Crónicas

  • Año Académico 1972

Resumen

Abstract

Reanulación académica

Por acuerdo del Decano, Directores; de Departamentos y Secretario de Estudio de la Carrera de Abogado, la reanudación de actividades Académicas de la Carrera correspondientes al II semestre de 1971, suspendidas estas entre octubre de 1971 y enero de 1972 (véase Anales N° 13 - Año 1970 - Pág. 18) a raíz de la toma del local de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, fueron programadas para marzo del año siguiente, 1972, una vez transcurrido el periodo ordinario de vacaciones del mes de febrero. Sobre el particular hubo consenso en normalizar los cursos para que los estudiantes no sufrieran ningún perjuicio derivado de la suspensión de actividades, acordándose para tales efectos el siguiente calendario de clases:

Termino del segundo semestre de 1971 Desde el 6 de marzo de 1972 hasta el 31 de mayo de 1972. Primer Semestre de 1972. Desde el 19 de junio hasta el 17 de septiembre de 1972. Segundo Semestre de 1972. Desde el 26 de septiembre hasta el 15 de enero de 1973. Los alumnos que ingresaban a la Carrera (1er. año) tuvieron el siguiente calendario: Primer Semestre: Desde el 3 de abril al 25 de agosto de 1972. Segundo Semestre: Desde el 26 de septiembre al 15 de enero de 1973. Vacaciones: Desde el 26 de agosto hasta el 25 de septiembre.

Documento:

Santiago, 9 de marzo de 1972.

OFICIO N.° 9 Estimado(a) señor(a) Director(a) En la reunión que celebré el 8 del presente con los señores Directores de Departamentos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile se adoptaron, por unanimidad; los siguientes acuerdos:

1. Todos los alumnos que hubieren sido seleccionados en 1972 deberán

matricularse entre el 1° y el 21 de marzo de 1972;

2. Todos los alumnos antiguos deberán matricularse entre el 3 y el 15 de marzo de 1972;

3. Los alumnos que hubieren debido egresar en 1971, deberán matricularse en las fechas indicadas en el número 2, pero podrán solicitar de la Comisión de Matricula (Visitadora Social, docente (uno) y un representante del Centro de Alumnos), la liberación del pago de matricula;

4. Todos los alumnos de la Carrera continuaran las clases correspondientes al Segundo Semestre de 1971 el 6 de marzo de 1972, las que se prolongaran hasta el 31 de mayo de 1972;

5. El Primer Semestre de 1972 se iniciara, para todos los alumnos de la Carrera, el 19 de junio y se prolongará hasta el 17 de septiembre de 1972;

6. El Segundo Semestre de 1972 se iniciara para todos los alumnos de la Carrera el 26 de septiembre y se prolongara hasta el 15 de enero de 1973;

7. Para los alumnos seleccionados en 1972, que se matriculen por primera vez, el Primer Semestre de 1972 comenzara el 3 de abril y se prolongara hasta el 25 de agosto de 1972; y el Segundo Semestre comenzará el 26 de septiembre y se prolongará hasta el 15 de enero de 1973.

8. Durante el semestre que se extenderá entre el 6 de marzo al 31 de mayo de 1972, correspondiente al Segundo Semestre de 1971, todos los alumnos de la Carrera deberán cursar los ramos básicos, selectivos u optativos en que se hubieren matriculado en el Segundo Semestre de 1971, con los mismos profesores que hubieren escogido.

9. No obstante lo dispuesto en el número 8 los alumnos podrán solicitar a la Secretaria de la Carrera cambios de profesores o de ramos optativos, antes del 15 de marzo de 1972. La Secretaria de Estudios solicitara informes a los Departamentos respectivos. Los alumnos sólo podrán solicitar matricula en los ramos optativos en que se habrían podido matricular en el año 1971.

10. Los Departamentos deberán programar entre el 6 de marzo y el 31 de mayo de 1972, en todas las asignaturas, cursos paralelos en que los profesores desarrollen la totalidad de la materia correspondiente al Segundo Semestre de 1971;

11. Para los cursos que se dicten en este periodo regirán todas las obligaciones de asistencia y control que establece el Reglamento de la Carrera de Abogado;

12. A petición fundada de Profesores o alumnos, los Departamentos podrán validar las clases efectuadas en el local de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales.

Las solicitudes de validación deberán indicar el nombre del académico que originalmente estaba encargado del curso; el nombre y los antecedentes académicos de la persona que realizo el curso; la indicación detallada de las materias pasadas; la lista de alumnos que asistieron al curso, la asistencia de cada alumno, el número de pruebas, el contenido y la ponderación de ellas y las notas obtenidas por cada alumno.

Las solicitudes deberán ser presentadas, antes del 15 de marzo, a la Secretaria de la Carrera, la que las enviara en informe al Departamento respectivo.

Los Departamentos deberán estudiar y resolver cada solicitud por separado, de acuerdo con el mérito de los antecedentes fidedignos hechos valer para cada caso.

Si el respectivo Departamento aprobare la solicitud los alumnos estarán obligados, de todos modos, a rendir una prueba global a integrada, conjuntamente con todos los demás estudiantes, al término del semestre, esto es, en mayo de 1972. Esta prueba global a integrada deberá ser preparada y calificada por el respectivo Departamento.

No obstante lo expuesto anteriormente, el respectivo Departamento podrá, en casos calificados, adelantar la fecha de esta prueba global e integrada.

13. En los cursos que se dicten a los alumnos que se inicien en la Carrera en 1972 no regirá la limitación de matrícula establecida en el Articulo 29 del Reglamento.

Saluda atentamente al Señor(a) Director(a), Rubén Oyarzún Gallegos Decano

CLASES EN EL LOCAL DE CALLE AGUSTINAS

Las disposiciones anteriores no afectaron a los alumnos que no habiendo participado en la ocupación del local de fines de 1971, prosiguieron sus actividades académicas en el local de propiedad de otra Facultad de la Universidad de Chile, ubicado en calle Agustinas de la ciudad de Santiago, obteniendo su validación posterior de los estudios cursados en ese local durante el período de huelga de la Facultad de Ciencias Jurídicas.

B. La Reforma Universitaria y la normalización de actividades en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales durante 1972

Santiago, 30 de septiembre de 1972.

La conflictiva situación con que se inicio el presente año y el actual Decanato ha venido siendo superada progresivamente en el curso del semestre. A seis meses del termino de la 'toma' podemos recoger una importante experiencia que ilustra el proceso de recuperación de la normalidad académica y administrativa.

I. OCUPACIÓN DEL LOCAL ESCUELA DE DERECHO

Al iniciar esta crónica es útil no olvidar que las circunstancias que determinaron la ocupación del edificio de la Escuela de Derecho por diversos grupos estudiantiles, a fines del año pasado y a principios del actual, pueden cobrar vigencia en cualquier momento, puesto que los antagonismos subyacentes que originaron tales actitudes se mantienen y, aun mas, es posible que se hayan agudizado, aunque no emerjan claramente a la superficie. Todo dependerá del criterio que se imponga, no solo en la Universidad sino en el país entero, respecto al modo de afrontar los problemas del cambio social: si el pluralismo ideológico efectivo o el pluralismo ideológico aparente bajo la dirección autoritaria de un solo sector del pensamiento político.

Mientras no se despeje la antedicha incógnita, el problema universitario se mantendrá supeditado a los vaivenes de la política contingente y, mas concretamente, la reforma universitaria correrá el riesgo de ser distorsionada, como lo esta siendo, por determinantes de hecho.

Paralelamente, la deficiencia de recursos financieros, técnicos y humanos, por una parte, y la subsistencia de persistentes resabios burocrático, por la otra, confluyen para obstaculizar la practica del sistema curricular flexible, la supresión de los exámenes orales, las clases activas, etc., y conducen a una exasperante contradicción entre una superestructura académica que pugna por renovarse en conformidad a los principios de la reforma, y una infraestructura administrativa que pareciera pretender lo contrario, aferrandose majaderamente a mecanismos inadecuados cuando no simplemente destructivos.

Al análisis de estas ultimas circunstancias tienden principalmente las observaciones y reflexiones que ahora estamos desarrollando.

II. INICIACIÓN DEL AÑO ACADÉMICO

Forzoso es destacar ante todo que la iniciación del presente año académico nos impelió a improvisar, prescindiendo de muchas exigencias estatutarias y reglamentarias, un sistema de recuperación de los estudios interrumpidos durante el segundo semestre de 1971, que no impidiera el desenvolvimiento regular de las actividades académicas correspondientes a 1972. Así fue como en la Carrera de Abogado, prorrogamos el segundo semestre lectivo de 1971 hasta el 31 de mayo ultimo y comenzamos el primer semestre de 1972 el 19 de junio. En cuanto a los alumnos nuevos, ellos debieron ingresar a la Carrera el 10 de abril, completando la cuota normal de admisión que ascendía a 200 postulantes; pero, a pedido del Consejo Superior, esa cuota fue posteriormente aumentada en 150. El recargo de trabajo derivado de aquellas circunstancias obligo a aumentar también el numero de catedráticos en numerosas asignaturas, la mayor parte en calidad de ad honorem. Todos ellos trabajan hoy a la espera de los concursos y los recursos correspondientes.

III. CARRERAS CORTAS

(Vease articulo Carreras Cortas )

Por otra parte, el Consejo Superior solicito a las Facultades que propusieran la creación de Carreras Cortas, materia respecto a la cual, dada la urgencia de la petición, hubimos de consultar, a falta de sesiones del Consejo Normativo, directa y exclusivamente a los Directores de Departamentos. Así, en el entendido de que se trataba solo de formular anteproyectos que serian documentos de trabajo para la Comisión de Planificación del Consejo Superior, propusimos la creación de cuatro Carreras Cortas: de Auxiliares de la administración de Justicia, de Servicio Exterior, de Expertos Aduaneros y de técnicos Administrativos. Pretendemos colaborar así al propósito de diversificar la enseñanza universitaria para que alcance también a la capacitación de especialistas de nivel medio y bajo, acordando facilidades a los propios funcionarios en actual servicio que desearen perfeccionar sus conocimientos.

La necesidad de crear Carreras Cortas ha sido destacada reiteradamente en nuestra Universidad desde hace muchos años y ha fructificado en valiosas experiencias concretas, como son por ejemplo las Carreras paramédicas de la Facultad de Medicina. Nuestra preocupación en este sentido data también de muchos años y, cuando se creo la Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas, se creyó que había llegado la oportunidad de ofrecer nuevos derroteros para la especialización, a través de programas de plazo breve, predominantemente prácticos, a una gran masa de estudiantes que la tradicional Carrera de Derecho no podía ya absorber. Sin embargo, a pocos años de la fundación de aquella Escuela, las primeras generaciones de egresados de la misma pugnaban por elevar el nivel científico correspondiente a través de una formación mis teórica y la consiguiente extensión de los años de estudio. Se abandono así el afán originario, perseguido a través de cuatro menciones, orientado especialmente a capacitar funcionarios subalternos de los servicios públicos.

De allí que al presentar a la Comisión de Planificación del Consejo Superior nuestro anteproyecto de creación de cuatro Carreras Cortas, no hayamos hecho mas que revivir en gran parte los primeros propósitos que alentaron la creación de la Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas, sin afectar con ello en modo alguno al normal desarrollo de los programas actuales de la mencionada Escuela ni mucho menos de algunas Carreras Cortas que se imparten en otras Facultades o en diversas sedes de provincias. Se trata, insistimos, de cubrir necesidades no satisfechas hasta hoy.

Esperamos que, por lo menos dos de las Carreras propuestas: la de Auxiliares del Servicio Judicial y la de Servicio Exterior, puedan superar las reticencias ocasionadas en torno a estas iniciativas, por culpa generalmente de malas informaciones, y empezar su funcionamiento en 1973.

IV. CURSOS DE POST-GRADO

Es de esperar también que para esa época hayan terminado de decantarse los planes en discusión a nivel de Consejo de Rectores, para aunar esfuerzos respecto al funcionamiento de cursos de post-grado y al doctorado en algunas carreras, materias también estudiadas desde hace muchos anos. y frente a las cuales no se ha logrado aun la concretizacion de una política uniforme.

La Facultad de Ciencias Jurídicas tiene experiencias, programas y reglamentos que aportan a la búsqueda de una solución amplia en la materia.

Todas estas iniciativas no podrán traducirse, por cierto, en una satisfactoria realidad sino en cuanto se logre un respaldo financiero adecuado, que las autoridades universitarias deberán obtener previamente del Gobierno.

V. OFICINA CENTRAL DE INFORMACIONES

Pero el problema no es solo financiero, como ya expresamos, sino que abarca también importantes aspectos relacionados con el mejor aprovechamiento de los recursos de capital humano. Poderoso obstáculo es, en este sentido, el que levantan las practicas burocráticas remanentes de la estructura desplazada, que involucran la pervivencia de tramites inútiles, la mantención de funciones inocuas, la proliferación de ayudantías y hasta de cátedras sin justificación científica suficiente, etc.

Abocados pues a la urgencia de remover dicho lastre, decidimos crear una Oficina Central de Informaciones, aprovechando la oportunidad para suprimir la Secretaria General de los Seminarios, que había perdido toda razón de ser desde el momento en que aquellos desaparecieron absorbidos por los Departamentos. Estamos empeñados también en lograr la mejor coordinación posible entre los Departamentos y las Secretarias de Estudio de las tres Carreras que cubre nuestra Facultad: la de Abogados, la de Administrador público y la de Asistente Social. El proceso de revisión a que se encuentra abocada la Comisión de Estructuras del Consejo Superior, en cuya labor nos ha tocado participar recientemente y que terminara en breve, nos dará una base mas solida para llevar adelante el afán de distribuir y aprovechar mejor al personal.

VI. EDITORIAL JURÍDICA DE CHILE

En lo que se refiere a la Editorial Jurídica, cuya presidencia corresponde por derecho propio al Decano, estamos procurando agilizar, hasta donde la lentitud de las imprentas nos permite, la puesta al día de los códigos y de los repertorios de legislación jurisprudencia, tareas que constituyen la razón de ser originaria de la Empresa. Complementariamente, hemos designado a diversos expertos para que nos secunden en la labor de aprovechamiento del stock documental acumulado para la edición de la Enciclopedia de Chile, iniciativa desafortunada que costo a la Editorial una cuantiosa inversión improductiva, a lo largo de 25 anos, cuya publicación costaría ahora un gasto adicional desmesurado y cuya utilidad informativa seria poco menos que nula, puesto que las tres cuartas partes de su contenido esta atrasado o mal elaborado.

Estrechamente relacionado con el destino de los textos recopilados para la Enciclopedia de Chile, se encuentra el Centro de Documentación a Investigaciones Juridico-Economicas, rama del Departamento de Derecho Económico que viene organizandose desde hace mas de un lustro.

El Centro de Documentación a Investigaciones Juridico-Economicas se esta relacionando y estableciendo conexiones permanentes con los centros de mayor importancia en el mundo en estas materias. Desde luego, participo en la reunión convocada en septiembre de 1971 en Santiago por el Centro Latinoamericano de Documentación Económico Social (CLADES), de la Cepal, y quedo en contacto con esa Institución y con los Centros allí representados. Otras instituciones de importancia con las cuales se encuentra ligado son el Instituto Ítalo Latinoamericano,el Instituto para Estudios de Integración Latinoamericana (INTAL), el Centro de Estudios Democráticos de América Latina (CEDAL), etc.

El Centro cuenta con la asistencia técnica y financiera del Servicio de Asistencia Técnica del Gobierno Belga. Este Gobierno y el de Chile consideraron de extraordinaria importancia la labor que esta destinada a desarrollar el Centro y es por ella que dieron a este un lugar preferente entre los proyectos de Asistencia Técnica que se examinaron en Bruselas, en octubre de 1971, por la Comisión Mixta Chileno-Belga.

El Centro recibirá, como consecuencia del referido acuerdo, un moderno equipo que se basa en el sistema de micro-fichas. En la actualidad no existe un equipo similar en América Latina, lo que permitirá al Centro prestar servicios a Cepal, Clades y demás organismos interesados que funcionen en Santiago de Chile, como igualmente a los países latinoamericanos que lo soliciten. Cepal y Clades han manifestado el vivo interés de esas instituciones por contar con nuestros servicios.

La Asesoría Técnica del Gobierno de Bélgica tuvo su primera concreción en los meses de junio a septiembre de 1970, con la colaboración que nos prestara el Prof. Etienne Cerexe, Decano de la Facultad de Derecho de Namur y Asesor de las Comunidades Europeas, y uno de sus ayudantes. Esta misión emitió un informe sobre las perspectivas nacionales a internacionales del Centro, entre las que se incluye el uso de computadoras; lo que puede convertir al Centro en una institución de nivel mundial en esta materia.

Recientemente tuvimos el honor de recibir la visita del Jefe de Asistencia Técnica del correspondiente Ministerio del Gobierno belga, quien nos confirmo el pronto envió de las maquinas ofrecidas.

Pronto también, en consecuencia, el Centro de Documentación a Investigaciones Juridico-Economicas estará en condiciones de proponer a la Editorial Jurídica una formula racional para utilizar el material de la Enciclopedia de Chile, especialmente en la parte referente a Ciencias Sociales.

En todo caso, dentro de los próximos meses la Editorial Jurídica estará en condiciones de publicar en forma de monografías, breviarios, ensayos o tratados, la parte mas valiosa, de mejores expectativas en el mercado, que ha podido extraerse de la proyectada Enciclopedia, especialmente con referencia al campo de la medicina, la zoología, la botánica, la mineralogía y los transportes. En cuanto al material de carácter juridico-economico, nos será de gran utilidad, la donación de ficheros bibliográficos preparados por expertos de la Unctad para su reciente Asamblea de Santiago,donación que debemos agradecer a la iniciativa del profesor Felipe Herrera, con cuya colaboración y la de algunos de sus asesores especializados de la Comisión Organizadora de Unctad III contaremos para la permanente actualización de este material en el mencionado Centro de Documentación a Investigación Juridico-Economicas.

También ha debido hacerse cargo la Editorial Jurídica de las criticas formuladas a propósito de la insuficiente circulación de sus obras. Con el propósito de alcanzar una difusión amplia en este sentido auspiciamos un plan de construcciones de 'stands' de ventas al estudiantado en diversas Universidades del país, que se ha comenzado con la inauguración del stand de nuestra Escuela de Derecho, el cual (como los que se instalen en el futuro) venderá a precios rebajados y podrá otorgar plazos especiales. En esta forma se complementara el sistema de ventas a domicilio que esta dando plausibles frutos. Finalmente, es oportuno recordar la próxima inauguración de la Sala de Conferencias Andrés Bello, construida en el curso del presente año, con vista a la promoción de nuestras publicaciones, sobre el mismo local de nuestra Librería Andrés Bello, también ampliada últimamente.

VII. TORNEOS INTERNACIONALES

Especial preocupación hemos dedicado asimismo, a los aspectos internacionales implícitos en las tareas propias de toda Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Fuera de la colaboración que prestamos a través de algunos especialistas del Departamento de Derecho Económico a la Comisión Preparatoria de Unctad III, estamos empeñados al presente en dar el mayor realce posible al Congreso de Derecho Aeronáutico que patrocinamos paralelamente con otras Instituciones y que deberá celebrarse la ultima semana de septiembre venidero. Preparamos para octubre siguiente con el copatrocinio del Instituto de Derecho de la Integración de la Universidad de La Plata, para celebrarse en esa misma ciudad, el Primer Encuentro Latinoamericano de catedráticos de ese ramo. Para los últimos meses del año esperamos la visita de juristas de diversas procedencias que participaran en seminarios o ciclos de conferencias sobre sus respectivas especialidades. El primero de ellos en arribar será el profesor Marcel David, de la Facultad de Derecho de la Universidad de París, destacado tratadista y catedrático de Relaciones Laborales, Sindicalismo a Historia del Trabajo.

VIII. ESTUDIANTES

Para poner punto final a esta crónica solo nos resta destacar el entusiasmo con que las organizaciones estudiantiles de la Facultad han participado en el proceso de recuperación de nuestros niveles normales de actividad, a través de numerosas iniciativas como el establecimiento de Consultorios Jurídicos Populares con el patrocinio y la asistencia técnica del Departamento de Derecho Procesal, los programas de difusión e intercambio con Universidades nacionales y extranjeras que lleva a cabo el Coro Universitario, la reanudación de sus actividades por el Centro Deportivo y la preparación -a cargo del mismo- de un posible Campeonato mundial de fútbol universitario.

IX. CONSEJO NORMATIVO

Solo nos resta lamentar que circunstancias o consideraciones ajenas al quehacer propiamente académico nos hayan impedido hasta ahora regularizar el funcionamiento del Consejo Normativo de la Facultad, pero tenemos fundadas esperanzas de que esta anomalía encuentre muy en breve una solución satisfactoria.

Consejo Normativo

La referencia hecha al final del informe precedente sobre normalización de actividades en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales en cuanto al funcionamiento del Consejo Normativo de la Facultad fue en realidad de suyo anormal, habiendo transcurrido seis meses del año 1972 (enero a julio) con solo una sesión de Consejo, la cual correspondió al 29 de marzo en que se constituyó la Junta Electoral Local de la Facultad. Dicha anormalidad fue comunicada en los mismos términos al Secretario General de la Universidad por oficio 77 de junio de 1972, con motivo de diversas peticiones que los profesores optaron por dirigir directamente al Consejo Normativo Superior de la Universidad en vista de la imposibilidad de reunir quórum para las sesiones del Consejo Normativo de la Facultad de Ciencias Jurídicas, y teniendo presente la necesidad de que se adoptasen diversos acuerdos con el fin de mantener el rodaje administrativo y Académico en la Facultad. La primera sesión regular correspondió al 3 de julio del presente año, habiendo por lo mismo alcanzado a funcionar el Consejo bajo la Presidencia del Decano señor Oyarzún, escasas veces.

Primera Sesión Constitutiva

(Dice relación con la elección de nuevas autoridades de la Facultad, véase págs.. 168 a 180).

Discurso inaugural del nuevo Decano don Máximo Pacheco G. en la sesión constitutiva del nuevo Consejo Normativo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Santiago 23 de noviembre de 1972.

Señores Académicos, Estudiantes, Funcionarios:

Haciendo realidad uno de los postulados de la reforma contenidos en el nuevo Estatuto de la Universidad de Chile promulgado en 1971, el 28 de septiembre de 1972 se efectuaron, por vez primera, las elecciones de autoridades unipersonales y colegiados, de acuerdo con dicha normatividad.

En esa oportunidad la Comunidad de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, por el 60% de la votación ponderada en los tres estamentos, académicos, estudiantes y funcionarios, me confirió el alto honor de elegirme Decano de ella. Agradezco esta señalada distinción -la más alta que dentro de la estructura democrática puede conferir esta Corporación- con la clara conciencia de que ella no se confiere a un hombre sino al ideario que representa.

Al asumir el Decanato, está presente en mi memoria la figura egregia y señera de don Andrés Bello y el pensamiento que desarrollara en el notable discurso que pronunció en el acto de inauguración de la Universidad de Chile, el 17 de septiembre de 1843. En dicha oportunidad expresó Bello:

'A la Facultad de Leyes y Ciencias Políticas se abre un campo el más vasto, el más susceptible de aplicaciones útiles. Lo habéis oído: la utilidad practica, los resultados positivos, las mejoras sociales, es lo que principalmente debe recomendar sus trabajos a la Patria. Herederos de la legislación del pueblo rey, tenemos que purgarla de las manchas que contrajo bajo el impulso maléfico del despotismo; tenemos que despojar las incoherencias que deslustran una obra a que han contribuido tantos siglos, tantos intereses alternativamente dominantes, tantas inspiraciones contradictorias. Tenemos que acomodarla, que restituirla a las instituciones republicanas. ¿Y qué objeto más importante o más grandioso, que la formación, el perfeccionismo de nuestras leyes orgánicas, la recta y pronta administración de justicia, la seguridad de nuestros derechos, la fe de las transacciones comerciales, la paz del hogar domestico-'

Este pensamiento han procurado hacerlo realidad, de acuerdo con los requerimientos de la época en que les correspondió actuarlos 19 Decanos que me han antecedido en la Presidencia de esta Corporación: Maríano Egaña, Juan Francisco Meneses, José Gabriel Palma, Manuel Camilo Vial, Gabriel Ocampo, Cosme Campillo, José Clemente Fabres, José María Barceló, Miguel Antonio Varas, Leopoldo Urrutia, Ruperto Bahamonde, Juan Guillermo Guerra, Juan Antonio Iribarren, Agustín Vigorena, Juvenal Hernández, Arturo Alessandri, Raimundo del Río, Darío Benavente y Eugenio Velasco.

130 años han transcurrido desde que las primeras autoridades universitarias se dieron a la tarea audaz de fundar los sólidos cimientos de esta Universidad. Fueron los años de la iniciación, en que una gran responsabilidad caía sobre sus hombros; pero la incansable búsqueda de nuevos horizontes para nuestro pueblo no habría de limitarlas ni hacerles cejar en su empeño. A lo largo de su historia la Universidad ha cumplido su inalienable compromiso con la comunidad nacional con un permanente sentido de responsabilidad y de- creatividad, que ha sabido ofrecer, frente a cada requerimiento social, su aporte histórico al proceso de transformaciones. La Universidad no se ha situado frente a la tradición como guardadora de sus tesoros; sino que ha estado siempre abierta a los requerimientos incesantes y al infatigable afán de búsqueda, procurando entregar cada vez lo mejor de si.

En el momento presente no basta expresar, una vez mas, la necesidad de transformaciones sociales, políticas y económicas que vive el país. Es preciso agregar que nuestra apreciación de ellas es critica, timbre distintivo del estudioso de la realidad, que no sólo advierte la necesariedad de dichas transformaciones, sino que sabe ponderar su grado de intensidad, su validez y a la vez, su legitimidad.

En el proceso de transformación social, la Universidad tiene actualmente, como primera misión e ineludible compromiso poner en vigencia en su propio seno los valores que ella cree conducentes a una adecuada organización de la sociedad a que pertenece. Por eso, la reforma universitaria, en los últimos años, al procurar una nueva estructura, ha precisado los mecanismos de ejercicio del poder mediante la participación de los miembros de la comunidad universitaria, queriendo con ello expresar y vivir como metas de la Universidad aquellas que sus propios integrantes se propongan fijarle.

Seria tal vez excesivo mencionar el conjunto de esas aspiraciones -cada vez más intensas y premiosas-, pero al menos hay que referirse a aquellas que aparecen más significativas y por su propia índole permiten el logro de otras que aún se muestran difíciles o secundarias.

Por mucho tiempo la comunidad universitaria ha venido exigiendo mayores y más precisas definiciones del quehacer universitario con la comunidad nacional, cuestión que ha suscitado ásperas y complicadas discusiones. Parece ser esta una de aquellas metas significativas y, por consiguiente un imperativo para aquellos que tenemos la delicada labor de dirección.

En este punto no es posible soslayar una paradoja que se ofrece al entendimiento: parecería que el quehacer de esta Facultad habría de quedar en una condición de rezago en tanto la actividad social, política y jurídica nacional se desarrolla para recoger sólo posteriormente las situaciones y fenómenos producidos. Ello equivaldría a admitir con demasiada facilidad la impotencia del Derecho como modo efectivo de encauzar los procesos sociales y políticos, lo que, por muy complejos que estos puedan aparecer, es ajeno a nuestro modo de pensar y a nuestra voluntad de actuar.

Se trata de obtener una mayor claridad de aquel compromiso tantas veces reclamado de la Universidad para con la comunidad nacional, lo que se logra iluminando la idea central que anima esta significativa aspiración. La obscuridad en estas materias ha sido fuente de toda suerte de polémicas estériles y peligrosas vacilaciones, determinantes de un progresivo deterioro en la función académica, en la investigación y en la creencia en el Derecho como efectivo factor ordenador de la vida social, política y económica. Una sana critica no puede limitarse tan sólo a señalar reconocidas insuficiencias o inadecuaciones de este o aquel estatuto normativo, debe indicar también fórmulas precisas de solución. Esta es la autentica tarea universitaria: ser capaz de analizar objetivamente las situaciones, fenómenos sociales, políticos, económicos y jurídicos que suceden y, a la vez, ofrecer los elementos o instrumentos practicables para la solución de esta o aquella cuestión que surge como problema.

La reforma de los estudios sociales, jurídicos, políticos y administrativos, continúa siendo indudablemente una tarea que en gran parte está aún por realizarse.

Esta construcción no puede hacer abstracción de la realidad social y política en que vivimos, de manera que si concebimos un ordenamiento social dirigido a la obtención del bien común, la Facultad debe encontrar los medios de investigar la realidad en todas sus dimensiones y recrear el ordenamiento social, jurídico, político y administrativo de manera que este encuentre una autentica vigencia en beneficio de todos los integrantes de la comunidad. Concebimos, en consecuencia, esta tarea no como simple adecuación a los cambios por el solo hecho de que estos se produzcan, sino fundamentalmente como la búsqueda de la justicia con la necesaria audacia para adecuar las instituciones a toda autentica aproximación a los valores fundamentales. Por esta razón la Facultad, como centro universitario, debe orientar su acción a recoger de la vida social las diferentes experiencias y requerimientos; a emprender la evaluación de su grado de eficiencia, y a proporcionar a la comunidad todos aquellos elementos indispensables para la formulación mas adecuada, completa y eficaz de los valores sociales, jurídicos, políticos, y administrativos. La defensa y recreación del orden normativo, en función de los valores enunciados, es nuestra tarea irrenunciable. Constituye, entonces, un presupuesto necesario que la realidad política, social a institucional sea investigada científicamente, dando impulso y desarrollo amplio a las Ciencias Sociales, Jurídicas, Políticas y Administrativas dentro de nuestra Facultad.

Esto es precisamente, lo que nos proponemos y, para ello, nuestra tarea se dirigirá preferentemente a promover que se revise la actividad académica, a fin de lograr una adecuada integración de los elementos que la conforman: docencia, investigación y extensión, pues sólo así se lograra obtener las altas finalidades propuestas precedentemente.

La evaluación critica se efectuara en tres direcciones: la primera en cuanto a la actividad de los profesores, ayudantes y alumnos agregados y su directa relación con los alumnos y no académicos; la segunda, en cuanto a la dimensión social de esta actividad, esto es, en orden a transformar la facultad en un centro general de cultura jurídica nacional; la tercera, en cuanto al desarrollo de la investigación científica, como manera de conferir a las dos primeras la profundidad y seriedad propias de un centro académico universitario. En el primero de los aspectos, se buscara, además de la reelaboración de los contenidos, el perfeccionamiento de las metodologías de trabajo y control, del sistema curricular, del trabajo interdisciplinario y de todo cuanto concierne a la modernización de los estudios; de la misma manera se programara la creación de grados académicos con distintos niveles de exigencias, tales como los de Bachiller, Licenciado y Doctor.

En los otros dos aspectos mencionados, se realizara una labor de planificación de toda la actividad académica, que permita aportar a la comunidad organizada los conocimientos científicos indispensables para su adecuado desarrollo, con contenidos de rigor científico especializado para los profesionales de la judicatura, la administración y la abogacía, o con contenidos de difusión que interesen a los diversos grupos sociales, tales como las juntas de vecinos, sindicatos, gremios, cooperativas y otros.

Se realizará una evaluación de los recursos humanos y económicos, con el objeto de programar adecuadamente el régimen de remuneraciones económicas y las exigencias que deberán plantearse a las autoridades superiores de la Universidad para implementar racionalmente la carrera académica y funcionaria en los términos que resulten compatibles con la dignidad de la función que desempeñan los miembros de la comunidad universitaria de nuestra Facultad y con las exigencias que deberán formularse para el estricto cumplimiento de las obligaciones respectivas.

Lo propio deberá hacerse con los recursos materiales de que se dispone, a fin de racionalizar su use y lograr su pleno y eficaz empleo. Entre estos recursos se consideraran preferentemente la misión de las Editoriales Jurídica y Andrés Bello, el Canal 9 de Televisión, la Radioemisora de la Universidad de Chile y las Bibliotecas.

Será preocupación inmediata nuestra la implementación real de un adecuado y eficiente sistema de seguridad integral del estudiante, a fin de resolver las últiples dificultades existentes. Consideramos indispensable formular una política global que permita este desarrollo integral y a la vez cree una conciencia de la responsabilidad social del estudiante de nuestra Facultad. Dentro de esta concepción consideramos la política de asuntos estudiantiles como un accionar de los estudiantes para los estudiantes.

Consideramos que estas tareas universitarias no podrán realizarse sino en la medida en que exista una vinculación profunda y permanente con el quehacer del Gobierno, del Parlamento, del Poder Judicial, de la Administración Civil del Estado, de las Fuerzas Armadas y de todas las comunidades intermedias.

Consideramos, al mismo tiempo que no seremos capaces de cumplir este desafío histórico sino en la medida en que podamos robustecer un nuevo espíritu en los integrantes de nuestra comunidad, que se caracterice por el estudio, la investigación y la recreación del ordenamiento social, jurídico, político y administrativo; el fortalecimiento de la disciplina y el estricto cumplimiento de nuestros deberes; el destierro del sectarismo; la vigencia de un auténtico pluralismo y la transformación de toda la comunidad universitaria en el FERMENTO critico y creador de nuestra sociedad. Estamos conscientes de que nada obtendremos con la modificación de las estructuras si, al mismo tiempo, no logramos remover la mentalidad de los hombres destinados a aplicarlas.

La tarea esbozada constituye un desafío para todos los miembros de la comunidad de la Facultad, con el objeto de que superando divergencias, nos unamos en un esfuerzo común para hacerla realidad, con espíritu creador y generoso y con la convicción de que de este modo prestaremos un gran servicio a Chile y a su pueblo, permitiéndoles continuar desarrollándose dinámicamente en democracia y libertad y con plena garantía del ejercicio de los derechos fundamentales de la persona humana.

Como expresara Andrés Bello en el discurso de inauguración de la Universidad de Chile: 'La libertad como contrapuesta, por una parte a la docilidad servil que lo recibe todo sin examen, y por otra a la desarreglada licencia que se rebela contra la autoridad de la razón y contra los más nobles y puros instintos del corazón humano, es sin duda el tema de la Universidad en todas sus diferentes secciones'.

Al asumir el cargo de Decano titular -el vigésimo- de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, manifiesto que estoy plenamente consciente de mis limitaciones personales y de la trascendencia del momento histórico en que me tocara vivir y actuar; imploro la ayuda de Dios y las luces del Espíritu Santo; requiero con fervor la colaboración de todos los miembros de esta comunidad, sin excepción alguna; expreso la decisión de dedicarme por completo a esta actividad, sin omitir sacrificios y sin otra intención que la búsqueda afanosa del progreso de las Ciencias Sociales, Jurídicas, Políticas, y Administrativas y, finalmente, hago presente que, en el cumplimiento de mis obligaciones no me guiara otra intención que la lucha permanente por la Justicia, la Libertad, y la estructuración y vigencia de un ordenamiento jurídico que encauce y dinamice el proceso de reformas sociales, jurídicas, políticas y económicas en nuestro país.

Lucha por la Justicia, porque tan sólo ella resplandece, cual luz inextinguible, sobre el oleaje de las pasiones humanas y porque sin ella la vida no seria posible y, aunque lo fuera, no merecería vivirse.

Lucha por la Libertad, porque, como dijo el poeta: 'Es la ultima palabra de la sabiduría, que solo merece la libertad y la vida, el que cada día sabe conquistarlas'.

Lucha por la estructuración y vigencia en Chile de un ordenamiento jurídico positivo que sin constituirse en un obstáculo al proceso de modificación de las estructuras sociales, jurídicas, políticas, administrativas y económicas, lo encauce para que nunca se aparte de los valores orientados hacia el bien común.

Dichos valores son como la vida y su negación es como la muerte. Si los hombres respetamos y fortalecemos estos valores, podremos enfrentar los desafíos de la ciencia y la tecnología con optimismo y no existirán ideologías capaces de mancillarlos. Pero si teórica o prácticamente los negamos ya no serán ellos los que desaparecerán, sino que se extinguirá el espíritu que da vida y forma a la comunidad humana.