Trabajos Científicos

  • Chile ante las Naciones Unidas

Resumen

Abstract

Capitulo I - La actitud chilena frente a las NU

El pasado

Los antecedentes reunidos para establecer la actitud y posición de los Poderes Públicos y de la opinión nacional de Chile en relación con la organización internacional de los pueblos, admite una clara división cronológica. Una primera etapa es de preparación a la Carta de San Francisco y la segunda se refiere a la vigencia y aplicación de la misma, hasta nuestros días. Nos referiremos por separado a los periodos que comprenden los años 1943 a 1945 y 1946 a 1953, inclusive. Trataremos de establecer, para el primero, los motivos y expectativas que cifrara Chile frente a la NU y, para el segundo, los cambios producidos en la situación internacional que han influido en la actitud y opinión pública chilenas.

I Etapa I-MOTIVOS Y EXPECTATIVAS DE CHILE.- (Período 1943 - 1945). Poderes Públicos

Ejecutivo y Parlamento.-Ya en 1944, el Presidente de la República, Excelentísimo señor don Juan Antonio Ríos, expreso en su mensaje ante el Congreso Nacional, que había formado una Comisión, bajo la presidencia del Ministro de Relaciones Exteriores, para estudiar los problemas internacionales que surgirían en la postguerra (1). Adelantó, Además, opiniones muy amplias y claras sobre la política exterior de Chile. 'Sin descuidar, dice, el interés esencial del país, esa política contempla también el de la vasta comunidad de los pueblos del Hemisferio'. Idealista en su aspiración, no da al olvido las limitaciones que la realidad impone ni las obligaciones que crean la tradición y la historia. Anhela la colaboración política y económica de todos los países del Continente, y rechaza, por consecuencia, toda iniciativa que tienda a la formación de bloques exclusivos que amenazaran desenvolverse a expensas del interés continental. 'En la hora presente, nuestra mente y nuestra voluntad se hallan solicitadas por un solo objetivo: el triunfo de la causa de las Naciones Unidas, a quienes acompañamos en su cruzada por la libertad y la dignidad humana y a cuyos esfuerzos concurrimos con la colaboración total de nuestro espíritu y de nuestros recursos materiales' (2). En el mismo año 1944, Chile debió concretar su posición frente a la Conferencia de Dumbarton Oaks y lo hizo en un Memorándum a la Embajada de Estados Unidos en Chile, el 21 de agosto de 1944 (3), en el que precisa exigencias fundamentales, que Habría de repetir en cada oportunidad propicia futura. Pidió, en efecto, la ansiada igualdad jurídica entre las naciones, el respeto de los. tratados, el mantenimiento de los organismos regionales, tales como la Organización de los Estados Americanos, la solución de los conflictos regionales según los sistemas jurídicos vigentes a la sazón, y la admisión liberal de adhesiones posteriores; todo, dentro de un concepto democrático de contornos amplios. Los pueblos latinoamericanos deberían formar parte de los consejos directivos, a fin de evitar exclusiones odiosas, que se opondrían a la postre a la consecución de la paz y seguridad mundiales (4). Al aceptar Chile la invitación para reunirse en Chapultepec, el Ministro de Relaciones Exteriores, don Joaquín Fernández, con fecha 20 de enero de 1944, expone el pensamiento del gobierno chileno sobre la necesidad de que las Repúblicas Americanas aúnen sus esfuerzos en un espíritu de alta colaboración y agrega : 'La nueva organización mundial y el mecanismo de la institución en la cual las Naciones pondrían sus esperanzas ha de ser el resultado de una amplia confrontación de puntos de vista y de un análisis completo en las posibilidades del mundo de mañana' (5). En la Conferencia se pidiócomo indispensable que la plenitud de la Soberanía de los pueblos unidos residiera en la Asamblea General y ,que la Corte Internacional de justicia tuviera una jurisdicción más amplia, pero respetuosa de los tratados en vigor y del Derecho de Gentes. En la última sesión plenaria celebrada por la Conferencia (8 de marzo de 1945), el Ministro de Relaciones Exteriores, don Joaquín Fernández, pronunció un discurso de clausura, en el cual expone con franqueza y prolijidad los puntos de vista chilenos. En un párrafo de su discurso dice: 'Estimo que el punto más sobresaliente de la citada resolución (Trigésima), es lo que se refiere a la conveniencia de resolver las controversias y cuestiones de carácter interamericano según los métodos y sistemas interamericanos, en armonía con los de la Organización Internacional general'. 'Queremos que la América Latina tenga una adecuada representación en el Consejo de Seguridad y que se refuerce la autoridad y acción de la Asamblea. Queremos también que la Organización sea universal, que represente los intereses de la comunidad y no los intereses particulares de ninguno de sus miembros, que se precisen y amplíen los capítulos de la Carta relativos a los fines y principios de la Organización y que se extienda la jurisdicción y la competencia de la Corte Internacional de justicia' (6). Chile concurrió a la Conferencia de San Francisco con una delegación en que iban representados sus principales partidos políticos Como para hacer compartir responsabilidades a la ciudadanía toda en un acontecimiento de tanta trascendencia. Amen de las doctrinas que Chile había dado a conocer en Dumbarton Oaks y Chapultepec, lucho en aquella Conferencia por el repudio del veto por considerarlo contrario a la igualdad jurídica de las naciones y solo lo admitió en la inteligencia que seria empleado excepcionalmente; por el aumento del número de miembros o componentes del Consejo de Seguridad, incluyendo a los países latinoamericanos entre los no permanentes; y porque la Asamblea General tuviera la facultad de resolver sobre la admisión posterior de nuevos miembros. Además, Chile complemento sus postulados con otros dos que son, en realidad, un corolario indispensable de los primeros. Uno es el relativo a la estructura y funciones del Consejo Económico y Social, al cual se le otorgaron atribuciones para proceder por propia iniciativa, con lo que se dió a los problemas económicos y sociales la importancia que les corresponde; y el otro destinado a dar a cada cual lo que le pertenece en la convivencia democrática internacional. Al efecto, abogo porque la Corte Internacional tuviera amplia competencia facultativa, salvo en los casos especialmente contemplados en la Carta o en los tratados vigentes. La presentación del proyecto de ley de ratificación de la Carta de San Francisco dió lugar en Chile a que los parlamentarios de los diversos partidos expresaran la posición de estos ante el proyecto : el senador liberal don Gustavo Rivera crítico la Carta por los siguientes conceptos: a) falta de igualdad jurídica entre los estados miembros; b) riesgo del use del veto que pudiera permitir que las grandes potencias se convirtiesen en jueces de sus propios conflictos, y c) por la poca claridad jurídica de las expresiones usadas en el documento (7). Los senadores señores : Contreras Labarca, del partido comunista, y los radicales Gustavo Girón a Isauro Torres, impugnaron la incorporación de Argentina. don Horacio Walker, conservador, crítico también la Carta por no considerarla suficientemente democrática debido a la diferencia entre los estados miembros. En la Cámara de Diputados las criticas versaron sobre puntos semejantes. Defendieron la Carta los senadores Gabriel González Videla y Miguel Cruchaga. Con todo, el Senado dió su aprobación a la Carta el 13 de septiembre de 1945 por 24 votos afirmativos, 1 por la negativa y 3 abstenciones. La Cámara de Diputados, por unanimidad, en septiembre de 1945. En el Mensaje Presidencial de 1946, Su Excelencia don Juan Antonio Ríos, resume así la posición de Chile frente a la Conferencia de San Francisco: 'Una de las mayores preocupaciones de nuestra delegación fue la defensa de la santidad de los pactos internacionales, principio que quedo expresamente establecido al consignarse en la Carta que uno de los fundamentos de la Organización de las Naciones Unidas es el respeto a las obligaciones emanadas de tratados, siendo rechazadas las iniciativas que tendían a otorgar al Organismo de las Naciones Unidas el derecho de proceder a la revisión de esos pactos'. 'También se ocupo preferentemente nuestra delegación del problema de la Coordinación de los sistemas regionales con el nuevo Organismo mundial, logrando salvarse, después de dura batalla, la integridad del sistema interamericano' (8). Opinión Pública. Diarios y Revistas.- La prensa chilena en los años 1943 a 1945, con rara unanimidad, se manifestó partidaria de la creación de un organismo internacional semejante a la Sociedad de las Naciones, con las modificaciones que aconsejaban la experiencia y el progreso. Los principales rotativos de derecha a izquierda respaldaron las doctrinal sostenidas por nuestro Gobierno en Dumbarton Oaks, Chapultepec y San Francisco. Aun más, aplaudieron en su oportunidad el Primer Tratado Humanitario y Pacifista; celebrado entre los primeros 44 Gobiernos Unidos, que se produjera apenas extinguidos los acontecimientos bélicos de la Segunda Guerra Mundial y que puede considerarse como el prefacio de la UNRRA; y apoyaron también la Conferencia sobre Alimentos de Hot Spring. Puede decirse sin temor de incurrir en exageraciones, que la prensa nacional acogió con alivio y esperanzas la concertación de las Naciones Unidas, si bien resistió la supremacía de las Grandes Potencias; anómala estructura del Consejo de Seguridad y la favorable aceptación 'de regímenes políticos antidemocráticos. Son dignos de mencionar los editoriales de 'El Mercurio' del 12 de julio de 1945 que aboga por la pronta ratificación de la Carta y el del 21 de ese mismo mes y año en que al comentar la Carta la juzga mucho más humana que el fenecido Pacto de la Sociedad de Naciones. La atacan, entre otros, don Ernesto Barros Jarpa en 'La Unión' de Valparaíso, el 4 de agosto de 1945, y don Manuel Vega, en 'El Diario Ilustrado', el 14 de ese mismo mes y año. El primero, por considerarla un tratado político de 'paz por la fuerza'; el segundo, por los peligros que podría acarrear el use del veto(9). Cuando la Carta fue aprobada por el Parlamento, los diarios unánimemente comentaron su trascendental importancia. La Iglesia también acogió con beneplácito a la naciente organización internacional. Una declaración del Cardenal, don José Maria Caro, aparecida en 'El Mercurio' del 27 de abril de 1945, es muy explícita en ese sentido. En resumen, Chile adhirió a la Carta de San Francisco en busca de un instrumento de paz y seguridad, compenetrado de que a pesar de los errores o defectos en que pudiera incurrir, la NU tendría que propender a la armonía entre las Grandes Potencias y a la más eficiente cooperación en el campo de las actividades sociales, la Economía y la cultura.

II. Etapa CAMBIOS FRENTE A LA SITUACIÓN INTERNACIONAL:-(Periodo 1946 - 1953 ) Poderes Públicos : Ejecutivo y Parlamento.

A) Política. Veto.- La reciente creación no habla dado motivo todavía, en 1946, para que se manifestarán sus deficiencias. Tal vez a eso se debe que la delegación de Chile ante la Primera Asamblea, sostuviera la integridad del veto. Mas, a contar desde 1947 los Mensajes Presidenciales y las actuaciones . chilenas . En la NU, dejan de manifiesto nuestra contrariedad por el use inconveniente que se hace con el con ocasión de la admisión de nuevos miembros o para excluir asuntos de positivo interés internacional (10): Mientras en 1946, Chile se limito a insinuar con prudencia la ventaja de entregar a la Asamblea la directiva de la política mundial y a la Corte de justicia la interpretación de la Carta, como débiles precauciones frente a posibles abusos del Consejo de Seguridad, en los años y Asambleas siguientes se advierte un creciente pesimismo. En 1947 se habló de desconcierto peligroso (11); en 1948, de use indebido del veto (12); en 1949, de abuso del mismo (13); en 1950 y 1951 se reclamo la formación de una internacional democrática (14); y, por fin, en 1952 y 1953 se pro clamo abiertamente que se estaba disfrutando de un veto atrabiliario, que poma en peligro la estabilidad de la NU (14a). Estos excesos sugirieron a Chile la necesidad de fortalecer las atribuciones de la Asamblea general y obligaron a buscar amparo en los Pactos Regionales. Por último, durante el periodo ordinario de sesiones del Senado en el año 1952, el senador don José Maza, Presidente de nuestra delegación ante la Sexta Asamblea, expreso, ante el asentimiento general, su franca desilusión por la inclinación de las Grandes Potencias a sustraer del conocimiento de la NU las cuestiones de cualquiera índole que pudieran afectarles (15). Armamentos.- A partir de la Tercera Asamblea, se acentúa el interés de Chile por la regulación y control de los armamentos y de la energía nuclear. Ha querido Chile que el Consejo de Seguridad tenga una fiscalización más efectiva sobre las Fuerzas Armadas y que, si fuera posible, se cree un organismo central encargado de controlar la energía atómica (16). Organizaciones Regionales.- En toda ocasión nuestros Poderes Públicos han defendido la organización panamericana con perseverancia inflexible. Aceptaron de inmediato la formula preconizada por el señor Stettinius, que ha permitido la coexistencia armónica de la NU y de la OEA. Con ello se ha facilitado la organización mundial, mediante la colaboración de núcleos regionales que, como en el caso de nuestro continente, significa un aporte valioso de experiencias y principios. Integridad territorial.- La delegación chilena ante la NU ha apoyado siempre, y en especial durante la Cuarta Asamblea, la integridad territorial y la libre determinación de los pueblos (17). España.- Chile participó en el acuerdo de la Primera Asamblea sobre retiro de la representación diplomática en España, como una demostración de acatamiento a las democracias y al mecanismo creado en San Francisco. Nuestra actitud ha cambiado según haya sido la naturaleza de nuestras relaciones con Rusia. Desde el momento en que nuestro Gobierno hubo de romper todo entendimiento con el Soviet, en 1947, cambio también nuestra tolerancia para el régimen del General Franco. A pesar de todo, Chile se abstuvo de votar en la Asamblea de 1951 la revocación del acuerdo de 1946. Entretanto, en el Parlamento se habían oído voces de protesta o de aprobación, según fuere el color político da cada congresal (18). Corea.- La delegación chilena aprobó sin reserva en todo instante los acuerdos y posiciones que adoptaran los organismos de las Naciones Unidas con ocasión de este conflicto bélico y ofreció su ayuda material en conformidad a las disposiciones de la Carta, aunque se abstuvo de ofrecer equipos militares, en vista que se trataba de una contienda localizada. Asimismo reconocimos, en la Asamblea de 1948, la legalidad del Gobierno sudcoreano (19). Nuestros Poderes Públicos siguieron con marcada atención el desarrollo de los acontecimientos, dispuestos a compartir las responsabilidades que exigiera la gravedad del momento. No obstante, el Presidente de la República tuvo que reconocer en el Mensaje anual de 1951 la decepción producida por la ineficacia de la NU en el esfuerzo solidario para la imposición de la paz (20). Universalidad.- Chile ha sostenido desde la primera Asamblea General el principio de la universalidad de los miembros de la NU y ha tratado de robustecer al máximo los principios democráticos. Esto se advierte sobre todo durante los debates de la Quinta Asamblea, en la que se propuso un proyecto de resolución para ese objeto (21). Respeto a los tratados.- Chile ha sostenido en todo momento, ya sea en las Conferencias anteriores a la NU como en el curso de sus Asambleas, la inviolabilidad de los tratados y su oposición a la revisión de ellos por cualquier autoridad internacional. En la Segunda Asamblea General, Chile persistió en el punto de vista expuesto y por eso se opuso a la revisión del tratado de paz con Italia (22). En la Quinta Asamblea de nuevo insistió Chile en considerar como principio inalienable el respeto de los tratados, ya fueren anteriores o posteriores a la Carta de San Francisco. B)- Economía.- Desde un principio, nuestros Poderes Públicos han estimado que la solución oportuna y adecuada de los problemas económicos es necesaria para el bienestar de los pueblos a indispensable para el mantenimiento de la paz y la seguridad. En la Asamblea General de 1946, se pidió el reconocimiento y resguardo de precios estables como una norma equitativa y un estímulo a las economías latinoamericanas, que se han visto expuestas a los vaivenes de los mercados mundiales. La interdependencia material de los países del Orbe, acentuada después de las dos últimas grandes guerras, ha ocasionado la penetración recíproca del comercio, de los capitales y de los servicios en el vasto espacio formado por las diferentes autarquías, en todas las naciones cualquiera que haya sido su estructura. Este fenómeno incontenible ha obligado a los Estados Unidos de Norteamérica y a las Naciones Unidas, a llevar la asistencia técnica y financiera o todos los continentes, incluso América Latina. Este concepto coincide con el sustentado por el Gobierno de Chile. El Plan Marshall provocó suspicacias en el ánimo de los pueblos Centro y Sudamericanos. Chile ha estimado que si bien se justificaba una atención preferente de las Economías cercanas a la Cortina de Hierro, ello no debía ser óbice para una ayuda más efectiva y pronta a nuestras industrias incipientes (23). El Plan Truman ha sido la natural reacción a este descontento y nuestras autoridades lo han recibido con reconocimiento y satisfacción. Por otro lado, la NU ha creado comisiones económicas para estudiar las necesidades de las diferentes regiones del Globo. Chile tomó la iniciativa en 1947 para pedir una Comisión Económica destinada a América Latina. Así nació la CEPAL, con sede en Santiago, que ha merecido nuestro decidido apoyo y colaboración permanente. Aún más, en la Asamblea de 1948, solicitamos un presupuesto para ella, que fuera mas proporcionado a sus deberes y funciones. El Presidente de la República corroboró estas apreciaciones en su Mensaje ante el Congreso de 1949 y reconoció la labor efectiva desarrollada por este organismo especializado, como para darle la confianza pública (24). La representación chilena ante la NU no ha cesado de insistir desde 1949 para que las ayudas técnicas y financieras sean conjuntas, efectivas, estables y que cuenten con la aprobación de los respectivos Gobiernos. En las Asambleas de 1950 y 1951 volvimos sobre el mismo asunto para apoyar la indicación que ha propugnado programas internacionales en la materia. Nos detendremos en las ocurrencias Económicas de 1951 por la trascendencia que tuvieron para el país. Sesionó en ese año en Santiago el Consejo Económico y Social, en el que tanto el Presidente de la República como la delegación chilena reclamaron por el descuido en que se había dejado a Chile hasta la fecha, sobre todo por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento. Esta queja ocasionó el viaje al país del presidente del Banco, con el fin de explicar la conducta precedente y de ofrecer una más efectiva ayuda financiera. En el mismo año 1951, se reunió en Río de Janeiro la Cuarta Conferencia Consultiva de Ministros de Relaciones Exteriores, patrocinada por la Organización de los Estados Americanos. En sus debates se produjo una sostenida controversia entre los representantes norteamericanos y los de Latinoamérica, acerca de si procedía o no a mantener una preferente ayuda en favor de Europa, con grave desmedro para nuestros países menos desarrollados. Esta discusión repercutió en nuestro Congreso, en donde se oyeron expresiones de alarma desde distintos bancos de la representación nacional (25). Con estos antecedentes Chile reiteró en la Asamblea de 1951 su convicción de que debía aumentarse la asistencia técnica y financiera, en un plan de coordinación general entre los países industrializados y los que están en vías de serlo (26). Por otra parte, la FAO ha desarrollado un esfuerzo encomiable de reconstrucción agrícola nacional; ha elaborado planos técnicos de apreciable envergadura y aun ha instalado Centros de Capacitación Agropecuaria, que ha atendido en la medida de sus disponibilidades. Se lo ha reconocido sin reservas, pero nos hemos obligado a demostrar en Nueva York que, una vez más, se ha incurrido en el error de asignar a estos organismos presupuestos a todas luces insuficientes. Otro tanto ha ocurrido con la representación del punto IV del Plan Truman que, si bien no pertenece directamente a los organismos de las Naciones Unidas, realiza una labor complementaria de ella. Refleja la opinión nacional lo que expreso nuestro delegado ante la Asamblea de la NU en 1950 (27), para quien la miseria económica y el atraso social de los países subdesarrollados han restado eficacia a las Naciones Unidas como instrumento de seguridad colectiva y son, en conjunto, una demostración palpable del fracaso de la promesa que se hiciera en la Carta de San Francisco sobre el 'logro de niveles de vida mas altos, de trabajo permanente para todos, y de mejores condiciones de desarrollo y Progreso económico social'. Para remediarlo, Chile ha propuesto en las Asambleas de 1951 y 1952 la formación de un Fondo Especial de las Naciones Unidas para el desarrollo Económico. No podemos omitir aquí la campaña sistemática que ha mantenido nuestra delegación para pedir desde el año 1947 adelante, la reducción del presupuesto de la NU, por considerarlo excesivo para las necesidades que atiende y las funciones que desempeña (28). C) Problemas Sociales y Humanitarios. Derechos del Hombre.- Presentamos a la Primera Asamblea un informe sobre los Derechos del Hombre, que fue uno de los 4 textos que sirvieran de base comparativa para el acuerdo que se adoptara al final y adherimos también a la formación de un Comité que se encargo de establecer los derechos de las mujeres. En el Mensaje del Presidente de la República ante el Congreso Nacional en 1949 (29), se recomienda tal declaración. Dada su amplitud, este mensaje puede considerarse como el anticipo de nuestra adhesión posterior al Proyecto de Pacto presentado a la Asamblea en 1950, sobre derechos políticos, económicos, sociales y culturales. Genocidio.- Este crimen tan odioso, que ha inquietado a los hombres civilizados de este siglo, ha constituido una atención primordial del Gobierno y Parlamento y fuimos de los primeros en adherir a la Convención que se celebrara sobre la materia. 'La Convención sobre Genocidio, dijo el Presidente en el Mensaje de 1949 (30), marca un evidente progreso en el campo de la ordenación jurídica internacional, para prevenir y castigar crímenes que en los últimos tiempos han horrorizado a la humanidad'. Libertad de Información.- Los chilenos sentimos y comprendemos el ideal democrático en todas sus manifestaciones principales y, entre ellas, la libertad de Información. Nuestros Poderes Públicos han interpretado estos anhelos nacionales manteniendo siempre incólume esta libertad y pidiéndola también para otros pueblos, en sus múltiples expresiones, como una manera de dar expansión a los legítimos deseos, ideales y derechos de los hombres y de las colectividades todas. No es extraño, entonces, que en diferentes asambleas generales (1ª, 2ª y 5ª), hayamos adoptado una actitud invariable al respecto. Idioma español.-- Siempre ha parecido a nuestros conciudadanos que, tratándose de una Organización Internacional, con sede en América, en donde existe una numerosa población de habla española, se les permita expresarse en su idioma natal. Por esto, hemos solicitado que el español sea idioma de trabajo en los diferentes organismos de la NU. Unesco.- Este organismo especializado, que naciera en su Conferencia Constitutiva de Londres, celebrada en noviembre de 1945 y que sucribiera Chile por intermedio de su delegado y vicepresidente de la misma, don Francisco Walker Linares, obtuvo la ratificación de nuestros Poderes Públicos en 1953, después de reiteradas solicitaciones de entidades universitarias, de diarios y de revistas y de la opinión pública más autorizada, como un reconocimiento a los servicios que presta a la cultura universal. Organización Internacional del Trabajo.- el Gobierno de Chile se ha interesado de una manera especial en la ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, colaborando con ella desde su fundación en 1919. Ha enviado delegaciones a sus diferentes Conferencias, tanto internacionales como regionales Americanas; ha seguido con atención sus actividades, y ha ratificado 34 de sus convenios. La cifra de las ratificaciones chilenas es una de las más altas del mundo. La legislación nacional del trabajo y de la previsión social sigue muy de cerca los convenios y acuerdos de la OIT. La obra de la OIT esta bastante divulgada en el país. En la 'Revista del 'Trabajo', órgano del Ministerio del Trabajo, y en la revista 'Previsión Social', de la Dirección General de Previsión Social, aparecen artículos acerca de ella. La prensa pública con frecuencia Informaciones y artículos relacionados con su labor. Los profesores del Derecho del Trabajo de las Universidades chilenas atribuyen gran importancia en sus cursos a la OIT, cuyo estudio figura en los programas oficiales de sus cátedras; por su parte los alumnos presentan tesis sobre la materia, algunas de ellas de gran valor. D) Pueblos dependientes. Palestina.- Chile adhirió en 1948 al acuerdo adoptado por la Asamblea General que entregó Palestina al control de las Grandes Potencias y Jerusalén a la administración de la NU. También aceptó en gran parte las pretensiones del pueblo árabe. Territorios sometidos a Administración Fiduciaria.- Aunque alejados: de vinculaciones directas con pueblos sometidos a alguna dependencia internacional, hemos manifestado nuestra opinión en una que otra oportunidad llevados del convencimiento de que los pueblos como los hombres aspiran por naturaleza a una justa emancipación. Por ejemplo, en la Cuarta Asamblea sostuvimos que en los territorios sometidos a Administración Fiduciaria no debía hacerse discriminaciones raciales ni diferencias en cuanto a salarios para no escatimarles un poderoso estímulo en su evolución hacia la independencia, que tanto han menester. También hubimos de pedir en la Quinta Asamblea, movidos por análogos sentimientos a ideales, que se hiciera llegar la asistencia técnica hasta los territorios en fideicomisos, en análogas condiciones a la de los pueblos soberanos. India.- Votamos favorablemente en la Asamblea de 1946 las reclamaciones de la India sobre respeto y protección a los indúes que emigraron a Sudáfrica, pero cuidamos de establecer que lo hacíamos sin propósito de intervención, defensores como somos de la integridad de los derechos de las naciones independientes, incluso de aquellas que han logrado su autonomía en la trayectoria reciente de evolución histórica. Opinión Pública. Diarios o Revistas. A) Política.- La prensa nacional, tal como los Poderes Públicos, acogió con satisfacción la organización de las Naciones Unidas y compartió los principales puntos de vista gubernamentales. Con análogo beneplácito se expreso en vísperas de la Asamblea de 1946 (31). Los rotativos de mayor circulación publicaron editoriales y comentarios que denotaban el cansancio provocado por las guerras que ha sufrido la humanidad, y deseaban hacerle ambiente al principal instrumento que han ideado los hombres para paliar y evitar en lo posible los conflictos armados. Pero muy pronto se empezó a exteriorizar el descontento. En el mismo año 1946, 'El Mercurio'(32), criticó la actitud de Rusia al oponerse a la admisión de nuevos miembros mediante el veto. Este malestar se ha manifestado hasta hoy; acrecentado por la debilidad de la NU frente a los acontecimientos políticos (33). En numerosos artículos de prensa se comentó asimismo con acritud el trabajo de la Asamblea de 1948, por la insignificancia de su labor y por la nulidad de su obra con motivo de la agresión en Palestina y de la suerte que han corrido los países sojuzgados mas allá de la Cortina de Hierro (34).

La muerte de Masaryk y la prisión del Cardenal Mindszenty colmaron la medida y produjeron indignación en la opinión pública. La Asamblea de 1949 satisfizo, por el contrario, al grueso público,, que no oculto su apreciación favorable en la prensa de los diferentes colores políticos. Incluso, el presidente de la Federación de Estudiantes de la época concedió una entrevista radial, de que se hicieron cargo los principales diarios, para celebrar la reacción producida en el organismo de San Francisco (35). Durante los años 1952 y 1953 el descontento es esplícito y general, por el fracaso político de la NU. Nuestro delegado ante ella lamenta su ineficacia, entre otras cosas, en lo tocante a conglomerados y a la condición de los países poco desarrollados. Lo siguen en este juicio los principales rotativos: 'El Mercurio' cree ver síntomas de desmoralización, en la NU y agrega que 'duda en sí misma' (36). No obstante, todos concurren a sostener en las distintas épocas, que a pesar del fracaso político, sigue siendo esta creación internacional el mejor dispositivo para el mantenimiento de la paz, seguridad y progreso mundiales. Los casos del Irán y de Corea han puesto de manifiesto que, no obstante la mejor voluntad para dominar la agresión arbitraria, y que a pesar del funcionamiento normal del mecanismo consultado en la Carta, se producen deficiencias que conducen a resultados poco satisfactorios. Tai ha sido el concepto que ha primado en los diarios de Chile, sin perjuicio del alivio que produjera el acuerdo del Consejo de Seguridad en el segundo de los casos mencionados en 1950. Durante los años 1945 a 1953 a menudo se ha aludido a la institución del veto para criticarla como contraria a la igualdad jurídica de las naciones y para atribuirle en gran parte el fracaso político de la NU. Es digna de recordarse la opinión del ex Canciller y profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Chile, don Ernesto Barros Jarpa, que en el año 1945 ataco este requisito y derecho en artículos de prensa publicados en el diario 'La Unión' de Valparaíso, de 5 de agosto, 'El Diario Ilustrado' y 'El Mercurio' de 11, 14 y 27 de agosto, y que puede concretarse en la siguiente frase suya: 'La Carta de San Francisco ha consagrado la paz por fuerza entre los aliados'. El caso de España ha preocupado también la opinión pública desde el año 1946 y; de la misma manera que en el Parlamento, se ha dividido, según se trate de la prensa de derecha o de izquierda. Mientras unos aplaudieron el retiro de la representación diplomática en dicho país y las declaraciones de nuestro Gobierno y representantes acreditados, otros, como el diario comunista 'El Siglo', las atacaron por inconsultas. A la inversa, en 1949 se trocaron los papeles, después que se revoco la medida diplomática en referencia. Análoga actitud asumió el periodismo nacional frente a la incorporación de Argentina en la organización de las Naciones Unidas, aunque esta emergencia política no tuvo nunca los caracteres apasionados del caso español. Las revistas y semanarios hall observado desde 1945 hasta hoy una posición que ha seguido una línea paralela a la de los diarios. Como ellos, se han preocupado del veto, de los organismos regionales, de los armamentos, del caso español y de Corea y muy en especial del respeto a los tratados. Sus criticas hall adoptado un alcance, tono y perseverancia similares, en las distintas fluctuaciones de los acontecimientos mundiales. Sin embargo, nos referiremos a una que otra colaboración que merece destacarse de las demás, así por la firma que la suscribe como por su merito intrínseco. Don José Maza, a quien hemos mencionado en varios acápites de este informe, el 5 de octubre de 1945 pronuncio una conferencia en la Universidad de Concepción, conferencia reproducida en el número 273 de 'Atenea' de diciembre de 1945 (págs. 246 adelante), en la cual hace un extenso y sistemático comentario de la Carta de las Naciones Unidas y su futuro. En una 'Semblanza de las Naciones Unidas', ' escrita por dona Amanda Labarca, que participó como delegada de Chile a la Primera Asamblea General, aparecida también en la Revista 'Atenea' de la Universidad de Concepción, en 1947, llega a la conclusión de que las Naciones Unidas son póliza de seguridad de nuestra generación y de las próximas; que sufrirá alternativas de altas y bajas, victorias y derrotas, pero que tiene que subsistir, porque es; el último camino abierto a las esperanzas de paz y seguridad del mundo. El publicista y senador don Eduardo Frei Montalva, en artículo editorial de la revista 'Política y Espíritu' (37), refuta la tesis que presume la existencia de un conflicto bélico latente entre Rusia y Estados Unidos y lamenta que esta apreciación errada haya dirigido la política chilena, lo que ha llevado a adherir al block de este último, sin que se haya: hecho lo posible por preservar la paz. El General don Jorge Carmona, en un suelto de alguna extensión publicado en la revista 'Occidente' de junio de 1949, estima que el Pacto del Atlántico es una demostración de desconfianza hacia las Naciones Unidas. El escritor don Benjamín Subercaseaux comenta en la revista 'Nuevo Zig-Zag', del 8 de diciembre de 1951, la política internacional seguida en el problema de Corea, que considera como la muestra más elocuente del fracaso de la NU y en el que han hecho juego por igual el cinismo y utilitarismo soviéticos con la ingenuidad sin visión de los occidentales. Por último, el parlamentario don Alfredo Lea Plaza, en la revista 'Estanquero' de 1952, que se ha caracterizado por su hostilidad permanente hacia la NU, la moteja como entidad inútil y como un organismo de tipo sentimental controlado por las Grandes Potencias. Señala como sus principales fracasos los siguientes: el rearme, la exclusión de Italia, el caso español y el proyecto que limita el use de la energía atómica. La glosa de los resúmenes anteriores, que son elucubraciones de destacados intelectuales, refleja la misma nomenclatura de asuntos que se ha analizado antes y demuestra el mismo desaliento progresivo. En resumen, los Poderes y la opinión pública de Chile han coincidido en juzgar como importantes los mismos puntos de vista acerca de la actuación de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad. B) Economía.- 'El Mercurio' de 2 de marzo de 1945, y 'La Nación de 10 de marzo de 1945, que en cierto modo es órgano oficial del Gobierno, sostuvieron la importancia que tienen las cuestiones economicas para afianzar las finalidades Políticas de la NU. El primero de los diarios mencionados, realzó las ponencias que presentara Chile en Chapultepec, relativas a industrialización de los países Americanos, a potencialidades de sus materias primas y productos básicos y a la sugerencia para una Conferencia Continental de representantes de Bancos Centrales. También acogió en sus columnas (38), interesantes comentarios de nuestro internacionalista y actual juez de la Corte Internacional, don Alejandro Alvarez, quien al analizar las resoluciones de Chapultepec, pone de relieve la 'Carta Económica de América'. Un editorial de 'La Nación' pace un análisis semejante a esa Carta, en la oportunidad de la Conferencia de México del mismo año, 1945. En general, es notorio en las publicaciones periodísticas la favorable acogida que se dispensa a los organismos especializados que tienen a su cargo el fomento Económico de Latino-América. Figura en primer plano la CEPAL que fue recibida con optimismo en 1948 con motive de su creación (39) que produjo una crisis de desaliento durante el año siguiente por ineficacia propia del noviciado en una tarea de suyo compleja y ardua; pero se ha afianzado poco a poco. En su reunión de 1949, en la Habana, nuestro Ministro de Economía, sostuvo con éxito un plan sobre industrialización internacional y eliminación de los pactos bilaterales. En el mismo predicamento; la prensa compartió' la tesis de la delegación chilena ante la reunión anual de la CEPAL ocurrida durante 1950 en Montevideo y en la que se pidió una sincronización Económica del Continente (40). Desde 1950 hasta ahora los diarios de las diferentes corrientes de opinión han estimulado la obra de investigación y divulgación llevada a cabo por este organismo, que tiende a fomentar los intereses económicos comunes de América. (41). Tampoco han faltado elogios para la FAO, la UNRRA y la UNICEF, no obstante haberse lamentado la escasez de sus medios. Aún más la prensa aprobó la determinación del Gobierno de contribuir con materias primas a favor de la misión encomendada a la UNRRA (42). El Consejo Económico y Social y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento fueron objeto de ataques en forma análoga de como lo hicieran nuestros representantes oficiales, durante el funcionamiento de aquel en esta capital, a comienzos del año 1951 (43). El balance imparcial de estos acontecimientos económicos y financieros arroja un saldo favorable a la gestión de las Naciones Unidas y es al mismo tiempo una de sus defensas más sólidas. Las revistas, en general, se preocuparon en una y otra ocasión de los fenómenos económicos; pero esta vez no hay nada extraordinario que merezca traerse a colación, como no sea la circunstancia de haber coincidido en los rasgos principales con las otras manifestaciones de la opinión nacional. C) Problemas Sociales y Humanitarios.- Aparecen en el primer plano de esta clase de problemas, los esfuerzos y afanes empleados para mitigar el hambre de las poblaciones desvastadas. Chile se hizo eco, Además, del Plan Mundial Alimenticio de John Boyd (1949) para el cual se ha contado con la encomiable asistencia de la UNICEF, organismo especializado que ha merecido nuestra atención en párrafos anteriores. Los diarios y revistas dieron cuenta oportunamente del aplauso que han merecido a nuestro público. La UNESCO, por su parte después de insistentes solicitaciones de asociaciones universitarias y profesionales, de diarios y revistas, obtuvo la ratificación de nuestros Poderes Públicos en 1953. Como era obvio, los diarios y revistas han sido los más esforzados mentores de la libertad de información y celebraron con jubilo patriótico la actuación del periodista don Alfredo Silva Carvallo en el Comité de Asuntos Sociales, relativa a esta misma libertad fundamental . Finalmente, la aprobación por la NU de la Declaración de los Derechos del Hombre es aplaudida editorialmente, por 'El Mercurio' de 13 de diciembre de 1948. En diversos editoriales y artículos, la prensa chilena comento con satisfacción el hecho de que varios países vayan concediendo, progresivamente, derechos a la mujer. La Sra. Amanda Labarca, delegada ante la NU, se preocupo de la propagación y realización de esos anhelos (45). 'El Mercurio' de 4 de marzo de 1946 recoge Además, opiniones de Gabriela Mistral, favorables a la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.

__________

 

*

Como aporte preliminar a una posible revisión  de la Carta de San Francisco, la 'Dotación Carnegie para la Paz Internacional' de Nueva York ha efectuado, desde 1952, metódicas investigaciones sobre las experiencias y actitudes de varios países respecto a los organismos internacionales y muy en especial a las Naciones Unidas.

En nuestra Republica el trabajo estuvo auspiciado tanto por la Fundación como por la Universidad de Chile, que encargaron a una comisión integrada por la se?ora Amanda Labarca H., don Francisco Walker Linares y don Rafael Correa Fuenzalida llevarlo a cabo, tarea que efectuaron entre los años 1952-54.

Los investigadores dividieron su estudio en dos periodos: 1) el pasado, reflejado: a) en los documentos oficiales emanados del Ejecutivo y del Parlamento, y b) en los múltiples comentarios y artículos publicados en diarios y revistas; y 2) el presente, que auscultaron mediante cuestionarios, encuestas, foros, concursos y tesis de estudiantes universitarios. I Aunque la revisión de la Carta de las Naciones Unidas se encuentra en una etapa de controversia, hemos juzgado aconsejable dar a conocer los resultados de esta colaboración chilena, con el propósito de que su abundante material y conclusiones puedan servir a los estudiosos en futuras investigaciones.

 

Capitulo II - Opiniones vertidas en foros, encuestas y concursos (46)

Planteado el interrogante respecto de si es necesaria para la paz del mundo contemporáneo la existencia de una organización internacional de los pueblos, aun cuando esta organización sea imperfecta o defectuosa, en los diversos ambientes de la opinión pública que pudimos auscultar, hubo una casi unanimidad por la afirmativa. Las expresiones 'es imprescindible', 'es indispensable', 'es necesaria' fueron las respuestas más usuales, envolviendo en su laconismo, la convicción del papel trascendente que puede desempeñar una entidad que regule las relaciones internacionales en favor de la paz, del progreso económico y de un mayor bienestar de los pueblos. Vale decir, que en los círculos de opinión culta se ha formado una conciencia colectiva que estima verdadera necesidad de la convivencia contemporánea, la existencia de un organismo supra-estatal que actúe como elemento moderador de las relaciones internacionales y facilite medios para que los pueblos más avanzados ayuden a los más atrasados. Se destaco, Además, la necesidad de promover una educación que prepare a la generación joven para un mejor entendimiento internacional. Aceptado el principio de que existe dicha necesidad entre los opinantes pudieran apreciarse discrepancias respecto de sus objetivos, organización, facultades y proyecciones. Sin embargo, se pudo verificar; a través de las encuestas realizadas, que la opinión pública chilena acepta una modalidad que en otros periodos históricos había estado reñida con su acentuado nacionalismo. Se subrayo que la obra de la NU, pese a sus actuales limitaciones, ha logrado un mayor acercamiento entre los pueblos al cambiar el sistema de diplomacia secreta por la de discusiones abiertas en Asambleas. Hubo opiniones minoritarias que aseveraron que mientras las Naciones Unidas carezcan de una fuerza compulsiva, serán incapaces de implantar la paz. Se recomendó la formación de una policía internacional dotada de armas eficaces. Algunos, temieron, sin embargo, que tal fuerza puesta al servicio de las grandes potencias haría perder su libertad a los pequeños países.

__________

II.-Llevado el planteamiento anterior al terreno de la experiencia de las Naciones Unidas y al análisis de su eficiencia para conservar la paz y la seguridad mundiales, las opiniones se diversificaron. Prevaleció una actitud de reserva, de duda, respecto de la efectividad de las labores de pacificación de las Naciones Unidas. Pocos fueron los opinantes que respondieron con un si rotundo y hubo algunos que la consideraron como un fracaso completo, añadiendo que no evitaron la guerra de Corea ni han logrado terminar con la guerra fría. Las escasas respuestas recibidas de los sindicatos coincidieron en juzgar que las Naciones Unidas no habían sido capaces de garantizar la paz: Dentro de un temperamento dubitativo, hubo una verdadera gama de explicaciones tendientes a justificar su limitada eficacia. Así, por ejemplo, se plantearon argumentos que señalaron a las Naciones Unidas como uno de los ensayos más trascendentales de la Humanidad, que aun no puede realizar una tarea totalmente efectiva por ser de tan reciente creación. Otros manifestaron que su falta de operancia se debía a su organización deficiente, a la excesiva influencia de los Estados Unidos, opinión que se repitió en diversos tonos, al sistema injusto y antidemocrático del derecho a veto, a la falta de medios compulsivos para hacer cumplir sus resoluciones, a su excesiva burocracia, a que sus delegados no, son genuinos representantes de los pueblos, porque representan con frecuencia a gobiernos sin base popular, a la vacuidad de sus prolongados debates y discursos, a su incompleta composición motivada por la falta de representación de varios países a los cuales se les niega el ingreso, a la formación de bloques o zonas de influencias de los imperialismos. Por último, se llamó la atención a que los problemas políticos de importancia internacional se solucionan en las cancillerías y no en las Naciones Unidas. A pesar de ello, no se desconocieron totalmente los esfuerzos realizados por las Naciones Unidas Para conservar la Paz, señalándose ejemplos que han contribuido al arreglo pacifico de conflictos parciales. ( Israel, Berlín, Pakistán, etc.) Asimismo, se dedujo que, a no mediar las Naciones Unidas, actualmente estaríamos envueltos en una nueva conflagración mundial. Por consiguiente, el estudio detallado de las respuestas deja la impresión general de que la opinión pública estima que la actuación realizada por las Naciones Unidas respecto a la conservación de la Paz ha sido incompleta y débil. No obstante, piensa que una vez que se subsanen sus deficiencias institucionales puede llegar a cumplir el papel fundamental que se tuvo en vista al crearla.

_________

III.--Se vertieron opiniones más favorables respecto de las finalidades no Políticas de la NU, calificándose de acertadas las labores que ha desarrollado en el Plano social, cultural y económico, reconocimiento que hicieron incluso personalidades que, en general, desestiman la obra de las Naciones Unidas. Es interesante dejar testimonio de que, en mayor o menor grado, muchos opinantes conocían a las Naciones Unidas, gracias a sus agendas especializadas, Es así como el medico, por ejemplo, estaba familiarizado con la Organización Mundial de la Salud, el profesor con la UNESCO, el agricultor con la FAO, el economista con la CEPAL, el obrero con la UNIFEC o la OIT, el financista con el Fondo Monetario Internacional, etc. Es decir, las Naciones Unidas al irradiar estas funciones, habían llegado en este campo a muy diversos sectores de la población. Aunque se pudo apreciar un mayor conocimiento y un beneplácito casi unánime respecto de las actividades extra-Políticas de las Naciones Unidas, la opinión coincidió en que era necesaria una intensificación de dichas tareas en nuestro país. Detallaremos en rasgos generales, las principales finalidades y resultados que se destacaron a) las Naciones Unidas han logrado otorgar valoración de universalidad a problemas que antes se trataban con criterio local, al darlos a conocer, al discutirlos y al solucionarlos por medio de la cooperación mancomunada de todos los pueblos; b) las Naciones Unidas han proclamado y han plasmado una conciencia colectiva de que no habrá paz definitiva en el mundo mientras subsistan desequilibrios a injusticias económicas y sociales; c) las Naciones Unidas han servido de tribuna a los países económicamente atrasados para que expongan sus problemas, con la esperanza de despertar el interés de las grandes potencias para que encuentren una solución que permita incorporarlos a un ritmo moderno de desarrollo industrial y agrícola; d) las Naciones Unidas, por intermedio de sus agencias especializadas, han realizado una obra efectiva y meritoria en el campo técnico, cultural, humanitario y económico. Concordante con lo anterior, han consagrado la necesidad de elaborar, racionalizar y coordinar programas educacionales, sanitarios, financieros, etc., con el objeto de elevar el standard de vida de los pueblos. e) Se ha elevado al ser humano a la categoría de sujeto de Derecho Internacional, con todo un conjunto de derechos, prerrogativas y obligaciones que persiguen conferir al Hombre una proyección más trascendente y una seguridad más concreta en su derecho a vivir; g) las Naciones Unidas han promovido el interés mundial por un mayor conocimiento reciproco de los pueblos, para lo cual se han intercambiado misiones de técnicos, se han otorgado becas, se han realizado estudios estadísticos internacionales, etc. Conjuntamente con lo anterior, se expusieron los siguientes reparos a) No hay equivalencia entre el monto de dinero gastado en las agencias técnicas, con los frutos obtenidos por ellas; b) Al desarrollar su acción, las agencias técnicas no tienen presentes las características propias de las diversas regiones del mundo, por lo que muchas veces su tarea es estéril o incompleta; c) Su multiplicidad es onerosa y su relativa autonomía permite que sus programas se dupliquen en ciertas áreas con evidente perjuicio de otras; 4) Se repitió que las Naciones que componen las Naciones Unidas orientan fundamentalmente sus gastos presupuestarios a fines de orden bélico, posponiendo y debilitando con ello, los recursos económicos necesarios para el funcionamiento de sus actividades extra-Políticas. Pese a que prevaleció el concepto favorable hacia las referidas finalidades de orden económico, cultural, social, etc., también se registraron opiniones aisladas que le negaron todo valor practico.

__________

IV.-Requerida la opinión pública respecto de la actividad y posición de Chile frente a las Naciones Unidas, y los beneficios que le ha significado su incorporación a ese organismo, no hubo ninguna voz que se manifestará adversa a la idea que Chile siga perteneciendo adherido a ella, con la lealtad y afán de cooperación que hasta ahora lo han caracterizado. Sin embargo, se advierte que, en general, los chilenos muestran poco interés en la obra de las Naciones Unidas. Se aceptó que nuestras delegaciones han tenido una actuación acertada, a pesar de que hubo quienes reclamaron contra su costo y el criterio político con que fueron seleccionados los delegados. Se llegó a decir que estos eran turistas pagados por el Estado y carentes de toda influencia efectiva. Además, surgieron controversias a ideas disidentes, respecto de las líneas generales de la política asumida por nuestro país. Las diversas opiniones vertidas se pueden enunciar, esquemáticamente, de la siguiente manera: a) Chile ha concurrido a consolidar una idea que es ya tradicional en sus Prácticas diplomáticas, y que consiste en emplear medios jurídicos para solucionar los conflictos internacionales; b) Chile ha colaborado lealmente en las diversas tareas de la organización internacional, a incluso ha propiciado iniciativas que han prosperado, tales como la creación de la CEPAL; c) Chile ha llegado a ser más conocido gracias al desempeño de sus representaciones; d) Su actuación en el campo político ha sido menos importante que la desarrollada en el terreno económico social. La primera ha carecido de definiciones permanentes y ha asumido, a veces, líneas contradictorias, ya que en algunas oportunidades ha apoyado al bloque de potencias democráticas, y en otras, no; en ocasiones se ha mostrado extremadamente solidario con las naciones fuertes, y en otras, ha afirmado su espíritu de independencia frente a la comunidad internacional. Su política zigzagueante en la NU es el reflejo de los altibajos de la política interna, controlada en algunas oportunidades, por grupos de tendencias opuestas, y a veces, de escasa consistencia ideológica. Fruto de estos defectos es el hecho de que Chile no haya podido propiciar un bloque influyente dentro de las Naciones Unidas, bloque que debería estar integrado por la totalidad de las naciones pequeñas. e) Internamente tampoco ha estructurado un departamento centralizador que le permita aprovechar en mejor forma los beneficios que puedan dispensarle las Naciones Unidas. f) en el plano económico-social, existe el consenso de que Chile ha coadyuvado con eficiencia en la elaboración de planes y en la creación de instituciones filiales que persiguen una ayuda efectiva a los países de escasos recursos; pero que a pesar de tales esfuerzos, no ha logrado ejercer influencia suficiente en las Naciones Unidas como para interesarlas en una acción positiva que asegure la estabilidad económica de los países de una débil estructura económica, Ejemplo de ello es que no se ha advertido en las Naciones Unidas preocupación por solucionar los problemas más agudos de Chile, pues no se ha registrado ninguna iniciativa de parte del organismo internacional que tienda a morigerar nuestra aflictiva situación del cobre, salitre, etc-, situación aflictiva que coincide con la de otros países mono-productores. g) Chile ha recibido de la FAO ayudas importantes que han permitido entre otras cosas, crear en la Universidad de Chile la carrera de ingenieros forestales. h) Chile debe ofrecer sus técnicos a las Naciones Unidas a fin de que colaboren en la solución de problemas de países más atrasados que el nuestro; i) Chile debe propiciar una política de equidistancia de los bloques imperialistas, a fin de tener una mayor independencia y una expresión más soberana en sus decisiones; Respecto de los beneficios que ha recibido Chile de parte de las Naciones Unidas, hubo reconocimiento general por las diversas medidas que los han favorecido y que sobrepasan, cuantitativamente al aporte que realiza para el financiamiento de la organización mundial. Se puso como ejemplo la ayuda técnica, sobre la cual se expreso que de haberla costeado Chile por si solo, Habría significado desembolsos muy superiores. A través de los foros se detallaron, en forma casi exhaustiva, estos beneficios materiales, tales como los estudios técnicos que se han confeccionado para conocer la realidad de nuestros problemas, y las realizaciones efectivas para solucionarlos. Se llamo la atención a la falta de publicidad de las actividades técnicas de las Naciones Unidas, mucho menos divulgadas que sus fracasos en el terreno político.

__________

V.-Solicitada la opinión pública para que enunciara las reformas que estimaba indispensables realizar en la Carta de la NU y en la orientación general de la organización, se recibieron las más variadas respuestas, de las cuales enumeraremos las de mayor interés: a) Universalidad.-Las Naciones Unidas deben alcanzar una total universalidad, admitiendo en su seno a todos los estados que deseen ingresar, sin atender a su ideología religiosa, su conformación política o potencialidad económica. Deberán, Además, estar integradas por representantes de los pueblos mismos; los gobiernos transitorios que puedan regirlos, suelen no interpretar fielmente sus aspiraciones democráticas. Para hacer una realidad el deseo de otorgar una fisonomía universal a las Naciones Unidas, se deberá suprimir la intervención del Consejo de Seguridad en la admisión de nuevos miembros, quedando facultada para calificar las solicitudes de ingreso, la Asamblea General. Con ello se lograría el ideal de la coexistencia pacifica de todos los sistemas políticos y sociales dentro de una estructura jurídica universal. El criterio sobre este punto fue unánime. Se considera que mientras las Naciones Unidas no sean realmente universales corren el riesgo de desintegrarse. b) Veto.-Es digna de señalar la casi total unanimidad que se produjo entre los opinantes frente a la iniciativa de suprimir el derecho a veto. Se repitió que está reñido con el principio de la igualdad jurídica de los estados, y que acentúa la desigualdad existente entre las grandes y pequeñas potencias. Quienes preconizaron la subsistencia del veto consideraron que tal como existe, ha sido un recurso para evitar las guerras. y ha logrado un equilibrio de ideas a intereses entre las grandes potencias. c) Representantes.-Se insinuó la conveniencia de reformar el actual sistema de representación, facultándose a los pueblos para que elijan directamente, por sufragio universal a sus delegados ante la Asamblea General. Asimismo se opinó que debería concederse una representación adecuada a las fuentes vivas de los pueblos, incluyendo asociaciones sindicales, gremiales y culturales, temiendo que si las Naciones Unidas, se afanan en conservar sus lineamientos exclusivamente interestatales, pueden llegar a desaparecer. En el mismo rubro se aconsejó la creación de una Asamblea bi-cameral, pudiendo estar una Cámara formada a base territorial y la otra a base de la población. d) Libre determinación.- Se llamó la atención a la necesidad de definir, con más precisión en la Carta el derecho de los pueblos y las naciones a la libre determinación. e) Reformas de carácter jurídico internacional.- Se las solicito con el objeto de llegar a una legislación social uniforme en todos los países; de refrendar multilateralmente Códigos Internacionales sobre materias de interés común, y para conceder fuerza obligatoria a los fallos de la Corte Internacional de justicia, incrementando su jurisdicción. f) No intervención.- Deben abstenerse las Naciones Unidas de intervenir en los problemas y dificultades internas de los países. Podría haber una excepción a esta norma cuando se desconociera algún derecho fundamental del Hombre, caso en el cual seria procedente la intervención de. La organización mundial para regularizar el sistema democrático perturbado. Igual temperamento se debería adoptar en cuanto ocurriera una agresión; o un, país signatario se negase a cumplir obligaciones impuestas por las Naciones Unidas. En estos casos se debería acudir a medidas punitivas que fueran, desde, el sistema de sanciones económicas, hasta la intervención armada. g) Seguridad.- Se aconsejo la implantación de normas efectivas sobre desarme y control de la energía atómica mediante la creación de un, organismo especial que pudiera contar con absoluta independencia para sus actividades; y al mismo tiempo crear un cuerpo armado internacional dependiente de las Naciones Unidas que poseyera atribuciones suficientes como para actuar con eficacia y con el máximo de celeridad ante cualquiera emergencia. h) Organización.- Composición del Consejo de Seguridad. Se Pidió suprimir la prerrogativa que significa tener la calidad de miembro permanente. Se deben crear subsedes permanentes de las Naciones Unidas, con el objeto de descentralizar las tareas de esta institución. i) Organismos especializados.- Se debe independizar a los organismos técnicos de toda influencia de los organismos políticos, con el propósito de evitar que se conviertan en sus instrumentos. Asimismo, debe propiciarse la eliminación de la duplicidad de funciones que se observa en varios de los grandes organismos especializados. Debe fomentarse una mayor vinculación entre estos organismos especializados y los existentes en algunos países, que tienen funciones similares. j) Ayuda financiera.- Debe estudiarse la implantación de un sistema de préstamo a largo plazo para la formación de nuevas industrias, con una amortización que acepte el pago de las deudas con los productos que se lleguen a elaborar. Debe consagrarse el principio de que los países deudores paguen en moneda nacional el servicio de la deuda externa. Se debe propiciar la creación de un Consejo de Aduanas y Pasaportes con el objeto de llegar a uniformar los aranceles aduaneros, a la eliminación de las visaciones de los pasaportes, y al libre transito de capitales. Debería substituirse la antigua relación directa entre el que da y el que recibe por un sistema cooperativo basado en la igualdad de derechos y obligaciones, en el cual todos los estados participen según su capacidad. Se debería dar mayor ingerencia a las empresas privadas en la labor de las Naciones Unidas. Solo de este modo podrían hacerse efectivas las sanciones de orden económico que impusieran las Naciones Unidas. Debe crearse un Fondo de Socorro Universal para ayudar a los damnificados de calamidades públicas, tales como terremotos, inundaciones, etc. k) Reglamentación interna.- En la reglamentación existente para la adopción de acuerdos, se debe disminuir el quórum necesario, si, realizada una segunda votación, no se llega a una formula transaccional. Se debe evitar la burocracia excesiva y la lentitud con que funciona la organización. Se debe limitar el tiempo que se concede a los delegados para que pronuncien discursos, exigiéndoseles que se concreten a los temas en discusión. Se debe evitar el empleo de la expresión 'países poco desarrollados', debiendo sustituirla por otra que no sea tan agraviante para estos países. l) Educación: las Naciones Unidas deben establecer un sistema educacional que propenda a la formación de futuros ciudadanos del mundo dotados de una mayor comprensión hacia los problemas internacionales. Los defectos de las Naciones Unidas no provienen del texto de su Carta sino de las personas que con mala fe procuran desvirtuar sus propósitos, por lo que más valdría educar a los gobiernos y a los hombres antes que enmendar preceptos legales. m) Información.-Se deben desarrollar sistemas de información efectivos y mejor planificados, incluso creando un centro de información en cada país, con el propósito de dar mayor popularidad a las labores de las Naciones Unidas, tomando muy en cuenta la psicología de los pueblos a los cuales va dirigida. Las Naciones Unidas deben editar por intermedio de la UNESCO, una revista informativa con textos de fácil acceso al ciudadano de cultura media.

__________

VI.-Ante el problema de si debe existir igualdad de derechos entre los estados grandes y pequeños. Por regla casi general, los opinantes se inclinaron porque se consagrara la igualdad jurídica entre todos los estados miembros, entendiéndose por tal igualdad, la facultad de concurrir con similares derechos y obligaciones en la orientación y dirección del organismo mundial. Se insistió en que la igualdad jurídica de los estados es un principio consagrado por el derecho internacional, que no admite excepciones, pues cualquier tratamiento diferencial hacia un estado a el otorgamiento de privilegios especiales, acarrea la hegemonía del favorecido. Se afirmó que los estados, personas jurídicas de Derecho International Público, son entes que no pueden ser objeto de una preeminencia en razón de su mayor extensión geográfica, su demografía o potencialidad bélica o económica. Se juzgo que la indivisibilidad de este concepto, debería ser la base jurídica de cualquiera asociación internacional. Frente a la realidad mundial, algunos opinantes expresaron que no había posibilidad de aplicar estas normas ideales, puesto que tales aspiraciones se estrellaban contra las influencias de todo orden ejercidas por las grandes potencias, por lo que solo quedaba arbitrar medidas para elevar la potencialidad de los estados pequeños hasta que alcancen cierta igualdad económica y cultural. Produciendo este equilibrio consecuencialmente se produciría la igualdad jurídica. Para obviar las dificultades que ofrece el actual sistema de representación, numerosas personas manifestaron que convendría reemplazarlo por un mecanismo que permitiera integrar la organización mundial por delegados escogidos a prorrata del número de habitantes de cada estado. Se rebatió esta idea, afirmando que los países de gran densidad demográfica, dominarían sin contrapeso en las decisiones de las Naciones Unidas. Se planteo el derecho de veto de las grandes potencias, como un problema íntimamente ligado con el principio de la igualdad entre los estados, y, por regla general, se preconizo su supresión por su carácter antijurídico. Algunas opiniones se inclinaron por la formula intermedia consistente en reglamentarlo, eliminando este derecho, especialmente,, en cuanto faculta a las grandes potencias para impedir la admisión de nuevos miembros a la organización internacional. Otra modalidad que fue objeto de críticas y defensas, fue la existencia de miembros permanentes en el Consejo de Seguridad, exponiéndose argumentos en pro y en contra, según que los opinantes estuvieran o no de acuerdo con el principio de la igualdad.

_________

VII.- Con referencia al problema de que si la organización de los pueblos debería ser universal o regional, se aunaron la casi totalidad de opiniones favorables a una estructura de amplia universalidad. Sin perjuicio de lo anterior, se adujo que nada impedía que se propiciara una política de robustecimiento de las agrupaciones regionales, que se concertaran convenios entre naciones de similares características y que se solucionaran los problemas regionales con formulas que se ajustaran a su conformación local. Reforzando estas opiniones, don Ernesto Barros Jarpa adujo lo siguiente: que una rápida revisión de la historia permite apreciar que, en sus orígenes, los pueblos se han ido aglutinando, paulatinamente, en base a regionalismos, por lo que constituiría un proceso lógico el que las diversas naciones alcanzaran su ideal de universalidad a través de un robustecimiento de lo regional. Agregó que no deja de ser difícil una definición precisa de cuales son las, particularidades y rasgos que pudieran servir de base a este criterio de regionalismo, especialmente, cuales son los pueblos y agrupaciones de pueblos que individualizan y caracterizan una región, para los efectos del organismo internacional. Es decir, hubo consenso para considerar la conveniencia de que coexistan ambos elementos, lo universal y lo regional; el primero como una proyección básica del aspecto institucional, y lo segundo, como el punto de partida, como el elemento fundamental sobre el cual se construya la organización mundial de los pueblos. Se insinuó para la organización de las Naciones Unidas la idea de un sistema federal sin desestimar la acentuación del regionalismo.

__________

VIII.-Del conjunto de este material recogido y que representa la actitud chilena frente a la NU en la hora actual, pueden deducirse algunas conclusiones: 1°- Que la organización sea universal; comprendiendo todos los estados del mundo, cualquiera que sea su régimen interno; 2º- Que los estados tengan dentro de ella iguales derechos, suprimiéndose el veto, o, a lo menos, restringiéndose su use al mínimum, de manera que la oposición de uno de los cinco grandes no pueda paralizar la marcha de la organización; 3°- Que el ingreso de los nuevos miembros sea acordado por la Asamblea General, sin que puedan oponerse a ello las grandes potencias; 4º- Que se restrinjan las facultades del Consejo de Seguridad y se amplíen las de la Asamblea General; 5º- Que se den mayores atribuciones a la Corte Internacional de justicia; 6°- Que se busquen mejores procedimientos para afianzar la paz mediante un control riguroso de los armamentos y del empleo de la energía atómica; 7°- Que se coordine el universalismo con el regionalismo, dando una mayor participación a los organismos regionales para intervenir en asuntos que interesen particularmente a un grupo de estados antes de recurrir a la organización mundial; 8°- Que se reduzca la excesiva burocracia de la organización, que se simplifiquen sus métodos, que en sus asambleas y reuniones se reglamente el use de la palabra de los delegados, a fin de llegar a resultados positivos; 9º- Que se intensifique la ayuda y la asistencia técnica en los países que la necesitan, especialmente en la América Latina; que esta asistencia se efectúe de una manera realista y Práctica y con conocimiento de las autenticas necesidades locales y de la psicología de los pueblos a quienes ayuda; 10.- Que las delegaciones de los Estados de las Naciones Unidas no sean designadas exclusivamente por los gobiernos; que con frecuencia no re la verdadera opinión pública del país; los pueblos mismos debe intervenir en el nombramiento de los delegados (47)

Capitulo III - Enseñanza sobre las Naciones Unidas

Nos ha parecido de importancia destinar un Capítulo especial a exponer la forma como se enseña en los colegios de segunda enseñanza y en las universidades, la organización y obra de las Naciones Unidas. A los primeros hicimos las siguientes preguntas: ¿Qué materias referentes a las Naciones Unidas o a sus organismos especializados contiene el programa de estudios? En los programas oficiales de segunda enseñanza, hasta 1952 no había especificación precisa acerca del estudio de las Naciones Unidas. Desde 1953 se le incluye en el sexto año de Humanidades, en algunos establecimientos. En los de Enseñanza Técnica, Comercial a Industrial no aparece en los programas (48). 2ª pregunta: ¿Qué parte del programa se desarrollo efectivamente? en esta pregunta es posible afirmar que el 90% de los establecimientos de segunda enseñanza de Chile no tratan esta materia sistemáticamente. En raras ocasiones, especialmente en los aniversarios, los profesores dan conferencias. 3ª pregunta: ¿Cómo reaccionan los alumnos ante tales materias? Reaccionan con marcado interés; pero algunos tienen poca fe y esperanza de que las Naciones Unidas puedan hacer un trabajo constructivo, porque creen que están sometidas a la influencia norteamericana. 4ª pregunta: ¿Se han efectuado reuniones conmemorativas de las Naciones Unidas? en caso afirmativo, ¿han partido de la iniciativa del profesorado o do los alumnos? Los actos conmemorativos son ocasionales, algunas veces por iniciativa de los alumnos y profesores. En la mayor parte estos manifestaron que en los pueblos pequeños no había elementos de juicio para preparar trabajos y actividades conmemorativas. 5ª pregunta: ¿Funcionan en el establecimiento sociedades o Comités de alumnos que se ocupen especialmente de las Naciones Unidas? Son excepcionales los que mantienen Comités o clubes de alumnos para el estudio y conocimiento de la NU (49).

__________

El cuestionario remitido a los profesores de las distintas universidades chilenas, de Derecho Internacional Público, Derecho del trabajo y Política Económica tuvo por primera pregunta la siguiente: ¿Qué materias referentes a las Naciones Unidas o a sus organismos especializados contiene el programa del curso universitario a cargo de Ud? en los cursos de Derecho Internacional Público dan una importante especial al estudio de las Naciones Unidas. En la Cátedra de Derecho del Trabajo se estudia detalladamente la Organización Internacional del Trabajo y su obra, como también ciertas actividades de orden social de las Naciones Unidas. En la Cátedra de Política Económica se estudia someramente su actividad económica. 2ª ¿en que forma desarrolla Ud. aquellas materias? Los profesores de Derecho Internacional Público expresaron que lo hacían ampliamente con respecto a las actividades de las Naciones Unidas. Los de Derecho del Trabajo, se refieren a la OIT destacando su influencia en el progreso de la legislación social de los diferentes países y en especial de Chile. 3ª ¿Cómo reaccionan sus alumnos ante tales materias? Los profesores manifestaron que en general los alumnos llegan a clase con prejuicios en contra de la NU; prejuicios que algunos profesores tratan de desvanecer parcialmente. En las clases de Derecho del Trabajo, los alumnos muestran especial interés por la obra de la OIT y prueba de ello son sus estudios de seminarios a interesantes memorias que presentan para optar al grado de Licenciados.

__________

Hay que subrayar, sin embargo, que incluso entre los profesores universitarios, en especial los de Derecho Internacional Público, se advierten quejas por falta de documentación, para desarrollar el programa de su cátedra. Entre los alumnos universitarios existe una queja análoga, careciendo con frecuencia de antecedentes para la realización de sus trabajos de seminarios o memorias, habiendo casos en que han desistido de sus propósitos de investigación, por no obtener los documentos necesarios.

__________

en las Facultades de Ciencias jurídicas y Sociales de las Universidades de Chile, se estudian las Naciones Unidas y sus organismos en las siguientes cátedras-: a) Derecho Internacional Público, cuyos programas contienen diversos rubros sobre la organización de las Naciones Unidas, su obra, sus antecedentes históricos, la antigua SDN, la Organización de Estados, Americanos. b) Derecho del Trabajo: en los programas oficiales de esta asignatura y en su desarrollo se trata detenidamente de la Organización Internacional del Trabajo y de sus actividades. Al considerarse la legislación social chilena, se insiste acerca de la influencia que en ella han tenido los convenios, las recomendaciones y las resoluciones de la OIT. c) Política Económica: en forma menos acentuada que las cátedras precedentes, se analiza la acción de las Naciones Unidas en el campo económico financiero.

__________

en las Escuelas de Temporada, dependientes del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Chile, en varios años ha habido foros, debates y cursos de un mes sobre las Naciones Unidas. Con cierta frecuencia se realizan en las Universidades chilenas conferencias en que profesores chilenos y extranjeros tratan de las Naciones Unidas. Como. Una muestra del interés en el estudiantado, es del caso recordar las memorias (Tesis para optar al grado de Licenciado en Ciencias jurídicas y Sociales) que se han presentado en la Universidad de Chile; algunas de estas tesis son sobresalientes. Todas ellas se publican y algunas se editan oficialmente por la Universidad de Chile en los diversos volúmenes de la Colección de Memorias de la Editorial jurídica de Chile (50).

Capitulo IV - Evaluación

De los análisis de los mensajes del Presidente de la República, de las memorias del Ministerio de Relaciones Exteriores, de las Actas de Sesiones del Congreso Nacional, de las entrevistas hechas a destacadas personalidades, de los cuestionarios enviados a asociaciones sindicales y gremiales y a profesores de la enseñanza universitaria y media, de los foros y concursos organizados ad-hoc, de las publicaciones de la prensa y revistas chilenas, pueden deducirse ciertas conclusiones de carácter general acerca de la actitud de Chile frente a las Naciones Unidas, a saber: a) los poderes públicos del país adhirieron con fe y entusiasmo a la creación de las Naciones Unidas en San Francisco; aplaudieron el texto de la Carta, aun cuando desde un principio hubo sectores del parlamento y de la opinión extraoficial que le formularon algunas reservas. El Gobierno de la República se mostró decidido a colaborar con la nueva entidad y con sus organismos especializados. Pero ya en 1947, se comenzó a sentir una cierta desilusión, que se fuel acentuando poco a poco, a medida que la acción de la ONU se iba haciendo ineficaz, y que se abusaba del veto dentro del Consejo de Seguridad. Por otra parte, cabe observar que la actitud del Gobierno de Chile en las Naciones Unidas, fue a su vez modificándose en diversas materias, como ser en la del veto y en lo referente a España, cuando Chile asumió una posición marcadamente anticomunista.

Por lo que atañe a los organismos especializados, en general el Gobierno de Chile les ha sido favorable, reconociendo la notable labor que ellos desarrollan y aun tomando la iniciativa de crear uno; la Comisión Económica para la América Latina, CEPAL, con sede en Santiago. b) el público chileno a incluso personas de cierta cultura, generalmente ignora la obra de las Naciones Unidas, no se interesa por ella, y Además, aun ignorándola, no cree en su eficacia. Es un pequeño sector el que se da cuenta de sus proyecciones y de la amplitud de sus labores. Sobre estas hubo acertadas observaciones formuladas en los foros y en los concursos; ellas demuestran que en esos grupos minoritarios existe interés por la organización internacional y un relativo conocimiento de sus tareas, como también de la acción desplegada por los organismos especializados. Los sindicatos, las asociaciones gremiales y las gentes pertenecientes a las actividades productoras casi nada saben acerca de las Naciones Unidas, la consideran como algo ajeno a sus intereses diarios y salvo escasas excepciones tampoco se interesan por su obra. Es de importancia señalar, sin embargo, que pese a esa indiferencia y escepticismo, hubo en todos los sectores estudiados unanimidad absoluta en un punto: que la existencia de una organización internacional de los pueblos era conveniente y necesaria en estos instantes. c) la enseñanza de las Naciones Unidas deja mucho que desear en Chile; en la educación secundaria su estudio es insignificante; solo desde 1953 se la considera en los programas oficiales de enseñanza primaria y normal y en algunos establecimientos de enseñanza media. En las Universidades, en las Facultades de Ciencias jurídicas y Sociales, su estudio figura en los programas oficiales de Derecho Internacional Público; en los cursos de Derecho del Trabajo. Los estudiantes demuestran algún interés al propio tiempo que escepticismo sobre la obra política de la NU. Prueba de ello es el hecho de que se hayan presentado tesis para optar al grado de Licenciados en Ciencias jurídicas y Sociales, relativas a las Naciones Unidas, o a sus actividades técnicas, y particularmente sobre la obra de la OIT. Todas estas tesis o memorias, algunas de ellas de alta calidad, son impresas, y varias han silo publicadas por la Universidad de Chile. d) La prensa chilena de todas las tendencias, se preocupa muchísimo de temas internacionales y da una gran publicidad a las Naciones Unidas, en su servicio cablegráfico, en artículos de corresponsales extranjeros, en editoriales, en comentarios, en numerosísimos artículos de colaboradores chilenos, etc. Las Informaciones, que son muy extensas (varias columnas de los diarios de la época de la Asamblea), se refieren primordialmente a los debates y temas políticos, señalándose sobre todo sus dificultades y fracasos; también se escribe en menor escala acerca de la obra técnica, destacándola en cuanto se relaciona con Chile y con la América Latina. Algunas revistas Políticas o de cultura general, en artículos, crónicas y comentarios abordan temas internacionales referentes a la NU. La prensa nacional recibió con optimismo la Carta de San Francisco, aplaudió la nueva organización de los pueblos pero poco a poco fue haciéndose escéptica; se comento desfavorablemente la esterilidad de sus reuniones, la debilidad de su acción, el abuso del veto, su imposibilidad para resolver conflictos, su falta de universalismo, etc. Los grandes diarios, cada cual de conformidad con su orientación, han seguido esta actitud, que en la actualidad es de carencia de confianza en la organización, actitud que como se ha dicho se refleja también en la opinión pública. Los escasos artículos elogiosos que aparecen en los diarios y revistas tratan principalmente de la obra de sus organismos especializados, pero no de actividad política. e) Dos organizaciones locales han contribuido a dar a conocer en Chile ciertos aspectos de las Naciones Unidas, a saber: la Comisión Chilena de Cooperación Intelectual, que se preocupa de difundir su obra cultural, y en especial de la UNESCO; y la ORNU, o sea la Organización de las asociaciones no gubernamentales pro Naciones Unidas, que hace obra de divulgación respecto a los organismos internacionales de la NU. Ambas cuentan con escasísimos medios materiales para realizar una difusión tan amplia como seria necesario. La ORNU, pese al entusiasmo del pequeño grupo que la dirige con verdadero altruismo, no logra atravesar la zona de indiferencia o de ignorancia del hombre de la calle, del obrero, del empleado, del funcionario, que no consideran a la NU como parte integrante del mundo de sus preocupaciones (51).

Conclusiones

El análisis imparcial de los antecedentes reunidos y de las impresiones personales recogidas a lo largo del país, con ocasión de la investigación nacional que nos encomendara la Dotación Carnegie para la paz internacional, nos permite enunciar algunas conclusiones que dividiremos en tres acápites:

I.- Consideraciones de orden general

a) Experiencia de la Sociedad de las Naciones.- La Sociedad de las Naciones es el primer ensayo de Comunidad Internacional que haya pretendido abarcar a todos los pueblos y que fuera el resultado, hasta cierto punto, de las amargas experiencias de la Primera Guerra Mundial y de la natural evolución de la sociedad humana. Con todo, sus finalidades y funciones, su estructura y desempeño, se resintieron de la falta de antecedentes similares en la época moderna y de las dificultades para una creación de suyo tan compleja y trascendental. Aunque en principio se pretendió incorporar al nuevo organismo el mayor número de países, el hecho de quedar fuera los Estados Unidos de N. A. y otros, acentuó su influencia europea, y esta circunstancia, en otras, fue desvirtuando paulatinamente su universalidad. Además, los Tratados que pusieron termino a la Primera Guerra Mundial sufrieron la influencia vigorosa de una confianza excesiva en las Asambleas internacionales y de un principio que a la sazón parecía invulnerable: la Soberanía intangible de las Naciones. La carencia de medios coercitivos y, en especial, de fuerzas armadas, debilitó también desde un comienzo la solidez del monumento construido en Versalles. Por todo esto, la Sociedad de las Naciones hubo de adoptar una gestión política débil y vacilante. Las potencias en ella representadas no se sentían vinculadas sino por intereses materiales o por combinaciones diplomáticas que se habían venido sucediendo de tiempo en tiempo. La institución fue muchas veces en lo político una arena resbaladiza destinada apenas a sondeos y acuerdos preliminares. Fueron notorios sus fracasos por falta de cooperación de las potencias, frente a la invasión de Etiopia por las huestes de Mussolini, o a las exigencias de la Alemania de Hitler, o en presencia de la gestación de la Segunda Guerra Mundial. Por otra parte, en su régimen se advirtió la propensión hacia una burocracia progresiva. Respecto de los países de América Latina, la Sociedad de las Naciones tuvo el merito innegable de proporcionarles la primera oportunidad trascendente para que se diera a conocer en el concierto de los pueblos civilizados del orbe. No obstante sus deficiencias, la Sociedad de las Naciones logró realizar buena parte de sus finalidades culturales, sociales y Económicas: ya sea en la cooperación intelectual, en el mejoramiento de la higiene, en la organización del trabajo, en la Economía y en las finanzas. No es que consiguiera la plenitud de las aspiraciones en cada uno de esos campos, pero obtuvo lo suficiente como para cifrar mejores expectativas de éxito en condiciones futuras más favorables, y prueba de ello es la subsistencia en las Naciones Unidas de algunos de estos organismos. En resumen, tanto en lo político como en lo técnico, la Sociedad de las Naciones ha constituido una etapa fundamental en el proceso evolutivo de la comunidad internacional y en ello radica su irreemplazable aporte. b) Experiencia de las Naciones Unidas.- La organización nació en la Conferencia de San Francisco, bajo tan buenos auspicios, trató de superar las deficiencias que habían hecho zozobrar a la Sociedad de las Naciones. Entrarían a formar parte de ella todas las potencias del mundo, grandes o pequeñas, cualquiera que fuera su ubicación geográfica, su raza o su credo religioso, siempre que cumplieran con ciertos requisitos. Se quería establecer en forma más efectiva la composición de la NU, aunque para conseguirlo hubo de recurrirse a la desigualdad jurídica, mediante el recurso del veto, que al fin de cuentas ha impedido la admisión de nuevos miembros o estados, en una discriminación antojadiza permanente. Además, si bien se advierte en la Carta de San Francisco un laudable esfuerzo para diversificar las funciones Políticas que son indispensables para la estructura y vitalidad de toda sociedad bien organizada, también se comprueba cierta ambigüedad en los términos de sus cláusulas, que ha entorpecido seriamente la acción eficaz de las Naciones Unidas. Tal ha ocurrido, sobre todo, con las atribuciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General y las restricciones a la jurisdicción de la Corte Internacional de justicia. La influencia de estas circunstancias, a la cual se ha añadido la escasez de medios coercitivos y la dificultad de emplearlos con oportunidad y vigor, ha disminuido la acción ejecutiva de la Organización toda. Las causas expuestas explican por que las Naciones Unidas han conseguido apenas soluciones políticas parciales, ya sea evitando que los conflictos locales se generalicen, ya disminuyendo la tensión entre los pueblos, ya atenuando el nacionalismo, como ha ocurrido en Europa; o imponiendo un mayor respeto por las normas de justicia representadas por ella. Ha hecho posible también que bajo su influencia hayan prosperado agrupaciones regionales cuya cooperación ha sido apreciable, tales como la OEA, el Benelux, el Nato, la Liga Árabe, el Consejo de Europa y otros. Sin embargo, las Naciones Unidas no han conseguido aun el desarme, ni que la guerra fría se detenga, ni que se desvanezca la impresión tan generalizada según la cual los pueblos viven hoy la más peligrosa carrera armamentística de la historia. Estimamos, por todo esto, que las Naciones Unidas no han logrado ser todavía un instrumento eficiente de paz. Sin duda alguna, la obra de las Naciones Unidas ha sido de más amplias y provechosas proyecciones en las actividades técnicas, ya sean estas culturales, sociales, Económicas o financieras, y ha mitigado las consecuencias de los últimos conflictos, contribuyendo a la reconstrucción general de los pueblos. Sus organismos especializados han logrado llegar a apartados confines de la tierra en la medida de sus disponibilidades: 1) Han ayudado a mejorar en parte la higiene y la salud de las poblaciones; 2) han fomentado diversas industrial, en particular la agricultura; 3) han estimulado la mejor organización del trabajo y el entendimiento más humano y cordial entre patrones y obreros, contribuyendo al progreso y a la universalización de la legislación social; 4) han fomentado el estudio y las investigaciones en el vasto espacio de las ciencias sociales; 5) han logrado una encomiable divulgación de la cultura; y 6) han dedicado, por último, loables esfuerzos al progreso de la educación. Es sensible que todas estas energías y desvelos se hayan visto menoscabados: a) por la falta de un mejor plan inicial de realizaciones, concebido de acuerdo con los objetivos primordiales de las Naciones Unidas; b) por la deficiente coordinación de los organismos especializados, lo que ha provocado la confusión y multiplicidad de funciones y gastos; y c) por la estrecha limitación de los recursos de que han dispuesto para llevar a cabo una tares desproporcionada. América Latina ha disfrutado de sus beneficios y ha podido comprobar también sus deficiencias. En general, el gran público ha comprendido el sacrificio que se ha estado haciendo por ella a pesar de la exigua información que recibe al respecto; pero, ha reclamado una ayuda económica y financiera más generosa, que sea suficiente para atender, sus necesidades elementales de países menos desarrollados. Chile comparte también tales apreciaciones y reconoce haber recibido una importante ayuda técnica y económica de la OIT, la FAO, OMS, el Banco Internacional; y es explícita su gratitud por habérsele designado como sede de la CEPAL, Cuyos trabajos sobre desarrollo económico del Continente están arrojando luz meridiana sobre el alcance de proporciones de nuestros problemas materiales. En Chile, actualmente; el grueso público ignora en su mayor parte la organización de las Naciones Unidas y su obra, de lo que resulta una marcada diferencia y una falta de colaboración a sus ideales y objetivas. En síntesis, creemos que la NU debe ser reformada pero no puede ser suprimida sin grave perjuicio para la paz universal. c) Comparación entre la Sociedad de las Naciones y las Naciones Unidas. Si comparamos grosso modo la organización, atributos y actuaciones de las dos entidades internacionales a que se refieren los acápites precedentes, tendremos que llegar a la conclusión general de que las Naciones Unidas representan un progreso, a pesar de adolecer de defectos similares a los de la Sociedad de las Naciones, defectos que en sus rubros generales pueden enunciarse así: a) falta de universalidad; b) ambigüedad de funciones Políticas; c) falta de disponibilidad de fuerzas: armadas; y d) ausencia de un plan general de coordinación de los organismos especializados. a) Sin duda que el Progreso alcanzado por las Naciones Unidas en materia de universalidad pudo haber sido mucho mayor, a no haberse hecho un use abusivo del veto. b) la Carta de San Francisco es más explicita y concluyente que el Pacto de la Sociedad de las Naciones en cuanto al reconocimiento y diferenciación de funciones Políticas fundamentales, aunque no en el grado que hubiera sido de desear Para evitar desinteligencias, recelos e inoperancia. c) Asimismo; las Naciones Unidas han contado con fuerzas armadas muy superiores a las que estuvieron jamás a disposición de la Sociedad de las Naciones;. sin embargo, la composición de ellas no se ha debido al aporte y sacrificio de todos, sino de unos pocos. d) por último, en ambas entidades internacionales ha hecho falta una mayor coordinación de los organismos especializados, aunque es evidente que las Naciones Unidas han llegado mucho más lejos y con resultados más satisfactorios. Hay una sola característica que se ha agravado con el tiempo: es el desarrollo de la burocracia y las excesivas y complicadas documentaciones. La lección que se desprende de este conjunto es, a pesar de todo, alentadora, porque acusa un Progreso. No obstante, si no logramos dar una solución oportuna y adecuada a cada una de las cuestiones que nos ha planteado el curso de los acontecimientos históricos, habremos, malogrado, por desgracia, nuestra civilización. d) Principios y normas que han de regir la Comunidad Internacional de los Estados y Pueblos.- La Comunidad Internacional de los Estados y Pueblos ha de contener en su seno a todos los Estados y Pueblos del Orbe, grandes y pequeños, cualquiera que sea. su ubicación o régimen político. Sólo así todos los Gobiernos se sentirán ligados a un organismo central y temerán a un posible aislamiento, que podría ser concebido como un ostracismo sui generis o una capitis diminutio del Derecho, de Gentes. La universalidad no excluye, por cierto, la participación efectiva de las masas populares en el manejo de todas las cosas que han de interesar a la Comunidad Internacional, participación que, a todas luces, es indispensable si se quiere robustecer su estructura y desenvolvimiento. Nos parece inconcuso, por otro lado, que dicha organización central. haya de tener la condición jurídica de un Super Estado, lo que redundara en restricciones de las Soberanías nacionales, aunque en la sola medida que fuere menester para conseguir la paz, el bienestar y la justicia en el mundo. El mantenimiento intransigente del concepto clásico o tradicional de Soberanía, barrenara en adelante la estabilidad de cualquiera comunidad de naciones. Estimamos, asimismo, que debe permitirse y estimularse la cooperación de organizaciones regionales, que cristalizan necesidades, intereses y anhelos en busca de un cauce común de exteriorización. Ya se han mencionado algunas de esas organizaciones regionales, que han surgido como creaciones espontáneas de una evolución incontenible; vendrán otras, que habrán de sumarse a las existentes y seria imprudente desconocerlas o no reglamentar su actuación. Merece especial mención la igualdad jurídica como un principio que después de haber regido las relaciones entre los hombres se ha impuesto en la técnica de las Conferencias y Congresos Internacionales, como una legitima aspiración democrática. Mas esta igualdad admite múltiples posibilidades y dimensiones, según sea el objetivo que se persigue. Así, es evidente que todos los estados han de tener un mismo derecho a formar parte de la Comunidad Internacional, si bien no es equitativo ni. factible que hayan de disponer de idénticas facultades para tomar acuerdos y adoptar resoluciones, a través de sus correspondientes directivas. ¿Es que acaso dentro de cada país pueden participar con iguales atribuciones y prerrogativas las circunscripciones reducidas como las más importantes, tanto para ser representadas en sus asambleas como para tomar acuerdos y resoluciones- Establecer la absoluta igualdad en materia de derechos y deberes para todos los estados y sus pueblos, es consagrar, precisamente, la desigualdad jurídica tan repudiada. El ideal en la materia consiste en que la capacidad de responsabilidades sea la medida de la equivalencia de los derechos y deberes de cada cual y vice-versa. En cuanto sea posible, es imprescindible acercarse a ese ideal de equidad. Como se ha dicho, el veto de que disfrutan en la actualidad las cinco Grandes Potencias ha desvirtuado la igualdad jurídica de los estados y esto porque se lo ha establecido con demasiada amplitud, y empleado como un recurso caprichoso de cada circunstancia. En la Práctica ha sido un estorbo permanente para la marcha de la institución. El veto, así establecido, es antijurídico y antipolítico: debe ser modificado y, tratándose de la admisión de nuevos miembros, ha de ser suprimido. Por otra parte, parece aconsejable un régimen político general a base de un cierto federalismo, para dar contenido y satisfacción a la diversidad de razas, territorios, sistemas políticos o económico-sociales de cada región, diversidad de culturas y también de intereses creados. Se ha sostenido, desde otro ángulo, que tanto la Sociedad de las Naciones cuanto las Naciones Unidas, no han consultado con nitidez las funciones: Políticas. fundamentales, aquellas que surgen con ocasión de la vida y desarrollo de una colectividad humana que aspire a ser una sola en sus múltiples manifestaciones, llámese estado, nación o pueblo. Pues bien, la ciencia y la experiencia de siglos ha demostrado que esas funciones deben canalizarse en tres poderes diferentes: el Legislativo, el Ejecutivo y el judicial, de manera que haya entre ellos la debida correspondencia y armonía. Se trataría en este caso de acentuar la condición del Consejo de Seguridad, como órgano ejecutivo de la NU; de darle a la Asamblea General un genuino carácter de poder legislativo r y de otorgar a la Corte Internacional de justicia todo el imperio y jurisdicción de un tribunal de segunda instancia. Claro está que la composición cuantitativa de unos y otros debiera generarse a base de elección, clasificados y divididos los pueblos según un común denominador de criterio democrático. Parece obvio que las Naciones Unidas dispongan de fuerzas armadas suficientes para hacerse obedecer, que de otra manera asistiremos otra vez al triste espectáculo de una ineficacia internacional. Esas fuerzas armadas podrían coexistir con policías regionales; que sólo servirían para mantener orden y seguridad en cada estado o nación. Consideramos que nunca se insistirá lo bastante en este aspecto del asunto, porque mientras ello no se consiga, no habrá paz entre los hombres, sino paz armada, que será la precursora de la próxima guerra mundial. La comunidad Internacional ha de comprender no tan solo las manifestaciones Políticas de los grupos sociales, sino también sus inquietudes y necesidades culturales, sociales y económicas. Para eso bastara con planificar y coordinar mejor en conjunto los Organismos especializados de las Naciones Unidas. De esta manera, las actividades económicas han de conseguir un mejor nivel de vida para el mayor número; las sociales, una convivencia digna, a base de los Derechos Humanos y en función de la solidaridad universal; y las culturales, un intercambio libre y floreciente de la espiritualidad de los pueblos en las diferentes latitudes del Globo. La cultura ha de ser, pues, uno de los elementos constructivos de la paz internacional, pero sus preocupaciones primordiales deben ser el objeto de las determinaciones de cada pueblo, según sea el orden de preferencia que les convenga. Esta misión le incumbirá a la UNESCO, Finalmente, nos parece que dada la situación de hecho producida y las garantías de que se ha dispuesto hasta ahora, Nueva York puede seguir siendo la autorizada sede de las Naciones Unidas. Estas son las principales conclusiones a que hemos arribado en el. transcurso de nuestra investigación, en un anhelo común de interpretar las aspiraciones de Chile y de servir también a la alta misión que nos ha encomendado la Dotación Carnegie para la Paz Internacional, con el prepósito superior de conseguir el perfeccionamiento de las Naciones Unidas. Por último, los miembros de la Comisión Organizadora de la Encuesta de la Dotación Carnegie en Chile, creen oportuno añadir sus puntos de vista particulares acerca de las conclusiones de la encuesta. Toda idea de modificación a la actual estructura de las Naciones Unidas, puede enfocarse desde dos aspectos, a saber: a) el teórico, de carácter exclusivamente doctrinario, que quisiera ver realizado el ideal de una comunidad internacional perfecta, incluyendo a todas las naciones del orbe, es decir, una especie de superestado o de gobierno mundial, que limitará las soberanías nacionales, dotado de una fuerza tal que pudiera impedir el más mínimo atentado a la paz en cualquier momento; que contara con los recursos económicos y financieros necesarios para transformar a los países subdesarrollados, y elevan al máximo el nivel de vida de sus habitantes; que estuviera en condiciones de hacer respetar los derechos del hombre en todos los estados. Este hermoso ensueño utópico, irrealizable en la etapa actual de la humanidad, no puede considerarse todavía, al proyectar una eventual y próxima reforma de la Carta de las Naciones Unidas. b) el practico y realista, que se contenta con reformas más modestas pero que cuenten con posibilidades de llevarse a efecto y puedan ser aceptadas por los dos bloques antagónicos de estados; es menester, por lo tanto; considerar ante todo a este respecto la situación del hecho, y no la ideal. No seria justo imputar a la Carta de San Francisco los escasos resultados positivos de la Organización creada por ella; la responsabilidad recae primordialmente en la actitud asumida por los estados miembros y en la deficiencia de su colaboración. Deben buscarse pues los medios conducentes para que no se tuerza el autentico espíritu de la Carta, y ello puede hacerse de conformidad con su propio texto. De esta manera se podría evitar el empleo abusivo del veto y tender a que la organización sea universal, no poniéndose tropiezos al ingreso de nuevos miembros, cualquiera que sea su régimen político interno: No parece probable todavía llegar a la eliminación total del veto de las grandes potencias, pero si podría ser reglamentado para que no se abusara de el. Es asimismo una utopía intentar la igualdad absoluta de los estados; es inconcebible pretender que tengan idénticos derechos en la ONU los Estados Unidos o la Unión Soviética y una pequeña república centroamericana o Liberia. Sin embargo, la formación de grupos regionales; integrados en la organización mundial, puede- atenuar las diferencias de los estados, y lograr un cierto equilibrio entre grandes y chicos. En cuanto a la regulación de los armamentos, el desarme gradual de los estados, al control del empleo de la energía atómica, a la organización de una fuerza internacional, todo ello puede realizarse sin necesidad de una reforma de la Carta; si los estados muestran buena voluntad, y actúan de conformidad con el espíritu de la Carta, eso podría hacerse fácilmente. Se precisa también dotar a la ONU de mayores medios, particularmente económicos, para que los organismos especializados puedan elevar las condiciones de existencia de los pueblos menos desarrollados, y extender al mayor número de hombres y mujeres los beneficios de la civilización; para ello tampoco se necesita modificar la Carta.

II. Análisis de cuestiones que afectan directamente las relaciones de Chile con las Naciones Unidas

1) el Gobierno y los grupos con cultura internacional en Chile, ante la adhesión a las Naciones Unidas esperaban: a) la instauración de una paz efectiva y duradera en un mundo unificado; b) un organismo eficiente cuyas resoluciones en favor de la paz no fueran paralizadas por la oposición de una gran potencia; c) un sistema de comunidad internacional de proyecciones universales, comprendiendo todos los estados del mundo y prescindiendo de su régimen político interno; d) el respeto a la integridad de los tratados vigentes, los cuales no serian susceptibles de revisión; e) el mantenimiento del principio de la no intervención; f) una organización económica que pusiera a los países, especialmente a los latinoamericanos, a cubierto de bruscas crisis, y que contribuyera al desarrollo normal de sus actividades y al mejor aprovechamiento de sus recursos naturales; g) una vigorosa entidad internacional que garantizara el libre comercio entre las naciones. La mayor parte de estas expectativas no se han realizado, lo que ha creado en el público medio chileno una profunda desilusión y escepticismo respecto a las Naciones Unidas sobre todo en el campo político; en el aspecto técnico se reconoce la obra de la ONU, aunque se estima insuficiente la cooperación económica prestada en los momentos difíciles porque han atravesado los países latinoamericanos. Cabe recordar que en Chile existe una ignorancia general acerca de la ONU, incluso entre las gentes cultivadas; solo un pequeño grupo de especialistas tiene un conocimiento exacto de ella y de sus actividades. 2) los beneficios reales producidos a Chile por su adhesión a las Naciones Unidas son: a) haberlo dado a conocer en el mundo internacional por colaboración en las reuniones y organismos de la ONU; b) recibir ayuda técnica, aunque en grado reducido, de parte de algunos organismos especializados; c) cierto progreso en la legislación nacional debido a la ratificación de convenios internacionales; d) aprovechamiento de estudios sobre diferentes materias hechos en la ONU o en sus organismos especializados; e) ser Santiago de Chile la sede de la Comisión Económica para la América Latina, CEPAL; f) haberse reunido en Santiago el Consejo Económico y Social en 1951; g) becas otorgadas a chilenos por la ONU y por varios de sus organismos técnicos; h) invitaciones hechas a especialistas chilenos por la ONU y sus organismos. La contribución de Chile al trabajo de las Naciones Unidas se ha realizado a través de sus delegaciones a las reuniones internacionales, de sus funcionarios en los diversos organismos de la ONU, de las comunicaciones enviadas por el gobierno chileno y otras entidades, nacionales, por el, trabajo de los expertos, chilenos en las Comisiones especiales. 3) Aún cuando la política Chilena en las Naciones Unidas ha carecido de un rumbo armónico, y a veces se ha mostrado vacilante y contradictoria, no se debe a ella la falta de realización de los objetivos que Chile desaba ver cumplidos en la ONU. Ha sido la inoperancia de esta, sobre todo en lo que atañe al afianzamiento de la paz internacional, lo que ha impedido el, logro de aquellos objetivos. No puede considerarse como una paz auténtica el estado de guerra fría en que se encuentra el mundo en la actualidad. Por otra parte, la opinión ilustrada chilena ha visto con sorpresa que los problemas más importantes del mundo salen frecuentemente de los debates de la ONU, tratándose de ellos al margen de esa organización. Muchas gentes en Chile esperaban una ayuda técnica y económica más efectiva de la que se ha estado realizando. Y por último, se echa de menos una información de carácter popular, para el gran público y para las masas trabajadoras. Las Informaciones que se tienen alcanzan solo al sector más culto. El exceso de lentitud en las deliberaciones y resoluciones, y la exagerada burocracia, han producido también una desilusión general. 4) Es indispensable que las delegaciones chilenas a las diversas reuniones internacionales sean formadas por personas que tengan capacidad técnica que les permita un cabal conocimiento de los temas que en ella van a tratarse; es preciso, por lo tanto, eliminar toda influencia política en la designación de los delegados incluso para la Asamblea. Han. faltado trabajos preparatorios para las reuniones y nunca se consulta al Parlamento, pues el Gobierno se ha ceñido demasiado a la letra del texto constitucional en su política frente a la ONU. La colaboración entre Chile y algunos organismos especializados, en particular con la UNESCO, ha carecido de atención y continuidad. El Gobierno ha hecho muy poco por colaborar con ellos y no ha instruido a la opinión pública acerca de los beneficios que acarrearía una inteligente participación en sus actividades. La actuación de la ONU frente a Chile, y en general frente a los países latinoamericanos, carece de eficiencia; debe darles mayor ayuda técnica y económica, preocuparse mas de sus problemas propios, ofrecerles mejor información, etc. Los cambios que seria conveniente introducir en la Carta misma se indican en el resumen final; sin embargo, es preciso tener presente que la realización de esta reforma es muy difícil que se lleve a efecto, porque contra ellas se opondrá seguramente el veto de una o mas potencias.

III.-Resumen final

Del conjunto del material recogido en el curso de la encuesta, pueden deducirse algunas conclusiones que la opinión chilena considera necesarias para una reforma de las Naciones Unidas. 1º Que la organización sea universal, comprendiendo todos los estados del mundo, caulquiera que sea su régimen interno; 2° que los estados tengan dentro de ella iguales derechos, suprimiéndose el veto, o a lo menos restringiéndose su uso al mínimum, de manera que la oposición de uno de los cinco grandes no pueda paralizar la marcha de la organización; 3° que el ingreso de los nuevos miembros sea acordado por la Asamblea General, sin que puedan oponerse a ello las grandes potencias; 4º que se restrinjan las facultades del Consejo de Seguridad y se amplíen las de la Asamblea General; 5° que se den mayores atribuciones a la Corte Internacional de Justicia; 6° que se busquen mejores procedimientos para afianzar la paz mediante un control riguroso de los armamentos y del empleo de la energía atómica; 7° que se coordine el universalismo con el regionalismo, dando una mayor participación a los organismos regionales para intervenir en asuntos que interesen particularmente a un grupo de estados antes de recurrir a la organización mundial; 8° que se reduzca la excesiva burocracia de la organización, que se simplifiquen los métodos, que se evite la intervención no coordinada de dos o más organismos de la ONU en una misma actividad; y que en sus asambleas y reuniones se reglamente el use de la palabra de los delegados, a fin de llegar a resultados positivos; 9° que se intensifique la ayuda de asistencia técnica en los países que la necesitan, especialmente en la América Latina; que esta asistencia se efectúe de una manera realista y Práctica y con conocimiento de las auténticas necesidades locales y de la psicología de los pueblos a quienes se; ayuda; 10. Que las delegaciones de los Estados a las Naciones Unidas no sean designadas exclusivamente por los gobiernos, que con frecuencia no reflejan la verdadera opinión pública del país; los pueblos mismos deben intervenir en el nombramiento de los delegados.

Notas

1

Decreto 1366 de 5 de agosto de 1943. volver

2

Mensaje Presidencial. Edición. Oficial, 1944, Pág. IX. Volver

3

Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores. Edición. oficial, Págs. 82‑85. volver

4

Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores. Imprenta Chile. Santiago, Págs. 82‑85. Volver

5

Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores. Imprenta Chile. Teatinos 760, Santiago, Pág. 87. Volver

6

Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores. Imprenta Chile. Santiago, pagina 178 (1945). volver

7

Sesión del 6 de septiembre de 1945. Volver

8

Mensaje Presidencial de 1946, Pág. 60. Volver

9

Discurso del presidente de la delegación chilena, señor Félix Nieto del Río. volver

10

Veanse Memorias del Ministro de Relaciones sobre Asambleas, Págs. 215, 217 a 219. Edición Oficial. Volver

11

Veanse Memorias del Ministro de Relaciones sobre Asambleas, Págs. 215, 217 a 219. Edición Oficial. Volver

12

Mensaje Presidencial, año 1948, Pág. 53. Volver

13

Mensaje Presidencial, año 1949, Pág. XIX: 'Hicimos en París el recuento dolo-roso de las 28 ocasiones en que la Unión Soviética ha abusado del veto en el Consejo de Seguridad volver

14

Mensaje Presidencial, año 1950, Págs. V y VI. Volver

14a

Mensaje Presidencial, año 1952, Pág. 120. Volver

15