1. Antecedentes

El Centro de Investigaciones Criminológicas ha iniciado una investigación interdisciplinaria en Delincuentes Habituales de Hurto y Robo.

La primera etapa ya cumplida, referente a 'Trayectorias de Vida en Delincuentes Habituales', ha sido publicada por la Revista de Ciencias Penales  (1). Como continuación de este trabajo, y dentro de un proyecto más amplio, se ha continuado la investigación en dos sentidos:

1. En referencia a 'Asociación entre la Inestabilidad en la Trayectoria y estructuración del Tipo de Vida del Delincuente Habitual'', actualmente en elaboración.

2. Acerca de 'Personalidad de Delincuentes Habituales de Hurto y Robo'. Ambas etapas se están realizando en forma paralela por diferentes miembros del equipo interdisciplinario, contemplando una unidad de objetivos, cuyo propósito final es el estudio de 'Trayectoria y Personalidad en dos tipos de Delincuentes Adultos'. Dicho proyecto general involucra una profundización multidimensional de estos aspectos, ubicando al sujeto dentro del contexto de la interacción entre Sujeto y Medio, con miras a logros metodológicos, teóricos y prácticos. (Ver proyecto general publicado por Anales de la Universidad).

En relación a la investigación sobre Personalidad actualmente en elaboración, se ha procedido por etapas, la primera de las cuales se cumple en el trabajo que aquí se presenta.

Consiste esta fase en el estudio monográfico de un caso, escogido como representativo (2) dentro de la muestra de Delincuentes Habituales de Hurto y Robo. Tiene un carácter exploratorio y su objetivo general es el de sentar ciertas bases metodológicas y teóricas para el cumplimiento del proyecto general. (Ver proyecto general).

Estas proyecciones se consignan en el trabajo dentro de la estructuración del mismo, estructuración que lleva implícita la elección de categorías, unidades de trabajo y definiciones operacionales y que consiste en el análisis de la personalidad de un delincuente, involucrando a la actividad delictiva dentro de la configuración total de personalidad.

Comprende, básicamente, una descripción de la modalidad de vida del sujeto, señalando rasgos de personalidad y aspectos del comportamiento objetivo.

Contempla asimismo, una visión del acontecer interno del sujeto, en relación a efectos, necesidades interiores, dinamismos y valoraciones, tanto con respecto a sí mismo como a su mundo inmediato.

Dentro de este análisis, los objetivos son ir captando una configuración de personalidad mostrada desde el sujeto mismo, con su propia comprensión y estructuración de los hechos, y simultáneamente entregar una visión desde un observador externo que objetive los datos desde un ángulo de comprensión global.

Puede considerarse como un intento de aprehender -del modo más objetivo posible- a un sujeto real y complejo, representado aquí por un delincuente habitual. Este intento señalará posibilidades, errores y limitaciones, cuya consideración constituirá la base de un tipo de entrevista apropiado a estos fines.

Ya que esta monografía constituye solamente una etapa del proyecto global anteriormente señalado -Personalidad de delincuentes habituales de Hurto y Robo- no hemos explicitado mayormente los objetivos generales ni el marco de referencia teórico. A fin de ubicar esta monografía dentro de su contexto general y especificar estos puntos, hemos incluido dicho proyecto en un apéndice metodológico. (Ver anexo 3, pág. 271).

2. Caracterización del sujeto

X, delincuente contra la propiedad, cuenta actualmente con 32 años.

Se encuentra recluido desde julio de 1961 en la Penitenciaría de Santiago, establecimiento penitenciario para delincuentes adultos de sexo masculino.

A lo largo de su carrera delictiva ha tenido numerosas detenciones y dos condenas, la última de las cuales cumple en la actualidad. La primera, por hurto, data del 30 de Agosto de 1957, y se extiende a 3 años y un día. La segunda, por robó con violencia en las personas, del 7 de agosto de 1960 es a 10 años. Al momento de las entrevistas el sujeto ha cumplido 4 años y medio de su última condena.

Semianalfabeto hasta su ingreso en prisión, cursa en este establecimiento, en forma irregular, cuarto año primario. Su inteligencia es normal. (Coeficiente intelectual de 97 en la prueba de Weschler).

2.1. RESEÑA DE TRAYECTORIA.

Sujeto natural de provincia, vivió hasta los dos años en compañía de ambos padres y una hermana. La unión no legalizada de sus progenitores se disolvió en este período, y el padre dejó el grupo familiar llevando consigo al sujeto.

En Santiago contrajo matrimonio, y constituyó su hogar en forma estable. X pasó a integrar parte de esta nueva familia, con la cual vivió por espacio de 8 años. El grupo familiar estaba formado por el padre, madrastra y hermanastros.

Al tener el sujeto edad escolar fue enviado por su padre a la escuela, pero no asistía, prefiriendo vagar y jugar con otros niños de su edad. Frecuentemente abandonaba el hogar por períodos de tiempo más prolongados; en oportunidades dormía en la calle, a veces frente a su casa, en algún reparo que el mismo se proporcionaba.

A los 10 años abandonó definitivamente el hogar de su padre, siendo acogido por una vecina. En esta casa el sujeto se radicó en forma definitiva hasta los 16 años, aún cuando conservó sus hábitos de vagancia y de salidas prolongadas del hogar.

Su nuevo grupo familiar estaba constituido por el padre, la madre y 7 hijos, uno de los cuales tenía la misma edad de X. Al igual que su núcleo de origen, contaban con escasos recursos económicos.

X, conjuntamente con los hijos de esta familia, fue enviado nuevamente a la escuela, pero continuó vagando y eludiendo la asistencia a clases. Sus escapatorias de este período le llevaron a la Vega  (3), donde comenzó a trabajar como 'cortero' (4) alrededor de los 10 años. El trabajo le proporcionaba una ganancia que no siempre cubría sus necesidades personales, ni la contribución en dinero que hacía a los gastos de la casa. Por ese entonces comenzó a robar frutas y otros alimentos que no podía adquirir, enseñado por un amigo mayor. Más adelante se habituó a hacerlo, y alternaba la actividad delictiva con la ejecución de trabajos que conseguía generalmente en la Vega.

Alejamientos más prolongados del hogar traían consigo la radicación temporal de X en algún otro domicilio, a veces de propiedad del empleador, o bien en los lugares donde se desempeñaba laboralmente. Así, vivió en panaderías, tiendas y grupos familiares diversos, desde los cuales regresaba a su 'hogar sustituto'.

Estuvo cuatro veces en Casa de Menores, detenido por sospecha o por comisión de delitos con otros menores, fugándose al corto tiempo.

A los 16 años abandonó definitivamente el grupo familiar de sus protectores para iniciar una convivencia con una mujer ligeramente mayor. Dicha unión se mantuvo por espacio de 5 años, durante los cuales nacieron dos hijas. X conservó sus hábitos delictivos y de vagancia, que alternaba con períodos de desempeño laboral. A los 19 arios comenzó a beber en forma esporádica, sin llegar a habituarse a la bebida. Fue detenido numerosas veces por sospecha y finalmente condenado por hurto a 3 años de prisión.

Al salir en libertad no contaba con domicilio ni grupo familiar establecido que lo acogiera, por cuanto había finalizado su convivencia con anterioridad a la detención. Vivió solo por un tiempo, continuando en la actividad delictiva. Ese año inició una nueva convivencia que duró solo 10 meses, a causa de su condena actual.

2.2. EVALUACIÓN SUBJETIVA DE TRAYECTORIA.

Dentro de esta trayectoria vital que acabamos de resumir brevemente, hay ciertos aspectos que para el sujeto revisten especial importancia y que nos permiten apreciar el sentido que él da a los hechos y a las relaciones interpersonales básicas. Por este motivo volveremos sobre la trayectoria, para mencionar algunas situaciones de vida considerando la percepción que de ellas tiene el sujeto.

Con respecto a su historia vital, X se expresa diciendo:

'Mi padre me quitó del lado de mi madre y la dejó abandonada. También a mi hermana mayor. Mi madre murió de pena'.

Cuenta que sus padres no eran casados, y que él lleva el apellido de su madre, pues no es reconocido:

'Mi verdadero nombre no es éste; es XX, pero llevo el apellido de mi madre no más. Muchas veces he pensado que es mejor que sea así...'.

Su estado de ánimo en relación a estos hechos, fluctúa entre resentimiento, tristeza y rebeldía, por la actitud del padre y la carencia de madre:

'No sé lo que es la alegría, dice. Siempre he sido así, apenado. Pienso a veces que es porque no tengo madre; a lo mejor habría sido otra cosa yo. Al no tener madre se entra a descontrolar uno, porque el cariño más grande es la madre'.

Y en relación a la salida de su núcleo de origen, agrega:

'Mi padre me sacó del lado de mi madre para darme un pedazo de pan, no como a mis hermanastros. Si yo hubiera estado con mi madre, no habría pasado nada de esto, pero como no vivía con ella, no me daban lo que tenían que darme'.

Dice tener muy malos recuerdos de este hogar, en el cual lo castigaban continuamente y hacían diferencias de trato con respecto a sus hermanas.

Recordando estos hechos, X manifiesta:

'Ese tratamiento que me daban me llevó a la ruina. No me supieron tratar. No me dejaban estar donde estaban mis hermanas, y me sentaban aparte para comer. Un día me pegaron una, patada en el ojo porque no sabía cargar un chancho de viruta. Otra vez mi madrastra me pegó con un tarro y me rompió aquí'. (se señala la frente).

- Después de grande le hablé de eso. Ella me dijo:

- 'Era para que aprendieras'. - 'No, le contesté yo. Al contrario, Ud. me echó a la ruina con eso'. . - 'Tenis rencor conmigo, me dice ella'. - 'No, rencor no tengo, le dije yo'.

'Ella, mi madrastra, era interesada en que yo trabajara, pero cuando mi papá me pegaba, ella me defendía'.

'A veces me iba de la casa y dormía en una esquina, en cualquier parte. Después compré fonolita y me hice una ruca frente a la casa, para que le diera vergüenza a mi padre. La gente me daba té, cosas para comer. Después ya era más grande y pensé que no podía dormir así, que quería tina cama'.

'Yo a mi padre no le hablo. No es padre mío, porque yo no soy reconocido. El dejó a mi madre botada.

-Un día me fue a ver cuando estaba preso en Melipilla. Lo recibí bien, como a cualquiera. Pienso que él es hombre y que todo hombre tiene aventuras. No soy rencoroso. No porque he sufrido, voy hacer sufrir a otros'.

Y en otra oportunidad agrega, en relación al padre:

'Mi padre es el único culpable de que yo saliera malo'.

Continuando expresa:

'Al fin me fui de la casa porque ahí lo pasaba muy mal, Me fui donde tina vecina, que vivía cerca de la casa de mi padre. Ahí me recibieron mejor. Dormía debajo de una mesa, con mi ropa y mis cosas; almorzaba ahí, hacía de todo'.

Dice la vecina que lo acogió:

'Desde muy pequeño llegó a esta casa. 'Mi esposo y todos lo aceptamos, porque sabíamos que su padre le daba malos tratos y nunca se preocupaba de él. Además, desde que vino a esta casa el padre no intentó reclamarlo, y ni siquiera preguntar por él. Yo tengo 7 niños, y Hugo es de su edad; desde que llegó aquí lo consideramos como un hijo más'.

Sin embargo X se sintió siempre como un 'allegado'  (5). Este sentimiento se aprecia cuando el sujeto manifiesta:

'Yo lo pasaba muy bien en esta casa, pero como los dueños de casa no eran mis padres, yo tenía libertad para salir a vagar'.

-Yo era el único de la vecindad que salía a 'pelusear'. Los niños de la casa en que vivía nunca salían a vagar conmigo. Yo era el malo, pero qué otra cosa iba á ser, cuando no tuve hogar propio. Informa la vecina:

'A X lo mandé a la escuela junto con mis niños, pero no los controlaba; no podía preocuparme, porque tenía tantos. No sabía si aprovechaban la escuela o no. Mis niños llegaron hasta 6° preparatoria, y el menor, hasta primero humanidades'.

Y X agrega:

'Me mandaron a la escuela, pero no iba. Ale dedicaba a vagar, a trabajar en la Vega y a salir con un niño mayor, que se llamaba Gabriel. El me enseñó a robar.

-Cuando uno no tiene casa siempre se llega a la Vega, y ahí se aprende a robar. Yo trabajaba de 'cortero'; a veces robaba fruta para comer; otras veces lo hacía para llegar con dinero a la casa, porque aunque me trataban bien, no podía estar gratis'.

Si bien la relación con sus 'padres sustitutos' era muy buena, se limitaba a ciertas áreas específicas, situación que era aceptada tanto por X como por la madre sustituta, tal como se refleja en el siguiente comentario de esta última.

'A mis hijos podía castigarlos, o mostrarles las cosas como son, pero a X no, no es hijo mío. Eso se puede hacer con los hijos de uno no más; X no me aguantaría si yo lo castigara'.

A su vez, X se manifiesta en los siguientes términos:

'Ellos no me aconsejaban, no me decían que no me quedara afuera. A lo mejor me habrían aconsejado bien. Uno llega y sale en la mañana y no tiene dónde ir. Se pesca de una carreta, se queda descargando leña, y después uno no tiene eso de llegar. Como no es la mamá de uno no le puede pegar. Uno se anda solo por ahí. Yo creo que no se piensa cuando chico. Muchos niños yo siento que dicen; vámonos luego, porque hasta tal hora no más, pero uno no es así'.

En oportunidades salía de la casa a trabajar en otros lugares.

'Conseguí trabajo en una panadería, no me acuerdo de qué barrio. Ahí me dieron un cuarto para que durmiera, y yo trabajaba como mozo. La dueña era muy buena conmigo y me querían, porque sabían que era un atorrante que no tenía dónde dormir, pero yo me iba de ahí porque tenía otras cosas; seguí saliendo con Gabriel y me gustaba vagar'.

'Tenía oportunidades de cambiar, pero me trataban mal, yo lo sentía.

Los ricos lo humillan a uno. En una casa que trabajaba me ofrecieron llevarme a Argentina, pero yo pensé para mí que me podían dejar botado'.

Siempre cambiaba de empleo, hecho que X y la madre sustituta explican de la siguiente forma:

'Cambiaba de ocupación porque me daba la gana. Siempre me aburro de trabajar en la misma parte'.

Y ella:

'X es un buen muchacho, generoso, pero muy ligero de genio. Aquí en el barrio dejó un buen trabajo que tenía, porque se disgustó con otro que trabajaba ahí mismo'.

En relación a la salida definitiva del hogar, la madre sustituta se expresa diciendo:

'Cuando inició una convivencia, como a los 16 años, ya no pudo seguir viviendo en esta casa. Siempre tenía a visitarnos y era muy bien recibido por todos'.

El sujeto admite este hecho y agrega, refiriéndose a su convivencia:

'Como a los 16 años me fui de esa casa para convivir con una mujer 3 años mayor. Nos llevábamos muy bien, y ella me quería mucho, pero nos separamos porque no me acostumbraba a tener la responsabilidad del hogar y quería ser independiente'.

Al finalizar su anterior condena inicia una nueva convivencia.

Especifica:

'Ella tenía 19 años y nos llevabamos muy bien. Traté de darle un hogar porque no tenía a nadie más que a mí. Ahora cuando caí preso ella me visitaba, pero le dije que no viniera más a verme. Yo no soy hombre para que me tenga¡ lástima, le dije'.

En la actualidad sólo mantiene contacto con sus padres sustitutos quienes lo visitan con frecuencia, y ocasionalmente con su primera convivencia que le lleva a sus hijas.

Dice la madre sustituta:

'Mi esposo fue la semana pasada a ver a X, porque yo estaba enferma. Nunca dejamos de ir y de llevarle algo, porque su situación allá no es buena. Ahora vamos a ver también a otro joven que está enfermo en un sanatorio, así es que vamos a ver una vez a uno y una vez al otro'.

Y X expresa:

'Ellos vienen siempre. Me traen pan amasado, que me gusta tanto. Los hijos de ellos sí que no vienen porque les da miedo. Me mandan cosas y también mandan a los nietos a verme. Unos son soldadores, otros trabajan en la textil. Son gente buena, no son tomadores; son dueños de hogar. . . '

En síntesis, se puede apreciar que las relaciones de X hacia los miembros de los grupos familiares con los cuales convivió, fueron insatisfactorias algunas, y otras incompletas. La relación con la madre tuvo lugar por un período de tiempo muy escaso, dejándole su pérdida un profundo sentimiento de carencia. La relación con el padre fue problemática; la figura paterna, sentida como indiferente castigadora, representa para el sujeto una fuente de frustración, resentimiento y culpa, derivada esta última de la magnitud del rencor. El grupo familiar mismo no constituyó un hogar para X, y las relaciones con los otros miembros del mismo le depararon mayores frustraciones, al sentirse postergado en relación a sus hermanastros, tanto en el afecto como en aspectos materiales.

El primer afecto expresado en forma positiva lo recibió de sus padres sustitutos. Este grupo familiar afectuoso por naturaleza, como se puede apreciar por el vinculo afectivo que mantiene con sus hijos, familiares extraños agregados a su casa, -no pudo suplir el verdadero afecto paterno. Tanto el sujeto como los 'padres', excluyeron de sus actitudes aquellas que consideraron privativas de los padres consanguíneos. De este modo el rol de X dentro del grupo era percibido por él como incierto y no se sentía con derechos, así como no se sentía sujeto a exigencias ni obligaciones.

Este hecho, unido a su posición secundaria con respecto al afecto de los 'padres', y a la carencia de su verdadero hogar, le hacían percibirse como ajeno al grupo o 'allegado', y por lo tanto carente de hogar.

A su sentimiento de frustración, se agrega entonces el de desamparo, y a éste, un aumento del resentimiento.

Las relaciones que entabla con posterioridad, tanto con amigos como con convivientes, son sentidas por el sujeto como provisorias y generalmente le causan incomodidad.

3. Vida en libertad

De la relación que el sujeto hace de su trayectoria podemos apreciar algunos rasgos de personalidad y formas de conducta que le son habituales. Por ahora nos limitaremos a mencionarlas, para más adelante detallarlas en forma más extensa.

3.1. VIDA EN FAMILIA.

Con respecto a la vida familiar, Y ha vivido una continua situación de cambio, tanto en relación con un grupo determinado, como en cuanto a las personas con quienes ha debido convivir.

El paso de una familia a otra, ya sea por iniciativa del sujeto, o provocado exteriormente por las circunstancias (el padre lo separa del grupo de origen), dan a su vida familiar un transcurrir discontinuo, durante el cual el sujeto no se integra a grupo alguno, mostrando predilección por la vagancia y el cambio continuo de domicilio.

Aún los períodos de avenencia con respecto a los miembros del grupo, no ligan al sujeto mismo. La responsabilidad y el compromiso que implica el mantener un hogar, le parecen un inconveniente, y aún cuando se adapta por períodos y en forma parcial a cumplir ciertas obligaciones, finalmente prefiere recuperar su 'libertad e. independencia'.

De este modo, el sujeto adopta una forma de vida en que no mantiene residencia fija, elude el contraer deberes y obligaciones, no permanece sino por períodos con un grupo familiar, y no mantiene una relación afectiva ni material estable con su pareja.

Como característica general, prima en él un sentimiento de desarraigo con respecto al grupo y al hogar mismo. Se habitúa a relaciones discontinuas, que le permiten dedicarse a la actividad delictiva, salir a divertirse con amigos y dejar el trabajo cuando lo estime conveniente.

En su calidad de allegado, en algunos casos, y de sujeto de 'paso' en otros, no llega a sentirse participando de los intereses y normas del grupo, y éste se acostumbra a no exigirle ni esperar nada de él. Así, durante la estada con su familia sustituta, los cuales llevan una vida regular (los hijos asisten a la escuela, los padres responden a las necesidades materiales y afectivas del grupo), X elude la asistencia a la escuela, prefiriendo salir a vagar, buscando trabajos esporádicos y alejándose del hogar por largos períodos de tiempo. Sin entrar por ahora en los afectos y necesidades interiores que ese tipo de vida suscita en X, queremos señalar una modalidad de la conducta, que en este caso consiste en un cambio constante de grupo, de lugar, o de domicilio, acompañado de un sentimiento de no sentirse atado ni obligado hacia alguien en especial.

Como rasgos en relación con el modo de vida adoptado por el sujeto, cabe destacar la labilidad de intereses, el gusto por lo nuevo, por el cambio, su tendencia a no comprometerse ni responsabilizarse, la necesidad a actuar según 'la gana', el ser inconstante, inseguro, impulsivo, etc.

Su comportamiento en relación a la familia guarda concordancia con su enfrentamiento a las otras obligaciones y exigencias que se le presentan, tales como la actividad laboral, la situación de aprendizaje y otras.

3.2. ACTIVIDAD LABORAL.

X comenzó a trabajar alrededor de los 10 años, iniciándose en dicha actividad en La Vega. Allí trabajaba sólo esporádicamente cuando se le presentaba una oportunidad de hacerlo. Más tarde trabajó en diversos oficios, tales como mozo en hoteles y casinos, dependiente, pintor, chofer, obrero en la construcción de caminos; últimamente se desempeñaba como comerciante ambulante, trabajo por el que X demuestra predilección. El desempeño de tan diversos oficios no lo llevó a un aprendizaje más profundo de ninguno de ellos, ni a la permanencia en un lugar de trabajo por un período prolongado. Pese a que expresa haber congeniado con los patrones y haberse desempeñado en forma satisfactoria mientras se lo proponía, no podía prolongar mucho esta situación y pronto se cambiaba de trabajo o bien permanecía largos períodos inactivo o dedicado a la actividad delictiva.

De este modo, el sujeto cambia continuamente de trabajo, siendo la inestabilidad laboral una característica de su comportamiento.

Con respecto al cambio, expresa que se aburría de trabajar en la misma parte y que le daba 'la gana' de irse a otro trabajo o lugar.

La tendencia de X en relación al trabajo, es buscar actividades donde se trabaje poco y se gane más. El exceso de trabajo lo considera dañino para la salud y buscó compensarlo con una buena alimentación.

El deseo de ganar bastante también determina cambios laborales, prefiriendo muchas veces la actividad delictiva que le proporciona mayores ingresos. Piensa que los trabajos 'no dan suficiente' y que le gusta trabajar donde 'se gane harto y se gaste harto'.

Su modo de vida, siempre referido al momento presente, busca el obtener satisfacción en forma inmediata a la acción destinada a conseguirla, haciéndosele difícil el esfuerzo y período de tiempo requerido en el trabajo para el cobro de su remuneración. Asimismo, la labilidad de intereses, su tendencia a no exigirse ni esforzarse, la abulia e indisciplina, le hacen cansarse de una actividad sistemática.

Habitualmente libre de compromisos con respecto a un grupo familiar, no se siente apurado a mantener un trabajo ni a perfeccionar un oficio.

Irritable e impulsivo, deja el trabajo si tiene el menor disgusto con algún compañero o si siente el impulso de partir.

3.3. ACTIVIDADES RECREATIVAS.

Las horas de recreación de X generalmente son compartidas con sus amigos, entre los que se cuentan delincuentes y no delincuentes.

Muchos de ellos son sólo conocidos, que se reúnen con el fin de beber o asistir a algún baile. La compañía de ellos proporciona a X gran alegría, y gusta convidar y compartir las diversiones.

Bebe desde los 19 años, pero no lo considera un hábito en él. Aún cuando no encuentra placer bebiendo, muchas veces lo hace porque los amigos lo invitan; X financia el gasto de los demás y dice sentirse bien 'festejándolos', 'porque a veces no tienen plata', pese a que él no participe de la afición al alcohol.

Siempre le ha gustado ir a bailes del barrio y también salir con amigos. Últimamente prefería salir con mujeres, lo que hacía frecuentemente.

Una de las actividades que atrae a X es el fútbol. Gusta ir a menudo al Estadio y también jugar. Un tiempo jugó en primera. división en un club de su barrio, formando equipo junto a jugadores profesionales.

X era muy querido por los miembros del equipo, quienes lo visitaron en prisión trayéndole ropa que le era necesaria.

En una oportunidad se interesó también por el box, y fue entrenado durante 6 meses para pelear, pero esta actividad no le agradó y finalmente no llegó a realizarla.

Pese a que su vida en libertad transcurre en gran parte en relación a los amigos, tiene pocas amistades duraderas, lo que le hace expresar que 'muchos son amigos de un trago', es decir, que la amistad no trasciende más allá de beber juntos.

El agradar a un amigo, ya sea invitándole o aceptándole sus proposiciones a salir o delinquir, es para X más importante que cumplir sus propios propósitos.

Así, en algunas oportunidades en que se ha propuesto un cambio -al contraer una nueva convivencia o al salir de prisión-, los amigos le invitan a aprovechar alguna oportunidad propicia para delinquir y X accede. Tiene la impresión de que 'los amigos lo pierden a uno', impidiéndole modificar su conducta. (Ver reacciones de acercamiento).

X es un sujeto abúlico, que no gusta tomar decisiones ni exigirse a si mismo. Es además amistoso, necesitado de la aceptación de su grupo, complaciente y de gran dependencia afectiva frente a los amigos, haciéndosele necesaria la amistad del grupo como fuente de aceptación y afecto.

3.4. ACTIVIDAD DELICTIVA.

X se inició en la actividad delictiva alrededor de los diez años, en el mismo período que comenzara a trabajar en la Vega. Desde ese entonces ha continuado delinquiendo hasta la fecha de su última condena, haciendo de la actividad delictiva su principal fuente de ingreso.

Primero delinquía por necesidad, y luego le 'gustó el delito'. Operaba en distintos barrios, siempre de día y preferentemente en el interior de las casas. No es partidario de andar acompañado ni con armas, ni le gusta agredir a la víctima.

La actividad delictiva constituye en X el eje central de su comportamiento, e imprime al resto de su conducta un carácter concordante con ésta. Así por ejemplo, la inestabilidad laboral y refractariedad al trabajo involucran rasgos de personalidad que a su vez hacen posibles la actividad delictiva (indisciplina, necesidad de gratificación inmediata, tendencia a no exigirse ni esforzarse, gusto por lo nuevo, tendencia a no planificar, a vivir en el presente, etc.).

Su tendencia general a no ligarse, tanto en relación a grupos humanos como a actividades, encuentra su expresión en la actividad delictiva; cuyo desempeño lo lleva de un lugar a otro y lo margina de la participación en instituciones u organizaciones estables. En su calidad de culpable de faltas penadas por la ley, el continuo desplazamiento de lugar y grupo constituye necesariamente su molo de vida, y es a la vez la forma de conducta que al sujeto satisface (gusta de la libertad e independencia, referida siempre a no permanencia en lugar o grupo). Es decir, que a lo largo de su trayectoria, la actividad delictiva centra la conducta de X desde todos los ángulos, haciendo posible ciertos modos de vida e imposible otros. Por esta razón, más que una forma de conducta, constituye un sistema de vida.

En sí, la actividad delictiva representa un incentivo para X, independientemente de la utilidad que pueda obtener, o de las motivaciones que lo lleven a ella. Así, expresa en una oportunidad que 'roba porque el trabajo no da bastante, y siempre se ambiciona vivir mejor, en especial cuando se tiene casa'. Esta aspiración a una vida mejor nunca ha llegado ha realizarse con las ganancias que X obtiene, del mismo modo como frecuentemente se despreocupa y desliga de su grupo familiar. En otra ocasión expresa que 'prefiere vivir solo, porque la actividad delictiva es comprometedora para los que viven con él', subordinando de este modo toda otra acción a su vida delictual.

Por lo general, las utilidades de sus robos las emplea en convidar a los amigos o en su cuidado personal, que se circunscribe a la alimentación.

X evalúa su conducta con fatalismo, como algo que le ocurre, más bien que como producto de su propia decisión. Esto le lleva a sentir por sí mismo conmiseración.

4. Condición actual

En la actualidad, la vida de X se desenvuelve en el Penal, lugar donde per­manece desde hace 4 años y medio.

Aún cuando el sistema carcelario determina algunas normas, obligaciones y limitaciones en las relaciones interpersonales, cabe al sujeto cierto margen de elec­ción en cuanto a la ordenación del tiempo, integración o no a grupos recreativos, elección de oficio, desempeño del mismo y otros.

El quehacer cotidiano de X alterna horas de estudio, trabajo y actividades re­creativas, algunas de las cuales son proporcionadas por el establecimiento, (cine, televisión, deportes). A éstas, se agregan tareas domésticas relativas al aseo de la celda, y a la preparación de alimentos, ya que muchos de los reos no consumen la alimentación que les ofrece el Penal.

Las reglamentaciones de la institución no son rígidas en relación al desempeño de dichas actividades, de modo que las elecciones que X ha realizado le dejan la mayor parte del día a su disposición, para ordenarlo según su conveniencia.

El sujeto no pertenece a los talleres fiscales del establecimiento, y desde su ingreso en prisión trabaja como zapatero, tarea que realiza en forma independiente. Sus actividades recreativas son variadas y cambiantes, salvo el fútbol al que se dedica integrando uno de los equipos del Penal. Asiste además a la escuela del establecimiento.

4.1. PLANIFICACIÓN DEL TIEMPO.

La elección que X ha hecho de un trabajo independiente le ha permitido adop­tar un sistema de vida que dentro del margen tolerado por las ordenanzas se ase­meja mucho a su modo de vida habitual. Preocupado sólo del momento presente, sus necesidades o intereses más inmediatos determinan el curso del día.

Alguna ocupación centra momentáneamente su interés, pero es abandonada en cuanto le exige un esfuerzo más sistemático.

Del mismo modo desempeña la actividad laboral por períodos y cuando siente que es necesario hacerlo. A períodos de actividad se suceden otros de inactividad, durante los cuales deambula por los patios o permanece sentado al sol. Sin voluntad para exigirse a sí mismo o tornar decisiones, siente que 'la gana' lo impulsa en uno u otro sentido.

Dice al respecto:

“Hay cosas que de poder las sé hacer todas, pero si no tengo ganas no puedo. A veces me piden algo, y digo: no puedo, mas rato te lo podría hacer. Al rato se lo hago. Yo no sé que será . . . A veces me dan ganas de estar sentado solo, al sol, mirando. Me encuentro tranquilo así'.

Dentro de este presente inmediato, no se evidencia en X una necesidad por progresar o prever situaciones futuras. Así, su trabajo lo realiza en la misma forma que aprendiera al ingresar al penal, incrementando su técnica sólo con el conoci­miento que le proporciona la experiencia directa. Aún cuando comparte su celda con un 'modelista' (6), expresa que no se ha interesado en aprender de él, 'porque para eso habría que aprender números, lo que no le entusiasma'.

Durante los períodos de actividad confecciona una cierta cantidad de zapatos que vende cuando el mercado le parece ser más propicio, con vistas a obtener un mayor beneficio por su trabajo. Sin embargo se desinteresa de una posibilidad favo­rable de venta, si ésta implica un mayor esfuerzo o una actividad de desempeño constante.

El sentido que X da al trabajo, como medio para satisfacer una necesidad precisa, se aprecia cuando manifiesta:

'Tengo todos los zapatos ahí y no he querido vender. No salgo hacia la reja casi nunca. El otro día me compraron dos pares. No tengo interés en vender; si no me pagan lo que quiero, no vendo nada. Teniendo lo que necesito, para qué voy a estar vendiendo'.

Y más adelante agrega:

'Si saliera a la reja, vendería al tiro. ¡Cómo podría hacer de plata aquí . . .!'

El trabajo, como respuesta ocasional y discontinua a una necesidad inmediata, no tiene en el sujeto el carácter de un hábito. Más bien constituye un medio, entre otros, para lograr satisfacción de aquellas necesidades que el curso del día le señala como tales. Una especial preocupación por su alimentación constituye generalmente su motivación al trabajo, así como también su deseo de convidar y compartir bie­nes. Las utilidades que obtiene de una venta las emplea de inmediato en teatro, bebidas, alimentación, o se las presta a algún compañero.

'A la plata hay que darle salida para que entre', manifiesta; 'a uno le ayuda la suerte'.

Apático y sin voluntad, confía más en posibilidades ajenas a sí que en sus propios loros. De ahí una carencia de proyectos, que le hace esperar más que de­terminar su comportamiento.

Su deseo de ser generoso en oportunidades sirve como justificación a la inac­tividad, ya que el capital de trabajo —con el que adquiere cuero y otros materia­les— es utilizado en beneficio de algún compañero. Últimamente, habiendo inver­tido su dinero en ropas y especies para unos compañeros trasladados al Penal de Victoria, espera que una señora conocida le facilite capital. Se refiere a este hecho diciendo:

'Estos días he estado contento. Antes estaba preocupado, pero como les mandé esas cositas a los 'cabros' de Victoria, ahora ya no tengo esa preocupación. Claro es que estoy sin trabajo, porque gasté en eso toda la plata del cuero, pero una se­ñora me va a traer una radio que la venda y saque plata para seguir tra­bajando'.

“—También puedo pedir material aquí, pero como me van a traer esa radio, no hay para qué mientras tanto, ando para acá, para allá'.

Este deambular en espera de posibilidades, sin tensión alguna hacia el esfuerzo, produce en X un sentimiento placentero. Habitualmente acostumbrado a esperar de personas o circunstancias la, dirección de su actividad, o la iniciación de la mis­ma, no se siente apremiado a proceder por sí mismo.

También en relación al futuro, el sujeto guarda una disposición semejante; el porvenir se le presenta sin contornos definidos, y por lo general no atrae su atención. Solamente lo recuerda en relación a su salida en libertad, pero no le es dable prevér la actividad que desempeñará, ni su lugar de permanencia. Señala:

'Salgo de aquí, y ando por aquí, por allá, trabajo en una cosa, en otra'.

X no concibe, ni aún imaginativamente, un modo de vida organizado.

La concepción de sus posibilidades futuras se atiene a sus reacciones momen­táneas y no planificadas, fácilmente influenciables por circunstancias fortuitas, su­gerencias u oportunidades fáciles.

A los períodos de actividad e inactividad laboral se agregan aquellos dedicados a las actividades recreativas.

Las entretenciones de X han debido variar con su ingreso en prisión, pero aún cuando se enfrenta con situaciones diferentes, en el modo de abordarlas se dan pautas de conducta habituales:

'Me entretengo un rato no más con las cosas', manifiesta el sujeto. A veces pinta un momento con alguna acuarela que cae en sus manos; otras, se interesa en el trabajo de algún compañero. Por mayor tiempo lo absorbe el cuidado, de sus animales regalones, que cría en la celda. El enseñarles pruebas, alimentarlos y ju­gar con ellos ocupa a X en forma más regular; este esfuerzo lo siente ampliamente compensado 'con el cariño que ellos le tienen'; conocen las prendas de su dueño y se le acercan cada vez que éste vuelve a la celda, hecho que es relatado por el sujeto en varias oportunidades con gran orgullo.

También se ha dedicado un tiempo a cultivar algunas flores en maceteros, den­tro de su celda.

En una oportunidad, habiéndosele proporcionado greda para modelar, expresa:

'Con la greda no hice nada, la tengo guardada. Otro 'cabro' hizo un caballo. Hay que hacer cosas bonitas 'altiro'. Para qué si no'.

Esta necesidad de obtener de inmediato un resultado que le dé satisfacción, se da en relación a cualquier forma de actividad. Por esta razón el proceso de apren­dizaje es para él un paso casi insuperable, y rechaza en lo posible la escuela, el entrenamiento en un oficio o cualquier actividad que requiera un esfuerzo conti­nuado.

Contribuye a esta dispersión de intereses su falta de plan, de dirección interior, que le lleva ala difusa aceptación de lo que vena. Sin profundizar en nada, ni detenerse por más de un tiempo en las cosas, su energía se diluye en múltiples acti­vidades sin solución de continuidad.

Una ocupación a la que X dedica diariamente parte de su tiempo, esa prepa­rarse sus alimentos. ' Afanoso para comer', como el se define a sí mismo, gusta prepararse comidas especiales, postres, etc.:

'Soy goloso, me gusta la fruta, señala. Aquí hago postres y les convido a todos'. 'A veces sueño con cosas que comía afuera y que aquí no se pueden cocinar'.

Tanto el comer bien como el trabajar poco tiene para X un sentimiento de cui­dado personal. Dice al respecto:

'Quiero poner una reparadora de calzado o trabajar en negocios, porque se trabaja poco y se gana bien'.

Hay que trabajar poco porque hay que cuidarse. Unos se matan trabajando y no comen nada. Yo en cambio, estoy bien porque me he cuidado. Cuando trabajo he comido siempre bien'.

La preocupación de X por cuidarse, se relaciona solamente con su salud y ali­mentación. Otros aspectos de su cuidado no le interesan; su vestimenta es sucia y descuidada, así como también su aspecto personal. El sujeto se percata de este des­cuido, y compara a menudo fotos suyas de diferentes períodos, lamentando el cam­bio.

Aún cuando el cuidado de sí desempeña un papel importante dentro de sus actividades actuales, también se circunscribe al momento presente. X no proyecta esta preocupación mas allá, ni toma medidas tendientes a mejorar su situación ge­neral.

4.2. PERCEPCIÓN DEL MIEDO.

La estada en prisión ha deparado a X una visión distinta del mundo que le rodea, así como también un modo peculiar de relación con él. La división entre quien sanciona, y quien está sujeto de sanción, le ha llevado a escindir su mundo, acentuando su sentimiento de pertenecer al grupo delictivo, y de sentirse presionado y castigado por el otro grupo.

El sistema carcelario, las organizaciones judiciales e incluso su concepto de sociedad como entidad, han pasado a formar parte de un mecanismo general que siente como punitivo, reprobador y discriminativo.

Susceptible y desconfiado frente a los ricos, los representantes de la justicia, o cualquier otro agente de intereses de la comunidad, reacciona en forma defensiva ante aquellas situaciones que siente lo vulneran de algún modo. En oportunidades, dichas situaciones despiertan en él afectos negativos, que van desde molestia, irritación o desinterés, hasta 'odio' y rebeldía.

Aún en libertad había resentido dificultades con la sociedad, bajo la forma de diferencias de trato, sentimiento de abandono por falta de protección, etc. En su calidad de reo esta animosidad le ha situado abiertamente en contraposición con aspectos normativos generales, así como también con organismos o instituciones que representan algún poder establecido.

Recordando situaciones personales, que de uno u otro modo le han llevado a distanciarse de la comunidad, expresa:

'De chico tenía oportunidades de cambiar, pero me trataban mal, yo lo sentía. Los ricos lo humillan a uno. Una vez estaba trabajando en casa de gente rica y me convidaron al teatro. Ellos entraron abajo y a mí me dieron plata para galería. De pura rabia me puse a orinar ahí mismo, para avergonzarlos. No me gusta que me humillen'.

'Yo pienso que cómo, cuando uno está chico no lo pesca un rico y le dice que va a estudiar, que lo vana mantener. En Argentina hace 10 años que recogen a los vagos...'

'El otro día vinieron a pedir plata para la reconstrucción. Yo no di ni un cinco. A una persona yo soy capaz de darle todo lo que tengo, pero así no, se pierde todo. Con la plata que sacaron para el terremoto pasado tenían para hacer dos Chiles nuevos'.

Su concepto de justicia también se ha menoscabado con su estada en prisión, ya que siente que su proceder no es siempre riguroso. Así, piensa que iguales deli­tos llevan a sanciones diferentes, 'por el poder del dinero'. Dice al respecto:

'Esto es un puro negocio. Aquí todo se hace con extorsión. Si yo tuviera plata ya habría conseguido un traslado, y a lo mejor no estaría preso tampoco'.

Al comparar la moralidad de los reos con la de los gendarmes, siente que todo el sistema es injusto:

'Aquí se pierden piezas de los televisores, de las máquinas proyectoras. Los mismos vigilantes se, las roban. Uno aquí ve tantas cosas, que a veces pienso: mejor saliéramos todos nosotros afuera, y quedaran los vigilantes presos aquí'.

La corrupción que aprecia en el sistema penitenciario, le hace sentir como ar­bitrario su castigo, ya que otros que realizan actividades delictivas no sólo perma­necen impunes, sino que, además, administran la justicia. Al sentimiento de injusticia y 'odio' derivado de este hecho, se une el que le causa el trato y procedimientos empleados en prisión:

'Esto es para buscarle el odio a uno', expresa. 'Mientras más palos pegan, mejor. Buscan los galones, las jinetas. A uno no lo conocen: fulano de tal, pero no saben si uno tiene sentimientos, lo que piensa'.

Este sistema es pa' puro 'embromarlo' a uno; son puras oficinas, nada más. Hay personas con las que podría estar todo el día conversando, pero aquí no, me baja el odio'.

A veces pienso tomar un 'paco' (7) afuera, quemarle hasta los hijos...”

Los castigos hacia algún compañero, le afectan profundamente, y le hacen sen­tir que 'cada día uno se pone más rebelde'. Toda la tensión que siente por estos afectos negativos a los que no puede dar curso, le tienen irritable, desconfiado y 'enfermo de los nervios'.

Las exigencias de trabajo y asistencia a la escuela son sentidos por el sujeto co­mo un instrumento más de presión por parte del Penal. Aún cuando dicha exigencia no es absoluta, se considera el cumplimiento de ambas actividades para postular a la libertad condicional. X siente que la calificación que se da al cumplimiento de estas exigencias es improcedente.

'Aquí son frescos', expresa. 'A veces uno tiene el primer puesto en los estudios y otro el segundo, y lo rechazan por la Escuela para la Condicional. Yo investigo todo. Es para saber nomás; después, acumulo y acumulo'.

La actitud de X hacia la escuela es negativista y resistente, tal como se aprecia en la siguiente observación:

'A veces me preguntan algo que sé, y no digo nada. Lo que sé lo he aprendido en otras partes, a mí no me han instruido aquí. No les agradezco nada'.

Con sus compañeros en cambio, su actitud es muy diversa. Por estar en sus mismas condiciones, se asimila a ellos y entabla relaciones de afecto y camaradería. Sujeto amistoso, necesitado de afecto y aprobación, gusta conversar y reunirse con los demás.

Pese a que siente que hay que seleccionar a los amigos, y que en el penal el ambiente es de 'conventillo', se ha integrado al grupo y solidariza con ellos. Cuenta:

'Aquí son todos cabros buenos y re pobres'. 'Hay mucha gente noble, que cumple con su palabra. En las galerías hay mucho respeto. Yo dejo la puerta de mi celda abierta y nunca me han robado. Al contrario, cuidan algunos'.

'Aquí no pasa ni una cosa. Afuera sí que hay peleas, pero aquí una o dos serán muchas, con la gente que haya'.

Sus relaciones con los demás penados le proporcionan un sentimiento de satis­facción.

'Yo soy re popular'. Todos me llaman XX (un diminutivo). Con los 'cabros' conversamos de deportes, tomamos mate, jugamos a la pelota. Yo juego por la Naval'.

Su integración al grupo le lleva a sentirse solidario con los sufrimientos, pobre­za o molestias de los demás. Así, muchas veces ayuda a otros o sufre por los pro­blemas que les aquejan. Dice:

'A unos “cabros” que trasladaron a Victoria les mandé de todo: zapatillas de básquetbol, camisetas, arroz y té. En total 25 Kg. de peso. El profesor de acá me las puso al correo al tiro. Son “cabros” re pobres, que no tienen nada'.

X tampoco cuenta con bienes de ninguna especie; su vestimenta es pobre, ca­rece de algunas cosas que en otros le parecen esenciales. Esto no cambia de nin­gún modo su percepción de la pobreza en los demás.

Por lo general, X no acostumbra a enjuiciar los delitos de sus compañeros, salvo en casos especiales:

'Conmigo son buenos' expresa, 'yo no sé sus sentimientos. El que roba, ro­ba no más. Casi todos están por primera vez. Hay uno que mató a una niñita y la envolvió en equipaje. En clase le dijimos al profesor que cómo lo aceptaba. El dijo que después le hacía la 'cortó'. Nosotros somos otra clase de gente, comenta­mos entre nosotros. ¡Cómo, con una niñita!. Con un hombre sí, por defender la vida. Hay gente buena que ha cometido homicidio por el trago, por defender a un familiar. Pero hay que defenderse si a uno lo atacan. Yo por eso no tomo tra­go. Me he curado y sé lo que es estar así. Esa gente que comete homicidio así es gente que le toca, casual...”

Más que a calificar, tiende a ubicarse desde un ángulo de comprensión de los motivos que han impulsado a sus compañeros a delinquir, lo que se evidencia en la siguiente apreciación:

'Algunos roban porque son enfermos, pescan lo que pillan: Otros roban por necesidad. Y otros lo hacen desde chicos, porque no tienen mamá que los aconse­je y 'tiran' por cualquier camino. Una señora que tenía 5 hijos salía en las no­ches y los educó a todos. Ahora están en humanidades'.

4.3. PERCEPCIÓN DE SÍ MISMO.

Todo este sistema de comprensión y justificación que entra en juego al evaluar actividades delictivas, no impide la plena conciencia de un proceder asocial tanto de sí mismo como de sus compañeros.

Dentro del penal, sus reacciones frente a dos mundos diferentes (reos y siste­ma carcelario), trae consigo percepciones contrapuestas de sí mismo.

Aún con anterioridad a sus condenas hay en él un sentimiento de 'ser malo', derivado de sus reacciones y afectos negativos (actos de 'rebeldía', 'descontrol' reacciones contra lo establecido y aceptado, actividad delictiva, oposición a las nor­mas). Continuamente se refiere a sí mismo diciendo, 'yo ya era rebelde entonces', o 'era malo. . . '

Con su actual reclusión, se siente calificado por la sociedad como tal, califica­ción que hace extensiva al grupo de penados. Dice por ejemplo, al referirse a sus creencias religiosas:

'Hace como 4 años que dejé de creer en Dios, la Virgen. Uno lo bueno y lo malo lo vive aquí no más y después no hay nada. Algunos tienen Virgen en la celda, y yo les digo, para qué, si somos malos aquí'.

Pero X es un sujeto amistoso, que gusta ayudar a sus compañeros o a alguien que necesite de él, desprendido con su dinero y sus pertenencias. Casi la totalidad de sus relaciones positivas con los demás las realiza en función de compartir algún bien, acceder a alguna sugerencia, hecho que lo hace sentirse generoso y de buenos sentimientos. Dice en una oportunidad:

'Aquí hago una olla grande de comida, y ¡saquen no más! Soy espontáneo, buen amigo'.

'Yo digo que no soy malo, que soy de buenos sentimientos. Una vez en Lira encontré una señora que habían echado a la calle. La llevé a mi casa con su hijo; yo tuve que dormir en el suelo. No puedo ser de malos sentimientos'.

Contribuye a una imagen positiva de si mismo y del grupo, las consideraciones que hace con posterioridad al acto de robar. Dice el sujeto:

'Al robar tenemos conciencia de muchas cosas. Nunca le robamos a un pobre. Y al que está derrochando, a ése no me importa robarle; muchas veces pienso que un 'gallo' no debe necesitar plata, cómo la anda tirando'.

En síntesis, vemos que el sistema de vida de X no ha variado fundamental­mente con su estada en prisión.

Su modo de percibir y organizar el tiempo, referido al momento presente y a la necesidad inmediata, mantiene las mismas características que hemos señalado con respecto a su vida en libertad. Asimismo, conductas tales como discontinuidad en la actividad laboral, refractariedad al aprendizaje sistemático, carencia de proyectos, son formas de comportamiento habitúales en él.

Del mismo modo, vemos repetirse ciertos rasgos de personalidad que hemos examinado a lo largo del texto: labilidad de intereses, apatía, tendencia ano exigir ni forzar su voluntad, propensión a la búsqueda de logros inmediatos, necesidad de comunicación y aceptación, sugestionabilidad, dependencia frente a los amigos, irritabilidad, desconfianza, rebeldía, etc.

Sin embargo, algunos factores determinados por el ambiente carcelario, los hacen más evidentes, y posiblemente hayan acentuado más ciertos rasgos de su per­sonalidad.

El siguiente esquema señala estos factores ambientales carcelarios y los corres­pondientes rasgos afectados:

Factores ambientales

Rasgos
- Responsabilidad de subsistencia diferida. - Inactividad por reclusión. - Innecesariedad de un trabajo sistemático. - Reducción de posibilidades vitales. Apatía. Abulia.
- Autoridad sancionadora, percibida como injusta e indiferente. - Castigos. - Escisión de grupos. Irritabilidad desconfianza rebeldía resentimiento negativismo susceptibilidad.
- Escisión de grupos. - Identidad de condición del grupo. - Asimilación a valores y mecanismos de grupo. Prodigalidad solidaridad tendencia a complacer al otro dependencia afectiva generosidad.
 

5. Rasgos de personalidad

Hasta ahora hemos hablado de rasgos para referirnos a ciertas particularidades del sujeto. Dichas particularidades constituyen unidades estructurales de la personalidad, que determinan tendencias características a la acción.

Considerando a la personalidad como un continuo dinámico que actúa en todo momento como configuración, no queremos señalar con el rasgo el funcionamiento de unidades aisladas. Al contrario, estimamos que los rasgos funcionan en íntima dependencia unas de otras, dando a la conducta coherencia y peculiaridad.

Para su mejor comprensión hemos agrupado los rasgos de personalidad en relación a la situación global de vida del sujeto y a las relaciones interpersonales que éste establece.

Dentro del primer punto (situación global de vida), la agrupación de rasgos y formas de la conducta manifiesta se ha hecho tomando una característica general de personalidad que hemos denominado 'Falta de sentido de permanencia' (8).

En el segundo grupo, las relaciones interpersonales, que comprenden formas de conductas contrapuestas, han sido divididas en reacciones de acercamiento y reacciones de alejamiento con respecto a sus semejantes.

Finalmente, se han señalado rasgos, dando una visión estructural de la personalidad del sujeto, para integrar más adelante la actividad delictiva dentro de esta configuración total.

La agrupación es la siguiente:

 Grupos de rasgos  Formas de conducta.
1. Situación de vida Falta de sentido de permanencia. - Actividad delictiva - cambio continuo de trabajo - falta de planificación del tiempo - carencia de deberes y obligaciones fijas. - no permanencia en un grupo familiar - falta de vivienda fija. - vagancia - relación afectiva inestable con su pareja. - rechazo de las situaciones que implican esfuerzo sistemático.
2. Relaciones interpersonales. Reacciones de acercamiento. - búsqueda de comunicación - tendencia a entablar relaciones de amistad y compañerismo. - acercamiento basado en la compasión - acercamiento que busca el complacer al otro.
Reacciones de alejamiento.

- reacciones de autosuficiencia. - reacciones de oposición

- conductas asociales - descargas afectivas violentas (afectos negativos).

3. Síntesis de rasgos estructurales.

 -
4. Conductas delictivas en relación a constelación de personalidad.  -

5.l. SITUACIÓN DE VIDA. FALTA DE SENTIDO DE PERMANENCIA.

Al observar las diferentes conductas del sujeto, tanto en la actualidad como, a lo largo de la trayectoria, se advierte una modalidad de actuación que, comprende gran parte de éstas, y que se traduce en una 'falta de sentido de permanencia' que se da en todos sus niveles vitales.

Como manifestación actual se expresa bajo la forma de actividad delictiva, cambio continuo de trabajo, falta de planificación del tiempo, carencia de deberes y obligaciones fijas, desligazón del grupo familiar, falta de vivienda fija, vagancia, relación afectiva inestable con su pareja, rechazo a las situaciones que implican esfuerzo sistemático.

Desde un punto de vista exterior podríamos hablar de inestabilidad, ya que corresponde a un continuo desplazamiento de situación (domicilio, actividad, relaciones, intereses), acompañado de un sentimiento de no estar unido ni obligado hacia algo o alguien en especial.

Como rasgo global, la 'falta de sentido de permanencia' constituye un continuo cambio de trayectoria hasta el momento actual. Si bien en un comienzo la inestabilidad correspondió a cambios situacionales promovidos desde el exterior (el padre lo separa de la madre), posteriormente dichos cambios pasaron a ser reacciones iniciadas por el sujeto mismo, (abandona el hogar, vaga, cambia de trabajo), con la consiguiente percepción de un medio ambiente cambiante.

Dentro de la trayectoria, vemos que la situación que hemos definido como cambio  (9) se da en todas sus variables posibles. Así, el sujeto es separado de su madre, ingresa al grupo familiar de padre-madrastra-hermanastras, se aleja temporalmente del hogar, ingresa en familia sustituta, vive en la calle y allegado a diversas familias, permanece en lugares de trabajo o en el hogar que establece con sus convivientes. Conjuntamente con este acontecer externo, las situaciones se han interiorizado como modo de vida, que es el único del cual el sujeto ha tenido experiencia. Los hábitos, formas de aprendizaje, modalidades de reaccionar y formas de establecer relaciones interpersonales se han ido moldeando dentro de esta situación de cambio, así como también toda una gama de afectos y valoraciones surgidos de su enfrentamiento con el medio y de su percepción evaluativa del mismo.

El esquema vital del sujeto se ha dado en otras coordenadas vitales (ocupación y percepción de tiempo y espacio), que las que denominamos usuales y que son las que podemos apreciar en grupos no delincuentes (10).

Las constelaciones familiares estables y las relaciones interpersonales derivadas de éstas aparecen como inexistentes. El sujeto se da a una visión en que nada es establecido de antemano y en que nada puede usufructuarse por derecho propio. A diversos niveles podemos percibir que:

-Los lazos afectivos consaguíneos se pierden y diluyen. -El lugar material en el espacio no es dado sino transitoriamente o hay factores que lo hacen imposible de mantener (cambio de lugar - de domicilio - de techo). -Las relaciones primarias con los demás deben buscarse al no ser dados de antemano o al perderse (búsqueda de un grupo familiar - búsqueda de grupos humanos de afecto y protección). -Faltan imágenes adultas permanentes, que representen seguridad afecto -obligatoriedad o exigencias de cualquier tipo. -Faltan imágenes adultas que sean las que consanguíneamente corresponderían. -El tiempo no se encuentra enmarcado por deberes u obligaciones, ni existe una rutina de vida que determine hábitos de cualquier especie. El quehacer cotidiano, el ir o venir dependen exclusivamente de las necesidades más inmediatas del sujeto o del impulso del momento.

Esta constelación de situaciones reales que trajo consigo la pérdida de lazos afectivos consaguíneos, el sentimiento de no tener hogar ni afectos seguros, configuraron una situación de resentimiento que constituye el matiz afectivo dominante a través de las reacciones del sujeto.

Todos los factores mencionados, determinan que el sujeto no se sienta comprometido ni obligado hacia nada. Desde un comienzo debió autodeterminar su vida, elegir su hogar, sus afectos, sus actividades. De este modo se va dando en él una falta de hábito de obligatoriedad y al compromiso. No hay quien pueda imponerle una actividad y el enfrentamiento con la primera rutina que es la escuela, sin ninguna relación previa con un orden de cualquier especie, no tiene cabida en su modo de vida.

La vagancia, los juegos con los otros niños y el comienzo de la actividad delictiva dan una satisfacción mejor de las necesidades más inmediatas del sujeto, y aparecen más gratas y fáciles en el momento. A esto se une la despreocupación en los medios familiares con respecto a la escolaridad y los primeros contactos con la escuela en que el sujeto percibe la figura de su profesor como 'malísimo'. Nada lo impulsaba a habituarse a un sistema de exigencias, y sus afectos negativos (a los que nos referiremos en detalle más adelante), buscan canalizarse en actitudes de rebeldía y mala conducta.

La cimarra, las actividades delictivas, 'actitudes de oposición hacia el medio', expresan mejor su resentimiento por no tener hogar y satisfacen sus necesidades del momento.

Su ingreso a la actividad laboral se realizó en la Vega, donde, además de realizar trabajos esporádicos y sólo cuando lo consideraba necesario, el medio ambiente es potencialmente delictivo. La satisfacción del hambre, de las necesidades de llegar con dinero a casa, etc., se satisfacían directamente hurtando frutas u otros alimentos cuando no se había presentado trabajo.

El objeto de satisfacción surgía así en forma inmediata a la ejecución de la actividad destinada a conseguirla.

Más adelante, períodos de empleo que requerían obligaciones sistemáticas (empleo de pintor, mozo, chófer), 'lo aburrían rápidamente'. A la actividad laboral suceden períodos de inactividad, y en forma paralela a ambos el sujeto se va empleando en actividades delictivas. El 'regirse según la gana' constituye su modalidad de vida. Los procesos de esfuerzo voluntario rara vez han sido puestos a prueba, y actualmente en prisión siente que no le es posible forzar su voluntad.

Conjuntamente con estas actividades, el cambio de lugar había sido continuo. No sólo referente a lugares de trabajo, y a aquellos donde lo llevaba su vagancia, sino al que constituía su hogar en las distintas épocas.

La acogida que le brindaba su hogar sustituto más permanente, no bastaba para mantenerlo unido a él. Al establecer su propio hogar, a la edad de 16 años en que toma conviviente, no tenía ni sentía el hábito de obligatoriedad tracia los que lo constituían. Pese a que mantuvo la relación 5 años, no deseaba sentirse comprometido ni responsable, ni 'estar únicamente para el hogar'. La actividad delictiva le hacía preferir el vivir solo, y sentirse independiente.

Vemos así, que toda actividad que lo ha atado a un hogar o a un lugar determinado, o que ha determinado el uso del tiempo de una manera fija, constituyen circunstancias hacia las cuales no existe hábito alguno. No sólo no se han formado hábitos, sino que los principales modos de satisfacción han surgido adaptados a este estilo de vida caracterizado por falta de sentido de permanencia: vivir según el momento, necesidad de satisfacción inmediata, negación del esfuerzo sistemático, necesidad de regirse según la 'gana', etc., constituyen medios de gratificación incompatibles con los horarios, los compromisos, las obligaciones.

En sus diversos niveles de conducta, el rasgo general de falta de sentido de permanencia se manifiesta así.

Modo como el rasgo se da ahí. (Formas de conducta de las cuales se infiere). 1. Realiza actividad delictiva.

Es planteado por el sujeto como:  'Veníamos andando y estaba el gallo ahí. Me dio la tincada no más... El amigo con que venía era comerciante; claro que no era tonto y era una oportunidad'.

Cambio continuo de trabajo.

'Cambio de ocupación porque me da la gana. Me aburro de trabajar en la misma parte'.'Me intereso un rato no más en las cosas'.

No tiene deberes ni obligaciones fijas: No planifica su tiempo.

'A veces pienso, salgo de aquí y ando por ahí, trabajo en una cosa y otra'. 'Uno llega y sale en la mañana y no sabe donde ir. Se pesca de una carreta, se queda descargando leña y después uno no tiene eso de llegar...'.

No permanece en un grupo familiar. 'Me separé porque deseaba independizarme. No me acostumbraba a tener la responsabilidad de un hogar'.
No vive en un lugar fijo. 'Dormía en una esquina, en cualquier parte'.
Se dedica a la vagancia.

'Me mandaron a la escuela pero no iba.Prefería irme con otros niños a jugar o vagar'. 'Salía a vagar. Sí, yo era malo, ésa es la verdad, pero me gustaba la libertad'.

No mantiene relación afectiva con supareja. 'Cuando caí tenía otra mujer. Le dije que ella se busque su camino. Ella es joven. Por lo menos estoy sin su preocupación de ella'.
Rechaza situaciones que implican un esfuerzo sistemático.

'No quiero aprender; no quiero estar preocupado de lleno en el profesor. Lo que pesco lo pesco en el aire'. 'A veces me piden algo y digo: no puedo, más rato te lo podría hacer. Se hacer todas las tareas, pero si no tengo ganas no puedo'.

(Cada uno de los ejemplos anteriores ilustra varias de las formas de conducta del sujeto.)

Dentro de este rasgo general, podemos apreciar la existencia de una serie de determinantes o rasgos particulares, que hacen posibles las formas conductuales mencionadas con anterioridad, y que de éstas. Ellos son:

-Tendencia a no planificar, a actuar según el interés del momento. -Tendencia a no exigir ni forzar su voluntad (abulia). -Intereses transitorios. -Tendencia a eludir esfuerzos sistemáticos. -Tendencia a no tomar decisiones. -Impulsividad -Irritabilidad -Falta de interés en lo que no es abordable de inmediato; búsqueda de gratificación inmediata. -Tendencia a actuar según la 'gana'. -Tendencia a no comprometerse, a no responsabilizarse. -Gusto por la novedad, por el cambio.

La característica general de estos modos de conducta reside en que el sujeto no permanece en lugar, actividad o unión aluna, sino que 'pasa' por diversas situaciones, según sea su estado de ánimo. Este paso tiene para el sujeto un sentido de independencia y libertad.

De las formas conductuales caracterizadas por el raso general, aislaremos algunas ilustrándolas con verbalizaciones del sujeto. Dichas verbalizaciones señalan significados precisos referentes a cada forma de actividad.

Los significados, expresados espontáneamente por el sujeto, apuntan tanto hacia determinantes de la conducta, como hacia el sentido que cada acción tiene para él.

Entre aquellas conductas que hemos denominado, 'rechazo a las situaciones que implican un esfuerzo sistemático', cabe destacar el 'rechazo a la situación de aprendizaje', por ser ésta una forma de conducta característica y sostenida en el sujeto.

5.1.1. RECHAZO A LA SITUACIÓN DE APRENDIZAJE.

El sujeto evita la situación escolar, o mantiene una actitud negativista frente a ella.

Tanto las manifestaciones de esa actitud negativista y de rechazo al aprendizaje, como el modo de plantearlas del sujeto, se reseñan en el esquema siguiente:

Formas de conducta

Verbalizaciones del sujeto.

a) en prisión:

-Manifiesta no querer aprender.

-Hace alarde de desinterés frente al profesor.

'No quiero aprender. Cuando voy a clase, me llevo un libro de otra cosa y me pongo a leer, pero de todos modos se me queda en la cabeza lo que el profesor dice.

 -No se concentra mientras el profesor explica una materia.

No quiero estar preocupado de lleno en el profesor. Lo que pesco, lo pesco en el aire'.

 -Actitud negativista al no responder materias que sabe.

'Aquí si uno sabe leer, escribir, tiene buena conducta y sabe oficio tiene derecho a la Condicional. Pero aquí son frescos. A veces uno tiene el primer puesto y lo rechazan por la escuela para la Condicional. A veces en la escuela me preguntan algo que sé y no digo nada...' -('Pero es bueno saber leer', se le dice)- 'sí, es bueno, pero hasta un niño chico sabe, y uno es grande...'

 -No realiza sus deberes escolares sino cuando siente una especial predisposición a hacerlo.

'El profesor dificulta las letras. Empieza a escribir no más y a uno no le explica la base. Escribe para que uno haga la tarea. Yo no las hago porque no puedo. El otro día hice dos y me saqué un 6 y un 7. De poder hacerlas las sé hacer todas, pero si no tengo ganas no puedo.

 -Falta de interés en ciertas materias.

'En la escuela hablan cosas que no me entusiasman; hay cosas que ya sé. Prefiero comprar una libreta con las cuentas hechas'. A mí no me han instruido aquí. (en Penitenciaría) no les agradezco nada. Me he instruido solo.

 b) En libertad:

 -hace la cimarra.

'Estuve varios años en la escuela. Primero me mandó mi padre y después la señora donde vivía, pero yo no iba. Prefería ir con otros niños a jugar o a vagar.

 -Mala conducta en la escuela.

'Cuando estaba en la escuela había un profesor malísimo, uno que le pegaba a su señora; yo le tenía un odio . . . Rompimos todo. Después llegó una señoritay me enserió, pero yo era rebelde ya'. 'Ese profesor nos ponía ladrillos en las manos y nos hacía estar toda la mariana al sol. Un día me saqué toda la ropa cuando el venta y me puse a Ganarme ahí. Me pegó con una regla, casi me mató. Un día les puse candado a todos en la escuela y me fuí. Los dejé ahí encerrados'.

-Alterna actividad escolar con actividad delictiva y vagancia.  'Llegué sólo hasta 2a. preparatoria, porque salía a la Vega y a vagar. Yo era el único del barrio que salió a pelusear'. Salía con un niño mayor que yo, que 'se llamaba Gabriel; él me enseñó a robar'.
Sentido que esta forma de conducta tiene para el sujeto.   Cada una de las formas de rechazo y negativismo mencionadas, al ser situadas por el sujeto dentro de una circunstancia particular, agregan a la forma conductual ciertos matices, a la vez que juicios valorativos y afectivos.   De este modo podemos apreciar que la situación de aprendizaje dentro del Penal, representa actualmente para el sujeto una exigencia que lo humilla y que siente, actúa impositivamente y en forma injusta:   Representa humillación, en el sentido que le exige aprender 'cosas que hasta un niño chico sabe hacer', enfrentándolo de este modo con su propia ignorancia, y con su necesidad de paliarla de alguna manera.   A la vez, es sentida como una imposición, ya que la asistencia a clase y el rendimiento dentro de ella, son considerados obligatorios para optar a la libertad condicional. Por este motivo, el sujeto se ve impelido a asistir a los cursos, aún cuando eso refleje su ignorancia o su dependencia con respecto al profesor.   La imposición no sólo es sentida por el sujeto en este nivel general, sino además en forma más directa cada vez que debe asistir a clases y someterse a una disciplina determinada, con obligatoriedad de concentrarse y rendir.   A toda esta gama de factores que dificultan a X una situación que de por sí le es difícil, se agrega el hecho de que estas exigencias son sentidas como injustas, ya que su cumplimiento regular debiera completar un puntaje para optar a la libertad condicional, hecho que según el sujeto no se cumple.   Al rechazarla situación de aprendizaje y mantener una actitud negativista, no sólo obedece a sus hábitos de desorganización con respecto a los esfuerzos sistemáticos, horarios, y exigencias, sino que a la vez se salvaguarda de la humillación, injusticia e imposición.   Así, al marginarse del ritmo general del curso, haciendo alarde de desinterés, no se rebaja en interesarse en cosas 'fáciles o propias de un niño'. Tampoco entabla con el profesor una relación de dependencia con respecto a los conocimientos, ni de receptividad, lo que lo posibilita de expresar que 'no le debe nada a nadie', y que no necesita de otro para adquirir los conocimientos que le son necesarios.   Su conflicto frente a las figuras de autoridad se repite en la situación escolar actual, aumentada por su resistencia general a los procedimientos empleados en prisión.   Al rechazar la situación de aprendizaje:

-Se manifiesta como autosuficiente; no le debe nada a nadie; no necesita de otro; no debe agradecimiento o servicios al Penal. -No se pone en posición de que lo humillen. -No se rebaja en interesarse por cosas fáciles o sabidas. -No se coloca en situación de inferioridad, de sentirse ignorante o ele ser sentido por los otros como tal (prefiere no mostrarse interesado, aún cuando capta lo que el profesor explica). -No se ubica en situaciones que impliquen obligaciones, horarios y exigencias.

El ingreso de X a la escuela durante la edad escolar, también fue problemático. Sus primeros contactos con la misma se hicieron en forma ocasional, sin obligatoriedad ni preocupación por parte de los adultos que lo enviaban. A este desconocimiento de la disciplina, se unió el hecho de una mala relación con el profesor, que vino a darse en un período en que el sujeto había tenido agudos conflicto con su padre y otras figuras adultas. X respondió a esta nueva situación conflictiva con respecto a la autoridad, manifestando intensos sentimientos negativos, que llegaron a expresarse bajo la forma de reacciones de mal comportamiento, oposición a las normas, e incluso demostraciones más violentas de agresividad, tales como encerrar al profesor y al curso para no volver más.

El primer buen contacto escolar fue con una profesora, quien le dio especial atención por considerarlo rebelde. Esta relación trajo consigo un progreso del sujeto en sus estudios. Sin embargo, la partida de la profesora nuevamente le produjo gran frustración y se negó desde ese momento a volver nunca más a clases.

Como se puede apreciar, los antecedentes al aprendizaje escolar eran ya conflictivos para el sujeto, y se acentuaron al repetirse la situación escolar en edad adulta.

La rebeldía y negativismo asociada a estas situaciones, se expresa en la actualidad con demostraciones de desinterés, afirmaciones de autosuficiencia, y otras actitudes tales como no realizar deberes escolares, no responder materias que sabe, leer revistas en la clase, etc. Como forma de compensación a su autoestima, se satisface en sentirse independiente (sin receptividad frente al profesor), capaz de bastarse a sí mismo y aprendiendo, pese a no someterse a las exigencias de la autoridad.

Tan importantes como los afectos, valoraciones y hábitos que trae consigo la situación de aprendizaje, son los rasgos que subyacen a este tipo de comportamiento y que caracterizan las reacciones del sujeto.

Estos rasgos son:

-Inseguridad en cuanto al rendimiento y a los afectos. -Indisciplina. -Extremada susceptibilidad a la crítica. -Tendencia a eludir responsabilidades. -Tendencia a logros prácticos y de aplicación inmediata. -Labilidad de intereses. -Abulia. -Negativismo. -Rebeldía. -Desinterés en lo que no es abordable en el momento. -Tendencia a la búsqueda de gratificación inmediata.

5.1.2. INESTABILIDAD LABORAL:

Otra forma de conducta propia del sujeto es la inestabilidad laboral.

Desde su iniciación en la actividad laboral, el sujeto ha cambiado sucesivamente de ocupación, alternando períodos de actividad, con otras de inactividad.

La discontinuidad, como característica permanente en su desempeño, se acompaña de refractariedad al trabajo, y rechazo a la permanencia prolongada en la misma ocupación.

Dicha inestabilidad laboral se puede apreciar en las conductas que se señalan a continuación, así como también con las verbalizaciones del sujeto al respecto:

Formas de conducta:

Verbalizaciones del sujeto:

Cambia continuamente de ocupación.

Cambio de ocupación porque me da la 'gana'. Me aburro de trabajar enla misma parte'.

Alterna actividad laboral con actividad delictiva.

'He robado, pero no eso de andar robando constantemente. Mas me ha gustado trabajar muchas veces, pero los trabajos no dan. A mí me gusta trabajar donde se gane harto y se gaste harto'.

Pasa por períodos de inactividad.

'A veces me dan ganas de estar sentado solo, al sol, mirando. Me encuentro tranquilo así'.

No tiene oficio.    No concibe la posibilidad de tenerlo.

'Me sido pintor, mozo, chófer, dependiente, pero me aburro de trabajar en la misma parte'.

No se interesa por perfeccionarse en el desempeño laboral.

'El 'cabro' que come conmigo estudia para modelista. Yo no me intereso, porque hay que aprender números, y eso no me entusiasma'.

 

El cambio continuo de actividad, así corno también el desplazamiento de lugar, proporciona al de sujeto un sentimiento libertad e independencia.

La posibilidad de movilizarse y cambiar a su arbitrio de ocupación, implica para X un no compromiso con la situación, y es a esta desligazón de la responsabilidad que el sujeto califica de independencia.

El impulso al cambio, impremeditado y circunstancial, proporciona a su acción un sentido de elección voluntaria, sin dependencia alguna de las figuras de autoridad representadas por el patrón o empleador.

Tras la inestabilidad laboral subyace toda una configuración de rasgos de personalidad, entre los que cabe destacar especialmente cl rasgo general de 'Falta de Sentido de Permanencia'.

En este caso, se expresa en una necesidad de cambiar de ocupación o de marginarse de las situaciones laborales, evitando el comprometerse y ligarse a las mismas.

La 'gana', o impulso irreflexivo a la acción, y cl tedio por la permanencia prolongada en un mismo tipo de actividad, determinan cambios situacionales. A veces dicho cambio se traduce en inactividad y vagancia, períodos durante los cuales X se complace de su 'tranquilidad'.

La rutina de trabajo, la dependencia y obediencia, la obligatoriedad a una disciplina, no se avienen con la tendencia del sujeto a no esforzarse. Asimismo, la escasa persistencia de sus intereses le produce pronto aburrimiento en un mismo desempeño. Sus afectos también promueven cambios; de natural irritable, impulsivo, y extremadamente susceptible a la crítica, reacciona con violencia ante sugerencias que no le parecen adecuadas o que siente lo menoscaban de algún modo, prefiriendo abandonar la ocupación a soportar la molestia.

El trabajo, además de tedioso, le parece a X poco remunerativo. La alternancia entre actividad laboral y delictiva, le hace preferir esta última, en que con menor esfuerzo obtiene logros más inmediatos y mejores. Su desinterés hacia un tipo de actividad determinada le impiden encontrar recompensa en el desempeño mismo de la ocupación, y sólo trabaja en espera de la remuneración final, que nunca está a la altura de sus expectativas.

La discontinuidad, a la vez que satisface su tendencia a la vagancia, al cambio, gratifica otras necesidades interiores tales corno la necesidad de 'ganar harto y gastar harto', de ser el que convide, el que provee; de hacerse estimar por su generosidad, de sentir poder por la posesión de un bien disponible.

Si bien los rasgos mencionados conforman este tipo de reacción, toda una serie de factores provenientes del medio ambiente, refuerzan y canalizan los mismos.

Vemos así, que durante su desarrollo, la familia no inculca a X hábitos de trabajo ni de disciplina. Tampoco éstos se generan en el intercambio con un grupo familiar propio, o en el contacto con una figura adulta que suscite en él interés hacia alguna forma de actividad sistemática.

Otro factor que parece de importancia en el curso del desarrollo, es la forma de relación que X entabla con el grupo evitando el desempeño de un rol definido dentro del mismo; esta carencia del rol con respecto al grupo no lo compromete a un rendimiento para el mismo, ni a obligaciones que lo responsabilicen en algún sentido.

En su medio de vida actual, esta situación se mantiene y su grupo familiar se ha acostumbrado a no contar con él; no le exige ni espera de él, ya sea como soporte del grupo o simple miembro del mismo. El sujeto a su vez no se siente necesario dentro del grupo. Concurre asimismo a la inestabilidad como forma de vida, la asociación de X con otros individuos en que la inestabilidad es la norma, y que se satisfacen las necesidades de subsistencia mediante la actividad delictiva. Esta asociación ha derivado en una integración a grupos delictivos durante su estada en prisión. A la integración se ha agregado la asimilación a valores del grupo, en que se ensalzan la astucia, la valentía, la hombría, cualidades todas que promueven más lo riesgoso de la actividad delictiva, que lo disciplinado de la laboral.

Otra forma de conducta característica del sujeto, es su inestabilidad en las vinculaciones afectivas que establece con su pareja:

5.1.3. NO MANTIENE VINCULACIONES AFECTIVA NI MATERIAL ESTABLE CON SU PAREJA.

El sujeto deshace las convivencias o rompe una relación afectiva. En esta forma de conducta, al igual que las dos mencionadas anteriormente, pueden comprenderse desde el rasgo básico de 'Falta de Sentido de Permanencia', como una disposición general al cambio, al desapego, a no arraigarse en un lugar fijo.

Se puede apreciar en las siguientes formas de conducta:

Formas de conducta: Verbalizaciones del sujeto:
Se separa de su mujer e hijas.

'Nos llevábamos bien porque eramos muy unidos. Ella me quería mucho, pero me separé y me fui a vivir solo. Quería independizarme, no quería tener la responsabilidad del hogar, aún que ella era muy buena mujer'.

Rompe relación con conviviente.

Rechaza visitas.

'Antes vivía en Nueva de Matte con una chiquilla,desde Abril hasta que caí aquí. Le dije que no viniera más a verme. 'Yo no soy hombre para que me tengai lástima', le dije'. 'Toda la vida he querido tener una casa. En esos meses compré de todo, arrendé una pieza. Trabajaba en la Panamericana, pagaba mi arriendo,  nunca llegué en estado de ebriedad. Pero para eso hay que tener responsabilidad, estar únicamente para el hogar...'

Pospone convivencia por actividad delictiva.

'Ella (la conviviente) no sabía que yo tenía estas actividades, porque operaba de día. Me había dejado de eso de andar robando por un tiempo, pero no me duró mucho, porque con el trabajo no se gana mucho, y siempre se ambiciona vivir mejor, tener dinero, en especial cuando se tiene hogar'.'Cuando se vive de robos es difícil formar un hogar. Por eso prefería vivir solo, para no comprometer a nadie'.

No recibe obsequios de su conviviente. 'El Lunes vino la señora y las niñas.Ella vende fruta' ('¿Y le trae?'). No, no le recibo. No me gusta que me traigan nada, me gusta ser independiente'.
No se responsabiliza de la manutención de sus hijas ni convivientes.

'Teniendo lo que necesito, para qué voy a estar vendiendo los zapatos. (Que él confecciona). Allá en la casa ayudo poco. Ellos trabajan también. La ayuda mía tendría que ser mucha para que sirviera'.Cuando caí tenía otra mujer. Estaba enfermo y ella me asistió todo el tiempo. Yo traté de darle un hogar, porque no tenía a nadie más que a mí. Al caer, me desmoralicé altiro: que ella se busque su camino; es joven. Por lo menos estoy sin esa, preocupación de ella'.

 

El sujeto reconoce a sus convivientes buenas cualidades y capacidad de afecto. Sin embargo no le es posible mantener una relación largo tiempo y es él quien deshace la unión.

El sentido que da a la ruptura es el de recobrar su independencia.

Esta forma de conducta se configura y complementa con la inestabilidad laboral, gusto por la vagancia, carencia de deberes y obligaciones fijas, actividad delictiva. De los rasgos mencionados con anterioridad en relación a estas conductas, cabe destacar especialmente:

a) Tendencia a no responsabilizarse: (en libertad). No desea hacerse cargo del hogar, ni dedicarse exclusivamente a él. Siente como molestia al financiar todos los gastos de la casa, llegar diariamente al hogar y guardarle fidelidad a su conviviente. Por otra parte, evita el mantener una actividad laboral estable, lo que dificulta un compromiso material hacia los suyos.

En prisión, la persistencia en la discontinuidad laboral, hace imposible toda ayuda a sus convivientes e hijas, ya que no puede incrementar sus ingresos con otro tipo de actividad. Se agrega a este hecho, el que X se centre principalmente en sus propias necesidades; así, cuida le su alimentación y diversión, además de sus necesidades de prodigalidad, acercamiento hacia los demás y búsqueda de aceptación, todo lo cual le demanda dinero y bienes que compartir. La independencia de la familia con respecto a la ayuda que él podría proporcionar, le hace sentirse innecesario, y por lo tanto no motivado a proveer a la mantención de los familiares.

b) Su natural abúlico, le lleva a evitar situaciones que lo comprometen o lo hagan sujeto de exigencias. Gusta por eso de la 'independencia' y de la posibilidad de actuar según lo determine el impulso del momento.

c) Inseguridad en cuanto al afecto: Al ingresar por segunda vez en prisión, debe interrumpir una convivencia que le depara satisfacción y en que se siente correspondido en el afecto, ya que al alejarse del hogar siente que puede ser engañado, olvidado o abandonado por ella. Por esta razón prefiere romper la convivencia en lugar de mantenerse en posición de incertidumbre en relación al efecto esperado. El mantenerse a la espera de visitas, atenciones y fidelidad, le hace sentirse inferior y teme ser considerado como tal por su conviviente. Es decir, el desapego afectivo se acompaña aquí de temor de frustración y abandono.

Experiencias vitales de su trayectoria condicionan percepciones, afectos y necesidades interiores en relación a la mantención de vínculos afectivos. Así por ejemplo, falta en el sujeto la experiencia de un lazo afectivo sólido, que generalmente se da en las constelaciones familiares estables. Este mismo hecho produce en el sujeto un sentimiento de inseguridad y carencia por desafecto de quienes normalmente debieran proporcionar afecto y protección.

Al sentimiento interior de privación, se suma la visión de un rol masculino negativo en la relación afectiva de sus padres (abandono de la madre por el padre).

La imagen paterna que guarda el sujeto, es la de una padre 'independiente', en el sentido que no se liga ni responsabiliza al grupo familiar de X.

En la actualidad, su experiencia carcelaria ha agregado a sus propias evaluaciones del medio, las de sus compañeros, que consideran como adecuada una actitud de independencia y en que la relación afectiva inestable es la usual.

Su imagen de hombre como independiente, justifica ante sí su propia actitud, a la vez que la de su padre.

5.1.4. ACTIVIDAD DELICTIVA.

El sujeto comete delitos, haciendo de la actividad delictiva su principal medio de subsistencia.

Esta forma de actividad se expresa en las formas de conducta que destacamos a continuación:

Formas de conducta: Verbalizaciones del sujeto:

A los 10 años se inicia en la actividad delictiva.

Roba frutas para comer.

'Cuando uno no tiene casa siempre se llega a la Vega. Ahí se aprende a robar'. 'Al principio robaba por necesidad, para comer. Otras veces, cuando no ganaba bastante en el trabajo robaba para llegar con dinero a la casa, porque aunque me trataban bien no podía estar gratis'.

Hace la cimarra, sale a vagar y a cometer delitos. 'Me mandaban a la escuela pero no iba. Prefería ir con otros niños a jugar y a vagar. Salía con Gabriel, que era mayor. El me enseñó a robar'.
Es llevado a Casa de Menores por hurto.

'Estuve cuatro veces en la Casa de Menores, detenido por hurto, pero me cambiaba el nombre. No duraba mucho ahí. Una vez me arranqué del mismo uzgado. Estaba ahí unos días, pero no me gustaba estar encerrado. No hacía nada y me aburría mucho. Era fácil fugarse.

Hace de la actividad delictiva un sistema de vida.

'No es fácil andar en estas cosas. Me había dejado de eso por un tiempo, pero no duró mucho, porque con el trabajo no se gana mucho y siempre se ambiciona vivir mejor...'.'Cuando se vise de robos es difícil formar un hogar'.

Es refractario al trabajo.

'Me gusta trabajar donde se trabaje poco y se gane bien'.
Sabe apreciar y reconocer las incitaciones delictivas.

'Veníamos andando no más, cuando estaba el 'gallo' ahí. Mi amigo era comerciante. Claro que no es tonto y era una oportunidad'.

Los rasgos de personalidad comprometidos en la realización de actos delictivos no difieren mayormente de los descritos en relación a las otras formas de conducta mencionadas, por lo que sólo los enumeraremos, ellos son:

-Atracción por lo nuevo. -Tendencia a búsqueda de logros inmediatos, sin esfuerzo previo. -inseguridad. -Rebeldía. -Dependencia afectiva frente a amigos. -Falta de voluntad para exigirse en otras actividades. -Apatía, inercia. -Tendencia a autoafirmarse. -Tendencia a regirse según impulsos del momento, a aprovechar las oportunidades que le parecen fáciles.

La actividad delictiva, como forma de conducta, constituye la contrapartida de la actividad laboral. El tipo de actividad difiere, en relación a los rasgos de X, en los siguientes aspectos:

 -- Actividad laboral Actividad delictiva
Logro del objeto La remuneración se difiere por un período. La remuneración es, inmediata al desempeño de la actividad.
Empleo del tiempo.

La remuneración proviene de una autoridad. Se cumple un horario.

La remuneración se obtiene directamente. Se realiza cuando el sujeto lo desee.

Lugar de actividad. Se trabaja en un lugar determinado.

Trabaja cuando se le presenta una oportunidad. No hay necesidad de permanecer en un lugar fijo.

Exigencias de la actividad.

Se evalúa su rendimiento. Se exige una disciplina. Se exige un aprendizaje.

El sujeto mismo determina la exigencia. Ajusta la exigencia a su capacidad.

La necesidad de X de ser independiente, su gusto por la libertad, encuentran expresión en la actividad delictiva, que no lo somete a una disciplina ajena a su deseo de actuar.

Sujeto inseguro, tanto en relación a su posible rendimiento, como en cuanto a los afectos, se autoafirma al disponer de un bien que lo respalde en sus relaciones de acercamiento hacia los demás. Además se satisface en la realización misma de la actividad, que le depara emoción y novedad, a la vez que le proporciona el deseado sentimiento de independencia, liberándolo de compromisos y responsabilidades.

Las cuatro formas conductuales a que nos hemos referido ilustran bajo diversos aspectos, la tendencia general del sujeto al cambio, y su sentimiento de no estar atado ni obligado hacia personas o situaciones.

En relación a estas formas de conducta, liemos ido mencionando al pasar aspectos volitivos, valorativos y afectivos de la personalidad de X, poniendo el acento sobre los rasgos determinantes de la adaptación y el rendimiento dentro de un sistema de vida general. Ahora nos referiremos más en detalle a afectos y valoraciones con respecto a las relaciones interpersonales que el sujeto establece.

También podemos apreciar aquí una forma de conducta objetiva, representada por el tipo de relación que entabla, y rasgos, necesidades, afectos y percepciones valorativas que acompañan a cada forma de conducta manifiesta.

Como hemos dicho con anterioridad, las relaciones interpersonales se dividirán en 'Reacciones de Acercamiento', y 'Reacciones de Alejamiento'.

Relaciones interpersonales

5.2.1. RELACIONES DE ACERCAMIENTO

Entenderemos por tales todas aquellas reacciones que implican una búsqueda del otro, una forma de aproximarse o de tomar contacto positivo con sus semejantes.

En el sujeto expresan una profunda necesidad de afecto y comunicación. X es amistoso, gusta de la compañía, encuentra placer conversando, compartiendo alguna actividad u objeto. Es capaz de asimilarse a un grupo aún cuando dicha asimilación no sea perdurable, y de disfrutar al ser aceptado y querido por los compañeros.

Esta necesidad de acercamiento se expresa en la siguiente forma:

1. Búsqueda de comunicación ('podría estar todo el día conversando'). 2. Tendencia a entablar relaciones de amistad o de compañerismo: Se integra al grupo, tiene intereses, gustos comunes a sus compañeros; gusta hablar sobre deportes, formar parte de equipos de fútbol invitar a sus compañeros a comer o conversar. Tiene el sentimiento de ser aceptado y querido por su grupo. ('Aquí soy re-popular. Todos me llaman XX.'). 3. Reacciones de acercamiento basadas en la compasión: -Se enternece fácilmente ante la desgracia ajena (pobreza, abandono, castigos). Solidariza con los demás, comparte su dinero y sus bienes, se priva de algo por darlo a otro. 4. Reacciones de acercamiento que buscan el complacer a otro: busca el festejar, convidar, compartir algo propio; trata de complacer accediendo a las demandas de los amigos, apoyando sus decisiones y gustos. Frecuentemente le es más importante compartir algo, que disfrutar de lo que está compartiendo.

A más de su natural inclinación hacia la gente, las otras formas de conducta mencionadas presentan un matiz peculiar, caracterizado por la tendencia de X a adoptar una actitud dadivosa hacia aquellos que por su pobreza, debilidad o falta de dinero, pueden recibir de él.

Su desprendimiento y prodigalidad gratifica su propia estima, haciéndolo sentirse generoso, buen amigo, de buenos sentimientos, a la vez que obtiene compensación en el reconocimiento de los demás.

Más adelante analizaremos otro rasgo que pareciera tener estrecha relación con éste, y que es su necesidad de 'ser autosuficiente', en el sentido de no deberle nada a nadie, no necesitar de otro. En X, la necesidad de dar, de convidar, tendería a reforzar su propensión a mostrarse como autosuficiente, reafirmando así su propia imagen y haciéndola menos afecta al defraudamiento. El sujeto sentiría que no sólo no le debe nada a los demás, sino que son ellos quienes deben agradecerle puesto que es él quien da, protege o convida. De este modo acrecienta su propia autoestima y disminuye su ansiedad ante el temor de no recibir suficiente. La imagen de sí, autosuficiente, pródiga, dadivosa, oscurece el campo a la percepción de la ansiedad, la carencia y el resentimiento.

Seeling, denomina a esta tendencia a convidar, 'prodigalidad', y la atribuye a una necesidad acentuada de sobrevaloración. Expresa textualmente: 'Les ocurre a menudo el festejar a amigos y prostitutas en Boites nocturnas, creyendo así subir en la estima del medio...' (11).

Entre las reacciones de acercamiento caracterizadas por el matiz descrito, cabe destacar algunas conductas definidas. Estas son:

5.2.1. a) ESTABLECE RELACION DE AMISTAD EN FUNCIÓN DE CONVIDAR ALGÚN BIEN:

Estas formas de conducta determinan, desde ludo, la necesidad de poseer el bien que se va a compartir.

La remuneración a una actividad no siempre es considerada el medio adecuado de obtención. Así, expresa el sujeto:

'Más que robar me ha gustado trabajar muchas veces, pero los trabajos no dan. A mí me gusta trabajar donde se gane harto y se gaste harto. A veces gastaba sin sabes porqué, porque yo no tomo mucho'.

Podemos apreciar en este ejemplo, como su necesidad de gastar en forma desmesurada en relación a sus posibilidades, condiciona la elección de la actividad a desempeñar. El sujeto siente que los trabajos no le proporcionan suficiente utilidad, ya que experimenta la necesidad de gastar mucho y cuando estime que es necesario hacerlo.

La imposibilidad de posponer su necesidad, y la discrepancia de la misma con respecto a sus propios intereses (convidar a beber cuando el no bebe), le dan a su conducta un carácter incomprensible, llegando a causarle extrañeza su actitud, como cuando expresa:

'Yo he pensado que porqué tenía que gastar plata así, cuando yo no tomaba'.

Vemos así como esta necesidad se vierte a la acción de un modo compulsivo. La adquisición del bien se refuerza con una motivación urgente, la de complacer al amigo agasajándolo, para lo cual el sujeto elige el camino más rápido y de gratificación mis inmediata. Es por esto que la recompensa diferida, que representaría la remuneración por el trabajo, se hace difícil de aceptar y el camino delictivo constituye su más fácil solución.

5.2.1. b) ENTABLA RELACIONES DE AMISTAD EN FUNCIÓN DE COMPLACER AL OTRO:

Como hemos visto ya en el primer ejemplo mencionado, hay en el sujeto una necesidad indiscriminada de complacer, aún compartiendo bienes cuyo usufructo no le proporciona ningún agrado. Esta tendencia a agradar a los demás no sólo se da en estos planos, sino también con un sentido de acceder. Pese a que el sujeto confirma frecuentemente su libertad de decidir por sí mismo y de ser dueño de sus acciones, en la realidad ocurre lo contrario, ya que sugerencias o invitaciones de los amigos pueden alterar totalmente un proyecto anterior.

Manifiesta X:

'Cuando yo digo no, es no más. Lo que yo quiero lo hago. Cuántas veces me han venido a buscar y yo digo, no, no me meto en ni una cosa; estoy trabajando. Pero lo que pasa es que los amigos lo buscan a uno. Le dicen, que vamos a esto que a lo otro, y uno va'.

Y en otro oportunidad agrega:

'Ser buen amigo lleva a la mina. Que un trago, y después lo enredan a uno...' 'Cuando salíamos a beber, yo me encontraba bien festejándolos, por que a veces ellos no tenían plata'.

El ser buen amigo es entendido como una forma de acceder a los deseos del otro, aún cuando éstos no sean los propios (como cuando invita a beber) o complacer aceptando sus sugerencias.

Estas sugerencias por las que se deja llevar, muchas veces lo impulsan a realizar una actividad que es la habitual en él, como seria la actividad delictiva, pero bajo la presión del amigo. Expresa así, 'que siempre ha querido trabajar, pero que los amigos lo pierden'. Sin embargo hemos visto que X es refractario al trabajo, y que elude cuanto le es posible 1a actividad laboral. De modo que al acceder al consejo del amigo, su conducta habitual se hace dependiente de una causa externa, liberándolo así de la responsabilidad de su acción. A la vez se reafirma en su propia aceptación por la imagen abnegada y generosa que le proporciona el hecho de trastornar sus propias conveniencias por complacer al amigo. El acceder a todo, se refuerza, como ya hemos visto, con un darlo todo (cama, capital de trabajo, alimentos, etc.) anteponiendo así la culpa, la generosidad.

5.2.1. c) TIENDE A ENTABLAR RELACIONES DE AMISTAD O ACERCAMIENTO CUANDO ALGUIEN BUSCA PROTECCIÓN EN ÉL:

El sentirse necesario, útil, o requerido por los demás para alguna forma de ayuda, produce en X una reacción de acercamiento hacia el otro, que lo puede llevar a un total desprendimiento de sus pertenencias a una actitud de protección que llega aún hasta responsabilizarlo de la situación por un período de tiempo.

En diversas circunstancias, podemos apreciar en X reacciones similares:

a. 'A los 25 años mantuve una nueva convivencia. Nos llevabamos bien, y traté de darle un hogar, porque ella no tenía a nadie más que a mí'.

b. 'Una vez estaba yo en el cerro Santa, Lucía y había una pareja. Se veía que el 'gallo' la iba a dejar sola. Ella se fue y yo me subí con ella al bus, y pensé: 'Le voy a robar'. Ella se echa para atrás, con cartera, paragua, reloj. Cuando tocó el timbre para bajarse, yo me paré también; entró por una calle sola, buena para robarle. Cuando yo ya me había decidido, ella me dice: acompañeme por favor... y se me acerca. Entonces yo no pude hacerle nada. La fui a dejar hasta su misma casa. Antes pensaba sólo en robarle, pero después, iba en confianza'.

c. 'Una vez en la calle Lira encontré una señora que habían echado a la calle. No tenía donde dormir. Yo la llevé a mi casa, a ella y a su hijo, le dí mi cama y tuve que dormir en el suelo. Yo no puedo ser de malos sentimientos'.

En todos los casos relatados, la posibilidad de ser necesitado o buscado por el otro, provoca en él una reacción favorable, que puede llegar aún a la anulación de una conducta delictiva. También es capaz de reacciones de generosidad en que llega a desprenderse de cualquier pertenencia. Así, se queda sin trabajo porque manda su capital para la compra de material a unos compañeros de prisión 're pobres, que, no tienen nada'. Sin embargo no siempre ayuda a sus hijas, 'porque la ayuda tendría que ser mucha jara que sirviera'.

Observamos que en todas estas reacciones de protección hacia los demás, la ayuda impartida tiene que ser determinante y notoria. Para llegar a sentirse útil y necesario, el otro debe requerir vitalmente su ayuda por ser débil, muy pobre o necesitado de protección, sin que aparezca otra alternativa como solución. Es así como abandona a su conviviente, 'a la que trató de darle un hogar porque no tenía más que a él', cuando se da la posibilidad de que ésta pueda recibir otra ayuda o valerse por sí misma.

5.2.1. d) ENTABLA REACCIONES DE ACERCAMIENTO Y SOLIDARIDAD BASADAS EN LA IDENTIFICACIÓN CON EL GRUPO:

La integración al grupo no sólo se debe a intereses y gustos comunes, sino a un sentimiento de identidad derivado de la situación semejante a que se ven abocados en prisión. Entre los elementos de identificación cuentan también la raíz común de la pobreza, las situaciones de vida difíciles por inexistencias de núcleo familiar estable, además de la actividad delictiva misma y de sus implicaciones punitivas.

Dentro de estas reacciones de acercamiento al grupo, podemos destacar la solidaridad basada en la autocompasión, la cohesión por resistencia y oposición hacia el medio, la integración al grupo por la asimilación de valores comunes.

Una forma de autocompasión la determina la pobreza. Por lo general, esta situación es la predominante en el penal. Dice el sujeto al respecto:

'Aquí todos son cabros buenos y re pobres'.

X también es pobre y se mantiene dentro de esta posición debido a su modalidad de trabajo, que sólo tiende a satisfacer la necesidad inmediata. Examinando su comportamiento, no aparece ni una sola vez un rasgo competitivo, o en que tienda a superar a otro. La necesidad siempre constante es la de mantenerse en un mismo nivel que los demás, gratificándose en la identidad. Así al quedar sin trabajo porque manda su capital de trabajo a sus compañeros, no sólo lora satisfacción por la acción de dar, sino también porque esta actitud le permite mantener su condición de pobreza extrema.

Su tendencia es a identificarse siempre con aquellos que tienen menos. Su pantalón roto y su aspecto descuidado le hacen sentirse más a gusto de lo que estaría pulcramente vestido, ya que siente que no puede sobresalir ni sentirse distinto; sólo en la semejanza puede mantener la identificación y su solidaridad con los que no tienen. La solidaridad, en este caso, está teñida de autocompasión.

Otro lazo de unión hacia el grupo lo constituye el sentimiento de rebeldía y odio hacia el personal de prisiones. Cuenta un hecho:

'Anoche casi mataron a uno aquí. Le pegaron palos y más palos. Parece que me pegaban a mí; a un curado no pueden tratarlo así. Yo estaba mirando a ver si me decían algo, para decir que no le pegaran. Uno toma odio, se pone rebelde...'.

Los vigilantes, el sistema carcelario, los que tienen dinero o cuentan con ventajas de alguna especie han pasado a constituir un mundo diverso y a la vez opuesto al suyo propio. El resentimiento hacia este otro mundo, sentimiento que es compartido por sus compañeros, le lleva a acercarse más a ellos y a identificarse con su desgracia. Es así como sufre con el grupo y con cada uno de sus miembros.

La solidaridad como posición defensiva tiende a reforzar características de grupo, a la vez que a disociar al grupo delincuente del resto. De este modo, vemos cómo características que son reprobadas socialmente, tienen en el grupo connotación positiva. La astucia, el valor, la hombría, la generosidad con que se procede en el acto delictivo, son aprobadas por el grupo e incluso apreciadas.

Por ejemplo, la generosidad confiere al acto delictivo un carácter positivo:

¡'ST, una condena de diez años y 265 millones...! Es bueno, muy bueno. Se confió mucho en la gente. Él regaló su plata, ayudó mucho. A los jugadores de fútbol les pasaba plata'.

Asimismo, la astucia para aprovechar una oportunidad propicia para delinquir, tiene una valoración positiva:

'Venía andando con un amigo, cuando estaba el 'gallo' ahí. Mi amigo era comerciante, no había robado; claro que no es tonto y era una oportunidad'.

La aprobación y valoración positiva que se da a ciertas actitudes, y que proviene del medio más inmediato, induce también a reacciones, acercamiento y amistad.

El eco que encuentra en el medio refuerza conductas delictivas y actitudes de alejamiento con respecto al mundo externo, a la vez que justifica conductas desviadas en el consenso unánime del grupo. La cohesión al grupo delictivo en función de la resistencia y oposición, sólo parece reforzar la carrera delictiva.

En síntesis, vemos que estas reacciones de acercamiento, caracterizadas por la búsqueda del otro, a necesidad de comunicarse, de ser querido y aceptado, tienen una relación muy estrecha con la actividad delictiva, ya que:

1. La búsqueda de la ganancia que se va a compartir le impulsa a robar; cl objeto del robo no es apreciado sólo en sí mismo, sino como medio de relación humana. (Sirve para convidar, para dar, para acercarse al otro y ser aceptado). 2. La necesidad de complacer le lleva a acceder a cualquier incitación del medio, reincidiendo cada vez que es convidado por un amigo a delinquir. 3. Como derivada de la necesidad inmediata de obtener el bien que se va a compartir, se forma un hábito de gratificación inmediata en cuanto a la obtención del objeto de satisfacción, que le hace posponer la actividad laboral por la delictiva.

Y finalmente, su proceder asocial y marginado de la aceptación, encuentra una serie de compensaciones en las satisfacciones propias de una reacción de acercamiento. Así, al dar, y prodigar el producto de su delito, justifica en parte su comportamiento delictivo, manteniendo por sobre su imagen negativa una positiva de generosidad y buenos sentimientos.

Al mismo tiempo, cumple con su finalidad de acercarse a los demás en una posición de dador, que siente lo protege de posibles frustraciones.

Y por último, el consenso unánime del grupo hacia conductas delictivas y la justificación colectiva de ellas, le hacen obtener la aprobación del medio más inmediato, reforzando de este modo su conducta en la conformidad del grupo.

Lo positivo de las reacciones de acercamiento actúa como paliativo de lo negativo de la actividad delictiva.

5.2.2. REACCIONES DE ALEJAMIENTO.

Definiremos como reacciones de alejamiento, todas aquellas formas de conducta que llevan al sujeto a oponerse a los demás, rechazarlos, o prescindir de ellos. Comprenderá desde dificultades en la comunicación, hasta actos de oposición, agresión, comportamiento asocial.

Estas reacciones de alejamiento involucran afectos negativos, que serán analizados conjuntamente con las formas conductuales a que hemos hecho referencia.

Siendo X un sujeto amistoso, que gusta de la compañía y de la comunicación presenta simultáneamente conductas contrarias que lo llevan a alejarse o a prescindir de los demás.

En el curso de la trayectoria, muchas de las relaciones interpersonales básicas han suscitado en el odio, frustración, y resentimiento. Las imágenes adultas, sentidas como indiferentes o represoras, se han cristalizado como tales a raíz de su experiencia carcelaria y de su propia, posición, marginada de la ley y por lo tanto de la aceptación de la sociedad.

Resentido, susceptible y desconfiado -en razón de estas experiencias vitales- prefiere no necesitar de los demás, ya que el pedir o buscar a los otros para recibir algo en cambio, es para él un nuevo riesgo de frustración. También lo es el aceptar, puesto que el dador 'puede echárselo en cara' o 'hacérselo notar'. Su único modo de lograr primeros acercamientos, es asegurándose la aceptación y el afecto de los demás, mediante el acto de gratificarlo de algún modo (convidando, accediendo, desprendiéndose de lo suyo para darlo). En esta forma, al acercarse estructura de antemano la relación colocándose en una posición de dador. Si no le fuera posible sentar el mismo la tónica de la relación, su posición le llevaría a esperar del otro lo que éste quisiera darle, ya fuera afecto, cuidados, obsequios. La experiencia vital de carencia y frustración no posibilita una actitud de espera, y es así como prefiere 'bastarse por sí mismo', prescindiendo del otro.

Pero el solo hecho de prescindir del otro no es suficiente para expresar todos los afectos negativos que se han ido generando y que se suscitan continuamente en su trato cotidiano. A esta necesidad de dar curso a dichos afectos corresponden sus reacciones de oposición y rebeldía, y aún las de autoafirmación: la molestia, el resentimiento, 'odio', se manifiestan ya sea directa o indirectamente, al ir contra lo aceptado, oponerse a la norma, o agredir a un compañero.

De este modo, las relaciones interpersonales que el sujeto entabla, sean positivas o negativas, involucran un factor de rigidez y de condicionamiento a determinadas circunstancias. Trataremos de observar ahora, cómo a través de las diferentes formas que adoptan las conductas de alejamiento, siempre entraban afectos negativos de especial importancia en la génesis de las irregularidades sociales.

Para su mejor comprensión, agruparemos las reacciones de alejamiento en los siguientes rubros:

Necesidad de ser autosuficiente; esta tendencia tiene un significado de bastarse a sí mismo, no deberle nada al otro; no aceptar obsequios, no preguntar nada, sentir que todo lo realiza por sí mismo, y que no le es necesario esperar nada de los demás.

Reacciones de oposición: Intenta avergonzar al otro mediante conductas inapropiadas (se desnuda, orina en público, con abierta animosidad contra alguna persona determinada).

Conductas asociales: Estas conductas son calificadas por el sujeto como 'descontrol'. El sujeto quiebra vidrios, vaga, hace la cimarra, comete actos delictivos.

Descargas afectivas violentas: Agrede a un compañero.

Afectos negativos: Acompañan a las reacciones y formas conductuales mencionadas, y son odio, resentimiento, rencor, molestia, irritación.

Analizaremos primero las reacciones ele autosuficiencia, para después referirnos a las otras formas señaladas:

5.2.2. a) REACCIONES DE AUTOSUFICIENCIA:

Estas reacciones obedecen a una necesidad interior, subjetiva, de no sentirse dependiendo ni necesitando de alguien.

Se verbaliza insistentemente como tal a través de todas las entrevistas, y se hace presente en sus relaciones afectivas con su pareja, visitas, amigos, etc. Se da también en prisión, con compañeros, vigilantes, profesores.

Las formas de conducta en las cuales este raso se expresa, y las verbalizaciones del sujeto al respecto, son las siguientes:

 Formas de conducta

 Verbalizaciones del sujeto

- no pedir, no aceptar obsequios, invitaciones, atenciones.

'Soy, malo para pedir. Si me dicen -¿Ya almorzó?- claro les digo yo, y estoy con harta hambre'.

- no recibir.

'La mamá de las niñas vende fruta'. ('¿Y le trae?') -'no, no le recibo. No me gusta que me traigan nada. Me gusta ser independiente'. (Y en otra entrevista expresa:)'Aquí hay que comprar de todo. Como no me traen, tengo que comprar'. -('Pero Ud. no quiere que le traigan')- Sí, no me gusta. 'Yo me puedo ganar lo que necesito'.

- no aceptar enseñanza, no preguntar nada, no poner atención en lo que el profesor explica.

- no esperar del otro.

Yo todo lo que sé lo he aprendido solo. No me gusta preguntar nada'. 'A mí no me han instruido aquí en la Penitenciaría. No les agradezco nada. Me he instruido en otras partes'.

- no acepta visitas de su conviviente.

'A veces prefiero que no me vengan a verme'.

- prefiere terminar una relación a mantener una actitud de espera.

'Antes de caer vivía en Nueva de Matte con una chiquilla. Le dije que no viniera más a verme; yo no soy hombre para que me tengai lástima -le dije'.

El sentido que este rasgo tiene, tal como el sujeto lo expresa, es el de ser independiente, 'no deberle nada a nadie', bastarse a sí mismo.

Consecuentemente, estructura sus relaciones interpersonales de modo que su posición frente a los demás no le haga sentirse en condición de inferioridad, de compromiso o de dependencia por adeudar algo a otro, sean éstos obsequios, atenciones, enseñanzas, etc.

El evidenciarse como persona que no sabe, que está a la expectativa de visitas o de demostraciones de afecto, le hace sentirse situado en una posición de inferioridad con respecto al dador, y piensa que éste puede 'echárselo en cara' o 'hacérselo notar'.

El agradecimiento es sentido por X como una forma de dependencia y compromiso, y evita el tener que agradecer una atención u obsequio, salvo las raras excepciones en que recibe con naturalidad (por ej. cuando la señora que lo crió le trae alimentos de su agrado al Penal).

Se puede apreciar que sus manifestaciones de autosuficiencia envuelven necesidades y afectos contradictorios; desea cariño, preocupación por parte de los demás, y a la vez necesita rechazar lo que se le ofrece, ya que la precaria imagen de sí se ve expuesta sucesivamente a posiciones de inferioridad, dependencia, lástima. La inseguridad ante el afecto, o ante sus propias capacidades, se traduce en él en un sentimiento de inferioridad, que teme ver reflejado en aquéllos que pueden darle.

Como mecanismo psicológico, las manifestaciones de autosuficiencia cumplen varios propósitos.

a) En primer lugar, el ser independiente, valerse por sí mismo, no deberle nada a nadie, son considerados como valores positivos por el sujeto, y el poseer estas cualidades es para él motivo de orgullo y autoestima.

b) Al autoafirmarse, su imagen adquiere más poder y se hace menos vulnerable a la frustración, a la crítica y a su propio sentimiento de minusvalía.

c) Puede manifestar así afectos negativos en forma casi imperceptible para él, al rechazar, no agradecer, o no necesitar de otro. La independencia -como forma de evasión del compromiso- implica a la vez una defensa agresiva hacia los demás, ya que hay en él una idea de no agradecer puesto que nunca le han dado bastante.

d) Los afectos negativos, sentidos como 'malos' desaparecen ante los valores positivos, derivados del hecho de sentirse independiente, capaz de bastarse a sí mismo.

e) Su sentimiento de carencia por experiencias vitales, desaparece al no necesitar, y su rencor se expresa en forma indirecta al no recibir. Desaparece asimismo la ansiedad de esperar de otro, con la experiencia de no haber recibido suficiente.

f) La imagen autosuficiente, pródiga, capaz de bastarse a sí mismo, oscurece la percepción de la ansiedad, la carencia y el resentimiento.

Volviendo sobre la trayectoria vital del sujeto, se pueden apreciar algunos hechos en relación a la cristalización de este rasgo:

Hemos visto ya que su relación con el padre, y con el grupo familiar de éste, fue conflictiva; su condición dentro de la familia, sentida como diferente a las de los otros miembros del grupo, le hacía sentirse recibiendo menos que los demás. Recordaremos cuando expresa:

'Mi padre me sacó del lado de mi madre para darme un pedazo de pan, y no como a mis otros hermanos (hermanastros). 'Si yo hubiera estado con mi madre no habría pasado nada de esto, pero como no vivía con ella no me daban lo que tenían que darme'.

Este hecho, unido a que 'lo consideraran de un nivel muy inferior al de sus hermanas' y 'no lo dejaran estar donde ellas estaban', fue provocando en X un sentimiento de frustración y carencia con el consiguiente resentimiento.

Es importante notar que la mayor parte de sus conflictos se clan en la competencia con sus hermanastros frente al afecto paterno, sintiéndose siempre considerado menos por sus progenitores, y por lo tanto postergado en el afecto y en la obtención de los bienes materiales necesarios.

La consabida obligatoriedad de los padres hacia sus hijos era sentida por X como inexistente, y aún más, agravada por su conflicto frente a los hermanastros.

Al abandonar el hogar paterno e irse a vivir donde la vecina, también su posición dentro del grupo difiere de la de los demás, y le produce el sentimiento de que 'no puede estar gratis', pues es sólo un 'allegado', y no un miembro de la familia por derecho propio. Siente que esto que 'ellos no tiene obligación de darle'. La condición natural de recibir de otro en forma casi imperceptible, con entera libertad, no fue experimentada por X, y el recibir se convirtió en un proceso complejo poco natural y cargado de afectos negativos. El no recibir ahora, es asociado por X al hecho de no haber recibido antes. Expresa en una oportunidad:

'No me gusta que me traigan nada. Me gusta ser independiente. Yo nunca he recibido regalos. Una vez no más de cabro chico; de una señora que se llamaba Bertita. Siempre me acuerdo de eso, porque no tenía juguetes. Fue para una Pascua'.

Así, ya en los primeros diez años de vida se ha estructurado una necesidad de bastarse a sí mismo, y de sentirse capaz de hacerlo, ya que el recibir se ha asociado con la carencia, con el hecho de recibir menos que los demás, y por lo tanto de ser considerado menos (menos que los hermanastros, menos que los hijos de la madre sustituta), con la frustración y el resentimiento subsecuentes.

Al mismo tiempo, el sujeto ha irlo buscando sus medios de subsistencias, sus afectos, sus modos de gratificarse. En esta búsqueda, el 'otro' no ha participado; es él quién ha elegido al dador y ha determinado cuanto es posible esperar de él. Es así como siente que 'todo lo ha aprendido solo', lo que hace extensivo a todos sus niveles de realización y de acción.

Como rasgo, la necesidad de ser autosuficiente importa un núcleo afectivo ambivalente de resentimiento y orgullo. Las emociones que suscita son también contradictorias: trata de prescindir del otro, pero a la vez se resiente porque no le están dando. Por la forma como matiza todas sus relaciones interpersonales, parece ser un rasgo muy estructurado y de importancia dentro de su configuración de personalidad.

A continuación nos referiremos a las otras formas de conducta que liemos calificado también como reacciones de alejamiento. Todas ellas tienen en común el que involucran afectos negativos, ya sea expresados en forma directa (conductas de oposición y agresión), o en forma diferida, en las conductas asociales.

5.2.2. b) REACCIONES DE OPOSICIÓN:

Denominaremos así a aquellas conductas en las que hay una relación directa entre una molestia, y una respuesta negativa manifestada en conducta. Como conducta propiamente tal, el sujeto realiza una acción inapropiada cuya finalidad es avergonzar a otro, manifestando así su molestia.

Lo impropio de la conducta radica en el hecho de que se opone a la norma.

Examinaremos algunas de ellas en relación a circunstancias precisas, que el sujeto verbaliza del siguiente modo: 'Una vez estaba trabajando en casa de gente rica y me convidaron al teatro. Ellos entraron abajo y a mí me dieron plata para galería. A la salida, de pura rabia me puse a orinar ahí mismo, para avergonzarlos. No me gusta que me humillen. Los ricos lo humillan a uno'.

Y en otra oportunidad:

'Cuando estaba en la escuela había un profesor malísimo, que le pegaba a su señora. Le teníamos un odio . . . rompíamos todo. Ese profesor nos ponía ladrillos en las manos y nos hacía estar toda la mañana al sol. Un día me saqué la ropa cuando el venía y me puse a bañarme ahí mismo. Me pegó con una regla, casi me mató. Entonces un día le puse candado a todos en la escuela y me fui. Los dejé encerrados ahí'.

Y recordando un hecho en relación al padre, cuenta:

'Antes de irme de mi casa donde la Sra. C., dormía en una esquina, en cualquier parte. A veces me arrancaba y vivía en un árbol. Después compré fonolita y me hice una ruca frente a la casa, para que le diera vergüenza a mi padre. La gente me daba té, cosas para comer'.

En todos los ejemplos mencionados, el sujeto realiza una conducta inapropiada a las circunstancias y contraria a lo aceptado. Esta conducta sigue a un profundo sentimiento de rabia, y aún cuando expresa directamente la molestia, no se descarga directamente sobre el ofensor.

La, forma de expresar molestia es transgredir lo que se considera adecuado o aceptado, comprometiendo en su conducta al ofensor, sea éste patrón, maestro, padre. Al avergonzarlos con su conducta, recalca una falla en la responsabilidad del otro, que lo ha educado, enseñado o mantenido con él una relación de autoridad.

5.2.2. c) CONDUCTAS ASOCIALES:

Definiremos como tales aquellas reacciones en que el sujeto no se adapta a los modos aceptados de comportamiento, reaccionando con conductas irregulares organizadas, tales como vagancia, cimarra, comisión de primeros delitos, adopción de una modalidad de vida delictual.

Estas no constituyen, como en el caso anterior, conductas aisladas, sino modos de reacción habitual. Las consideraremos entre las reacciones de alejamiento por cuanto implican una oposición a lo aceptado socialmente y porque cuenta en su génesis con afectos negativos.

No se pretende establecer una relación de causa efecto entre la existencia de estos afectos negativos, y las manifestaciones de irregularidades, sino señalar que dichos afectos han estado presentes al iniciarse una conducta de este tipo.

En la actualidad, no podemos pensar que la conducta asocial exprese directamente al afecto negativo. Más bien, este afecto constituye un trasfondo de un sistema de vida que se sustenta a sí mismo, bajo la forma de Hábito, pérdida de la visión de otros valores, asimilación y reforzamiento de actitudes de grupo. El afecto negativo, cuya consecuencia es oponerse o ir contra otros o contra sus normas, ha tomado forma en conductas que ya se han integrado como modos de vida y se han independizado del afecto originario, haciéndose autónomas.

Aún más, podemos apreciar cómo en algunas circunstancias el elemento negativo en una conducta asocial ha sido compensado de tal modo, que por ejemplo, el robar sería un modo de ser generoso y darle al que no tiene, aunque se le robe a alguien. Ese 'alguien' es a menudo el poderoso, el que tiene más, el rico que lo ha humillado, pero en cambio en otras oportunidades, la víctima no tiene ninguno de estos atributos y simplemente se aprovecha la oportunidad, actuando de acuerdo con un sistema de vida habitual. Es en este modo de vida que ha anidado principalmente el afecto negativo, pies implica siempre el ir contra lo aceptado, en mayor o menor grado. Es decir, el modo de vida determina la expresión del afecto.

En las conductas asociales, al ir contra lo aceptado, encontramos elementos semejantes a los que liemos visto en las reacciones de oposición, ya que se hace algo malo, desusado, contradictorio (se orina en público, se roba, se vaga). Todas ellas son actitudes reprobadas socialmente, y el sujeto, tanto en unas como en las otras, se pone en posición de 'ser malo'. Ello implica serlo contra el otro, contra el que no le está dando, contra el que lo castiga injustamente, contra la madre sustituta tan buena, pero que no es su madre. En las reacciones de oposición hay una reacción directa contra los demás? (reacciona contra el maestro, contra el padre o patrón). En estas conductas asociales en cambio, el otro puede ser remoto (rencor contra todos los que lo han hecho carecer, contra el padre que lo hizo sufrir en la infancia, etc.). En la actualidad, estas conductas pueden seguir dándose sin el estímulo directo de la molestia que tuvieron en su origen.

Volviendo al origen de las mismas, trataremos de ir recordando aquellos afectos negativos relacionados con formas de irregularidad.

Así por ejemplo, sus primeras salidas del hogar y su iniciación en la vagancia, se dieron durante el período de convivencia con el padre, y con la magnitud de resentimiento que ya hemos podido apreciar. Recordaremos que el sujeto abandonaba la casa frecuentemente, llegando aún a vivir frente a ella pero en la calle. También vagaba cuando era enviado a la escuela. Resume su sentir de esa época diciendo:

'Yo siempre he tenido rencor contra mi padre. El es el único culpable de que yo saliera malo'.

Más adelante, cuando el vagar era habitual en el, también hay resentimiento y amargura, que se manifestaba justamente llevando una vida distinta a la de los otros miembros del grupo en que vivía, (hijos de familia sustituta) y dando curso a otras formas de agresividad tales como romper vidrios, tener mal comportamiento en la escuela, etc.

Volveremos hacia aquella cita del sujeto en que expresa;

'Salía a 'pelusear' y volvía en la noche no más. Uno cuando es chico, no tiene, control de nada. Anda en las micros, quebrando vidrios, jugando a la pelota. Yo era el único del barrio que salía a 'pelusear'.

Y agrega:

'Ellos, (los padres sustitutos), no me aconsejaban, no me decían que no me quedara afuera'.

El intentando explicar su 'descontrol' o rebeldía, dice: 'No sé mucho lo que es la alegría. Siempre he sido así, apenado. Pienso a veces que es porque no tengo madre. A lo mejor habría sido otra cosa yo. Al no tener madre se entra a descontrolar uno, porque el cariño más grande es la madre'.

Y diferenciando a la madre sustituta de la verdadera madre, manifiesta:

'Uno sale, y no tiene eso de llegar. Como no es la madre de uno, no le puede pegar'.

No había en este período un medio ambiente inmediato que lo incitara a la vagancia. Por el contrario, era el único del barrio que lo hacía, pues se consideraba desplazado y sin hogar. (No desconocemos con esta afirmación la existencia de otros factores en la vagancia, tales como su atracción por salir y cambiar, etc.). X no se sentía ligado al hogar en que vivía, y carecía de un sentido de permanencia que lo afirmara en este lugar.

En la verbalización del sujeto hay rabia y desamparo, al referirse a este período:

'Uno llega y sale en la mañana y no sabe donde ir. Se 'pesca' a una carreta, se queda descargando leña y después, uno no tiene eso de llegar'.

Su desorientación y falta de apoyo en un adulto que le señale una forma adecuada de actividad, facilita el paso a la vagancia, lo que es sentido por el sujeto, tal como se ha podido apreciar en sus referencias, a la falta de consejos y de guía. Los afectos negativos se hacen aún más evidentes en el sentimiento de culpabilidad que su conducta produce en el sujeto, que califica todas estas actitudes como formas de 'Descontrol' y rebeldía. Hay en él plena conciencia de que su comportamiento no es el aceptado, pese a que nadie se lo señale en casa.

Surgen, asimismo, afectos negativos en la iniciación de la carrera delictiva, que el sujeto señala claramente cuando expresa:

'Cuando uno no tiene casa siempre se llega a la Vega y ahí se aprende a robar'.

'A veces cuando no ganaba bastante en el trabajo robaba para llegar con dinero a la casa, porque aunque me trataban bien no podía estar gratis'.

Aún el contribuir a los gastos es una expresión de resentimiento y carencia, por el hecho de no tener hogar propio y por lo tanto, derecho a recibir de los demás sin retribuir. La forma de hacerlo, llevando dinero robado a una familia honrada, es también una forma de distanciamiento del grupo y una afirmación de sí mismo cono distinto y a la vez, como rebelde.

El sujeto tiene conciencia de su conducta contraria a lo aceptado, y la verbaliza, agregando a su conducta una justificación.

'Yo era malo pero qué otra cosa iba a ser cuando no tuve hogar propio'. La justificación a su conducta es situada en la falla del adulto. Todo su resentimiento toma forma en conductas desajustadas, que el sujeto atribuye a la insuficiente ayuda, consejo o cariño de los adultos responsables de su educación.

Más adelante, veremos que su propia imagen se torna ambivalente, así como también la de su padre, padres sustitutos y otros. Diversos mecanismos han entrado a compensar y justificar sus conductas, llegando el sujeto incluso a concebir el delito de un modo subjetivo.

Pese a toda esta evolución posterior de los afectos, hay en la génesis de las conductas delictivas una reacción de alejamiento, cargada de afectos negativos y percibida por el sujeto como tal.

Otra conducta irregular, la cimarra, también cuenta en su origen con afectos negativos. Dice el sujeto al respecto:

'Estuve varios años en el colegio, primero me mandó mi padre y después la señora donde vivía, pero yo no iba. Prefería ir con otros niños a jugar o a vagar. En la escuela había un profesor malísimo, que le pegaba a su señora; yo le tenía odio... Rompíamos todo. Después llegó una señorita y me enseñó, pero yo era rebelde ya. Esa profesora me quería mucho y se preocupaba de mí. Con ella aprendí las letras. Siempre decía que había que tratarme bien, porque yo era rebelde. Cuando ella se fue de la escuela, no volví más'.

'Yo ya era rebelde', expresa el sujeto, así como en otras oportunidades califica su actitud de 'descontrol' y 'maldad'. El afecto negativo no sólo se expresa en conductas manifiestas, sino que también va cristalizando como modo de vida y de enjuiciamiento de sí mismo. El 'yo ya era rebelde' da a su actitud un sentido de que la rebeldía ya ha pasado a ser parte de sí mismo.

Su reacción negativa hacia el profesor 'malísimo' se aprecia más en relación a su reacción positiva la profesora que 'lo trataba bien'. Con esta última, su actitud cambia, y el sujeto asiste a clases asimilando las materias correspondientes. Es decir, que todos sus antecedentes de vagancia, mala conducta, desinterés por lo que se enseña, y falta de hábito hacia alguna forma de disciplina, se ven, momentáneamente compensados por un afecto positivo, que pareciera ser, por la afirmación del sujeto, preferencial con respecto a los otros alumnos. Su rechazo a la situación escolar se hace definitiva cuando pierde el afecto positivo de la maestra.

Todo su comportamiento anterior a la llegada de esta profesora, expresa el resentimiento por el desinterés, desafecto o castigos del profesor, a la vez que su resentimiento en el hogar, primero frente al padre y más tarde ante su carencia de hogar, su sentimiento de desplazamiento y falta de guía.

Unidas estrechamente a las reacciones de oposición y a las conductas asociales, hay una actitud general que el sujeto denomina 'rebeldía'.

Entenderemos por rebeldía (considerando siempre lo que este término significa para el sujeto) una actitud interior o manifiesta de odio y oposición.

A la vez que implica un sentimiento, implica también una conducta y una visión de sí mismo como 'siendo rebelde'.

a) Como sentimiento surge bajo la forma de 'odio' y oposición interior, cada vez que alguna presión del medio es sentida como negativa.

b) Como conducta se expresa en forma manifiesta cuando el sujeto ' se descontrola', nombre con que califica a los actos de rebeldía, a las reacciones que van contra lo establecido.

c) Como un estado interior, cuando hace una evaluación de sí mismo y siente la rebeldía como una situación cristalizada interiormente que lo define rebelde.

La rebeldía, que en libertad constituye un trasfondo a su modo de vida, en prisión ha pasado a ser un sentimiento permanente. El mundo circundante -prisión, personal de prisiones- es para él un lugar de odio, de constante presión negativa. Dice el sujeto en una oportunidad, comparando prisiones con el mundo exterior:

'Afuera no hay odio como aquí'.

'Afuera podría estar todo el día conversando, pero aquí no, me baja el odio'.

El odio que percibe en el medio suscita a su vez en él una reacción similar. Los motivos de odio son múltiples y variados, ya que siente el ambiente entero odiándolo a él:

'Aquí son frescos, expresa. A veces uno tiene el primer puesto en los estudios y otro el segundo y lo rechazan por la escuela para la condicional. Yo investigo todo. Es para saber no más. Después, acumulo y acumulo . . . A veces en la escuela me preguntan algo que sé, y no digo nada'.

Su molestia frente a las disposiciones referentes a los estudios y a lo que siente como no cumplimiento de estas mismas normas, se expresa en tina actitud de oposición acompañada de un intenso sentimiento negativo, actitud a la cual el sujeto califica de rebeldía.

El sentimiento de odio se ha hecho tan violento, que su objeto se hace impersonal, y el sujeto de pronto toma conciencia de ello cuando expresa:

'A veces pienso tomar un 'paco afuera y quemarle hasta los hijos . . . pero no me ha hecho nada'.

Hay un deseo de reaccionar violentamente bajo esta presión de afectos negativos, pero en prisión no ha sido posible hacerlo, pues implicaría sanciones. Sin embargo, la tensión interior se ha descargado en forma violenta sobre un compañero, tirándole un fierro en la cabeza porque 'pasaba provocando'. Momentos después 'estaban muy amigos'. Su tensión interior, pronta a expresarse en cualquier oportunidad, surge en este caso ante un objeto cualquiera, contra el cual no tenga mayor enojo; una vez producida la descarga, no vacila en hacerse amigo de él.

Aún la agresión de un funcionario hacia un compañero provoca en él una violenta reacción interior, y después un profundo decaimiento. Dice al respecto:

'No sé lo que es estar contento. A veces uno no amanece bien. No sé, no me comprendo. Tengo muchas preocupaciones. No sé lo que quieren con uno aquí. Anoche casi mataron a uno. Parece que me pegaban a mí. Yo estaba mirando a ver si me decían algo, para decir que no le pegaran. Uno toma odio, se pone rebelde'.

Después agrega:

'Cada día estoy peor, más desconfiado'.

Con respecto a su sentimiento de odio, manifiesta:

'Los vigilantes le buscan el odio a uno. Esto es un puro negocio. Uno se va echando a perder'.

En síntesis, la rebeldía, con su carga de afectos negativos, se ha ido integrando como parte de su persona. El modo de expresión que ha adoptado es el de reacciones de oposición y conductas asociales. La actividad delictiva es un modo de descarga de estos afectos, a la vez que cumple otros múltiples roles. En todo momento el sujeto califica como 'maldad' a sus conductas asociales y siente que con el odio 'uno se va echando a perder'. Hay toda una valoración que llamaremos primaria, que corresponde al modo aceptado de valorar; robar es malo, hacer la cimarra o desnudarse en público es malo. Es justamente porque lo considera malo, que para nosotros estas reacciones tienen un carácter de 'reacciones de alejamiento'. El sujeto reacciona oponiéndose al otro al realizar actos que sabe no son los aceptados.

Pero no sólo existe esta valoración primaria. Hay otra que se diría agregada o superpuesta y que tiende a ver en el acto calificado primariamente como malo, aspectos positivos o aceptados. Así, se puede robar y ser bueno si 'no se le roba a un pobre, si se le roba a un rico o a alguien que está derrochando, si hay una justificación precisa y aprobable como por ej. Mantener a los hijos'. Todas estas valoraciones positivas tienen más bien un carácter de justificación sobre el acto primitivo. También la ejecución del acto mismo merece valoraciones positivas por parte del grupo si se ha cometido con astucia, si se ha sabido aprovechar la oportunidad, etc.

Al hablar de este modo de valoración superpuesta nos estamos refiriendo específicamente a las conductas asociales.

Descargas violentas de afectos negativos:

Entenderemos por tales aquellas en que el afecto negativo se expresa en una acción de agresión hacia el otro.

El estado afectivo subyacente a estas descargas se puede apreciar en la siguiente verbalización del sujeto:

'Aquí toda la gente anda enferma; los nervios, por cualquier cosa uno se altera. Soy harto nervioso, afuera también. Pienso de noche si estaré peor aquí; pero estoy casi igual. Cualquier cosa me da nervios (desde cuándo se le pregunta') 'desde chico yo creo. Si me quitaban algo peleaba por eso. El otro día me dio rabia con un joven que pasaba provocando. Le tiré un fierro, no para matarlo. El me dio dos palos en la cabeza y yo le tiré un chuico. Ahora somos amigos. No soy rencoroso'.

En este ejemplo se puede observar tanto el estado afectivo como la conducta que se ha originado. Anteriormente hemos visto que la mayoría de los afectos negativos del sujeto permanecen latentes bajo las formas de odio, irritación, rencor, molestia. Su modo de expresión se da en las formas de rebeldía y 'descontrol' que ya se han canalizado como modos de vida. La descarga directa de un afecto negativo bajo la forma de agresión no es el modo más usual de descarga de X. Cuando mayor es su carga de odio o molestia, menor posibilidad hay de expresarla por ser la figura ofensora una figura de autoridad. Frente al padre, al maestro o al patrón ha reaccionado con conductas de oposición, que si bien manifiestan afectos negativos, no constituyen actos directos de agresión personal. Asimismo sus conductas asociales manifiestan afectos negativos, pero su expresión también se ha hecho indirecta.

En la agresión al otro reo, el afecto se expresa directamente en acto de agresión, pero el agredido es una figura sin ninguna significación para el sujeto. Sólo su gran caudal de tensión interior por afectos inexpresados, le hace volcar su agresividad en la primera persona que está con el en un plano de igualdad (compañero de prisión).

Por otra parte, la agresividad en este medio es usual lo que permite la descarga con entera libertad. Así, su compañero, sin sorprenderse mayormente por este acto de violencia, responde de inmediato en la misma forma, dándole dos palos en la cabeza. Una vez que ambos se han permitido una descarga, ésta no tiene ninguna otra implicación y los dos compañeros se hacen muy amigos.

Al mencionar en su historia tal acto de descarga, éstos se realizan con compañeros de juego, peleando por algún objeto sin mayor significación.

Podríamos suponer que también la víctima de sus robos representa un motivo de descarga. Sin embargo, la agresión consistiría en privarle de su posesión, ya que no comete con ellos actos de agresión.

De este estado anterior que el sujeto califica de 'nervioso' podemos deducir como rasgos de carácter el de la irritabilidad y susceptibilidad.

Estímulos sin mayor significación son sentidos por el sujeto como 'provocación'.

X es extremadamente susceptible a la crítica, y ante cualquiera observación reacciona con molestia y se siente vulnerado.

Su madre sustituta nos señaló que X dejó un buen trabajo porque se disgustó con otro que trabajaba ahí. Ella lo define como 'ligero de genio', es decir muy fácilmente irritable. Ira molestia con el compañero de trabajo no la soporta y abandona el trabajo. Sin embargo, aún cuando se habla de él en el hogar sustituto como 'ligero de genio' no se le menciona como agresivo. En las entrevistas, tanto sociales como psicológicas no aparecen otros actos de descargas afectivas violentas. Es posible que haya algunos más no mencionados, pero por su estructura de personalidad se piensa en este sujeto más como resentido y sobrecargado por sus afectos negativos que como agresivo. Es irritable pero una reacción de agresividad directa, física, se da solo en contadas oportunidades.

Rasgos estructurales

RASGOS ESTRUCTURALES

Habiendo ya revisado conductas habituales, sentido de reacciones y afectos y modos de entablar relaciones interpersonales, podemos resumir esquemáticamente una visión general de lo que hemos denominado estructura de personalidad.

Se ha entendido como tal al conjunto de rasgos que subyacen a las formas con­ductuales descritas.

En relación a la acción, X es pasivo, sin iniciativa, abúlico, incapaz de esfor­zarse o de llevar a cabo una actividad sostenida. De suma importancia son las alte­raciones de la voluntad, que se presentan bajo la forma de abulia.

Esta caracterís­tica de la voluntad afecta directamente los procesos volitivos y activos, dándole a su actividad una forma discontinua y esporádica. El impulso del momento a actuar en uno u otro sentido suple a los procesos de esfuerzo voluntario y de disciplina interior.

Es difícil hablar de prioridad de rasos o de una relación causal directa de un rasgo determinado sobre una forma conductual. Más bien se aprecia que múltiples factores actúan simultáneamente y en forma coordinada sobre diversos aspectos del comportamiento.

Así, derivados de las características de voluntad mencionadas y de la interac­ción de otros factores, se dan en el sujeto tendencias a eludir deberes y obligaciones, intereses lábiles, inconstancia en lo que emprende y desinterés en aquello que no es abordable de inmediato, o que requiere un aprendizaje previo o alguna forma de

disciplina anterior al logro del mismo. Sujeto con tendencia a actitudes prácticas frente a sus realizaciones, atiende aquellas actividades que le reportan una ventaja o satisfacción inmediata o que se pueden abordar con un esfuerzo mínimo.

Unidos a estos rasgos se dan otros tales como la indisciplina e inconstancia, tendencia a actuar según 'la gana', impulsividad, tendencia a la búsqueda de oportunidades fáciles, todos los cuales se pueden apreciar en las formas conductua­les descritas y en el sentido que el sujeto da alas mismas.

Aspectos volitivos, afectivos e intelectuales guardan estrecha relación en la determinación de formas conductuales. Así, vemos que la impulsividad e inseguridad son factores que promueven cambios situacionales tanto como la tendencia a buscar oportunidades fáciles o la irritabilidad. Su labilidad de intereses se complementa con su gusto por la novedad, su inconstancia, su tendencia a eludir compromisos. Todos estos rasgos tienden al cambio, movilidad de lugar e inestabilidad en todas sus formas.

La actividad de Y se subordina a sus necesidades más inmediatas, referidas siempre al momento presente. De este modo, no planifica ni determina previamente alguna forma de actividad, sino que actúa según su necesidad de obtener algún beneficio inmediato, o según algún impulso del momento, o percepción de una oportunidad propicia. X no tiende a progresar en el sentido de un mejor desem­peño, un mayor status o un incremento de sus posibilidades o conocimientos. No intenta superar sus propios loros, ni tampoco se interesa en competir con otros o en sobresalir.

Apático, siente satisfacción al estar inactivo, y la falta de tensión hacia el esfuerzo y la obligatoriedad produce en él un placentero sentimiento de tranquilidad.

Más que determinar su actividad, generalmente la espera, como algo que va a ocurrir sin intervención de su voluntad o de su deseo de actuar en uno u otro sentido.

En el modo de entablar relaciones interpersonales, podemos apreciar en X reacciones opuestas, pero que presentan una raíz común, caracterizada por la difi­cultad del sujeto para entablar contactos humanos: Básicamente receloso y teme­roso al relacionarse con otro, teme ser rechazado o frustrado en cualquier tipo de relación, buscando formas complejas de acercamiento y comunicación, o mante­niendo una actitud hostil, que llega incluso a conductas de oposición y agresión cuando el contacto se entabla en forma negativa. Esto último generalmente ocurre frente a figuras de autoridad, o que detenten cualquier tipo de poder o presión so­bre su persona. Habitualmente las relaciones interpersonales que entabla son super­ficiales y poco duraderas, pese a que sus afectos se despiertan fácilmente, tanto ha­cia el enternecimiento o como hacia la irritabilidad. Es decir, podemos apreciar poca integración en sus procesos afectivos, afectos lábiles y superficiales y dificultades en la comunicación.

Su desconfianza y recelo frente a los contactos le lleva a buscar formas de aproximación que menoscaban su espontaneidad.  Inseguro en cuanto a su capacidad de despertar afecto y de ser aceptado, entabla relaciones de amistad o compañerismo en función de dar algo en cambio que le asegure previamente la aceptación de los demás. Ya conseguida la aceptación, X se muestra amistoso, comunicativo, des­prendido con sus pertenencias; generalmente tiende a la prodigalidad, gustando convidar y proveer. Se muestra complaciente, generoso y se integra a su grupo por cortos períodos de tiempo, participando de conversaciones e intereses comunes. (Es­to se puede apreciar claramente en las relaciones que establece con sus compañeros de prisión). En estas relaciones, la amistad aún cuando sea momentánea, consiste para él en dar al otro sin limitaciones, o de conseguir a toda costa aquel bien que al compañero le es necesario. Se muestra además cooperador, fácilmente solidario, comprensivo con los problemas del grupo. Su característica de afectarse fácilmente, en casos hasta el enternecimiento, le hace ser generoso hasta los extremos de privarse de algo por dárselo al otro. Estas relaciones de amistad generalmente se limitan a un par de encuentros.

Si bien X puede ponerse en una posición dadivosa y responder a las necesida­des de otro, esta actitud es discontinua, en el sentido de que no mantiene una actitud responsable o comprometida frente a quien recibe de él. Es generoso cuando se sien­te impulsado a hacerlo, pero su ayuda no puede considerarse como un apoyo cons­tante para alguien, o como una forma de responsabilizarse por el otro. Asimismo, los contactos familiares no guardan permanencia, y los afectos duraderos son infre­cuentes, salvo que sea el otro quien mantiene la relación, sin exigir nada de su par­te. (Este caso se da en relación a sus padres sustitutos).

De gran dependencia afectiva frente a los amigos, se deja aconsejar sin auto­crítica ni resistencia. Esta dependencia se complementa con su irresponsabilidad, que le hace situar la dirección de su conducta fuera de sí confiando ya sea en los demás, en el destino o cualquier fuerza ajena a su voluntad. Así, tiende a la con miseración y autocompasión ante aquellas conductas que no le satisfacen o de las cuales no quiere sentirse responsable.

Las otras formas de relaciones interpersonales que entabla entrañan también dificultades. Resentido, susceptible y desconfiado, mantiene una actitud recelosa ante aquéllos que siente lo pueden vulnerar de algún modo (figuras de autoridad, que detenten algún poder social o económico, que representan sanción o crítica). Su desconfianza previa, que le lleva a ser poco espontáneo en la conversación y teme­roso de la acción del otro, se transforma en agresividad, rebeldía o rencor si siente que el otro lo Agrede o 'provoca'. El resentimiento y rencor son estados habituales en él, y se traslucen en, nerviosismo, irritabilidad y extremada susceptibilidad, que muchas veces le lleva a sentirse provocado por estimulos sin un significado ofensi­vo. Por esta causa, en oportunidades se vuelve pleitista, o descarga violentamente algún afecto negativo, pero éstas son reacciones muy infrecuentes en él. Su impulsividad se refiere más a la acción, como una forma de conducta irreflexiva, que a descargas afectivas descontroladas.

Frente a ciertas actividades se muestra negativista y rebelde. Esto ocurre gene­ralmente cuando estas actividades exigen de él un tipo de esfuerzo y dedicación al que no está acostumbrado, y que son promovidas por alguna figura de autoridad que detenta una exigencia o una orden.

Como se puede apreciar, sus contactos, tanto positivos corno negativos, presen­tan rasgos conflictivos: Prodigalidad, complacencia, dependencia, oposición, rebel­día, negativismo. Las relaciones habituales se dan con desconfianza. Las permanen­tes son en él superficiales, y el sujeto las elude o las mantiene corto tiempo sin adaptarse a una relación comprometida. Sus afectos son lábiles igual que sus inte­reses, y del mismo modo promueven cambios situacionales ya que el sujeto no se arraiga afectiva ni materialmente en lugar alguno. Descontrolado y sin voluntad, su vida se determina por el azar, el impulso a la novedad o la aceptación de sugeren­cias ajenas. Son estos factores los que determinan el paso de una u otra actividad y todo el sistema de vida del sujeto, reemplazando a una línea directriz interior.

A fin de obtener una mejor visualización de los rasgos, pueden ordenarse como sigue:

En relación a la acción.

— Carente de iniciativa, tiende a no tomar decisiones.

— Tiende a no forzar la voluntad (abulia).

— Tiende a no planificar, a actuar según el interés del momento.

— Intereses transitorios.

— Tiende a logros prácticos y de aplicación inmediata.

— Indisciplinado e inconstante.

— Oportunista.

— Pasivo, apático, gusta de la inactividad.

— Inseguro en cuanto a su capacidad.

— Muy susceptible a la crítica.

— Tiende a autoafirmarse

— Tiende a eludir compromisos y obligaciones.

— Gusto por la vagancia, por no permanecer en un lugar fijo.

En relación a los afectos

— Inseguro.

— Susceptible.

— Desconfiado, receloso.

— Poco espontáneo.

— Autoafirmativo en la relación con su pareja.

— Rechazo y rigidez en las situaciones en que debe recibir de otro.

— Irritable.

— Impulsivo.

— Rebelde.

— Rencoroso.

— Irreflexivo.

— Negativista.

— Tiende a entablar contactos superficiales.

— Se afecta fácilmente (se enternece, se irrita).

— Necesita congraciarse, complacer, ser aceptado.

— Tiende a la prodigalidad.

— Dependiente frente a los amigos.

— Generoso, desprendido, abnegado.

— Solidario con el grupo, amistoso.

— Afectuoso con los animales.

Conductas delictivas en relación a la constelación de personalidad

Una revisión de rasos de personalidad y formas de la conducta manifiesta, nos permite apreciar que la configuración de personalidad del sujeto es perfectamente coherente, y que tanto rasgos como conductas se agrupan en una modalidad de vida que podemos considerar delictiva.

La conducta delictiva no constituye una forma más de conducta dentro del sistema, sino el eje central del comportamiento por cuanto califica su posición vital y organiza las otras modalidades de acción en torno a ella.

Volviendo a la génesis del comportamiento ~ delictivo, podemos recordar que éste se da en el sujeto desde muy temprana edad, acompañado y precedido de otras conductas irregulares, tales como cimarra, abandono del hogar, vagancia, etc. En el análisis precedente, hemos podido constatar que tanto el comportamiento delictivo como las otras formas de irregularidad han surgido en circunstancias vitales marcadamente conflictivas para el sujeto, acompañadas de afectos negativos y tendencia a reacciones de oposición y rebeldía.

Con esto no pretendemos explicar la emergencia de un tipo determinado de comportamiento atribuyéndola a una circunstancia precisa, sino señalar que dicha circunstancia se dio y fue apreciada por el sujeto como una motivación hacia la ejecución de delitos. Para entrar realmente en la génesis de las conductas delictivas será necesario confrontar aspectos diversos que influyen en la formación de la personalidad, o que la determinan previamente en uno u otro sentido.

Por ahora nos limitaremos a aquellos factores observados a través del presente análisis, para más adelante complementarlos con los instrumentos y mediciones adecuados.

Recordaremos que la situación de vida de X durante su infancia fue difícil, resintiendo éste la carencia de madre y la mala relación con el padre. Durante la estada en casa paterna el sujeto se inicia en la vagancia, en oportunidades viviendo en la calle, pero frente a su casa para hacer sentir al padre culpa por su abandono. El resentimiento y frustración por un sentimiento de abandono por parte de su grupo familiar le llevan finalmente a abandonar su hogar, radicándose en casa de una vecina. Como sujeto 'allegado' al grupo, se siente sin derechos ni obligaciones dentro del nuevo grupo familiar, y busca sus propios medios de subsistencia. Habiéndose ya dedicado a la vagancia, así como también a eludir la asistencia a la escuela, y sintiendo siempre su situación de vida como inestable, continúa este tipo de comportamiento irregular, llegando a la Vega a trabajar. Aún su ingreso en la actividad laboral, a los 10 años de edad, le depara resentimiento ya que al trabajar siente que ningún adulto se preocupa de sus necesidades, y que debe pagar por pertenecer al grupo familiar que lo ha acogido. En este medio ambiente -la Vega- considerado como potencialmente delictivo, X comienza a delinquir. Al comienzo dice satisfacer una necesidad de subsistencia, pero se inicia en un tipo de satisfacción ilícita. Más adelante esta modalidad de vida 'le gusta' y se habitúa a la actividad delictiva, así como también continúa con sus hábitos de vagancia y salidas de la escuela. Ya en este momento, la actividad delictiva se va configurando como sistema de vida que excluye otras posibilidades del sujeto. Los afectos negativos que, inicialmente, le han impulsado a rebelarse contra la norma y a oponerse al padre y más tarde a cualquier tipo de autoridad, van encontrando ahora otras formas de compensación en la camaradería de, los compañeros de delito, en las posibilidades de vida que le dan las utilidades obtenidas y en la actividad misma cuya ejecución le depara satisfacciones.

Toda esta modalidad de vida se encuentra marginada de los aspectos normativos proporcionados por el hogar, la escuela, o alguna figura adulta que represente afecto, protección o autoridad. Sus afectos negativos dan a su personalidad un trasfondo permanente de resentimiento y frustración, que se acompaña de temor y recelo en los contactos humanos.

Al ser ya la actividad delictiva un sistema o un hábito, además de la forma de actividad en la cual el sujeto tiene experiencia y en la cual se desenvuelve en forma adecuada, también las otras formas de conducta se complementan con ésta y tienden a la marginalidad. Su comportamiento delictivo no lo liga a grupo humano alguno, ni a institución o lugar determinado, salvo compañeros ocasionales de delito. Su actividad laboral, siempre esporádica, tampoco propende a iniciarlo en el cumplimiento de algún tipo de exigencias, y la comparación de ambos tipos de actividad le hace preferir siempre la delictiva, que no le impone autoridad alguna ni exigencias ajenas a su deseo de actuar. De este modo, el sujeto se va distanciando de las formas de vida usuales, no sólo a través de la actividad delictiva, sino también en las otras formas de comportamiento que lo llevan a apartarse de las formas de participación social aceptadas y relativamente perdurables. Como rasgos, hay en él una tendencia a eludir compromisos u obligaciones, a desligarse de los afectos y de la permanencia en grupos humanos familiares o de trabajo, un gusto por la vagancia y el cambio y desinterés por ampliar sus posibilidades vitales en otros sentidos.

Al momento de las entrevistas el sujeto es un delincuente habitual con una carrera delictiva que data de los 10 años y que se ha continuado, en cuanto a sistema, sin interrupciones. Sus otras formas de comportamiento han seguido en forma paralela a la actividad delictiva, dándole a todo su comportamiento un carácter de transitoriedad con respecto a los sistemas de vida socialmente aceptados. Sus fuentes de satisfacción también se han dado como respuesta a otro tipo de exigencias, que se han cimentado y hecho definitivas en contacto con el grupo de delincuentes frecuentados primero en libertad, y más tarde durante las condenas.

Durante su carrera delictiva se ha regido siempre 'según la gana', entendiéndose por tal un impulso impremeditado a la acción que responde a su necesidad interior de actuar en ese momento y ese sentido. El delito no es en él una conducta organizada que le demande una exigencia precisa, sino una búsqueda, en oportunidades impensadas, de oportunidades propicias. La oportunidad y la 'tincada', o impulso a actuar al percibir la circunstancia adecuada, determinan en forma inmediata la ejecución del delito. Alunas veces corresponde al amigo el reconocimiento de la situación, y ambos sintiendo la responsabilidad en el otro, tienden a apropiarse del objeto que les ha parecido fácil de obtener. El haber ejecutado satisfactoriamente el delito produce en X la satisfacción del deber cumplido, que a veces se ensombrece por el temor a ser descubierto. Dice al respecto:

'Por una parte uno queda satisfecho, pero la conciencia anda mal es como un amargo, que de repente van a pillarlo...'

El objeto del cual se ha apropiado no tiene un valor especial para el sujeto salvo su conversión a dinero. La necesidad de dinero es el móvil más frecuente en X para delinquir. Siente que 'los trabajos no dan', y que el necesita 'ganar harto para gastar Harto'. Otra motivación inmediata a la comisión del delito es el acceder a alguna sugerencia de un amigo en ese sentido, manteniendo de este modo la camaradería y aceptación del otro. Es decir, dentro de lo observado en el presente análisis, podemos afirmar provisoriamente que en la ejecución del delito entran tres conjuntos de factores principales:

 1. Causas directas

a) circunstanciales. b) afectivas.

 2. Causas indirectas

a) Actuación consecuente con un sistema de vida ya elegido. b) Formación de hábitos en ese sentido. c) Elección de ciertas posibilidades vitales e impedimentos de otras.

 3. Causas estructurales

(Propias de la estructura de personalidad). Rasgos que determinan la acción en uno u otro sentido, que establecen elecciones, preferencias, modalidades de acción.

 

1. a. En el primer grupo, hemos entendido como circunstanciales a aquellas situaciones del medio que se presentan como oportunidades propicias y que desencadenan el acto mismo.

1. b. Las causas que hemos aislado como afectivas comprenden básicamente las modalidades de contactos humanos que el sujeto entabla, y las necesidades derivadas de las mismas. Iremos visto ya, al hablar de la génesis de la conducta delictiva, existencia de afectos negativos que impulsaban al sujeto a oponerse y rebelarse, siendo las conductas irregulares una forma de expresión del resentimiento y frustración por las experiencias vitales. En la etapa actual, en que la conducta delictiva es ya autónoma y se ha establecido como un sistema de vida, siempre hay elementos afectivos que motivan el sujeto al delito. Derivan éstos de sus intentos de aproximación y aceptación por parte de su grupo de amigos y compañeros.

La inseguridad de X, y el temor y recelo con que entabla sus contactos positivos, le han llevado a buscar formas de acercamiento que le aseguren la aceptación de los demás. La mayoría de estas formas de aproximación involucran la necesidad de complacer al amigo convidándolo, accediendo a su demanda, gastando desmesuradamente en festejarlos. De esta necesidad afectiva proviene su 'tendencia a ganar harto para gastar harto'. :X se siente compelido a tener un bien disponible para satisfacer su necesidad de acercamiento y le parece largo y poco productiva las ganancias obtenidas en el trabajo. De este modo, la necesidad de poseer el bien que va compartir actúa frecuentemente como motivación inmediata al delito, conjuntamente con la estimación que le proporciona el sentirse participando en un grupo humano determinado. El objeto del robo pasa a constituir así un medio de relación humana, le sirve para convidar, dar, ser el que tiene y provee, y así acercarse al otro y ser aceptado. Se ubica así en una posición dadivosa y pródiga que lo reasegura en las relaciones que entabla y a la vez obtiene compensación en el sentimiento de generosidad que experimenta.

No sólo el dar le coloca en una posición menos vulnerable, sino también el acceder a las demandas del amigo. Al hacerlo se gratifica en la solidaridad con el otro, en la complacencia que le causa y a la vez difiere la responsabilidad del acto ilícito.

Derivado de esta compulsión a obtener el bien que va a compartir, se habitúa a la obtención inmediata del objeto de satisfacción, lo que le hace posponer la actividad laboral por la delictiva.

Por último, el consenso unánime del grupo delictivo hacia dichas conductas, y la justificación colectiva de ellas le hace contar con la aprobación del medio más inmediato, reforzando de este modo su conducta en la conformidad del grupo.

2. Causas indirectas: Las hemos tratado ya al volver sobre el desarrollo de la actividad delictiva, y al observar cómo desde diferentes ángulos el comportamiento se va complementando hacia un tipo de vida marginal. Se ha apreciado también cómo los diversos medios de satisfacción se han ido dando dentro de ese sistema de ida, y que la elección de una posición vital básicamente antisocial le ha dado ciertas posibilidades de elección, pero a la vez le ha impedido el acceso a otras. Así vemos que el desempeño de la actividad delictiva le llevan continuamente de uno a otro lugar y lo margina de la participación en organizaciones e instituciones estables. Como culpable de faltas penadas por la ley el desplazamiento de lugares y grupo constituye necesariamente su modo de vida y es a la vez la forma de conducta que el sujeto satisface.

Dentro de la actividad delictiva, el sujeto se ha acostumbrado más a ser diestro y rápido, que a la disciplina y perseverancia. Sus hábitos le hacen difícil el emprender actividades desacostumbradas, adaptarse a la disciplina, a la autoridad, pasar por etapas de aprendizaje o esforzarse cuando no es su deseo hacerlo. Su modo de respuesta habitual a los estímulos del medio se da dentro de la pauta de respuestas proporcionadas por su experiencia, aprendizaje, disposiciones, y tanto unos como otros se han desarrollado en el sentido de la actividad delictiva. Es decir, al robar X procede de un modo que le es habitual, conocido y en el cual se siente capaz.

3: Causas estructurales: Para que las conductas del sujeto lo muevan en uno u otro sentido, es preciso todo un sustrato permanente de disposiciones a la acción, organizado y estructurado del modo que le es peculiar al sujeto. Hemos revisado ya estos rasgos, estableciendo algunas relaciones con la conducta del sujeto. A fin de no repetir nuevamente, mencionaremos solamente algunos de ellos. Es interesante observar que estos rasgos de personalidad no son privativos de la actividad emprendida por el sujeto. Esto nos señala que la actividad delictiva no es una ocurrencia ocasional dentro del comportamiento de X, sino un modo de conducta habitual, al igual que la desligazón afectiva, su tendencia a la vagancia o su refractariedad al trabajo. Podemos apreciar también que todos los rasgos se complementan, mostrando ante el observador una modalidad de conducta coherente e integrada.

Entre los rasgos que promueven comportamientos delictivos debemos repetir todos aquellos relativos a la acción: Abulia, como imposibilidad de exigirse en ciertos tipos de actividades; Indisciplina, inconstancia, tendencia a loros prácticos y de gratificación inmediata, labilidad de intereses, tendencia a no responsabilizarse ni comprometerse, etc. También actúan sobre el comportamiento rasos más relacionados con la afectividad, tales como irritabilidad, impulsividad, prodigalidad, tendencia a complacer, dependencia afectiva frente a los amigos, rebeldía, descontrol, negativismo, etc.

La dependencia afectiva del sujeto y la carencia de una línea directriz interior, le hace sentir su conducta como ajena a su propia voluntad. Es frecuente en él la idea de 'estar marcado' para este tipo de actividad, y de adoptar una posición de fatalismo con respecto a su conducta.

Esta forma de proyectar la responsabilidad fuera de sí constituye una de las tantas formas de justificación de su actividad. La sensación de falta de control de los hechos atenúa la culpa que éstos le producen, y aún más, llega a sentir por sí mismo conmiseración, atribuyendo al destino 'el ser malo'.

Volviendo nuevamente de un modo general sobre la actividad delictiva, se puede agregar que toda una serie de mecanismos de justificación entran en juego en la evaluación que el sujeto ha hecho de la misma. Pese a que tiene plena conciencia de un proceso asocial, que lo hace sentir 'que ha caído bajo', tiende a justificar su conducta no sólo derivando la responsabilidad sobre factores ajenos a su voluntad, sino compensando sus acciones con otras que le producen tipos diferentes de satisfacción y que le proporcionan una buena imagen de sí. Se dan además toda una serie de consideraciones que el sujeto tiene en cuenta al robar. Así, puede robar y mantener su imagen de bondad, si no le roba a un pobre, si se le roba a un rico o a alguien que está derrochando, o si hay una justificación precisa y aprobable tal como sería el robar para educar a los hijos, mantener el hogar, etc.

Entre las compensaciones que el sujeto hace, están sus reacciones de generosidad, prodigalidad, desprendimiento, la mayoría de las veces financiadas con el producto de sus robos. El compensar su acción desaprobable con una buena acción le hace sentirse obrando bien y prima la imagen positiva por sobre la negativa, pese a que ambas coexisten.

Además de los mecanismos de compensación y justificación, está el de expiación, derivado del sentimiento de haber pagado sus culpas por su estada en prisión.

La identidad que se produce en prisión en contacto con el grupo delincuente, y la oposición casi general que existe en ellos hacia quienes detentan el poder, actúa como nexo de unión dentro del grupo delictivo, acentuando características delictivas, promoviendo identidad en el grupo y compartiendo valores y normas comunes.

Anexo 1

Método de trabajo.

1. Para este estudio se escogió, de la muestra tomada para la investigación 'Trayectoria de delincuentes habituales' (12) realizada por el Centro, un sujeto considerado representativo del grupo de delincuentes habituales de hurto y robos (13).

2. Se hicieron aproximadamente 8 entrevistas, la duración de las cuales fluctuó entre 1 y 3 horas con un lapso aproximado de 1 mes entre una y otra.

Las entrevistas fueron de tipo libre, introduciéndose en oportunidades algunas preguntas-estímulos para continuar un tema o ampliarlo, para inducir al sujeto a conversar sobre algún asunto o para obtener que emitiese juicios valorativos. (Ver anexo).

Se realizó, además, una visita al hogar de la familia sustituta, entrevistándose a ambos 'padres'.

Para que el sujeto accediera a las entrevistas fue motivación suficiente pedirle su colaboración para un trabajo de la Universidad. Su interés primordial radicó en su necesidad de comunicarse y en la posibilidad de ser escuchado. La visita a la familia se realizó a petición del mismo sujeto.

3. El trabajo de análisis se basó en los datos obtenidos mediante entrevistas psicológicas y sociales; estas últimas realizadas por una visitadora social especialmente entrenada, quien utilizó un cuestionario elaborado por este Centro.

El material de cada entrevista varía en carácter y extensión, dependiendo dicha variación de las determinaciones del sujeto y su disposición al momento de la entrevista. Conductas y rasgos fueron enfocados por el sujeto desde diversas situaciones de vida, en forma generalmente espontánea y, ocasionalmente, estimulado por el examinador mediante preguntas poco estructuradas. Las entrevistas libres, unidas a las sociales y familiares, proporcionaron una visión amplia del sujeto, permitieron la confrontación de modos de conducta, la valoración de actitudes, el aquilatamiento de la persistencia de las mismas y las situaciones que las provocan, etc.

En forma paralela al trabajo de análisis, se revisaron diversas posiciones teóricas referidas tanto al aspecto psicológico como al criminológico; es decir, se alternó la elaboración teórica con la observación y el análisis de los datos empíricos.

- Se definieron operacionalmente una serie de conceptos. - Se los comparó con otros existentes. - Se establecieron formas de clasificación del material en base a las exigencias del mismo. - Se reformularon conceptos teóricos previos en función de la realidad observada y de la teoría existente, precisándose un marco de referencia conceptual.

4. Para el análisis del material se procedió a anotar en una lista la totalidad del contenido de cada entrevista. De su revisión surgió la necesidad de agruparlo en los siguientes rubros: (Anexo).

- Estados interiores. - Conducta manifiesta. - Rasgos de personalidad. - Imanen del otro (percepción evaluativa). - Imagen de sí mismo (percepción evaluativa). - Necesidades. -Temas tratados en la entrevista.

Las definiciones operacionales de estos rubros son:

- Estados interiores: estado afectivo dominante ante una determinada circunstancia (frustración, rebeldía, satisfacción, etc.): - Conducta manifiesta: formas objetivas de comportamiento, que se manifiesta en la acción. - Rasgos de personalidad: estructuras psicológicas que determinan tendencias características a la acción. - Imagen del otro: Valoración que el sujeto hace de todas aquellas situaciones que, proviniendo del exterior (medio inmediato o extenso), lo afectan o influyen en él. Imagen de sí mismo: Valoración que el sujeto hace de sus propias acciones, afectos y actitudes. Percepción evaluativa de sí mismo en un momento dado. - Necesidades: Tendencia a actuar, evaluar o sentir las situaciones según motivaciones y mecanismos psicológicos internos (se refiere tanto a tendencias aisladas como a mecanismos psicológicos estructurados).

5. a) La clasificación de contenidos en las categorías mencionadas, señala datos de calidades diferentes.

- Datos objetivos: formas de conducta manifiesta. - Datos inferidos de la conducta manifiesta: rasgos de personalidad. - Datos inferidos de juicios verbales: valoraciones o percepciones evaluativas de la realidad.

b) Las diferentes calidades de datos supusieron diversas formas de aprehensión de los mismos:

- Los datos objetivos fueron obtenidos de las verbalizaciones del sujeto, referidas a hechos concretos (hace la cimarra, cambia de trabajo, etc.). Estos datos, observados en las entrevistas psicológicas, se confirmaron mediante entrevistas a familiares, examen de ficha delictiva y entrevistas sociales.

- La inferencia de datos (rasgos de personalidad), se realizó sobre la base de formas de conducta y adquirió confirmación en las verbalizaciones del sentido que el sujeto da a los hechos. Es decir, cada forma conductual tiene para el sujeto un valor significativo y a la vez señala una determinante precisa.

Por ejemplo, la forma de conducta 'no permanece en un grupo familiar', es planteada por el sujeto como: 'Me separé porque deseaba independizarme. No me acostumbraba a tener la responsabilidad del hogar'. El sujeto mismo da a su acción un valor significativo, el de ser independiente, pero, a la vez, señala tina tendencia (rasgo) a no responsabilizarse, a no comprometerse, a actuar según la 'gana', al desapego, etc. Si estos posibles rasgos son inferidos a partir de otras formas de conducta, podemos inferir que se trata de rasos estructurales de la personalidad. El sujeto señala el camino hacia el raso no sólo con su conducta, sino también con su verbalización de sentido.

- La inferencia de valoraciones se desprende de juicios verbales proporcionados por el sujeto como tales.

Estos juicios son acompañados generalmente por apreciaciones afectivas; el sujeto, a la vez que expresa un juicio, señala una emoción y una acción relacionadas con esta percepción evaluativa.

c) Las diferentes calidades de datos permiten diversos tratamientos de los mismos, tratamientos que, en este caso, no han sido delimitados con rigor; pero sí, utilizados.

- La descripción de datos objetivos e inferidos nos proporciona una visión del comportamiento del sujeto (conjunto de formas de conducta) y de la estructura de personalidad (conjunto de rasgos).

- Las relaciones de sentido, juicios valorativos y afectos -en función de conductas y rasgos- permiten un enfoque comprensivo de la personalidad, referido a la causalidad interna del acontecer psíquico. Dinamismos internos, necesidades, estados afectivos, nos llevan a 'comprender' genéticamente el comportamiento delictual.

- Además del enfoque referido a la causalidad interna, el material proporciona datos precisos del acontecer externo (trayectoria de vida, historia personal), que constituyen datos objetivos. Estos datos pueden ser encadenados causalmente con formas de conducta, llevándonos a 'explicar' los hechos. (Relación causal entre acontecer externo y conducta, enfoque explicativo).

Anexo 2

CLASIFICACIÓN DE LOS DATOS EN UNA ENTREVISTA PSICOLÓGICA

Entrevista.

(trayectoria).

- El padre lo separa del lado de la madre. - Dolor y resentimiento por separación permanecen latentes. - Siente que el padre y madrastra no le proporcionaron lo que debían. - Resentimiento por carencia de bienes y afecto. - Falta de ligazón hacia familia paterna. - Resentimiento por trato diferencial con sus hermanastros. - Resentimiento por castigos corporales. - Necesidad de ubicarse dentro de su familia materna. - Busqueda de su madre. - Sentimiento de separación y alejamiento de su familia paterna. - Sale del hogar por no sentirse ligado. - Manifiesta resentimiento contra su familia avergonzándolos. - Se allega donde una familia. - La familia que lo acoge pasa a ser hasta hoy su familia sustituta. - Justifica y perdona las deficiencias materiales que tuvo en esa casa. - No obtiene las mismas comodidades que los miembros de la familia. - No siente que debiera obtener las mismas comodidades que los demas miembros de la familia. - No mantiene actualmente amistad con el amigo que lo inicio en el delito. - Se siente muy popular entre sus compañeros de prisión. - Sus compañeros de prisión le manifiestan afecto. - Alegría por el afecto que le manifiestan sus compañeros de prisión. - Conversa con sus amigos de deportes. - Se siente integrado al grupo. - Tiene intereses y gustos comunes al grupo. - Necesidad de que se le manifieste en forma repetida el deseo de estar con él. - Actitud contradictoria para ser reafirmado en la necesidad que tienen de él. - Necesidad de 'gastar harto'. - Satisface primero las necesidades suyas y de sus amigos antes que las de su familia. - Necesidad de demostrar generosidad.

Clasificación.

Estados interiores.

- Dolor. - Resentimiento. - Insuficiencia. - Frustración. - Abatimiento. - Alegría. - Solidaridad. - Identidad. - Satisfacción. - Rebeldía. - Alejamiento.

Conducta manifiesta:

- No se liga a familia paterna. - Manifiesta resentimiento contra su familia avergonzándolos. - Comportamiento destinado a aclarar su identidad. - Se integra a otra familia. - No mantiene amistad con el amigo que lo inicio en el delito. - Se integra al grupo formado por los compañeros de prisión. - Actitud contradictoria al comunicar una decisión. - Gasta gran parte de su dinero de inmediato. - Ayuda a un compañero (económicamente).

Rasgos:

- Es amistoso. - Se desprende fácilmente de su dinero. - Se hace querer y aceptar por su grupo. - Es complaciente. - Tiene un papel activo dentro del grupo. - Intereses deportivos. - Es solidario.

Imagen del otro:

- Siente que el padre lo separa del lado de la madre. - Siente que la familia paterna no le proporciona lo que debiera proporcionarle. - Siente carencia de bienes y afectos por parte de la familia paterna. - Siente que recibe un trato diferencial con respecto a sus hermanastros. - Siente que es muy popular entre sus compañeros de prisión. - Se siente acogido y querido por sus compañeros de prisión. - Se siente acogido y querido por familia sustituta. - Siente que su padre lo maltrata.

Imagen de sí mismo.

- Sentimiento de generosidad.

Necesidades:

- Necesidad de sentirse ligado (a su madre), (a figura sustituta). - Necesidad de abandonar su hogar. - Necesidad de manifestar resentimiento en actitud de oposición (avergonzándolos). - Necesidad de sentirse aceptado por el grupo. - De solidarizar. - Necesidad de ser reafirmado en la necesidad que tienen de él. - Necesidad de demostrar generosidad. - Necesidad de mantener una imagen de su generosidad superior a otras consideraciones. - De gastar mucho.

Temas:

- Razones de salida de casa paterna. - Búsqueda de la madre. - Abandono del hogar. - Manifestaciones de resentimiento. - Camaraderia en prisión. - Intereses. - Relación con hermana. - Uso del dinero.

Anexo 3

PROYECTO GENERAL

PERSONALIDAD DE DELINCUENTES HABITUALES Y DE HOMICIDAS

Introducción:

La presente investigación tiene por objeto lograr un mayor conocimiento de la personalidad del delincuente como estructura dinámica global.

Con esto queremos significar una visión del individuo en su unidad dinámica (conjunto de motivaciones - afectos-conductas en una integración singular)- así como también al individuo en su constante intercambio con el medio (marco situacional inmediato y extenso (socio cultural).

Siendo este trabajo una acción interdisciplinaria, cabe la posibilidad de situar al sujeto dentro del contexto real en que se desenvuelve, desde los ángulos que las diversas disciplinas aporten a estudio.

De este modo la investigación de la personalidad no constituirá una etapa aislada dentro del plan general, sino un esfuerzo unificado por captar al delincuente como individuo dentro del contexto sujeto -medio-interacción.

La investigación constituye una necesaria contribución a la elaboración de una teoría del comportamiento delictivo, así como también en las bases de una acción preventiva y terapéutica sistemática. Tanto una teoría general como la práctica requieren del conocimiento del sujeto que delinque.

Este sujeto no puede considerarse como un conjunto de elementos, sino como una configuración de los mismos. Así consideraremos que actividad delictiva no constituye un elemento, sino que integra un sistema que es la personalidad del delincuente.

La configuración de personalidad como continuo dinámico tiene un contenido, organización y modos de manifestación actual, así como también un crecimiento, desenvolvimiento y transformación. Estos aspectos de la génesis y manifestación constituirán los objetivos específicos de este estudio.

Consideraremos que tanto en su génesis como en sus manifestaciones, la personalidad responde a estímulos y situaciones. Estas provienen del ambito general (estructura socio cultural) y del medio más inmediato (medio de las relaciones interpersonales directas). Dentro de este acontecer inmediato, las reacciones, valoraciones, afectos, necesidades ocurren en relación a circunstancias concretas, y se constituyen en modalidades de reacción según este intercambio con la situación.

En un estudio de corte transversal (manifestaciones actuales), la labor comparativa entre tipos de delincuentes se facilita al darse dentro de un medio cerrado (ambiente carcelario). A la vez se dificulta la comparación con grupos no delincuentes.

En un estudio de corte longitudinal (génesis y desenvolvimiento), se hace posible la comparación con grupos no delincuentes.

Al considerar la actividad delictiva, no como un hecho aislado, sino integrado en toda una configuración de personalidad, nuestro interés es captarla dentro de esta unidad.

Por otra parte hemos visto que las investigaciones destinadas a pesquisar aspectos parciales de la personalidad a fin de establecer factores diferenciales, entre tipos de delincuentes y/o no delincuentes, no siempre ha sido fructífero  (14)'. La necesidad de una disciplina integrada requiere más bien de conceptos que individualicen al sujeto del delito en la, unidad de su acontecer, más bien que una visión de aspectos del total (medición de factores).

Si bien, este enfoque entraña dificultades las manifestaciones criminales ocurren como expresión de toda una integración dinámica en el individuo que delinques (15). Los actuales trabajos de Lewis, nos muestran un camino de aproximación a situaciones estructurales interactuantes desde el punto de vista de la antropología cultural. Estas iniciativas señalan nuevas posibilidades de estudio, que bien pueden realizarse desde un punto de vista psicológico, a la vez que necesitan de acciones conjuntas.

-'De la colaboración de estos investigadores (de la psicología de la personalidad -estructura social y antropología cultural)- comienza a surgir una nueva ciencia consagrada a la dinámica de la conducta humana', expresa Linton. Siendo el crimen un comportamiento (Seeling. 1956), su estudio atañe, entre otros a los investigadores de la dinámica de la conducta humana, (esto sin olvidar aspectos normativos que no corresponden a esta especialidad).

En síntesis, el presente estudio intentará captar la personalidad en su unidad dinámica, en colaboración con aquellos investigadores que permitan situar al individuo dentro de su marco de referencia existencial.

OBJETIVOS:

El objetivo general es el estudio de la personalidad como estructura dinámica global (en el área de los delincuentes adultos).

Esto comprenderá el estudio de las manifestaciones actuales, (contenidos, organizaciones y actuaciones de la personalidad en un momento dado), y génesis (procesos de crecimiento, desenvolvimiento y transformación).

Objetivos específicos:

- Establecer diferenciaciones entre configuraciones de personalidad, de Habituales y Homicidas (Hombres, mujeres).

Estos objetivos se llevarán a cabo en relación a los siguientes puntos:

1. A. Descripción de un día en prisión:

- Rutina de vida (descripción). - percepción del medio (valoraciones del sujeto) - valoraciones del ambiente carcelario y de sus repercusiones en actividades y actitudes delictivas. - valoración de la atmósfera de grupo en relación a aspectos normativos. - percepción de sí mismo (valoraciones) - modalidades de las relaciones interpersonales (afectos que suscitan -reacciones-necesidades o motivaciones frente a ellos - conflictos). - rasgos de personalidad. - a - modo como el raso se da en las entrevistas -Planteamiento del sujeto- descripción del rasgo en la circunstancia que señala el sujeto. - b - sentido que el rasgo tiene para el sujeto - c - relación del rasgo con la estructura total (su relación con otros rasgos necesidades - afectos) - d - Dinamismos - e - El rasgo desde el punto de vista de la trayectoria - f  - Afectos - g - Evaluación. del día (valoraciones)

B. Descripción de un día fuera:

Se tratarán los mismos puntos.

- Relaciones entre vida en libertad y en prisión.

C. Descripción de hechos delictivos en que ha tomado parte:

- A los puntos del grupo A se agregarán:

- valoraciones de grupo en torno a los hechos delictivos - valoraciones del sujeto en torno a los hechos delictivos -r elaciones entre concepto ético-social de delito e individual.

En el estudio de manifestaciones se obtendrá una visión sobre el funcionamiento de la personalidad y sobre su estructura actual.

Dentro del contexto general se relacionarán los comportamientos delictivos con los estilos de vida del sujeto y con la atmósfera de grupo. La finalidad de estos objetivos parciales es captar configuración de personalidad a través de su interacción dinámica.

2. Comparación de grupos en relación a los puntos mencionados.

Dentro de la génesis se comprenderá:

- Historia de vida - Historia del desarrollo - Relaciones interpersonales básicas (con grupo familiar) - Otras relaciones interpersonales (vecinos-amigos-profesores, ete.). - Aprendizaje; formación de hábitos - Imagen del mundo (ambiente-personas-hechos) según valoración - Imagen de sí mismo - Rasgos (del modo descrito en el punto A. de manifestaciones) - Génesis de afectos, rasgos, necesidades. - Dinamismos

MÉTODOS Y TÉCNICAS:

Cumpliendo con los objetivos generales del equipo, que plantean la necesidad de aproximarse al fenómeno delictivo de un modo directo y primario, la investigación se realizará sobre bases empíricas.

Se realizarán estudios de corte transversal (en el conocimiento de las manifestaciones de personalidad) y de corte longitudinal (aspectos etiológicos).

Las etapas a considerar serán las siguientes:

Desarrollo:

1a etapa: Elaboración de un marco de referencia conceptual. Formulación de definiciones operacionales.

2a etapa: Estudio exploratorio.

Sus objetivos serán:

a) Estudiar las posibilidades de trabajo en terreno (de establecer contacto con los sujetos-grado en que se puede profundizar los puntos requeridos por los objetivos generales -niveles de comprensión y de comunicación entre sujeto-investigadores-conocimiento del lugar y ambiente de trabajo). b) Análisis de las calidades de datos a obtener. Planteamiento de problemas al respecto. c) Posibilidades de clasificación y agrupación de datos en unidades comparables. d) Elaboración de un tipo de entrevista que responda a los objetivos generales de investigación.

e) Posibilidades de complementación de datos. (Con los aportados por otros miembros del equipo interdisciplinario -con instrumentos de medición que se estimen convenientes- con datos aportados por el sujeto; autobiografías; producciones expresivas, etc. con observaciones directas de comportamientos en situaciones reales- con datos de la conducta manifiesta). f) Análisis y elaboración de los datos -conclusiones-. Formulación de hipótesis de trabajo.

Procedimiento:

a) Elección de una muestra dentro del grupo de delincuentes habituales estudiados desde el punto de vista de las trayectorias ('Trayectorias de vida en delincuentes habituales de 'Hurto y Robo' - Friedman - De la Vega - Richard). El trabajo existente facilitará la labor de obtención de datos. b) Aplicación de entrevistas libre a los sujetos escogidos  (16). c) Complementación de datos. d) Análisis de un caso en profundidad. e) Análisis de los datos proporcionados por la muestra. f) Análisis, elaboración, conclusiones.

3° etapa: Elaboración de entrevista dirigida. Selección de otros instrumentos que proporcionen datos de complementación.

4° etapa: Trabajo en terreno con las muestras escogidas por el equipo de investigación.

5° etapa: Análisis y clasificación de datos.

6° etapa: Estudio comparativo de los datos entre grupos estudiados.

7° etapa: Conclusiones. Planteamientos teóricos.

8° etapa: Integración de planteamientos teóricos y conclusiones dentro de las conclusiones generales aportadas por el equipo interdisciplinario.

Bibliografía

1.

Gordon W. Allport: Psicología de la Personalidad. Paidos, 1961.

2.

Robert G. Anderson: Applications of objetive test of personality to Criminal Populations, - 'Current Projects in the Prevention, Control and Treatment of Crime and Delinquency'. Winter 19621963, New York.

3.

Andry: Delinquency and parental Pathology. Londres, 1963.

4.

Franco Ferracutti: Contribution of the Theories of Personality to the Criminological research. Comunicación al Congreso de Criminología de Montreal, 1965.

5.

Kinberg: Criminologie. Presses universitaire de France, 1955.

6.

Oscar Lewis: The Children of Sanchez. Randon N. Y., 1964; Cinco familias. Fondo Cult. Econ., 1964; The Culture of Poverty. Sc. Am. X-1966.

7.

Ralph Linton: Cultura y Personalidad. Fondo Cult. 1962.

8.

Rollo May: Existence. Basic Books, 1958.

9.

Naciones Unidas: Conclusiones del 1er. Seminario de Investigación Criminológica. Krogerup, Dinamarca, 1965.

10.

Radzinovicz: In searching of criminology. Londres, 1961.

11.

Ernest Seeling: Traité de Criminologie. Presses universitaires de France, 1953.

12.

Selltiz Y Al.: Research Methods on Social Relations. Holt-Dryden, 1960.

13.

Shaw: The natural history of a delinquent career. University of Chicago, 1938.

14.

Sutherland: The profesional Thief. University of Chicago, 1937.

15.

George Sturup: Case studies in Criminology. Informe dado al ler. Seminario de Investigación Criminológica. N. U. krogerup, Dinamarca, 1965.

16.

Van Roody: Findings of an investigation into habitual offenders. Excerpa Crim. Vol. 3, N° 1, 1963.

17.

B. Wootton: Social Science and Social Pathology. Londres, 1959.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS NACIONALES:

1.

L. Catelly Y Compañeros: Estudio de aspectos de personalidad y factores socio-económicos en un grupo de reincidentes de hurtos y robo. 1963 (memoria para obtener titulo de Psicólogo).

2.

Cifuentes: Aplicación del Test de Szondi en homicidas chilenos. Rev. Ciencias Penales. N° 1. Tomo XVIII, 1956.

3.

Friedman- De La - Richard: Trayectorias de vida de Delincuentes habituales y Grupo Control. Rev. Ciencias Penales. N° 2. Tomo XXIII, 1964.

4.

L. Friedman: Personalidad de mujeres delincuentes y Grupo Control. Editorial jurídica, Santiago, 1950.

5.

C. Naranjo: La historia Psicológica del Delincuente. Rev. Ciencias Penales. N° 1. Tomo XXIII, 1964.

6.

González Berendique: Clasificación Penitenciaria. Rev. Ciencias Penales. No 3. Tomo XXIII, 1964.

7.

Weinstein: Estudio sobre la vagancia infantil. Rev. Ciencias Penales. N° 2. Tomo XIX, 1960.

 

Notas

1

Revista de Ciencias Penales, 1964. Tomo XXIII. volver

2

Ver Anexo 1. Método de Trabajo. volver

3

Mercado Central de Abastos. volver

4

Cortero-cargador de mercancías. volver

5

Allegado, nombre con que se designa a una persona extraña a un grupo familiar, que pasa a compartir con sus miembros una vida en común. volver

6

Modelista: diseñador de calzado. volver

7

Paco: Calificación despectiva que se da a vigilantes. volver

8

Este modo de clasificación podría haberse hecho en relación a otras categorías. Se ha escogido ésta por ser una categoría amplia, (percepción y ubicación en tiempo y espacio). El rasgo general escogido en este caso podría considerarse básico, por cuanto agrupa rasgos y formas de conducta de características similares. volver

9

Entenderemos por cambio cualquier alteración en la situación de vida del sujeto que consista en el ingreso de una figura al grupo, desaparición de una figura del núcleo en el que vive en un momento dado o alejamiento total del grupo. volver

10

Ver 'Trayectoria de delincuentes habituales y Grupo Control'. Friedman de la Vega, Richard, Rey. Ciencias Penales, Tomo XXIII. N° 2. 1964. volver

11

Seeling. Traité de Criminologie. Presses Universitaires de France, París, 1956. volver

12

Ver en Bibliografía N° 19. volver

13

Se consideró 'representativo' al sujeto por presentar la mayoría de las características de vida más relevantes del delincuente habitual, habiéndose detectado como tales, en el estudio 'Trayectoria de Delincuentes habituales', las siguientes: Iniciación precoz en la irregularidad. Andar con grupos de menores. Estada en casa de menores. Reincidencia múltiple. Refractariedad al trabajo. Especificidad delictiva. Adicción alcohólica. Carencia de domicilio fijo. Resistencia a ligarse con otras personas. Carencia de grupo actual. Carencia de amigos. Relaciones sólo con delincuentes. En prisión se reúnen sólo con otros delincuentes. Palta de perspectivas de cambio. Vivir al día. De todas estas características, nuestro sujeto sólo no cumple con tres ya que no es adicto alcohólico y tiene amigos tinto delincuentes como no delincuentes.

Nota: Dentro de este análisis se ha pretendido fundamentalmente ubicar las variables encontradas dentro de ciertas categorías, dar a los conceptos un marco de referencia capaz de contenerlos y buscar una unidad estructural dentro del sistema de personalidad. La extensión del trabajo no ha permitido agregar una discusión teórica en relación a estos puntos, así como algunas conclusiones e indicaciones a seguir en el trabajo futuro. Siendo este solamente un preinforme y una etapa del trabajo, será posible subsana esta falta en el estudio próximo, que sigue siempre la línea planteada en el proyecto general (ver Proyecto General publicado por Los Anales de la Universidad como anexo a la Memoria Anual del Centro de Investigaciones Criminológicas). volver

14

Robert G. Anderson (Applications of objetive test of personality to Criminal populations) 1950-1959. 'No personality test has been demostrated to reliably and efficiently diferentiate criminals and or delinquents front non offenders'. volver

15

Ralph Linton. Cultura y personalidad. 'La mayor parte de las pruebas sólo sirve para revelar determinados aspectos del contenido de la personalidad, pero no las configuraciones de personalidad como un todo. Basándose en los resultados a que conduce, una serie de individuos pueden clasificarse de acuerdo a una sola cualidad, como la inteligencia, pero esa serie se distribuirá en un orden bien diferente si se clasifican de acuerdo a otra cualidad como por ejemplo, 13 agresividad. El progreso más reciente en este campo, y el más prometedor desde ciertos puntos de asta, está representado por la creación de pruebas destinadas a conocer el conjunto de la configuración de personalidad. Estas todavía se encuentran en su infancia, pero pruebas como la Rorschacli y el T. A. T., ya han demostrado su valor y es mucho lo que prometen para el futuro'. volver

16

Uso de la entrevista libre: Con el fin de cumplir con los objetivos del estudio exploratorio señalados anteriormente, se usará la entrevista libre considerando que: a) Permite acercarse al delincuente de un modo directo, dándole confianza y libertad de expresión. De este modo se pueden apreciar niveles de comunicación y comprensión, así como las posibilidades y limitaciones del material. b) Nos da una impresión global del funcionamiento de la personalidad, lo que en una primera aproximación resulta más valioso que una enumeración de rasgos determinados a priori. Para nuestro objetivo de estudio es importante captar aspectos integrados dentro del mecanismo general de la personalidad, lo que se ve facilitado por el uso de este tipo de entrevista. c) La expresión libre reproduce con más exactitud, y dentro de su contexto vital, modos de sentir, valor, reaccionar. A la vez señala contenido y relaciones que servirán de pauta en la construcción de una entrevista dirigida. d) Permitirá señalar en forma especifica las necesidades y limitaciones a solucionar en el instrumento que cumpla con los objetivos de la investigación. Dará bases empíricas a la elaboración de este instrumento. volver