimismo protestante un optimismo inefable. Es ante todo un sensible romántico, capaz de una inconsciente duplicidad que alguien llamó 'mimetismo de la santidad' . .. (Ver 'Les trois Reformateurs'. J. Maritain). se llama a sí mismo el más virtuoso y el más humilde de los hombres y es seguro que lo creía. Da lástima de su extravío soñador; pero parece incomprensible que mientras poco después de su muerte se hicieran peregrinaciones para contemplar sus zuecos, hoy se trate de ver en su Filosofía fofa el fundamento de una democracia que se basaría precisamente en que el hombre hade vivir apartado de sus semejantes, libre como un animal salvaje, y que la soberanía del pueblo consista no en que resida en él la autoridad que el Creador entrega a la sociedad, sino un antojo de la mayoría que decidió que el hombre viviera en sociedad, a pesar de ser la sociedad la que corrompe al hombre y ser la soledad el estado ideal.

Los santos laicos amaestrados por Rousseau, afilaron las uñas de su romanticismo y creyeron que degollar a un rey era hacer la democracia, dejándola hasta hoy, en que la purifica la sangre, sucia de sangre.

La Revolución Francesa no creó la democracia que había oscurecido el absolutismo de los Borbones. Preparó el camino tras una breve orgía de cruel romanticismo del animal salvaje de Rousseau, a la dictadura de Napoleón.

La Revolución Rusa de 1918, no creó tampoco una democracia en reemplazo del inhumano autocratismo de los Romanof; preparó después de un delirio sangriento entre las nubes ingenuas de la noble utopía, el camino a la dictadura de Stalin, que hoy, lo esperamos, convertido por voluntad inescrutable de la Providencia en uno de los salvadores de la democracia, puede occidentalizar a Rusia que se ha quedado siempre a la zaga de Occidente a inyectar en los anhelos informes de justicia que el ideal soviético soñaba una democracia realista y fuerte.

Sin embargo, no se pueden condenar sin beneficio de inventario, como lo haría el monarquista o el capitalista, los ideales de ambas revoluciones, aún condenando todos los excesos antihumanos, que siempre lleva consigo la bestia humana cuando se enardece tras de larga contención.

La Revolución Francesa, aunque mal fundados en la filosofía de Rousseau, y más desprestigiados después por la pacotilla de la Enciclopedia, afirmó los mismos principios cristianos de libertad, igualdad y fraternidad de todos los ciudadanos, contra la negación de los derechos humanos esenciales quo habían erigido en sistema los absolutismos reales de Borbones y Romanoff.

La Revolución Soviética, fundada en la crítica genial de Marx al capitalismo inhumano, a despecho de la falsedad del materialismo histórico, de la mentira parcial de su teoría de la plusvalía y del falso remedio de abolición de la propiedad que creó un amo mucho más humano, cual es el Estado, llegando así lógicamente al totalitarismo estatal, contiene y realizó progresos democráticos evidentes.

Igualdad de educación a todos sin distinción de clases, igualdad de derechos a la mujer que al hombre (lo que disminuyó la prostitución en Rusia Soviética), preparación técnica moderna de los trabajadores, nivelación de las clases sociales. Y a pesar de haber pensado abolir la religión, la familia y la propiedad, se mantiene la familia monógama (se abolieron las leyes de aborto legal), se mantienen las industrias y propiedades particulares, pero en función de bien común y la religiosidad inestingible de su pueblo, aunque mezclada a la supertición y al sentimentalismo ancestral, han dado fuerza espiritual a sus héroes de la libertad en la guerra actual.

La Revolución Francesa soñó románticamente en la creación del 'citoyen'. La Revolución Rusa realizó prácticamente la democratización del Estado; pero todas las revoluciones han sido obra de una aristocracia, principalmente de tipo intelectual contra la decadente de la sangre. La historia de este último siglo nos presenta al mundo en una enfermedad de delirio maníaco-depresivo: épocas de desesperante desilusión y revolución breve y anarquía, para levantarse el monstruo del Estado mas inhumano en cada dictadura.

El optimismo de Rousseau ha llegado a la utopía comunista.

El pesimismo de Nietzche y de Maquiavelo, al totalitarismo.

Lejos de crear la democracia, la Revolución Francesa, a la que imitó la rusa, indican el paroxismo de la supertición antidemocrática. El pueblo no se sentía soberano, hasta cortar la cabeza del fantasma real. Para reemplazarla por otro amo.

Las revoluciones producen miedo a la anarquía y el miedo tiene fuerzas enormes que concentra en el dictador. Sólo la supresión de la anarquía puede acabar con las dictaduras de G. P. U. y Gestapos. Para eliminar las anarquías se necesita justicia y pan.

Las Democracias de América

La primera realización moderna de una verdadera democracia es la de la Revolución de los Estados Unidos de América, a la que imitaron copiando a la vez las doctrinas francesas, las Repúblicas Latinoamericanas.

La Constitución Política de los Estados Unidos en este magnífico preámbulo: 'We the people of the United States, in order lo form a more perfec union, establish justice, insure domestic tranquility, provide for the conmon defense, promove the general welfare and secure the blessings of liberty lo ourselves and our posterity, de ordain andestablish this Constitución for the.U. S. of A.'. (1787).

Es la majestad de un pueblo que siente la grandeza democrática, y que obra. con cordura y no arrastrado por un fugitivo instante de locura.

Y es que el origen histórico de los Estados Unidos tiene un sentido de emancipación espiritual. Tanto los peregrinos de Plymouth, los Puritanos de lateocracia de Massachussets, Roger Williams de Rhode Island, los perseguidos Quáqueros de William Penn, los de Wesley, los de Oglethorpe de Georgia y los católicos de Lord Baltimore de Maryland (la tierra de María) vinieron a América, huyendo de la tiranía religiosa, especial mente bajo Cromwell a buscar una tierra donde pudiera haber 'libertad y justicia para todos'.

Como decía el primer jefe de la Democracia Americana: 'Our fathers brought forth on this continent a new nation, conceived in liberty and dedicated lo the proposition that all men are created equal'. (Washington). Y lo ha cumplido mejor que ninguna otra democracia.

Y esa democracia, que corrompió después el materialismo capitalista de Calvino, ha conservado siempre en el fondo los sentimientos religiosos cristianos de todos sus grandes leaders.

Jefferson: 'The doctrines of Jesus are simple and tend all to happiness of man..'.

Adams: 'Without religion this world would be something not fit lo be mentioned in polite society, Ymean Hell'.

Lincoln, que definía su vida como 'los cortos anales de los pobres' y que tenía por lema,: 'The will of God prevails', que hoy todavía sostiene a su pueblo en la lucha por la libertad de todo el mundo, tiene esta hermosa profesión de fé: 'Yo creo en Dios, el Altísimo Legislador de las Naciones, nuestro Grande y Bueno y Misericordioso Hacedor, nuestro Padre del cielo, que sabe cuando cae en la tierra un gorrión y tiene contados todos los cabellos de nuestra cabeza.

'Creo en su eterna verdad y justicia'.

'Reconozco la sublime verdad anunciada en las Sagradas Escrituras y demostrada por toda la historia, que sólo son bendecidas aquellas naciones cuyo señor es Dios!'.

Mientras W. Churchill, en la monarquía democrática de Inglaterra lucha desde largos años por la justicia social en el trabajo, Roosevelt con el combatido New Deal hacía, acompañado de Mr. Wallace, una revolución social de inmensa eficacia realista.

Y hoy día, en esperanza de una futura democracia real y universal, en concordia con los principios de la Carta del Atlántico, de los Puntos de Paz del Papa Pío XII y de las Declaraciones de los Obispos Católicos y Protestantes de Gran Bretaña, que coinciden en la perfecta concepción de una junta democracia cristiana social a internacional, resaltan como promesa de una construcción justa del mundo posterior a la guerra, que es una revolución de la libertad contra la tiranía, de los derechos de la persona humana contra las elucubraciones antihumanas de la geopolítica nazi, las cuatro libertades, base de una democracia, que señala el Presidente Roosevelt, a quien acompañan todas las democracias de la América nuestra:

1. Freedom of speech and expression...

2. Freedom of every person lo worship God...

3. Freedom from want...

4. Freedom from fear...

Libertad de expresión, libertad religiosa; libertad del hambre, libertad del miedo.