Facultad

  • Informaciones sobre la Facultad

Resumen

Abstract

Informaciones sobre la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile en 1946 y 1947.

Fué elegido Decano de la Facultad, el señor Raimundo del Río Castillo, el 11 de Abril de 1946. En el curso del año 1946 la Facultad y el Cuerpo de Profesores se reunieron con mucha frecuencia, celebrando a veces dos sesiones por semana, a fin de reformar el Reglamento de las Escuelas de Derecho, que databa de 1935; el nuevo Reglamento fué terminado en sesión del 12 de Diciembre de 1946. Durante 1947 la Facultad estudió la reforma del Plan de Estudios; el 9 de Octubre de 1947 aprobó el nuevo Plan muy semejante al anterior. En 1946 la Facultad fué afectada por el fallecimiento de don Tomás Ramírez Frías, miembro Académico de la Corporación; en 1947 falleció don Alcibíades Roldán, también Miembro Académico; cabe lamentar la muerte de los juristas señores Luis Claro Solar, Alfredo Santa María Sánchez y Ricardo Montaner Bello, ex-Profesores de Escuela de Santiago. En 1947 falleció don Pedro Ortiz Muñoz, Profesor titular de Derecho Penal; en los funerales de todas estas personas, la Facultad ha estado oficialmente representada. En 1946 fueron designados Profesores en la Escuela de Derecho de Santiago los señores Armando Uribe, de Derecho de Minas, y don Carlos Hamilton, de Introducción al Estudio del Derecho. La facultad ha nombrado profesores extraordinarios, como reconocimiento a sus méritos y a sus largos años de servicios, a los señores Gabriel Palma y Benicio Troncoso, de Derecho Comercial y Economía política, respectivamente. A fines de 1947, después rendir las pruebas reglamentarias, se designó a Fernando Albónico, Profesor extraordinario de Derecho Internacional Privado. La Biblioteca de la Escuela de Derecho de Santiago ha sido incrementada con donaciones de libros hechas por el Profesor don Moisés Poblete Troncoso, por otros profesores, y por la Embajada de Francia. Han dado conferencias en el Aula Magna de la Escuela de Derecho en 1946 y 1947, el Profesor Andrés Sigfried, de la Academia Francesa, el Conde Sforza, actual Ministro de Relaciones Exteriores de Italia, el Profesor Camilo Viterbo, y otros catedráticos y personalidades chilenas y extranjeras. También en el Aula Magna se han realizado reparticiones solemnes de premios, actos académicos y culturales y veladas realizadas por los alumnos. La Escuela de Derecho ha sido visitada oficialmente por diversas delegaciones extranjeras que han venido a Santiago.

Premios otorgados por la Facultad

a) Premio al mejor alumno egresado de la Escuela: en 1943 se dió a don Carlos Balmaceda Lazcano, en 1944 a don Raúl Espinoza Fuentes, en 1945 a don Felipe Herrera. b) Premio Marcial Martínez: en el certamen artístico 1940-1943, se otorgó el premio al pintor don Israel Roa; en el certamen científico 1941-1944, se dividió el premio entre don Moisés Poblete Troncoso, por su obra 'El Standard de Vida en las poblaciones de América.', y don Luis Cousiño Mac Iver, por su obra 'La herencia biológica'; en el certamen literario 1942-1945, fué agraciado don Francisco Javier Espejo por su libro 'Los de adentro'; c) Premio Manuel Egidio Ballesteros. (A la mejor obra jurídica publicada por abogados): El del bienio 1943-1944 se dividió entre don Manuel Somarriva, por su ' Tratado de las Cauciones' y don Pedro Lira, por su obra 'El Derecho Civil y el Nuevo Derecho'. En el bienio 1945-1946, dicho premio se concedió a don Manuel Somarriva, por su obra 'Derecho de Familia'; d) Premio Ocampo. (Derecho Comercial): El de 1944 se dividió entre don Raúl Barros Donoso, por su Memoria 'Del Riesgo de Guerra en el Seguro Marítimo', y don Francisco Hoyos H., por su memoria 'Algunos antecedentes sobre los seguros privados'. El de 1945 se dió a don Luis Hewston, por 'La Fuerza Mayor en Derecho Mercantil'. El de 1946 fué dividido entre los señores Osvaldo Leyton por la memoria 'El control del Estado en las sociedades anónimas', y don Eugenio Cornejo por su memoria 'Cláusulas de irresponsabilidad del naviero'. e) Premio Claudio Planet Lavín. (Mejor memoria o monografía sobre Ciencias Económicas): el de 1945 se dividió entre don Joaquín Prieto Matte, por su memoria 'La industria salitrera'', y don Santiago Chicharro por su memoria 'Chile a través de sus zonas geográfico-económicas'. El de 1946 se otorgó a don Felipe Herrera, por su memoria 'El Banco Central de Chile'.

MEDALLAS OTORGADAS POR EL CENTRO DE DERECHO A LOS PROFESORES CON MAS DE 20 AÑOS DE SERVICIOS

En una sesión solemne de la Facultad, del 12 de Septiembre de 1947, en la que se entregaron la mayor parte de los premios indicados anteriormente, el Centro de Derecho, por intermedio de su Presidente, señor Pedro Daza Valenzuela, entregó medallas a los siguientes señores profesores con más de 20 años de servicios en la enseñanza del Derecho: Samuel Guajardo, 21 años; Manuel Jara Cristi, 21 años; Gabriel Amunátegui, 22 años; Juvenal Hernández, 22 años; Francisco Walker Linares, 22 años; Darío Benavente, 22 años; Federico Duncker 22 años; Eugenio Puga, 24 años; Guillermo Correa, 25 años; Enrique  Marshall, 25 años; Fernando Alessandri, 26 años; Rafael Correa, 26 años; Agustín Vigorena, 26 años; Humberto Trucco, 27 años; Raimundo del Río, 29 años; Benicio Troncoso, 29 años; Juan Antonio Iribarren, 33 años, y Alejandro Parra 39 años.

Datos estadísticos

Escuela de Derecho de Santiago: En 1946 se matricularon 1,202 alumnos, de los cuales 1,105 eran regulares y 97 libres; 964 eran hombres y 216 mujeres; 24 eran extranjeros; el Primer Año tenía 293 alumnos regulares, y el Quinto, 194. En 1947 se matricularon 1,278 alumnos, de los cuales 1,186 eran regulares, y 92 libres; 1,014 eran hombres, y 229 mujeres; 35 eran extranjeros. El Primer Año contaba con 250 alumnos regulares, y el Quinto, con 222.

Licenciados en Ciencias Jurídicas y Sociales.-En 1946 rindieron las pruebas de licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales 178 candidatos, de los cuales fueron reprobadas 44, aprobados 103 y distinguidos 31. En 1947 rindieron esa misma prueba 164 candidatos, siendo reprobados 34, aprobados 85 y distinguidos 45. Escuela de Derecho de Valparaíso: En 1946 se matricularon 101 alumnos, de los cuales 86 eran regulares y 15 libres; 83 eran hombres y 18 mujeres; sólo 3 eran extranjeros; el Primer Año tenía 25 alumnos regulares, y el Quinto, 17. Escuela de Servicio Social de Valparaíso: Esta Escuela que depende de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, tenía en 1946, 10 profesores y 36 alumnas en Primer Año, y 25 en Segundo.

Discurso pronunciado por don Enrique Munita Becerra, profesor de Derecho Comercial, para presentar al profesor italiano, Doctor Camilo Viterbo.

Señores: Tenemos el alto honor de presentar ante ustedes al distinguido catedrático y eminente publicista italiano, señor doctor don Camilo Viterbo, quien, invitado por nuestra Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales y por el Departamento de Extensión Universitaria, dará un ciclo de conferencias del más alto interés cultural para todos aquéllos que profesan las disciplinas del derecho y de la economía. El haber dedicado los mejores años de su existencia al cultivo de esas ciencias, como lo ha hecho el conferenciante que vamos ahora a escuchar, es una credencial más que suficiente para que sirva de presentación, en forma que lo que podamos decir de él puede considerarse carente de novedad. Sin embargo, deseamos dar a conocer algunos rasgos biográficos del Dr. Viterbo a fin de exhibir, aunque en forma breve y suscnita, su interesante labor desarrollada en las ciencias jurídicas y económicas, a través de 23 años de este siglo. En diversos campos de las indicadas ciencias nos ha aportado sus brillantes luces este catedrático: – es así que, habiéndose recibido en 1922, en Padua, con una interesante tesis sobre la autonomía de la acción, es, en 1924, designado ayudante del profesor Eugenio Florián y colabora en la revista 'La Escuela Positiva', donde publica su primer artículo sobre la injuria. Poco después se manifiestan en el joven estudioso sus inclinaciones hacia el Derecho Mercantil, influenciadas aún por sus tendencias de índole jurídico-penal: –pasa a la redacción de la revista 'Derecho Comercial', que dirige el Profesor Pedro Cagliolo y allí publica un estudio acerca de la responsabilidad del capitán en caso de naufragios; y en 1928, en la misma revista, un artículo en materia de seguros. En el citado año comienza a colaborar en la mejor revista italiana, la 'Rivista de Diritto Comercial', dirigida por el profesor, de quien es ayudante, Angelo Sraffa y por el eminente jurista César Vivante. Inspirado, quizás, por la vieja tradición latina, se dedica al estudio del Derecho Romano, bajo la guía el maestro Pedro Bonfante. Llevado por su afición al Derecho Mercantil, publica en 1930 un libro sobre el Mercado Libre de Bolsa y en 1933, su obra sobre el Contrato de Seguros, la cual le dio oportunidad de exponer sus ideas y modernas doctrinas en la Universidad de Hamburgo, donde fue invitado a dictar algunas conferencias, a raíz de la aparición del citado texto. Ya en la época señalada, el Doctor Viterbo desempeñaba la cátedra de Derecho Comercial en la Universidad de Milán y entonces publica algunos trabajos sobre sociedades anónimas y sobre responsabilidad civil. En 1935 da a luz su interesante tratado acerca del seguro de responsabilidad civil, el que se acaba de reeditar, traducido al español, en Buenos Aires, en 1944, llevando un encomiástico prólogo del profesor de la Universidad de Córdoba, señor Doctor don Mauricio Yadarola y de quien nos congratulamos en transcribir estas hermosas palabras:

'Pertenece el autor a esa escuela de comercialitas que se formó en Italia a fines del siglo pasado, de la que César Vivante fue su jefe más brillante y Angelo Sraffa su más genuino intérprete y a quien Viterbo debe su iniciación en las ciencias y en la práctica del Derecho Comercial'.

En el mismo año de 1935 obtiene el Doctor Viterbo, en abierto concurso, la cátedra de Derecho Comercial en la Universidad de Cagliari y la Universidad de Milán lo designa como profesor de la cátedra de Derecho Industrial. En 1938, por vicisitudes de índole política, se ve separado de sus cargos docentes y emigra al extranjero. Ayudado por la 'Rockefeller Foundation', se traslada a la América del Sur y se incorpora a la cátedra de Economía de la Escuela de Alvarez Pentead en San Pablo y da conferencias en la Universidad de Córdoba, donde, poco después, se le contrata para dirigir el Seminario de Economía y Finanzas, en el cual trabaja, con sumo acierto, por espacio de más de tres años. Últimamente fué contratado por la Universidad Norteamericana de Montevideo para dar un curso de Derecho Económico y, como la justicia ha de imperar siempre sobre los hombres, para el bien de la humanidad, el nuevo Gobierno italiano anuló el decreto que había privado de su cátedra al Doctor Viterbo en la Universidad de Cagliari. Es así, señores, que después de esta nutrida y atribulada vida académica, docente y de publicista, por la cual ha atravesado don Camilo Viterbo, podemos contar con el honor de tener entre nosotros, hoy en día, a un distinguido y preclaro profesor de la Universidad Italiana de Cagliari. Sus libros, sus artículos y opúsculos, que hemos tenido ocasión de conocer, nos demuestran sus relevantes dotes de hombre de estudio, de criterio ecuánime y bien cimentado, todo lo cual hace de él un valioso personero de la escuela italiana del derecho, digno de ser escuchado con sumo interés en este país, que siempre se ha mantenido en constante ritmo con las evoluciones de las ciencias jurídicas y económicas. Señores, debemos agradecer, en forma muy íntima y sincera, la feliz iniciativa de nuestra Universidad, que sí nos proporciona la ocasión de oír, como ahora, la palabra elegante y docta de aquéllos que se han desvelado buscando en los arcanos de las ciencias las soluciones más acordes con los sanos principios para los álgidos problemas que conmueven a los hombres en estos difíciles momentos por que atraviesa nuestra humanidad. Confirmación clara de lo anterior podréis ver, no sólo en esta conferencia, sino también en la que dará el Doctor Viterbo acerca de la Inflación y su diferencia a la carestía y en la concerniente al Nuevo Derecho Comercial y su crisis. Después de lo que habéis escuchado, sólo resta deciros que esperamos haber cumplido, en lo posible, el honroso encargo de presentaros a nuestro conferenciante, Doctor don Camilo Viterbo, cuya vida universitaria y de publicista hemos, dado a conocer sucintamente. La palabra del catedrático servirá mucho mejor para exhibir al hombre y sus dotes. En consecuencia, rogamos escucharlo y sus conferencias mismas serán la mejor presentación que de él pueda hacerse.

Discurso pronunciado por el Profesor de Derecho Internacional Público, don Julio Escudero Guzmán, en los funerales del Sr.Ricardo Montaner Bello, 12 de febrero de 1946.

Señores: Es incuestionable que va desapareciendo esa generación nuestra del último medio siglo, y que con ella va extinguiéndose una época de gran señorío intelectual. Gran señor de esta generación a que aludo fue en la docencia, en el foro, en las letras y en el arte don Ricardo Montaner Bello. Durante treinta años profesó en la Universidad del Estado la cátedra de Derecho Internacional Público, y fué de este modo, sin proponérselo quizás él mismo, el legítimo continuador, en esta rama del Derecho, de una enseñanza que difundiera en Chile un ilustre antepasado suyo. Si maestro es quien suscita reflexiones, abre ancho cauce a nuestras inquietudes espirituales, y nos entrega, según un hermoso decir, a la esperanza ardiente y al ansia de realizaciones superiores, el señor Montaner Bello se ganó de sobra en vida para sí ese título, y un honor para mí muy alto y muy grato es proclamarlo aquí, al pie de su tumba, en nombre de sus discípulos y exteriorizando la voz de sus colegas. El tiempo no borrará su nombre, pues aparte de que su recuerdo personal será perdurable, deja una obra intelectual de indiscutible mérito histórico y jurídico, superior en calidad y en volumen a la modesta valorización que él hiciera de ella. Sus libros a propósito de nuestras relaciones exteriores, modelos en su género, son páginas definitivas de historia diplomática, y cual él mismo lo quería nos ayudarán a conocer nuestro pasado y contribuirán a la educación de los sentimientos patrios. Pudo ciertamente haber escrito más de lo que produjo. Explicando los motivos que le impidieron dar mayor vuelo a sus facultades, decía al ser recibido en la Academia Chilena de la Lengua: 'Pertenezco a una generación que ha tenido la desgracia de vivir en los tiempos de las mayores transformaciones del mundo, sin reposo ni quietud para trabajar con el espíritu libre de preocupaciones o con el corazón desahogado de presentimientos. Los tiempos han cambiado continuamente: casi ningún día se ha parecido al otro, y se ha vivido siempre a la espera de nuevas sorpresas. Mi generación ha tenido que reformar y corregir casi todos sus conocimientos para seguir de cerca la rápida evolución de las ideas, y este trabajo mental que consiste en levantar todo el peso del pasado, ha consumido gran parte de la vida: No ha encontrado ambiente favorable y el mal ambiente produce la esterilidad'. Hermosa página que explica, ¡Oh desdicha, el drama interior que llevó resignado todo el curso de su vida! Señores: Investido con la alta representación de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, la cual en homenaje a sus merecimientos le dio la dignidad de Miembro Académico, me es particularmente honroso expresar sus sentimientos y decir que con don Ricardo Montaner Bello se extingue una vida ejemplar, un maestro eminente y un chileno de nobilísima estampa intelectual.

Discurso pronunciado por el Presidente del Centro de Derecho, Señor Gustavo Lagos Matus, el 17 de marzo de 1947, en el acto inaugural de las clases en la Escuela de Derecho.

Excmos. señores Embajadores, señor Decano de la Facultad, señores Profesores, compañeros universitarios: Una vez más, y en esta ocasión con especial solemnidad, se abrirán las aulas de la Escuela de Derecho para iniciar una nueva jornada en la ruta de su tradición centenaria. Quizás nunca, como ahora, cobre tanta importancia en la vida general de la nación el papel de nuestra Facultad; quizás nunca, como ahora, fuera tan necesaria para la civilización de Occidente la existencia de hombres consagrados al estudio del Derecho, a su defensa y a su progreso. Porque en un mundo: violentado por internas contradicciones, sólo un recto entendimiento del sentido del Derecho puede servir a la construcción de una sociedad realmente humana. En esta gran confusión histórica que vivimos –ha dicho un pensador– parece que los que traen justicia al hombre, matan su libertad, y los que hablan de libertades han edificado sobre el dolor de las muchedumbres. De ahí, que corresponda a nuestra Facultad en la hora presente una de las misiones más nobles y fecundas: desentrañar la raíz esencial de lo jurídico, que no es otra cosa que la realización de la justicia dentro de la libertad, para proyectarla en todas nuestras instituciones, propiciando la reforma de las leyes que no tiendan a una efectiva realización del bien común. La experiencia de los últimos tiempos ha grabado en las almas jóvenes, en todos los jóvenes por el espíritu, una incalculable enseñanza, la enseñanza de que todos somos solidarios en el dolor y que todos padecemos, en último término, las consecuencias de una sociedad injustamente organizada. Esta gran verdad, que en el plano filosófico había sido alcanzada hacía ya mucho tiempo, se ha convertido en el sentir común de los que comprenden que algo está madurando obscuramente en medio de antagonismos y violencias, y que el deber fundamental de, todo hombre, en los actuales momentos, más que nunca fué el de buscar afanosamente la verdad y el de serle fiel. Es el pensamiento el que conduce al hombre hasta la verdad, pero sólo la observancia de los valores mortales puede llevarlo a una permanente fidelidad a lo verdadero. Por eso, de poco servirá al abogado, al jurista, al estudiante de Derecho, saber objetivamente donde está la justicia, saber cuál es el derecho de cada hombre, si al mismo tiempo no está en posesión de la virtud de la justicia, de aquella virtud que según la clásica definición consiste en la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho. Mientras más rica es una sociedad en su vida moral, más asegurada sé encuentra su vida jurídica, porque las leyes no pueden imponerse sólo por la coerción, sino ante todo por la interna disposición de los espíritus que hace posible su aplicación y su vigencia. Por eso, la vida de nuestra Facultad no puede consistir solamente en la enseñanza y aprendizaje del Derecho, sino también en el cultivo de todas las virtudes morales que son como el ambiente en que el Derecho se desenvuelve, se perfecciona, y se torna más fecundo. Señores: En estos momentos, en que una nueva etapa comienza para nosotros con un acto de especial relieve por la presencia de Embajadores y estudiantes de muchos países hermanos, nos ha parecido que el mejor modo de iniciarla era recordando, en nombre de los estudiantes de esta Escuela, estas verdades fundamentales, que son como la secreta fuente de donde brota en forma inagotable la inspiración del orden jurídico, y donde sólo puede encontrarse la plenitud de la ley.

Característica del nuevo Reglamento de las Escuelas de Derecho del país.

En declaraciones que ha formulado el Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, señor Raimundo del Río, con referencia al nuevo reglamento de la Escuela de Derecho, expresa lo siguiente: 'En 30 de diciembre último, el Honorable Consejo Universitario prestó su aprobación por unanimidad al Reglamento de las Escuelas de Derecho realizado por la Facultad que tengo el honor de presidir. Su texto no corresponde a la labor de ninguna persona o comisión en particular, sino que a la de todos los profesores y de los representantes de los alumnos que, entre los meses de Mayo y Diciembre de 1946 y durante treinta y dos sesiones, aportaron a la obra sus ideas y su buena voluntad. El nuevo Reglamento representa un avance positivo sobre el de 1935 que se hallaba en vigor y, aunque no puede decirse que satisfaga en forma absoluta las aspiraciones máximas de todos, constituye una expresión discreta del buen sentido general, al cual sus autores sacrificaron, con un espíritu de tolerancia y armonía que me complazco en reconocer, no pocas ideas y sentimientos personales. Entre las novedades del nuevo Reglamento merecen destacarse: 1.a El establecimiento de un control de matrícula, estudios y exámenes para los alumnos, máximo en el Primer Año, medio en el Segundo y más liberal desde el Tercer Año en adelante. De este modo se procura realizar una selección adecuada de los alumnos con capacidad para los estudios jurídicos, dentro de los mismos, y se evitan los inconvenientes que presentan otros sistemas que también fueron prolijamente estudiados, tales como la exigencia de determinadas notas en los estudios de humanidades, el sometimiento de los interesados a un examen de admisión o la creación de cursos pre-universitarios; 2.a El desarrollo de la enseñanza con arreglo a una tendencia más práctica que académica, complementando las explicaciones orales necesarias al estudio del Derecho con trabajos de investigación, ensayos de práctica forense, disertaciones, solución de casos concretos a la vista de las respectivas fuentes y textos legales y preparación de monografías sobre variadas materias; 3.a La adopción de sistemas que permitan la calificación de los alumnos tomando como base su labor durante el año escolar y no solamente el examen anual, muchas veces contingente o engañoso; 4.a La creación de certificados de estudios (carreras cortas de 3 años de duración) para las personas que no aspiren al título de abogado y que deseen adquirir determinados conocimientos en ciencias diplomáticas, de la administración, económicas y financieras o relacionadas con el Derecho del Trabajo; 5.a La creación de certificados de estudios para el desempeño de la magistratura, destinados a los abogados que deseen especializarse en esta materia. 6.a La contribución al perfeccionamiento cultural de los alumnos destacando la importancia de la vida afectiva que les corresponde desarrollar sin perjuicio de su preparación intelectual; acentuando los principios éticos en que debe inspirarse el ejercicio de la abogacía; y estimulando sus sentimientos de nacionalidad; 7.a La creación de Comisiones de Docencia (Consejos de Profesores), correspondientes, unas a los diversos años escolares y otras a las asignaturas afines con el objeto de contribuir al perfeccionamiento constante de la enseñanza la orientación individual de los alumnos, al análisis de sus fracasos y a la adopción de medidas para su mejor aprovechamiento; 8.a La extensión de la labor de los Seminarios colocándolos en situación de satisfacer no solamente las necesidades escolares sino que de intervenir en todas las actividades que técnicamente les corresponden como colaboradores en la investigación científica y en la formación del personal docente y auxiliar de la enseñanza; 9.a La difusión de las ciencias jurídicas y sociales en todos los sectores mediante la creación de cursos elementales sobre materias de especial interés, al alcance de los respectivos interesados; de conferencias de divulgación; de cursos de profundización o relativos a materias nuevas para egresados y profesionales; y el empleo de métodos que permitan alcanzar estos fines en una forma práctica, como la clase radiodifundida, la, enseñanza por correspondencia y la dictación de lecciones en diversos centros y ciudades a cargo de profesores y de alumnos que no quieren su saber enclaustrado en los muros de la Escuela sino que generosa y ampliamente compartido; 10. La consideración del problema económico que, para numerosos alumnos, tiene la impresión de la Memoria de Licenciado; 11. El perfeccionamiento del examen oral de Licenciatura y su extensión a otras materias que las de Derecho Civil y Procesal; y 12. La cooperación de los alumnos en las Comisiones de docencia, de difusión científica, de perfeccionamiento cultural y en la propia Facultad ante la cual podrán destacar tres delegados con derecho a voz. La experiencia hecha nos permite afirmar que, en la mayor parte de los casos, la cooperación estudiantil, libre de influencias extrañas, resulta ponderada, inteligente y útil. Los planes de estudio y los programas de las respectivas asignaturas serán revisados cuidadosamente el próximo año dentro de las ideas de referirlos a las cuestiones fundamentales, evitando confundir al alumno con excesivos detalles; de estimular la investigación y las iniciativas individuales de cada estudiante; De poner la enseñanza a tono con las últimas conquistas de las disciplinas jurídicas; de evitar repeticiones de materias en distintas asignaturas; y de dar a los respectivos conjuntos la flexibilidad necesaria para adaptarse a las sugerencias que vayan formulando las Comisiones de Docencia. Estamos ciertos, agrega finalmente, de que la aplicación del nuevo Reglamento, que se iniciará en marzo próximo, traerá consigo positivas ventajas, principalmente en lo que se refiere a la selección de los alumnos, a la investigación y difusión científicas y al perfeccionamiento de la enseñanza, todo lo cual nos permitirá servir mejor en la parte que nos corresponde y en la hora inquieta que vivimos, las realizaciones de progreso y perfeccionamiento que la Universidad de Chile ha llevado a cabo sin interrupción durante más de un siglo'.