Trabajos Científicos

  • El aporte de las Universidades a la política social de la O.I.T. Introducción

Resumen

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Abstract

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Alocución pronunciada ante una reunión conjunta de la Universidad de Chile, la Universidad Técnica del Estado y la Universidad Católica de Chile, en Santiago de Chile, el 27 de noviembre de 1972.

Introducción

Discurso pronunciado por el Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, don Máximo Pacheco, con motivo de la visita a Chile de Wilfred Jenks.

Es un honor para Chile recibir la visita del Director General de la Organización Internacional del Trabajo, señor WILFRED JENKS, y es un privilegio para los universitarios que el haya aceptado dictar una Clase Magistral sobre el tema de gran actualidad: 'El aporte de las universidades a la política social de la Organización Internacional del Trabajo'.

El señor Wilfred Jenks es una personalidad internacional ampliamente conocida y que goza de merecido prestigio. En la ruta que trazaran Albert Thomas, David Morse y otros que han desempeñado el cargo de Director General de la O.I.T. el señor Wilfred Jenks ha dedicado una vida entera al servicio de la Organización, habiendo llegado, después, de cuarenta años, a ocupar ese elevado cargo, el día 1° de junio de 1970. Aparte de su carrera administrativa, que de por sí le habilitaría con sobradas razones para desempeñar ese cargo, el señor Jenks goza de reputación mundial en el campo del Derecho Laboral y del Derecho Internacional. Es, además, Doctor en Derecho de, la Universidad de Cambridge, 'Fellow' honorario del Conville and Caius College de la misma Universidad y Doctor 'Honoris Causa' de varias otras Universidades.

La fecunda labor de la Organización Internacional del Trabajo no necesita ser destacada en detalle para los estudiosos de los problemas laborales y ni siquiera para los ciudadanos corrientes, ya que estos bien saben que sus mayores conquistas se deben a la acción de esa institución. Sus logros y conquistas más importantes para el trabajador moderno, como la reglamentación de las horas de trabajo, fijación de la duración máxima de la jornada y de la semana de trabajo, contratación de la mano de obra, lucha contra el desempleo, garantía de una remuneración vital adecuada, protección del trabajador contra los infortunios del trabajo, protección de los niños, de los adolescentes y de las mujeres; protección del trabajador extranjero, principio de la libertad sindical y, en general, protección contra las contingencias sociales de toda índole que conforman la moderna seguridad social, han significado la implantación en cada uno de los Estados miembros de la Organización de un conjunto de disposiciones que en el hecho posibilitan la existencia de un Derecho Internacional del Trabajo, que, de recibir un reconocimiento jurídico universal, se constituirá en una eficaz herramienta de paz y armonía universales.

Desde el punto de vista de su organización un aspecto que a nosotros universitarios nos atrae especialmente es el principio de la participación tripartita de la O.I.T., ya que, como sabemos, todos los organismos que la constituyen descansan sobre la representación que deben tener los tres intereses en juego en toda relación laboral: el empresario, el trabajador y el Estado, en la medida que todo problema de este tipo compromete en mayor o menor medida los intereses de la colectividad que debe estar representada por el Estado en su concreción de Gobierno.

La vida universitaria chilena ha sido sensible a los movimientos de reforma que han sacudido las estructuras de estas instituciones en casi todos los países, desde el año 1968 adelante. Como consecuencia de ello, la actual estructuración de los organismos superiores de todas las universidades chilenas ha dado cabida a la participación de los tres estamentos universitarios: académicos, estudiantes y no académicos. De manera, pues, que también en nuestra organización universitaria encontramos reconocido el principio que ha servido de base a la Organización Internacional del Trabajo.

La trascendencia del mundo del trabajo y sus problemas atrae especialmente la preocupación de todas las Universidades modernas. Para nosotros es una realidad la preocupación que exige cada día mas la recta comprensión de los problemas laborales y su justa solución. Resulta a veces doloroso comprobar como en este campo del quehacer jurídico, mas que en otros tal vez, se detecta con mucha frecuencia el desajuste entre la norma jurídica vigente y la realidad socio laboral que no encuentra adecuada solución en dicha norma. No creemos necesario citar casos concretos y específicos para demostrar este aserto: medítese, únicamente, en toda la problemática de la participación del trabajador en las empresas, que en estos momentos esta en el centro de la atención de las autoridades, de los empresarios y de los trabajadores chilenos, cuya regulación jurídica esta evidentemente por dictarse.

En estos aspectos es precisamente donde divisamos la fructífera labor que mancomunadamente pueden realizar las Universidades y la Organización Internacional del Trabajo, debiendo aquellas adoptar sus estructuras y planes de estudio e investigación siguiendo en gran medida la ruta que ya ha señalado la O.I.T. después de tantos años de eficiente labor. Sin perjuicio de ello y tal vez complementándolos podría pensarse en convenios de asistencia técnica, a través de los cuales la Organización Internacional del Trabajo pondría en conocimiento de las universidades, con el objeto de desarrollar labores futuras en el ámbito nacional, su rica experiencia en todos los aspectos de los problemas sociales que, sin perjuicio de las particularidades de cada país, son en lo substancial comunes.

Es preocupación de las actuales autoridades de la Universidad de Chile y de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales que, como Decano, tengo el honor de presidir, dar atención preferente a los problemas laborales de nuestra sociedad, en términos de dar la debida importancia a los organismos que específicamente se ocupan del estudio de los mismos, tanto desde el punto de vista de la detectación de la nueva problemática que surge como de su posible regulación, con el propósito de contribuir, como juristas, a la elaboración posterior de un sistema normativo que podría servir de base a un nuevo ordenamiento jurídico de nuestra realidad laboral. Con este objeto daremos a conocer, en su oportunidad, al Supremo Gobierno, el fruto de nuestro esfuerzo con el deseo de que los hagamos realidad.

En esta ocasión séame permitido esbozar nuestro pensamiento sobre la relación que debe existir entre las universidades y los trabajadores, por constituir quizás la máxima aspiración del mundo universitario en la ultima década, escenario cronológico de la reforma universal de los centros del saber superior. En otros términos, deseamos situar en su riguroso nivel el compromiso social de las universidades contemporáneas.

Preguntar cuál es la más honda significación del trabajo equivale a preguntar cual es el sentido ultimo de la existencia humana.

El trabajo humano participa de la dignidad personal del trabajador, porque forma parte de lo mas intimo de su ser; y su finalidad es hacer al mundo mas humano y a la humanidad mas fraterna, Todo trabajo trasciende al tiempo y al espacio y es una comunión del hombre con la naturaleza.

Puede decirse, sin temor al equivoco, que el desarrollo tecnológico y científico ha hecho crecer al mundo en su materia pero lo ha disminuido en su espíritu. La aspiración humana de dominar la naturaleza para el engrandecimiento del hombre, desgraciadamente no se visualiza. Tampoco se ha concretado en todas las naciones una concepción humanista capaz de dar una verdadera significación al trabajo.

El desafío que enfrentamos actualmente es humanizar el trabajo y con ello hacer desaparecer las inadecuadas e injustas distinciones entre actividades de distintas categorías dentro de una misma comunidad y las antinomias que existen entre la, concepción y la experiencia del trabajo. De ahí que el imperativo nuestro sea el de realizar los mayores esfuerzos para construir un mundo nuevo donde desaparezcan estas antinomias y los hombres nos organicemos en comunidades de trabajadores, democráticas, solidarias y pluralistas, donde todos tengamos acceso al poder, a la riqueza y a la cultura y vivamos una existencia fraterna y esperanzada.

Las universidades tienen, en este sentido, una enorme responsabilidad por cuanto ellas deben ser siempre corporaciones democráticas, criticas y pluralistas, comprometidas con las respectivas realidades nacionales.

Por ello es esencial que las Universidades se vinculen estrechamente con los trabajadores.

En el caso especifico de nuestro país debe volcarse nuestro quehacer a humanizar el trabajo de los chilenos y entregar el producto de la ciencia, la técnica y el arte a las necesidades de nuestro pueblo que son dramáticamente vigentes en la hora actual, en medio de la desigual carrera de las naciones por el progreso cultural y tecnológico.

Así como el acceso y la permanencia en las universidades sólo debe exigir el talento y la vocación, la actividad laboral requiere para su dignificación la conciencia social y la entrega personal para su realización. No debe existir otro padrón para dividir a los trabajadores, pues cualquier actividad orientada altruistamente es merecedora de quien la lleva a cabo y de la comunidad a quien beneficia.

Universidad y trabajo suponen la unión de la acción y el pensar para rescatar al hombre, quien no es solo trabajador sino parte de la humanidad.

El imperativo que hoy recae sobre los universitarios chilenos es de esforzarnos por estructurar una sociedad más justa en que el trabajo sea el único titulo de dignidad y donde se garantice a todos una verdadera libertad en el trabajo, igualdad en el trabajo y fraternidad en el trabajo.

Han sido estos solo algunos esbozos sobre este apasionante tema.

Todos nosotros tenemos gran interés en escuchar al respecto la autorizada palabra del Director General de la Organización Internacional del Trabajo señor Wilfred Jenks, a quien ofrezco la palabra en nombre de los universitarios de la Universidad de Chile, de la Universidad Técnica del Estado y de la Universidad Católica de Chile.