Primera parte

La Unión Soviética, el Estado cumple una tarea bien precisa de dirección economica y se esfuerza per realizar, conscientemente, una coordinación general de las diferentes actividades fragmentarias a través de un plan de con­junto, que fija los objetivos y los medios, y que reemplaza a las innumerables decisiones de los empresarios en un régimen capitalista. La causalidad atómica que preside el desarrollo y ejercicio de la economía liberal se sustituye por los objetivos sociales que el poder soberano asigna a la actividad economica. En otros términos, mientras que en el régimen liberal los objetivos de la economía dependen de las preocupaciones individuales, o sea, de los móviles psicológicos particulares, en la economía colectivista es la autoridad quien los fija asignando fines bien definidos a sus órganos administrativos y a todos los participantes ten la vida economica de la nación. Como lo dice el Deán de Canterbury, en Rusia 'la cooperación reemplaza al caos de la competencia y un plan reemplaza el tumulto del desorden' (1). Así, en el Primer Plan Quinquenal el gobierno soviético determine las siguientes finalidades a) Desde el punto de vista económico general, transformar la U. R. S. S. de país agrícola en país industrial poderoso a independiente del capitalismo extranjero; b) Desde el punto de vista técnico, pasar de una técnica atrasada a otra que corresponda a los progresos contemporáneos; c) Desde el punto de vista industrial, establecer las bases que permitan reequipar y reorganizar la agricultura, los transportes y, aun, la industria misma; d) Desde el punto de vista agrícola, sustituir las pequeñas explotaciones, divididas y mal dotadas, por una gran agricultura colectiva y mecanizada; e) Desde el punto de vista social, eliminar los elementos capitalistas y destruir las clases para generalizar las formas del socialismo, construyendo una sociedad que repose en ellas; y f) Desde el punto de vista estratégico, reforzar al maximum el poder defensivo del país para responder a toda tentativa de intervención o agresión militares. Entre estos objetivos no figura el mejoramiento del nivel de vida de la población, pues la idea esencial del Primer Plan es sentar, heroicamente, las premisas técnicas y económicas, o, en otras palabras, equipar al país aun cuando con ello se impongan sacrificios a la generación que participa en esta labor. El Segundo Plan Quinquenal se dio como objeto poner terminó a las tareas señaladas por el Primero, y, en especial; asimilar la nueva técnica. Pero, al mismo tiempo, concedió particular importancia a la producción de bienes de consumo, a fin de mejorar las condiciones de vida del elemento humano. El Tercer Plan, que data del año 1939, 'plantea el objetivo de aumentar el consumo del pueblo en un 50 a un 100% (2). Tiende a asegurar que las necesidades de la clase trabajadora, con respecto a las mercaderías y productos esenciales, viviendas, servicios culturales, sean satisfechas en mejor forma, y que se garantice, de manera definitiva, el establecimiento de una poderosa base material para el subsiguiente desarrollo de las fuerzas productoras, del bienestar y de la cultura de la sociedad socialista de la U. R. S. S.

Estos objetivos se concretan en el Plan por series de cifras que asignan a cada industria, a cada región, a cada trust, a cada empresa, sus finalidades especificas; para hacerlo se parte de representaciones ideales acerca de lo que es deseable y se resuelve basándose en consideraciones técnicas de lo que es posible en función de los recursos de que se dispone. En principio, la economía liberal, ignora esta predeterminación de los objetivos sociales, pero la practica de los países capitalistas hace aparecer algunos casos en que tal cosa ocurre, como lo es, por ejemplo, el proteccionismo quo se adopta con el fin de salvaguardias y mantener ciertas industrias que, de lo contrario, perecerían.

No puede desconocerse que la fijación autoritaria do los objetivos entraña algunos peligros. El primer, termino, las decisiones que se toman son de tan grande importancia que influencian toda la actividad economica, de tal suerte que el más pequeño error de apreciación tiene efectos multiplicados por un coeficiente enorme, mientras que en una economía sometida a una multiplicidad de decisiones individuales, los errores pueden compensarse y neutralizarse. Por otra parte, el poder del gobierno es fácil que se extienda más allá de los limites que, de ordinario, se asignan a su competencia y adquiera los caracteres de la mas completa y absorbente de las dictaduras. Por ultimo, se corre el riesgo de que los objetivos determinados por la autoridad no sean capaces de realizar el maximum de las satisfacciones individuales.

No obstante todo lo dicho, la economía colectivista debe preocuparse, también, de los móviles de la conducta individual, pues si bien es, cierto que el socialismo aspira a una transformación psicológica de la naturaleza humana, no es menos cierto que no puede considerarla como una condición previa. Los dirigentes de la U. R. S. S. creyeron, durante algún tiempo, que podían prescindir en absoluto del interés personal a implantaron un régimen igualitario de las remuneraciones. Las consecuencias fueron lamentables y, en 1931, tuvieron que renunciar a ello. 'Es necesario organizar un sistema de tarifas que tenga en cuenta las diferencias entre el trabajo calificado y el trabajo no calificado, entre el trabajo penoso y el trabajo ligero. No se puede tolerar que un laminador de la siderurgia gane lo mismo que un barrendero; no se puede tolerar que un maquinista de ferrocarriles reciba igual salario que un copista' (3) Esta manera de pensar se encuentra, ahora, tan arraigada, que, en 1939, Molotov, olvidándose de los intentos anteriores, que ' los bolcheviques siempre han rechazado la nivelación de los salarios como una tendencia pequeño burguesa' (4). Según las estadísticas soviéticas, la escala de las rentas indica diferencias que se encuentran en la proporción de 1 a 30, o sea, que el salario o sueldo más bajo es de 100 rublos mensuales y de 3,000 el más alto; pero estas desigualdades se basan, len parte muy considerable, en los meritos personales y en la calidad de los servicios y no se fundan, por cierto, ni en la especulación ni en la explotación del hombre. En todo caso, afirma Mossé, no existe la diferencia escandalosa que permite al banquero llegar a los Tribunales de Justicia en un potente ocho cilindros manejado por un chauffeur de librea, mientras que el juez que va a juzgarlo lo hace en taxi o en tranvía (5). La U. R. S. S. se atiene, a este r especto, a la norma de distribución del colectivismo: De cada uno según, su capacidad, a cada uno según su trabajo. Se deja para los tiempos venideros, que muchos estiman cercanos, la realización de los principios comunistas que otorgan a cada hombre la renta que exigen sus necesidades.

La lección soviética nos dice que el deseo de ganancia pecuniaria subsiste como uno de los móviles esenciales de la conducta economica, pero, al mismo tiempo, nos demuestra que no pueden menospreciarse otras influencias que, como la mística y la fe, el entusiasmo y el impulso colectivo, el orgullo y el temor, son capaces de, golpear el ánimo de los hombres y empujar sus voluntades hacia ciertos y determinados fines. La acción economica obedece a un complejo de móviles heterogéneos, cuyos elementos tienen una importancia variable según las circunstancias, pero de cuyo con­junto resulta la orientación de la conducta humana en las relaciones propias de la economía. Los gobernantes soviéticos, como psicólogos hábiles, han justipreciado estos factores imponderables y es por eso que para el buen éxito de los Planes Quinquenales no sólo han ofrecido al obrero el estimulo de un mayor salario sino que, asimismo, han hecho funcionar ciertos resortes íntimos, fomentando el espíritu de equipo, el anhelo de superación, el instinto de vanidad, etc. El gobierno distingue a los talleres y trabajadores que cumplen de manera altamente satisfactoria su plan de trabajo otorgándoles condecoraciones, distintivos, emblemas, etc. 'A mí me parece una conclusión bastante, exacta—dice Wendell Willkiela de que este estímulo extra, que era visible en la conversación de cualquier trabajador con los que nos detuvimos a hablar en la fabrica, compensaba una buena parte de las desventajas de la relativa falta de destreza' (6).

II

Durante mucho tiempo se considero que la condición in­dispensable y suficiente para el establecimiento de una sociedad socialista era el reemplazo de la propiedad individual por la propiedad colectiva. En la actualidad se le considera como uno de los factores extra económicos necesarios, pero el acento máximo del interés se radica, sobre todo, en la organización centralizada de la economía. 'La economía sistemática—dice Grinkoes tan inherente al régimen socia­lista como la concurrencia implacable y la anarquía irreductible de la producción, inseparables del capitalismo' (7). En la U. R. S. S. el estatuto de la propiedad se encuentra contenido en los artículos 4 a 10 de la Constitución del año 1936. El principio general consiste en la supresión de la pro­piedad privada de los medios de producción y su reemplazo por la propiedad colectiva, ya sea del Estado o de ciertas instituciones con autonomía relativa, como los trusts, los kolkhozes, etc. Entre los bienes que no son susceptibles de apropiación privada, debemos mencionar la tierra, el subsuelo, las aguas, los bosques, las fabricas, los pozos, las minas, los transportes, las estaciones de maquinas y tractores, los Bancos, los correos, telégrafos y teléfonos, y las partes principales de las casas de habitación en las ciudades. Las granjas colectivas o kolkhozes tienen el uso perpetuo de las tierras que ocupan, pero se trata siempre de un derecho con muchas limitaciones, como que es intransferible y los suelos sólo pueden utilizarse dentro de las normas del Plan, que determina la naturaleza de los cultivos y la cantidad de productos que el kolkhoz debe aportar a la economía general.

Desde el abandono del comunismo de guerra, el gobierno de los Soviets toleró, primero, y precisó, después, el derecho individual de propiedad sobre los bienes de consumo y uso. El artículo 10 de la Constitución garantiza a los ciudadanos 'el derecho a la propiedad personal sobre los ingresos y ahorros provenientes de su trabajo, sobre la casa-vivienda y la economía domestica auxiliar, sobre los objetos de la economía y use domésticos y sobre los objetos de consumo y comodidad personales'. El texto es amplio y vago, permite a cualquiera poseer no tan sólo un artículo de confort, como un automóvil, sino que, además, una suntuosa mansión o una agradable casa de campo. En el sector rural, el concepto es aún más comprensivo, pues cada miembro de una granja colectiva 'disfruta personalmente de un pequeño terreno contiguo a la casa y sobre este terreno posee en propiedad personal una economía auxiliar, ganado productivo, aves de corral y aperos de labranza menudos'. (Art. 7°). Se trata, es verdad, de un derecho sujeto a la condición resolutoria de ser miembro del kolkhoz y cuyo titular carece de la facultad de disposición del suelo. Como norma general, todos los bienes que pueden ser objeto de apropiación individual pueden transmitirse, ya que, respecto de ellos, la ley reconoce el derecho de herencia.

III

Según lo dispuesto en el artículo 11 de la Carta Fundamental Soviética, al Estado le corresponde la dirección de la vida economica, o sea, de los Bancos, establecimientos y empresas industriales, agrícolas y comerciales, los transportes, el sistema monetario y el crédito, como, asimismo, la elaboración de los planes para el desarrollo de la economía nacional. Para el cumplido ejercicio de estas amplias facultades, la Unión de los Soviets posee una vasta organización administrativa, que nosotros analizaremos más o menos sucintamente.

En la cúspide de la jerarquía política y economica se encuentra el Consejo Supremo de la Unión, que detenta la soberanía, y que se compone de dos Cámaras: El Consejo de la Unión y el Consejo de las Nacionalidades. Ambas gozan de iguales derechos, pero se generan de acuerdo con principios distintos. Los miembros de la primera los elige todo el pueblo, a razón de un Diputado por cada 300,000 habitantes, mientras que los componentes de la segunda, los eligen los habitantes de cada Republica, en la proporción de 25 Diputados por cada Republica federada, 11 por cada Republica autónoma, 5 por cada región autónoma y 1 por cada territorio nacional. Las elecciones se efectúan sobre la base del sufragio universal, directo, igual y secreto. En el Consejo o Soviet & la Unión están representados los intereses comunes de todos los habitantes de la U. R. S. S. y en el Consejo o Soviets de las Nacionalidades lo están los intereses particulares de cada una de las naciones que integran el Estado Soviético. La U. R. S. S. se compone actualmente de 16 Republicas Federadas, 19 Republicas Autónomas, 9 Regiones autónomas y 10 Territorios nacionales.

Durante los recesos del Consejo Supremo de la Unión yen el intervalo de sus sesiones, ejerce el poder un Presidium compuesto por 1 Presidente, 11 VicePresidentes, 24 miembros y 1 Secretario. Las decisiones de los órganos hasta ahora enumerados son muy generales y, en realidad, sólo imparten orientaciones para la labor de los organismos a cuyo cargo corre la ejecución efectiva.

Entre estos últimos debemos mencionar, en primer termino, al Consejo de los Comisarios del Pueblo (Sovnarkom), que, en el hecho, es el poder ejecutivo superior y quo esta compuesto por los 21 Comisarios del Pueblo, por 1 Presidente, 3 VicePresidentes y por los Jefes de la Comisión y del Plan de Estado, del Banco del Estado, del Comité de las Artes y del Comité de la Ensenanza Superior. El Presidium designa y remueve a los miembros del Sovnarkom.

En el dominio económico las atribuciones del Consejo de los Comisarios del Pueblo consisten en dirigir y coordinar el trabajo de los diversos Comisariatos que intervienen en la economía, como, asimismo, adoptar todas las medidas y arbitrios que se reputen necesarios para la correcta ejecución del Plan de desarrollo de la economía nacional. De la misma manera, al Sovnarkom le compete la supervigilancia del, ejercicio del presupuesto del Estado, del sistema de crédito y del régimen monetario. La Comisión del Plan de Estado (Gosplan), asesora al Sovnarkom en el aspecto técnico de los problemas que conoce y resuelve.

El Gosplan, que se creo en 1921, lo dirige un cuerpo de 22 miembros y es un gigantesco organismo con miles de funcionarios, economistas, agrónomos, estadísticos, ingenieros, etc. Es una especie de gran estado mayor, del cual dependen numerosos institutos de investigación científica. En principio, es un órgano técnico y consultivo, que se limita a preparar los materiales y a establecer planes, en función de las directivas formuladas por les poderes superiores del Estado. La adopción del Plan le corresponde al Sovnarkom; es, en consecuencia, el poder político el que se pronuncia en definitiva, tanto acerca de los objetivos que deben perseguirse como sobre el Plan que se adopta para alcanzarlos. Mas adelante examinaremos, en detalle, el origen, estructura y procedimientos del Gosplan.

En cada una de las Republicas Federadas encontramos una organización análoga a la que acabamos de describir para la U. R. S. S., o sea, un Consejo Supremo, un Presidium, un Consejo de Comisarios del Pueblo y una Comisión que elabora el Plan nacional o propio de la Republica, dentro de las normal generales que le señalan las autoridades centra les. En los escalones subordinados de la estructura política Republicas y Regiones autónomas, territorios nacionales, distritos, ciudades y pueblos—encontramos, también, un órgano ejecutivo—que de ordinario lo es el Soviet de los trabajadores—y un servicio técnico asesor, la Comisión nacional, regional o local del Plan. Hasta en el último de los rincones del territorio hay una autoridad que vigila el cumplimiento de las directivas económicas y asegura la coordinación de los servicios para el mejor logro del Plan elaborado.

La dirección directa y especializada de la economía esta a cargo de tres categorías de entidades que estudiaremos de acuerdo con su estructura jerárquica. En lo alto tenemos la administración superior representada por un Comisario del Pueblo; en el medio, el trust, y abajo, las empresas industriales, comerciales a otras.

Los Comisariatos del Pueblo son órganos superiores comparables a los Ministerios o. Secretarial de Estado que nosotros conocemos. Los principales Comisariatos de carácter económico son, en la U. R. S. S. los siguientes: De la industria pesada, de la industria ligera, de las industrial alimenticias, de los bosques, de la agricultura, de las granjas colectivas, del comercio interior, etc. Frente a cada Comisariato se encuentra un Comisario que, hasta 1938, tuvo facultades muy amplias, pero que, desde esa fecha, no puede resolver los asuntos de mayor importancia sin que concurra el consentimiento de los Comisarios adjuntos que lo acompañan en el desempeño de sus funciones.

Cada Comisariato esta dividido en Direcciones Principales que se ocupan de un sector particular de las materias que caen dentro de la jurisdicción del Comisariato respectivo. Así, por ejemplo, el Comisariato de la Industria Pesada —que es el más importante—tiene las siguientes Direcciones Principales: De la hulla (Glavougol); del petróleo (Glavneft); de las industries químicas (Glavkhimprom); de la energía eléctrica (Glavenergo); de la construcción de equipo ferroviario (Glavselmach); de la construcción de instrumentos de precisión (Glavtotmach); de la industria metalurgia, etc. Estas Direcciones son simples servicios administrativos que no tienen presupuesto propio ni capacidad contractual. Ejercen, con respecto a las unidades subordinadas que de ordinario son los trusts, las atribuciones que en seguida se indican: la tutela administrativa, es decir, la vigilancia general, la verificación de las cuentas, etc. el control jerárquico y disciplinario del personal y, por este capitulo, les corresponde extender los nombramientos, ordenar los traslados y destituciones; la dirección economica, es decir, determinar el plan de trabajo de acuerdo con las directivas generales y, sobre todo, exigir que se cumpla. En muchos casos les compete, asimismo, fijar los precios de venta de los productos que elaboran las empresas que dependen el trust o los trusts que dependen de, la respectiva Dirección Principal.

En la U. R. S. S. el trust es, como en los países capitalistas, una combinación que agrupa bajo una dirección única a diversas empresas que pierden por completo su independencia. Pero, el trust soviético es un órgano del Estado y es esta la característica más notable.

El trust soviético tiene personalidad jurídica y, en con­secuencia, es titular de un patrimonio que, según los casos, comprende fabricas, minas, terrenos, etc. El Estado ejerce sobre esos bienes una especie de dominio eminente y el trust actúa, si pudiéramos decirlo así, como un simple mandatario de aquél. Goza, como es lógico, de capacidad contractual y ejecuta todos los actos mercantiles necesarios: Compra materias primas, adquiere maquinarias, fuerza motriz, etc.; vende los productos de sus empresas. En los contratos de compraventa que celebra no se pronuncia acerca de los precios, sino que este punto lo resuelve la Dirección Principal de la cual depende.

El trust lo dirige un Comité compuesto de 3 a 5 miembros, de entre los cuales uno es su Presidente designado por el servicio jerárquicamente superior. Los dirigentes del trust son criminalmente responsables por la gestión que se les encomienda y esta responsabilidad puede hacérseles efectiva aun por la simple falta de ejecución total del plan que se les ha impuesto.

Las utilidades del trust pertenecen al Estado previa deducción de un 24%, que se destina al mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores y al fomento, de las instalaciones de las empresas. Si el ejercicio arroja perdidas, estas se cubren con las utilidades de los aros venideros.

El trust reparte las tareas que le señala el Plan entre las empresas que lo integran.

La empresa es, en consecuencia, el órgano primario de ejecución, ya sea que se trate de la industria, del comercio o del transporte. Al igual que el trust, tiene personalidad jurídica, dispone de un patrimonio, puede obligar y obligar­se y goza de autonomía contable y técnica. Esta autonomía esta, sin embargo, limitada por los reglamentos y el control jerárquico del trust. La empresa soviética, además, no es libre para producir lo que desee, sino que la actividad de ella se determina en las instrucciones del trust que concretan el rol asignado a la empresa dentro del conjunto del Plan.

 

En estas instrucciones se indica a cada empresa su pro grama de trabajo para el trimestre, el ano y, el quinquenio, especificándose los productos que debe elaborar, las cantidades y los costos, los plazos de fabricación y las materias primas que debe utilizar, como, asimismo, los créditos de que puede, eventualmente, disponer. Si la empresa logra reducir los costos previstos realiza economías, que, en su mayor parte, entrega al trust, pero se reserva un cierto porcentaje para nuevas inversiones y para mejorar las condiciones de vida de los obreros.

No obstante su dependencia jerárquica, la empresa puede celebrar contratos sobre aprovisionamiento de materias primas y venta de productos con empresas de distinto giro y que dependen de otros truts. Así, por ejemplo, una usina metalúrgica puede adquirir un tren laminador de una fabrica de construcciones mecánicas. Sin embargo, esta capacidad contractual esta sujeta a fuertes limitaciones, pues tales convenciones requieren, a veces, la aprobación de la autoridad superior.

La empresa la dirige un Director General nombrado per el Comité del trust, y ante el responde de la conservación del patrimonio, de la buena marcha de los negocios, del respeto de los costos previstos y de la ejecución del programa de trabajo. Además, existe un Director Técnico, un Director del Personal, un Director Comercial, un Director de la Contabilidad y un Director del Plan. Todos son responsables penal y disciplinariamente, todos pueden ser trasladados, re­movidos y exonerados per la autoridad superior representada per el Comité del respectivo trust.

La empresa soviética no esta sumergida en un sistema financiero único, sino que es una entidad jurídica distinta y una unidad contable que puede y debe calcular sus propios costos. Los estadistas soviéticos insisten sobre este punto, pues estiman, con sobradas razones, que 'es necesario conocer bien lo que cuesta al Estado el funcionamiento de cada empresa, de cada organismo económico' (8).

Después de algunos anos de experiencia, se ha abandonado el sistema de la dirección colegiada de las empresas a cargo de soviets mixtos de obreros y representantes del Partido para volver al mando único que es el que impera actualmente. 'Dentro del programa de trabajo que se le impone, el Director tiene la responsabilidad suprema de la marcha de la usina: Es el alma, el motor y el jefe. Dispone de la adecuada autoridad absoluta; sus decisiones se aplican sin discusión posible y sólo puede reclamarse de ellas con buen éxito si se prueba que contrarían fin único: Ejecutar el Plan' (9).

El carácter fundamental de la empresa soviética es su completa subordinación al Estado a través de un sistema que, como lo hemos visto, es esencialmente jerárquico y en el cual cada una de las autoridades tiene sobre las que le son inferiores un poder omnímodo y absoluto. La administración economica soviética no se limita a fijarlas normas de los cuadros jurídicos, sino que interviene y dirige, real y efectivamente, la economía como lo comprobaremos, con un examen más minucioso, al estudiar la dinámica del sistema, que, hasta ahora, sólo hemos expuesto desde el punto de vista de su estructura.

IV

El socialismo es un sistema ideológico, un pensamiento elaborado, una doctrina en el sentido más amplia y fuerte, de la palabra; su contenido esencial es económico, pero en el se expone y sintetiza, también, una legitima filosofía. En otros términos, pretende aportar una explicación ultima de las cosas, resolver definitivamente los grandes problemas de la naturaleza, del ser, de la vida, de, los orígenes y del destino del hombre. 'La lógica notable y el conjunto riguroso de las ideas de Marx, que aun sus adversarios reconocen—dice Lenin— y que, en su total integridad, constituyen el materialismo moderno como teoría y programa del movimiento obrero de todos los países civilizados, nos obligan a preceder la exposición del contenido esencial del marxismo, la doctrina, economica de Marx, con un breve bosquejo de su concepción general del mundo' (10). En esta obra, destinada al estudio de la intervención del Estado en el desarrollo de los procesos de la economía, no cabe el análisis—por demás alta­mente interesante—de los conceptos filosóficos y económicos generales del marxismo. Nos limitaremos, por ello mismo, al examen objetivo de sus aplicaciones practicas a través del gigantesco experimento ruso y a la consideración de aquellos aspectos doctrinarios que es preciso tener en cuenta para esclarecer algunas ideas básicas en torno de las cuales giran los problemas que nos preocupan.

Las relaciones de producción del régimen capitalista dieron origen a una filosofía y a un cuadro jurídico dentro de los cuales se considera al individuo como el agente económico por excelencia otorgándosele amplia y completa libertad para el logro de sus propios y particulares intereses. De acuerdo con una verdadera metafísica se estima que los procesos económicos obedecen a ciertas leyes naturales y providenciales semejantes a las que presiden la marcha majestuosa de los astros: El hombre actúa impulsado por el afán de lucro tras la conquista de un beneficio, pero, al mismo tiempo que responde a móviles egoístas, realiza, sin quererlo ni pensarlo, la adecuada satisfacción de las necesidades comunes y provoca el bienestar colectivo. La oferta y la de­manda, manifestándose a través del complejo mecanismo de la formación de los precios en un régimen de libre concurrencia, provee a la solución del problemas económico fundamental que consiste en el equilibrio entre la producción y las necesidades. Cuando la primera excede a las solicitaciones de las segundas, los precios bajan, los consumidores aumentan sus compras y los productores, desalentados por las menores utilidades, disminuyen el volumen de las ofertas. Si, por el contrario, la producción es insuficiente, los precios suben, algunos compradores dejan de serlo y nuevos productores, atraídos por los altos precios, aumentan el volumen de las mercaderías que se lanzan al mercado. En ambos casos el equilibrio se restablece gracias a la acción de los precios, reguladores automáticos y espontáneos de toda la vida economica. Pero, el equilibrio no se efectúa sobre la base de las necesidades reales, sino de acuerdo con las necesidades solventes que se traducen en una demanda. Dicho en otros términos, la producción no se adapta a las necesidades de los hombres sino a los deseos de tan sólo un grupo de entre ellos, los que tienen poder adquisitivo, los que tienen dinero para comprar; el mecanismo ignora las necesidades del resto, pues ellas no pueden hacerse presente en el mercado, no constituyen demanda, no disponen de capacidad de compra. Aunque el rodaje funcione perfectamente, lo que no es exacto, es indudable que no satisface la conciencia y esta muy lejos de responder a los más elementales principios de justicia en la convivencia humana.

El sistema soviético rechaza este mito del funcionamiento armonioso y espontáneo de la vida economica, tan caro a los liberales, y considera que, corresponde a los hombres organizar y dirigir la economía valiéndose del poder social. El propietario de todos los medios de producción y de todas las materias primas es el Estado: Es el más grande empresario de la más formidable empresa que jamás haya existido. Es necesario, en consecuencia, dividir el trabajo y atribuir a cada unidad su tares precisa; es indispensable conocer de antemano los objetivos que se persiguen y los medios de que se dispone para alcanzarlos; es preciso, en suma, tener un programa concreto de la marcha futura de la economía. Es imperioso, en otras palabras, contar con un Plan.

El rasgo característico del socialismo es, precisamente, la existencia de un Plan, o sea, de este programa que, de antemano, fija a la actividad economica los bienes que debe producir y las fuerzas productivas que debe emplear para ese objeto. 'El socialismo es, ante todo, una economía organizada conforme a un plan de conjunto' (11). El Plan se extiende a las diferentes ramas de la economía y penetra hasta en sus más pequeños detalles; los programas de producción no se establecen atendiendo a las perspectivas de venta y a las posibilidades de lucro, sino con el propósito de satisfacer las necesidades del pueblo directamente apreciadas. 'La comunidad, antes que el egoísmo individual, ocupa el centro del cuadro. El bienestar del conjunto y el de cada individuo que lo compone reemplaza como factor decisivo, al bienestar de una o varias clases selectas. La eliminación del incentivo de la ganancia cede su lugar a un incentivo más noble: El afán de ser útil. La organización racional de la producción y de la distribución de las riquezas acoge a la ciencia como una aliada y transfiere la curva de la escasez a la abundancia' (12). La economía sistemática, centralizada y planificada, es de la esencia del socialismo y no puede concebirse fuera de él, pues sólo dicho régimen le proporciona las premisas que la hacen posible. Sin la pro piedad colectiva de los medios de producción, sin el derecho de disponer de ellos, es imposible pensar siquiera en dirigir la economía según un plan de conjunto. La planificación no es, en consecuencia, una técnica independiente de la estructura economica, sino que, por el contrario, presupone ciertas condiciones esenciales, que sólo el socialismo puede proporcionarle. La economía capitalista, aunque sujeta a la intervención del Estado, sólo se concilia con una comunidad de propósitos, con un coordinado programa de trabajo de los organismos a través de los cuales el Estado interviene, pero no se compadece con una dirección centralizada y sistemática de la economía; el Estado puede influir, puede orientar la vida economica, pero no cuenta con los medios que le permitan dirigirla conforme a un plan de conjunto. Puede el Estado someter a un plan sus intervenciones, pero no puede pretender someter a un plan los procesos económicos que escapan a su control y que operan de acuerdo con las decisiones individuales de los empresarios.

V El Plan, en su esencia, consiste en una repartición de tareas para lograr ciertos fines. Para apreciar y comprender la economía planificada soviética es preciso tener presente algunas características del medio físico y humano de Rusia, como, asimismo, ciertos rasgos fundamentales de su evolución economica, pues el Plan no es una simple especulación del espíritu, no es un conjunto de consideraciones teóricas que surgen de cerebros revolucionarios, no es una explosión intelectual, sino que es el resultado de largas y pacientes investigaciones científicas, de tanteos empíricos en el dominio de la política económica, a fin de resolver problemas reales y concretos. 'Seria estúpido pensar—dice Stalin—que el plan de producción se reduce a una enumeración de cifras y de tareas. En realidad, el plan de producción es la actividad viva y practica de millones de personas. La realidad de nuestro plan de producción son los millones de trabajadores que están creando una vida nueva. La realidad de nuestro pro­grama son los hombres vivos, somos todos nosotros, nuestra voluntad de trabajo, nuestra predisposición para trabajar en forma nueva, nuestra decisión de ejecutar el Plan' (13). Parra examinar con provecho el experimento ruso sin el peligro de recurrir en conclusiones simplistas es conveniente hacer una síntesis de los acontecimientos que conducen a la elaboración de los Planes y deducir o, mas bien, suscitar algunas reflexiones sobre las razones profundas que inspira­ron a la economía planificada soviética en sus comienzos para poder, así, apreciar el estado, actual de su evolución con criterio ponderado y sereno. Para medir el progreso de la U. R. S. S. tenemos que lanzar una ojeada sobre la Rusia zarista con su agricultura medioeval, su industria incipiente y su analfabetismo general. 'Rusia sigue siendo un país increíblemente, inauditamente atrasado, miserable y semisalvaje,—escribía Lenin en 1913,—pertrechado en cuanto a me­dios modernos de producción cuatro veces peor que Inglaterra, cinco veces peor que Alemania, diez veces peor que Norteamérica' (14). Sólo con un criterio histórico, relativo, podemos valorar la importancia o la insignificancia de los Planes económicos de la U. R. S. S.

A

El territorio de la Unión Soviética, que cubre una sexta parte del mundo, tiene 21.176,000 kilómetros cuadrados y se extiende ininterrumpidamente desde el circulo polar hasta la zona tropical, desde los manes Báltico y Negro hasta el Océano Pacifico a través del inmenso continente asiático. La superficie de la U. R. S. S. es, por ende, cuarenta veces la de Francia, cinco veces la de la India, cuatro veces la de Europa, tres veces la de Estados Unidos y veintiocho veces la de Chile. El suelo, de cualidades muy distintas, permite cultivar casi todas las plantas conocidas y en ciertas partes ofrece una fertilidad incomparable; los bosques, que son los más extensos del mundo, proporcionan cantidades prodigiosas de todas clases de maderas; los ríos, los mares y los tres océanos que bañan sus playas contienen una rica fauna marítima.. El subsuelo encierra reservas considerables de oro, platino, mármol, hulla, petróleo y muchas otras sustancias minerales metálicas y no metálicas. La U. R. S. S. puede, aislarse sin temor de carecer de materias primas o de alimentos. El paisaje geográfico, sin limites en la inmensidad de la tierra y en el infinito de las llanuras, plasma el alma rusa tan rica en contrastes y tan compleja en sus contradicciones, con una tendencia muy fuerte hacia lo absoluto y eterna que le imprime un marcado sello de intransigencia y dogmatismo. Humanitario, cruel, heroico; el ruso es capaz de, luchar, de sacrificarse y de morir por una fe, por una mística.

La población de la U. R. S. S. es de 175.000,000 de habitantes y su crecimiento natural se calcula en mas de 3.000,000 de individuos por año; la natalidad es una de las más fuertes del mundo y el rápido ritmo del aumento demográfico anula, continuamente, los progresos económicos de la víspera y obliga a nuevos esfuerzos. Este dinamismo, obstáculo, en el mejoramiento de las condiciones de vida, constituye sin embargo una gran fuerza y permite disponer de cantidades ilimitadas de trabajo y energía humanos.

B

En los comienzos del siglo XX o, para ser más preciso, en el ano 1913, la estructura, económica rusa es eminentemente agrícola: La población rural representa el 82% de la cifra total demográfica, mientras que la industria manufacturera y fabril sólo ocupa 3.000,000 de obreros; el valor de la producción industrial es de 6 a 7,000.000,000 de rublos en tanto que el valor de la producción agrícola alcanza a cerca de 12,000.000,000. Su agricultura proporciona el 18% de la producción mundial de trigo, el 47% de la producción mundial de centeno, pero sólo el 2,4% de la producción mundial de carbón, el 5,3% de la producción de hierro y el 5,6% de la producción de acero. En la industria, débil y atrasada, se notan graves desequilibrios; ciertas ramas de ella, como la textil por ejemplo, tienen un gran desarrollo mientras que otras, coma la química, no responden a las necesidades mínimas de un país civilizado; su ubicación es, irracional y antieconómica, los centros industriales de Moscú y Petrogrado que son los de mayor importancia—se encuentran a distancias enormes de las minas de carbón agreguemos a esto que Rusia sólo cuenta en aquella época con 60,000 kilómetros de ferrocarriles para efectuar el transporte en su inmenso territorio.

La riqueza natural, exuberante, no se aprovecha; las materias primas casi no se trabajan; la energía encerrada en los yacimientos de combustibles se pierde. No hay correspondencia entre las formidables posibilidades y el pobre desarrollo industrial. El pueblo ruso languidece teniendo al alcance de sus manos la fuente de la abundancia.

Esta deficiencia orgánica de la economía rusa se traduce en una dependencia extrema de los mercados exteriores de los cuales tiene que adquirir equipo para su industria y agricultura, productos semi elaborados y artículos de con­sumo. Las importaciones ascienden, en 1913, a 970.000,000 de rublos. Para pagar estas compras y cubrir el interés de los empréstitos, exporta productos agrícolas, maderas y sólo algunos articulós industriales. Las exportaciones suman 1,350.000,000 de rublos y, de entre ellas, únicamente el 14% corresponde a ventas de la industria autóctona. La dependencia se agrava con la composición de las inversiones industriales: 1,300.000,000 de rublos aportados por el capitalismo extranjero y sólo 200.000,000 de rublos por el capital nacional.

A consecuencias de este anómalo desarrollo económico, el nivel de vida se encuentra muy por debajo del que se observa en los países más adelantados. El consumo de carbón por habitante es 26 veces menor que en Estados Unidos, 31 veces menor que en Inglaterra, 15 veces menor que, en Alemania y 5 veces menor que eh Francia; el consumo de energía eléctrica por habitantes es 17 veces menor que en Estados Unidos y 5 veces menor que en Alemania. En Rusia, granero de Europa, la población esta subalimentada: En el continente europeo el consumo por habitantes es de 500 kilogramos de cereales al año, en Rusia sólo alcanza a 360 kilogramos. La razón es simple: Para poder adquirir en el exterior los productos industriales que necesita debe exportar aun una parte de los productos agrícolas que debería consumir. El subconsumo y la supermortalidad son dos compañeros inseparables:

Nada tiene de extraño, entonces, que el coeficiente de fallecimiento alcance en la Rusia de los zares a 29,4 por mil habitantes.

Estalla, en 1914, la guerra y los defectos del sistema, las fallas económicas, se muestran con brutal y trágica realidad. El Imperio cruje y termina por derrumbarse con estrépito: A principios de Marzo de 1917 la guarnición de, Petrogrado se une a los revoltosos, cae la dinastía Romanoff y se constituye un gobierno provisional que se inspira en las ideas de la democracia parlamentaria. Pocos meses logra mantenerse en el poder, pues el 7 de octubre el partido comunista conquista Petrogrado y, a poco, todo el país; time, sin embargo, que hacer frente a tres anos de guerra civil comba­tiendo a los rusos blancos en Siberia, en el Ural, en Ucrania, en Estonia y en Rusia del Norte.

VI

El gobierno soviético capta y penetra en el problema económico ruso; Lenin lo plantea en una formula que encierra el contenido sustancial de los Planes futuros: 'Perecer o alcanzar y sobrepasar a los países avanzados en el sentido económico' (15). Y, mar tarde, agrega, 'sólo cuando esté electrificado el país y cuando la industria, la agricultura y el transporte descansen sobre, la base técnica de la gran industria moderna, sólo entonces habremos triunfado por completo' (16). La política de los soviets tiende a conseguir, de acuerdo con procedimientos revolucionarios, la absoluta independencia económica de tal suerte que el pueblo ruso, mediante la adecuada explotación de sus riquezas, pueda bastarse a si mismo. Para lograrlo estimula la mayor producción, el mayor rendimiento del trabajo, pues estima que el socialismo sólo puede vencer sobre la base de la abundancia de productos y de artículos de consumo, sobre la base de una vida holgada y del desarrollo cultural de todos los miembros de la sociedad. 'Por que el capitalismo derroto y venció al feudalismo porque estableció normas más elevadas de la productividad del trabajo y permitió a la sociedad recibir una cantidad de productos incomparablemente mayor que la que había recibido bajo el régimen feudal; porque hizo a la sociedad más rica. ¿Por que el socialismo puede y debe vencer? ¿Por que necesariamente vencerá al sistema capitalista de la economía? porque puede dar mejores ejemplos de trabajo que el sistema de la economía capitalista; porque puede proporcionar a la sociedad más productos y hacerla más rica de lo que la pace el sistema capitalista de la economía' (17). Esta fue la tarea que se impuso el gobierno soviético al hacerse cargo de un país arruinado por cuatro anos de guerra y que debería, aun, soportar diez largos años de crueles y agotadoras luchas civiles, técnicamente atrasado y con una industria feble, precaria a incompleta. Es este pensamiento el que guía y orienta los planes de desarrollo de la economía nacional que se han formulado en la U. R. S. S. En las paginas que siguen estudiaremos el origen y técnica de la planificación soviética como, asimismo, sus finalidades concretas; en ellas examinaremos, también, sus realizaciones practicas a la luz d‑a antecedentes que nos garanticen, hasta donde sea posible, la, imparcialidad de las opiniones y la exactitud de las cifras.

VII

En Diciembre de 1917, o sea pocos meses después de la revolución que lleva a los comunistas al poder, se crea el Consejo Superior de la Economía Nacional, al cual se le asigna la tarea de 'organizar la economía nacional y las finanzas del Estado' para cuyo efecto debe 'elaborar las normas generales y los planes de reglamentación de la vida economica del país'. Este Consejo no fue, en realidad, un órgano especial de planificación, pues se preocupo más de dirigir directamente la economía que de elaborar un plan para ella; en la práctica sólo dirigió algunos sectores de la industria y empresas conexas por medio de administraciones centrales de cada rama industrial. Dichas administraciones, denominadas Glavki, se encuentran caracterizadas en un in­forme del Consejo Superior de la Economía Nacional al VII Congreso de los Soviets: 'Ante todo se hizo necesario conocer las empresas de cada rama industrial como, asimismo, el equipo de que disponían; Tomar posesión de ellas y proporcionarles las material primal, combustibles y fuerza de trabajo; Dirigir, según un plan madurado de antemano, la actividad de la producción hasta en las empresas más lejanas. Para cumplir estas tareas se crearon consejos centrales responsables llamados Glavki' (18). Estos organismos fueron incapaces de establecer programas de ninguna especie debido a su organización deficiente, a la absoluta falta de experiencia, a la ausencia de datos estadísticos y al colapso industrial provocado por la guerra intestina. Por eso, como anota Gurian, 'los Glavki se convirtieron en entidades puramente burocráticas que se ahogaban en un mar de expedientes y no daban normas directivas' (19). La mímica actividad económica que, en esta época, obedece a alguna direcciones la industria de guerra. Cierto es, también, que las circunstancias hacen quimérico cualquier plan de conjunto y que im­piden que los programas parciales se cumplan aunque tan sólo sea en parte. La economía atraviesa por una depresión profunda como lo demuestran los siguientes guarismos: La superficie sembrada había disminución, con relación a 1913, en un 56%; la cosecha de trigo, en un 37%; la producción industrial, en un 82 %; las rentas nacional es, en un 60 %.

Durante el periodo de guerra civil hay, en verdad, algunos intentos de planificación económica, pero ninguno de entre ellos presenta caracteres científicos y todos sólo se preocupan de dar soluciones ocasionales a los problemas más urgentes.

El pensamiento de la economía sistemática tiene, sin embargo, profundas raigambres en la ideología de los hombres que dirigen el Gobierno y, sobre todo, en Lenin. Tan pronto como empieza a apaciguarse la lucha civil resurge y se reaviva la idea: 'Rusia tiene por fin—dice Lenin en 1920—la posibilidad de iniciar una edificación, económica más metódica, de elaborar científicamente y aplicar conscientemente un plan de Estado para toda la, economía nacional.' (20). En el IX Congreso del Partido Comunista, verificado en los meses de Marzo y Abril de 1920, se afirma que 'la condición funda­mental para la recuperación economía es el, establecimiento y la aplicación inquebrantable de un plan único durante el próximo periodo histórico' El Congreso da algunas directivas muy generales y aprueba la idea de elaborar un plan general de electrificación del país; para cumplir este acuerdo el Sovnarkom designa un comité, conocido con el nombre de Goelro, que, meses más tarde, presenta un proyecto definitivo. El plan eléctrico, como lo señala Grinko, 'era el primer programa de industrialización; por primera vez, y en condiciones increíblemente difíciles, abría el camino a la política económica de la U. R. S. S.' (21). Efectivamente, en 1921, se crea el Gosplan quo debe 'elaborar un plan único para la, economía basándose en el plan de electrificación aprobado por el VIII Congreso de los Soviets''. Lenin se preocupa personalmente de este problema y en sus instrucciones sobre el método quo debe seguirse dice quo 'los planes para cada rama industrial deben estar estrictamente coordinados entre si y, en su totalidad, formaran el plan de conjunto quo tanto necesitamos.' (22).

Pocos días más tarde, en 1921, se instaura en Rusia la nueva política económica -la Nep- que hace ciertas concesiones al capitalismo v a la iniciativa privada para neutrali zar los efectos desastrosos del comunismo absoluto quo se había pretendido implantar durante los primeros años. 'Influenciados por tareas militares y por la situación de la republica, quo parecía desesperada—reconoce Lenin—come timos la falta de decidirnos a pasar directamente a una producción y distribución comunistas . . . Una experiencia de corta duración nos persuadió que estábamos en un error y quo era imposible llegar al comunismo sin tener un periodo de contabilidad y control socialistas' (23). Ante el lenguaje de los hechos que revelan un desastre económico que puede tener consecuencias fatales, Lenin ordena, en una maniobra audaz, el gran viraje: 'Ahora nos replegamos, retro cedemos, pero Lo hacemos para tomar impulso y avanzar con mayor fuerza después del repliegue inicial', declare Lenin ante el Pleno de los Soviets de Moscú.

La Nep restituye, en gran parte, su importancia al mercado, pues acepta el comercio libre para ciertos productos entregándose, dentro de ciertos limites, a la acción regula­dora y automática de los precios. Autoriza la existencia de sectores capitalistas de la producción ya que reconoce la pro­piedad privada de las pequeñas industrias y en determina­das explotaciones agrícolas. Ante tales modificaciones muchos temen que la planificación se abandone y que la libre competencia, aunque restringida, fortaleza el capitalismo y devore hasta los gérmenes mismos de la economía colectiva, pero Lenin, en carta dirigida a Krychanovsky, Presidente del Gosplan, precisa el alcance de la Nep que 'no cambia el plan único del Estado ni se sale de sus cuadros, sino que altera la manera de realizarlo' (24). El Estado continua siendo propietario de los principales medios de producción y, en consecuencia, puede imponer un plan de conjunto aun­que el avance sea, ahora, mas lento y paulatino: El plan debe adaptarse, primero, a las necesidades del mercado para llegar, después, a dominarlo. El desarrollo posterior de los acontecimientos y el panorama que en la actualidad ofrece la economía soviética demuestran cuan hábilmente se han logrado estas finalidades que, pare muchos, fueron paradógicas a insensatas cuando se formularon.

En Febrero de 1921, como ya lo sabemos, se crea el Gosplan al cual incumbe, desde ese momento, la elaboración de los planes, pero, en medio del colapso económico, sólo se dedica a investigaciones parciales sobre algunos problemas apremiantes tales como los que se, refieren a los combustibles, semillas, alimentación, etc. Ya en 1923 los ingenieros Kherenikov y Hartwann le someten un plan quinquenal para la industria metalúrgica yen los últimos meses de ese mismo año Kalinikov le presenta otro que engloba casi toda la economía industrial. En 1924. encontramos a Neopikhnaov con un plan pare el desarrollo de los medios de, transporte y a Kondratjev y Oganovsky con un estudio muy completo sobre las perspectivas del desarrollo agrícola. Durante este mismo periodo el Gosplan inicia investigaciones muy serias y pro­fundas acerca de la división del país en regiones económicas. Todos estos trabajos permiten a los economistas acumular un importante material estadístico y formular algunos ensayos particulares sobre previsiones económicas. Se forma, paralelamente, un cuerpo eficiente y activo de investigadores que preparan el camino para el establecimiento posterior del plan único.

En 1925 aparecen las primeras 'cifras de control de la economía nacional' que constituyen, en el fondo, un plan general de la economía elaborado con un ano de anticipación. Estas cifras determinan, anualmente, los objetivos precisos de la producción en las principales industrias; calculan de antemano y de una manera científica, la cosecha posible de productos agrícolas; fijan la cantidad de material primas y de alimentos que ha de almacenar el Estado y las cooperativas; indican las finalidades que han de perseguirse con la extensión de los cultivos y con el fomento de la producción, con la distribución de las maquinarias y de los abonos; establecen los precios que el Estado y las cooperativas deben pagar por los productos agrícolas y los precios de venta de los productos industriales fijan el volumen de las exportaciones y de las importaciones y los valores a que conviene llegar en la balanza de pagos; determinan el nivel de los salarios de los obreros y empleados, los ingresos y egresos del presupuesto, el máximo de las emisiones fiduciarias, las in­versiones que se han de hacer ,en la industria, los transportes, las viviendas, etc. Estas cifras de control, que en los comienzos fueron muy defectuosas y que casi no se cumplieron, son hoy día parte integrante del plan único y representan un papel cada vez mar importante en la organización de la economía sistemática. Siempre que se establecen y se publican las cifras de control, se indica la dinámica del desarrollo económico durante una serie anterior de años utilizando un sistema detalladísimo de números índices. El libro que contiene las cifras de control se convierte, así, en una especie de enciclopedia económica y de historia del progreso socialista en el terreno de la economía.

Todos estos ensayos fueron el fruto de esfuerzos sostenidos y perseverantes, pero les faltaba una dirección política neta impuesta por una voluntad firme y audaz. Tal factor vino a proporcionarlo el XV Congreso del Partido Comunista que, a fines de 1927, adopto una resolución, hasta cierto punto histórico, sobre el establecimiento de un Plan Quinquenal para el desarrollo de la economía soviética. El Gosplan, para este efecto, perfecciona y acomoda de acuerdo con las instrucciones del Congreso un trabajo que ya había publicado bajo el título de 'Perspectivas de desarrollo de la economía nacional durante el periodo 1926‑1927 a 1930‑1931'. La elaboración del nuevo proyecto demora, más o menos, año y medio: El 23 de Abril de 1929 el Sovnarkom decide con firmar 'como programa económico para el próximo periodo quinquenal la variante optima del plan y concentrar en su realización todos los esfuerzos de los órganos del Estado y de las organizaciones publicas movilizando hacia ese fin las energías del proletariado, de los campesinos medios y pobres, así conozco la energía de los sabios y de los técnicos': Ese mismo día el XVI Congreso del Partido Comunista y, poco tiempo después, el V Congreso de los Soviets de la U. R. S. S. prestan, también, su aprobación al Primer Plan Quinquenal. 'Por primera vez en la historia del mundo—como dice Grinko—un inmenso país, que encierra inagotables riquezas naturales y un pueblo libre de 150.000,000 de hombres, se presenta con un plan detallado de edificación socia­lista en materia de economía y de cultura, con el plan de una sociedad socialista' (25). En paginas anteriores hemos indicado cuales son las finalidades que persigue este primer plan y, ahora, para precisar la técnica panificadora y tener una idea más exacta a este respecto bosquejaremos la estructura del segundo Plan Quinquenal.

Advirtamos, eso si, previamente que el Gosplan es en la actualidad un gigantesco organismo que ocupa varios miles de especialistas que reciben una extensa preparación en los diversos Institutos que se preocupan de formar técnicos para la planificación en las diversas ramas industriales. Según Mossé, existen en la U. R. S. S. más escuelas de planificación que escuelas de ingeniería en Francia (26). El Gosplan se divide en secciones especiales que se ocupan de la industria del comercio, de los transportes, de la distribución, del consumo, de la mano de obra, etc.; existen, también, secciones generales: Una, que dirige el trabajo mismo del Gosplan; otra, que se preocupa de la investigación científica; una tercera que se dedica a las cuestiones de economía general y de estadística y, por ultimo, la oficina de planificación economica que coordina el trabajo de las secciones especiales a fin de que exista armonía entre las diversas partes del Plan. Anexo al Gosplan funciona el Instituto de la Coyuntura quo, periódicamente, publica una reseña de las variaciones cíclicas y estaciónales basándose en un gran acopio de datos que, abrazan los principales fenómenos de todas las ramas de la economía nacional. Colaboran con el Gosplan numerosos establecimientos de investigación científica que laboran infatigablemente y cuyos aportes son considerables para el progreso de su patria y del mundo: En 1918, Rusia contaba con 211 institutos de ese genero; en 1938 suman 2,292 y en ellos trabajan 40,000 investigadores.

VIII 

'Los planes no tienen por objeto adivinar o predecir lo que sucederá en los próximos cinco o diez años—dice en 1926 el Gosplan sino crear un sistema determinado de tareas económicas en el dominio de la edificación socialista' (27). La finalidad es, según lo dicho, transformar la U. R. S. S. 'de un país agrario y débil, dependiente del capricho de los países capitalistas, en un país industrial y poderoso, plenamente autónomo a independiente del capitalismo mundial' (28). Los planes son, en consecuencia, dinámicos, exigen el aumento de la producción, del rendimiento, de la calidad del bienestar y de la cultura. En todos ellos se trata siempre de combinar de una manera adecuada el trabajo y las materias primas para alcanzar ciertas finalidades en un cierto periodo: El plan se inscribe en un espacio con tres dimensiones, el hombre, la naturaleza y el tiempo.

El Segundo Plan Quinquenal lo encierran dos gruesos volúmenes de 600 y 700 paginas respectivamente; el primero trata de las diversas ramas de la producción y el segundo de las distintas regiones de la Unión Soviética.

El primer volumen consta de trece grandes capítulos:

I.—    Cuadros generales del conjunto de la economía nacional; II.—    Planes de inversiones tanto de trabajo como de capital; III.—   Planes para la producción industrial; IV.—   Planes para la economía rural; V.—    Planes pares los transportes y les comunicaciones; VI.—   Características técnicas de la producción; VII.—   Población, trabajo y cuadros; VIII.—  Plan de disminución de costos; IX.—    Distribución de las mercaderías; X.—     Economía comunal y habitaciones; XI.—    Salud a higiene publica XII.—   Cultura e instrucción, ciencia y arte; XIII.—  Finanzas.

Algunos de estos capítulos contienen los planes para de­terminadas ramas particulares como lo es, por ejemplo, el Capitulo III; otros se refieren a planes generales aplicables al conjunto, pero cada uno de ellos considera el desarrollo de la economía nacional desde un punto de vista especial y es así como el Capitulo II, por ejemplo, trata de las nuevas in­versiones que es necesario efectuar para aumentar la producción en las diversas ramas industriales de acuerdo con los incrementos contemplados en los demás capítulos. De esta suerte para conocer exactamente el plan de producción de la agricultura, por ejemplo, hay que completar los datos que figuran en el capítulo especial respectivo—que en este caso lo es el IV—con los que figuran yen los capítulos generales que lo complementan y lo esclarecen.

El segundo volumen consta de las previsiones relativas a las diversas regiones; nos ofrece una exposición completa acerca de la economía de cada Republica federada y autónoma, de cada región autónoma y de cada territorio nacional como, asimismo, un cuadro con series de cifras respecto al desarrollo del plan desde, el punto de vista de las inversiones en la industria, la agricultura, los transportes, etc. Contiene, también, la repartieron geográfica de las distintas producciones.

El Plan Quinquenal se complementa con planes anuales que se adoptan a medida que se ejecuta el primero, que lo modifican si es necesario y, en todo caso, lo precisan tanto mayores detalles para su cumplimiento durante el año a que se refieren. Dichos planes reemplazan a las antiguas cifras de control pero su contenido es, sustancialmente, el mismo. A estos textos fundamentales se agregan otros que no se publican: Planes trimestrales, planes para cada trust, para cada empresa, para cada kolkhoz, etc.

Tanto el Plan único como sus complementos constituyen una verdadera ley que obliga a todos los organismos, instituciones y ciudadanos, pues, como lo dice Molotov, 'si el Plan no esta ligado a su cumplimiento estricto se convierte en un simple trozo de papel' (29).

 

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Segunda parte

IX

Para tener una idea mas o menos exacta de la estruc­tura y dinámica del Plan examinaremos, por vía de ejemplo, una síntesis de los principales rubros del programa que el Segundo Plan Quinquenal contempla para las industrias ali­menticias.

El Plan se inicia con un programa cuantitativo que for­mula, para todos los productos, en los términos que nosotros reproducimos sólo para algunos de entre ellos.

Industria alimenticia Cifras absolutas 1937 en % de 932 Ritmo Anual de crecimiento
1932 1937
Miles tonelada
Carne 435 1,200 275.9 122.5
Pescado 1333 1,800 135 106.2
Margarina 38.6 120 310.9 125.5
Mantequilla 65.1 180 276.5 122.6

En primer lugar se expresa la capacidad mínima de producción representada por las cantidades efectivamente producidas en 1932 o sea en el año inmediatamente anterior al comienzo del Segundo Plan. En seguida, se indican las cantidades que deben producirse al termino del Plan, o sea, en 1937. En otros términos, primero hay una simple constatación estadística y, después, un proyecto, un orden. El progreso, el incremento final, se establece en porcentajes tomando como punto de partida el a no 1932 y, en seguida, se indica cual debe ser el ritmo anual de aumento para obtener, por ultimo, el resultado que se persigue. Así, por ejemplo, la producción de carne debe ser, en 1937, de 1.200,000 toneladas, o sea 275,9% más alta que la producción en 1932 y su aumento anual, con relación al año anterior, de 122,5, es decir, de 22,5%. En el cuadro se observa que los aumentos anuales varían entre un 6,2 % para el pescado y un 22,5% para la margarina, lo que puede indicarnos el propósito de desarro­llar sistemáticamente ciertas producciones más que otras y modificar, así, la estructura de la producción mediante una dinámica diferencial. Demás esta advertir que las diferencias pueden obedecer a muchos otros motivos: Razones de orden. Técnico que impidan imprimir mayor velocidad al crecimiento o consideraciones basadas en la suficiencia de la producción actual.

El programa se expresa, además, en valores, en millo­nes de rublos, tomando como base los precios que los alimentos tenían en los años 1920‑1927. Se trata de una avaluación estadística y, hasta cierto punto, arbitraria, pues se utiliza una moneda de cuenta ficticia. El procedimiento sirve, sin embargo, para hacer comparaciones a indica el desarro­llo cualitativo.

Industria alimenticia Cifras absolutas 1987 en % de 1932 Ritmo anual crecimiento
1932 1937
Millones rublos
Carne 702.4 2,264 314.3 125.7
Pescado 261 500 191.6 113.9
Azúcar 249.5 750 301.6 124.7
Mantequilla 235 450 191.5 113.9
Conservas 104.4 307 294 124.1
Alcoholes 121.1 266 219.7 117.1
Tabacos 208.8 430 206.1 115.6

A primera vista causa extrañeza que las tasas que muestran, el aumento en valor no lean idénticas a los coeficientes de desarrollo cuantitativo en circunstancias que los precios se mantienen invariables. Ello se explica por las diferencias cualitativas. Por ejemplo, la tasa de aumento físico de la producción de mantequilla es de 122,6 al año; la tasa de aumento en valor es sólo de 113,9. Esto significa que deberá darse preferencia a la producción de mantequilla de calidad inferior. Si las cifras estuviesen invertidas, el programa estaría deseando que se produjeran, de preferencia, mantequillas de calidad superior. El detalle se especifica en instrucciones complementarias para cada industria.

En el Plan se establecen, también, las características técnicas de la producción. Así, pop ejemplo, respecto del azúcar se dan las siguientes pautas:

- 1932 1937
Extracción de azúcar por cada 100 kgs. de re-molacha 13.10 14
perdidas de azúcar durante la elaboración en % Gasto de fuerza de trabajo, en hombre-hora por quintal de azúcar 2.875.60 2.40 3
Gasto de combustible, en toneladas, por 100 quintal de azúcar. 7.90 645
Este cuadro hace posible determinar, muy fácilmente, las necesidades del plan de producción del azúcar en cuanto a materias primas, mano de obra y combustible. Con datos similares relativos a otras industrias se fija, entonces, el plan de producción para la remolacha y para el carbón. En un capitulo especial se contemplan las necesidades de mano de obra en las industrial alimenticias. El Plan parte de la hipótesis de que; la población aumenta, de manera uni­forme, en más o menos 3.000,000 de personas pop año; prevee el número de trabajadores que se van a requerir en cada rama industrial, con especificación de sexos y categorías. Las pre­visiones de la demanda de obreros especializados sirve para elaborar, a su vez, los planes de instrucción de especialistas. El Plan prevee, también, el salario anual medio y este ante­cedente sirve para el establecimiento de los planes financie­ros de las empresas del Estado y para la elaboración del presupuesto general de la nación.
- Número de trabajadores miles Salario Medio Anual Rublos
Industria Alimenticia 1932 1937 1937 en % de 1932 1932 1937 1937 en % de 1932
Total. 494.4 750.4 151.8 1.296.1 1.510 116.5
De los cuales son: Obreros 354.5 560 158 1,113.6 1,358 121.9
Empleados. .63.2 66.4 105.1 2,063 2,088 101.2
Ingenieros y técnicos 27.2 49 180.1 2,981.5 3,571 119.8
Pequeño personal de ser vicio 32.3 50 154.8 797.3 908 113.9
Aprendices 17.2 25 145.3 515.4 547 106.1
Puede observarse que el aumento de los salarios para los obreros alcanza a 21,9% en cinco años, mientras que el aumento para los empleados sólo es de 1,2%. Se demuestra con ello la influencia del Plan sobre, la repartición de las rentas y sobre las posiciones respectivas de las diversas categorías sociales. Como las usinas que existen y el equipo de que disponen no son suficientes para acelerar la producción con el ritmo previsto, el Plan considera las nuevas inversiones que es preciso efectuar para aumentar su capacidad. El plan de inversiones comprende un programa finan­ciero y otro de construcciones. En el primero se indican las sumas de que puede disponer el Comisariato de las Indus­trias Alimenticias (Narkomsnab), para nuevas inversiones y en el segundo se especifican las fabricas que deben construir­se, las ciudades o pueblos en que van a emplazarse, etc. Pro­gramas complementarios detallan otros antecedentes como materiales y mano de obra requeridos para esas obras, etc. El Plan contempla, también, un programa de reduc­ción de los costos. Así, por ejemplo, para el conjunto de industrias que dependen del Narkomsnab se proveen economías que representan un 25% del costo total de producción, o sea, 2,975.000,000 de rublos. Dichas economías se reparten de la siguiente manera.
Economías de: en % en millones
Materia prima. 17.5 1,384
Combustible y energía eléctrica 22.8 92.2
Trabajo, gracias a un aumento de productividad más fuerte que el aumento de salarios 37 682
Amortización 12 27.1
Gastos generales y otros 52.4 788.9

En lo que respecta a materias primas, combustibles y gastos generales, las economías se logran mediante una me­jor organización técnica, que reduce gastos excesivos y corrige deficiencias de la Administration. 'Son escandalosamente grandes—dice Molotov, en 1939—las perdidas de materias primas, se despilfarra inútilmente mucho combustible y energía eléctrica; es bochornosamente grande la paralización de la maquinaria y, por consiguiente, en muchos casos no se hace nada por la rebaja del costo de producción industrial, como tampoco por la rebaja del costo de la construcción. Es necesario acabar con ello intensificando en todo el frente la lucha contra la mala Administración y toda clase de perdidas. Es necesario asegurar, de hecho, la debida atención a la economía, al costo de producción' (30). Las economías se consiguen, asimismo, por el menor precio de ciertas material primas cuyos respectivos programas de producción consul­tan, por su parte, una disminución en los costos. Así; por ejemplo, la industria de conservas necesita envases de hoja­lata y en el plan de producción de estos envases se proveen economías que van a beneficiar la industria que los utiliza. En el cuadro se observa el fuerte porcentaje de economías por concepto de aumento de la productividad del trabajo, lo que permite que, junto con el alza del salario, haya una disminución del costo por unidad producida. El Segundo Plan Quinquenal, en efecto, atribuye grande importancia al mayor rendimiento, pues reconoce, con Lenin, que 'la productivi­dad del trabajo constituye la esencia del triunfo del nuevo régimen social' (31).

En el segundo volumen del Plan se asigna a cada región la parte de las tareas económicas del quinquenio que le corresponde ejecutar: para este efecto se establecen programas parciales para las distintas industrial y un plan de conjunto para el desarrollo regional. Además, cada industria tiene un plan geográfico que reparte su producción entre las di­versas regiones. Así, por ejemplo, el plan geográfico para el azúcar es el siguiente:

República; región o territorio En miles toneladas % producción total 1937 en % de 1932
1932 1937 1932 1937
U. R, S. S 828.2 2,500 100 100 301.9
R. S. F. S. R 260 745 31.42 29.8 286.3
Siberia Occidental 4.3 50 0.52 68 1,162.8
Ucrania 559.7 1,700 67.58 1.6 307.3
Kirguises 8.3 40 1 - 481.9

Las dos primeras columnas indican el plan cuantitativo; la ultima señala el ritmo quinquenal de crecimiento, que es muy variable: Relativamente débil para la República Socia­lista federada Soviética de Rusia; muy fuerte para Ucra­nia, Siberia Occidental y Republica de los Kirguises. Las columnas colocadas entre las anteriores nos proporcionan, en verdad, la estructura geográfica de la producción azu­carera.

El Plan Quinquenal se complementa con planes anuales que lo precisan y corrigen de acuerdo con las circunstancias. Como dice Robert Mossé, 'el plan quinquenal indica un ho­rario al cual debe ceñirse la marcha de la economía, pero bien puede que esta se adelante o se retrase; los planes anua­les sirven no sólo para precisar las tareas confiadas a cada año sino que, también, para corregir las desviaciones con res­pecto, al horario previsto' (32). En el cuadro que sigue se señala el desarrollo de la industria del azúcar durante el Segundo Plan Quinquenal y en el puede apreciarse el papel de los planes anuales.-

- Plan quinquenal Resultados
1932 1937 1937 en % de 1932 Ritmo anual 1933 1934 1934 en % de 1933
Producción en millones de rublos. 249.5 750 300.6 124.7 305.6 403 131.9
Producción en miles de toneladas 750 2,500 302 124.7 995.3 1,350 135.6

De las cifras anteriores resulta, por ejemplo, que según el Plan, el incremento anual de la producción de azúcar debe ser de 24,7 % y que, en el hecho, el ritmo alcanzado en 1934 fue mayor, pues llego a 35,6%. En el plan anual se corrige esta anomalía a fin de que, al termino del quinquenio, se obtenga la cantidad prevista como producción para el año 1937. Es así como en el plan para 1935 se contempla sólo un aumento de 7,4% con relación al periodo anterior.

- Plan para 1935 En %de 1934
En millones de rublos 438 108.7
En miles de toneladas 1,450 107.4

El plan anual considera todos y cada uno de los ele­mentos que figuran en el Plan Quinquenal: Inversiones, empleo de mano de obra, costos, características técnicas de la producción, etc. Damos, por vía de ejemplo, el plan anual de 1935, en lo que se refiere a las características técnicas de la producción de azúcar.

- Plan Resultados Plan Para
- 1932 1937 1933 1934 1935
Extracción de azúcar por 100 kgs. Remolacha. 13.10 14 13.92 13.78 14
Perdida de azúcar durante la elaboración, en % 2.87 2.40 2.56 .2.58 2.5
Gastos de fuerza de trabajo en hombre hora por quintal de azúcar. 5.60 3 3.97 3.33 3.3
Gasto de combustible, en toneladas por 100 quintales de azúcar 7.90 6.45 7.5 7.2 6.9
Como se ve, no siempre hay progreso de un ano a otro y es así, por ejemplo, como la perdida de azúcar durante la fabricación fue superior en 1934 a lo que había sido yen 1933. Esta ligera reseña sobre algunos de los detalles del pro­grama que el Segundo Plan Quinquenal contiene, respecto a las industrias alimenticias revela que la planificación plantea problemas delicados, aunque no insolubles, y de entre, los cuales hay algunos que son específicamente técnicos y otros de naturaleza puramente económica que, tal vez, tienen mayor importancia y alcance que los primeros. Así, por ejemplo, le corresponde a los economistas determinar si es o no es conveniente acelerar la producción de azúcar con un ritmo más rápido que la de carne o pescado y sentar las reglas que presiden, pueden o deben presidir esta elección. La economía sistemática, por eso, no admite improvisaciones ni funda su éxito sólo en el entusiasmo, sino que exige y presupone estudios profundos y un mecanismo especializado eficiente.

Tercera parte

X

Una vez redactado el Plan es preciso cumplirlo o, en otras palabras, hacer que el proceso de la producción sé encamine por los cauces que el Plan le traza. Si este ordena, por ejemplo, que la producción de azúcar sea en 1937 de 2.500,000 toneladas, es necesario disponer de una cierta can­tidad de remolacha, contar con un personal especializado, construir nuevas usinas, reparar o modificar las antiguas, proveerse de combustible, etc. Dicho de otra manera, hay que movilizar trabajo, materias primas y capital; acumu­lar fuerzas productivas y coordinarlas para conseguir el fin que el Plan persigue. Después, cuando el Plan ya esta cum­plido es necesario hacer llegar los bienes a manos de los con­sumidores organizando un mecanismo que asegure la distribución normal de los productos. Bajo un régimen de comu­nismo autoritario se procedería a asignar directa y coerci­tivamente las tareas y, en seguida, a repartir de una manera también directa las mercaderías. En tal caso del problema no seria económico, sino administrativo. Pero, en un régimen que respeta la, libertad de los hombres para trabajar en lo que deseen y para adquirir los bienes que les plazcan, parece imposible que pueda cumplirse un plan si los ciudadanos no ratifican, a posteriori, las decisiones de la autoridad y esta ratificación se presenta como muy problemática cuando exige el concurso de millones de voluntades. En estas circunstan­cias, sólo por un extraño azar o por un no menos extraño milagro podría ocurrir la correspondencia centre el plan im­puesto por, el poder y las decisiones adoptadas por el publico. En tal caso, la economía planificada estaría expuesta a per­turbaciones económicas tan graves como las que afectan al sistema liberal individualista. Pudiera pensarse, entonces, que la dirección centralizada de la economía requiere una distribución autoritaria de las faenas y de los bienes con lo cual se asegura, es verdad, un orden económico, pero un orden arbitrario y odiosamente tiránico. Sólo el examen de los me­canismos del régimen soviético puede darnos una respuesta a este dilema de tanta importancia practica y teórica.

XI

Para que el Plan se cumpla en lo que atañe a la pro­ducción, es necesario canalizar los factores de ella hacia los diferentes empleos yen proporciones conformes a las exigen­cias de las diversas ramas industriales. Sabemos que el Plan determina las cantidades de mano de obra, de materias pri­mas y de capital que se requieren para alcanzar, las finali­dades fijadas, pero es preciso examinar, ahora, de cuales medios dispone para que las decisiones del Plan se realicen.

A

El Plan establece el número de trabajadores que sé ne­cesitan en cada rama industrial y en las diferentes especia­lidades profesionales, pero para que el Plan se cumpla es indispensable que las decisiones individuales sean conduci­das de alguna manera para que ratifiquen la voluntad del poder. El Gobierno soviético ha renunciado a la repartición autoritaria de las tareas y confía en las diferencias del nivel de los salarios para atraer a las distintas industrias el número de obreros que exige el Plan. En el Segundo Plan Quin­quenal encontramos un cuadro que indica los trabajadores ocupados en 1932 y los que deberán ocuparse en 1937 y en una columna aparte señala lo que debe ser 1937 en porcentaje de 1932; en otro cuadro expresa los mismos datos respecto de los salarios.

Rama industrial Número de en trabajadores miles 1937 en % de
1932 1937 1932
Transportes diversos 500 860 176
Alimentación colectiva 515 860 167
Comercio 1,41 2,285 162
Salud publica 647 1,020 157.6
Industria pesada: Ingenieros y Técnicos 331 520 157
Educación 1,331 2,065 153.3
Comunicaciones 224 336 149.8
Arte 84 123 145.6
Industria ligera 247 347 140.2
Industria pesada:Obreros 4,668 6,301 136.3
Agricultura 2,85,7 3,575 125.1
Ferrocarriles 1,526 1,666 109.1
Construcción 3,125 3,425 109
Institutos de crédito 128 135 105.1
Administración 1,833 1,470 80.2
Industria pesada: Empleados 516

500

96.9
Total 22,942 28,909 126
Rama industrial Salarios anuales medios en rublos 1937 en % de 1932
1932 1937
Transportes diversos 1,539 1,985 129
Alimentación colectiva 1,059 1.200 113.3
Comercio 1,351 1,533 113.3
Salud publica 1,248 1,560 125
Industria pesada: Ingenieros y Técnicos 3,634 4,361 120
Educación 1,633 1,960 120
Comunicaciones 1,333 1,655 124.2
Arte 1,989 2,745 138
Industria ligera 1, 251 1,490 119.1
Industria pesada:Obreros 1,385 1,736 125.4
Agricultura 866 1,299 150
Ferrocarriles 1,496 1,859 124.3
Construcción 1,509 1,974 118.9
Institutos de crédito 1,834 2,293 125
Administración 1,941 2,368 122
Industria pesada: Empleados

2,076

2,353 113.3
Total 1,427 1,755 123

A primera vista pudiera pensarse que la tasa de aumento de los salarios debe ser tanto más fuerte más cuanto más considerable es el aumento del número de trabajadores que el Plan contempla para cada industria. Para verificar si, en el hecho, acontece así, comparamos la tasa de aumento del número de trabajadores en las diversas industrias con el coeficiente medio general y, de esta suerte, sabemos si el aumento previsto para las distintas ramas industriales es superior o inferior al promedio. Luego, efectuamos la misma operación con los salarios y, después, confrontamos ambas series en el cuadro que sigue para deducir las conclusiones que, más adelante, expresamos:

Rama industrial Trabajadores Salarios Concordancia o discordancia de signo
1937 en % de 1932 (1) + o- 1937 en % de 1932

(1)+o-

Promedio general 126 - 123 --- -
Transporte diversos 176 +50 129 +6 Concord
Alimentación colectiva.Comercio 167 +41 113 -10 Discord.
Salud pública 162 +36 113 -10 Discord.
Industria pesada: Ingenieros y técnicos 157.6 +31.6 125 +2 Concord.
Instrucción 157 +31 120 -3 Discord.
Comunicaciones 153.3 +27 120 -3 Discord.
Arte 149.8 +23.8 124.2 +1.2 Concord.
Industria ligera 145.6 +19.6 138 +15 Concord
Industria 140.2 +14.2 119.1 -4 .Discord.
pesada:obreros. 136.3 +10.3 125.4 +2.4 Concord.
Agricultura 125.1 -0.9 150 +27 Discord.
Ferrocarriles 109 -17 124.3 +1.3 Discord.
Construcción 109 -17 118.9 -4.1 Concord.
Crédito 105.1 -21 125 +2 Discord.
Industria pesada:Empleados 96.9 -21.1 113.3 -9.7 Concord.
Administración 80.2 -46 122 -1 Concord.

(1) Mas o menos con relación al promedio general.

Tomando como base estos antecedentes, las ramas in­dustriales pueden clasificarse de la siguiente manera:

I.—Industrias para las cuales el Plan exige un aumento de trabajadores superior al promedio general; entre éstas podemos, a su vez, distinguir:

a) Aquellas en que este resultado se busca por un au­mento de salario superior al promedio general; y b) Aquellas en que este mismo propósito se persigue mediante un aumento de salario inferior al promedio ge­neral.

Diferencia entre la tasa particular y el promedio general

  Trabajadores Salario
Industrias a):
Transportes diversos +50 + 6
Salud pública +31.6 + 2
Comunicaciones +23.8 + 1.9
Arte +19.6 +15
Industria pesada: Obreros +10.3 + 2.4

Industrias b):

Alimentación colectiva +41 -10
Comercio +36 -10
Industria pesada: Ingenieros y técnicos +31 - 3
Instrucción +27 - 3
Industria ligera +14.2 - 4

II.—Industrias para las cuales el Plan exige un aumen­to de trabajadores inferior al promedio general; entre ellas podemos, también, distinguir: c) Aquellas en que este aumento se pretende a través de un aumento de salario inferior al promedio general; y d) Aquellas en que se busca lo mismo, pero mediante un aumento de los salarios superior al promedio general.

Diferencia entre la tasa particular y el promedio general

  Trabajadores Salario
Industrias c):
Construcción -17 - 4.1
Industria pesada: Empleados -29.1 - 9.7
Administración -46 - 1
Industrias d):
Agricultura - 0.9 +27
Ferrocarriles -17 +1.30
Crédito -21 + 2

Este análisis de los hechos demuestra que no existe. con­cordancia entre los mayores o menores salarios, con relación al promedio general, y los aumentos o disminuciones en el número de los trabajadores. La mayor necesidad de mano de obra no coincide siempre con el alza de los salarios, Esta observación se explica fácilmente. Si la curva de la oferta de trabajo fuese, idéntica respecto de todas las camas indus­triales, si a los obreros les fuera indiferente dedicarse a una u otra tarea, si en las avaluaciones y decisiones de ellos sólo influyese el espíritu de lucro, es lógico que bastaría con ofrecerles un mayor salario para atraerlos hacia la rama de, industria que necesita mayor cantidad de mano de obra. Pero, no hay duda que ciertas faenas son más interesantes y atrayentes que otras y que la repartición geográfica de los trabajadores influye, también, en que no exista siempre coincidencia entre una mayor oferta de empleos con la co­rrespondiente demanda por ellos. En el rubro transportes, por ejemplo, para aumentar los trabajadores en 76 %, los salarios se alzan en 29%; en las profesiones artísticas para aumentar el número de trabajadores en 45,6%, las remune­raciones se suben en 38%; esta diferencia se debe, tal vez, a que hay poco interés por las cameras propias del arte en razón de la longitud de los estudios o por la incertidumbre del éxito. En el caso de las tareas englobadas bajo la, denominación de alimentación colectiva encontramos, todavía, algo mas singular: El aumento de los salarios es 10 puntos inferior al promedio general como que sólo alcanza a 13%, pero los efectivos de trabajadores se incrementan, sin em­bargo, en 67 %, es decir, hay un aumentó superior en 41 puntos al promedio general; ello nos indica que existe una tendencia espontánea a dedicarse a. dichas labores y que se hace necesario desalentar este aflujo de mano de obra. En la agricultura el atractivo es, quizás, muy débil, ya que es pre­ciso subir los salarios en un 50% para, aumentar los traba­jadores en 25%. De lo anterior podemos deducir que son muchos los factores que entran en juego complicando la noción simple de coincidencia entre el aumento relativo de los salarios y el aumento, también relativo, de las personas que se dedican a cada actividad económica.

Sin incurrir en generalizaciones temerarias podemos, sin embargo, afirmar que cada rama industrial tiene un cierto coeficiente de atracción o repulsión que el trabajo de cada una de ellas representa para sus agentes un sacrificio que es preciso compensar con una remuneración. En otras pala­bras, se podría decir que las corrientes de mano de obra se orientan libremente hacia las industrias en las cuales la re­muneración sobrepasa el sacrificio que impone el trabajo. El problema consiste, entonces, en descubrir respecto de cada industria su curva de oferta de mano de obra y, efectuado esto, los planificadores deben remontarla hasta el punto en que la disponibilidad de trabajo coincida con las exigencias del Plan. El procedimiento no es sencillo, pero es el único viable, y requiere, como se comprende, una técnica cuyo dominio completo no puede alcanzarse, sino mediante muchas vaci­laciones y rectificaciones hasta conseguir establecer los gra­dos respectivos de atracción del salario y repulsión del tra­bajo con respecto a cada industria. Sólo así se puede mani­pular la escala de las remuneraciones para satisfacer las exigencias de mano do obra contempladas por el Plan.

B

El poder central debe, también, distribuir los recursos naturales entre los distintos empleos según los programas tra­zados por el Plan. En este caso el problema es más simple, pues los medios de producción pertenecen al Estado y sólo se trata de repartir las disponibilidades totales, que se cono­cen, de acuerdo con las exigencia del Plan. Por ejemplo, el programa de producción de azúcar indica, para 1937, la cifra de 2.500,000 toneladas y una extracción de 13,1 kilo­gramos por cada 100 kilogramos de remolacha, con lo dual se expresa que, para cumplir el Plan, se necesitan 190.000,000 de quintales de materia prima; como, el mismo Plan estima que cada hectárea rinde 200 quintales de betarraga, se deduce que es preciso cultivar 950,000 hectáreas para tener toda la materia prima requerida. El Segundo Plan Quinquenal prevee ana superficie cultivada de 1.450,000 de hectáreas y una producción de 276.000,000 de quintales, con lo cual se deja un amplio margen de seguridad y permite utilizar la remo­lacha en otros empleos posibles. El problema se hace más complejo cuando se trata, de aquellos recursos naturales que, como el carbón, la tierra, el petróleo, etc., tienen utilizaciones múltiples. A título de ejemplo nos referiremos a la distribución del suelo entre los distintos cultivos.

En la U. R. S. S. el use de la tierra es gratuito, pues ni los campesinos, ni los kolkhoz, ni los trusts, pagan nada a nadie por el use del suelo quo ocupan, pero la administración económica. decide, soberanamente, el empleo de cada par­cela, de cada extensión superficial. El cuadro que insertamos en seguida muestra lo dispuesto por el Segundo Plan Quin­quenal a este respecto.

Superficie cultivada en miles de hectáreas

  1932 1937 1937 en % de 1932
Superficie total 134,435 139,740 103.9
I-Cereales 37,935 38,550 101.6
a) Cultivos de Invierno:
Centeno 25,775 23,600 91.6
Trigo candeal 11,815 14,540 123.1
b) Cultivos de Primavera:
Trigo candela 221689 26,300 115.9
Avena 15,423 17,200 111.5
Cebada 6,499 7,850 120.8
Maíz 7,673 3,075 40.1
Sorjo 3,783 4,310 113.9
II.-Plantas industriales:
Algodón 2,172 2,040 93.9
Tabaco 99 110 111.1

En programas complementarios se dan mayores detalles para cada República y, también, para cada unidad territorial y técnica hasta llegar al kolkhoz. El organismo central planificador para distribuir la superficie aprovechable entre los diversos cultivos, procede como el campesino que produce exclusivamente para su consumo y que para saber lo que debe sembrar considera la, tierra de que dispone y las necesidades que lo urgen sin atender para nada al precio que podría obtener por sus productos. La apreciación directa de las necesidades constituye el único criterio para regular la producción, con prescindencia absoluta del animó de lucro. El buen éxito del Plan radica en el justo calculo de las necesidades y en el cumplimiento estricto de los programas de trabajo.

Cuarta parte

XII

Después de algunos anos de experiencia, se abandonó en la U. R. S. S. la distribución autoritaria para confiar, de nuevo, en la libertad de los consumidores. La producción planificada y la distribución libre plantean, como es natural, el problema de la coincidencia entre las cantidades producidas y las adquisiciones efectuadas, pues aun cuando el Plan se basa; en la estimación de las necesidades, sólo el con sumo mismo puede demostrar la exactitud de dichos cálculos.

En la U. R. S. S. la oferta emana del Estado, vendedor único, y consiste en una cierta cantidad de bienes disponibles a resultas de la ejecución total o parcial del Plan. Esa oferta no varia en función de los precios, sino que se manifiesta tan pronto como los bienes se producen: No hay stocks que aguarden un mejor precio para concurrir al mercado ni hay retiro de mercaderías para elevar el precio de las que per­manecen en el la oferta, en consecuencia, no experimenta alternativas ni oscilaciones, no se presenta como una curva, sino que como una línea recta horizontal y perpendicular al eje de las ordenadas que indican las cantidades producidas.

En los países capitalistas la curva de la oferta puede, numéricamente, representarse de la siguiente manera supo­niendo, que se trate, por ejemplo, del mercado del trigo:

 Al precio de:     Ia oferta es de:
 $ 105 por quintal   380,000 quintales
    110     '     '     500,000        '
    115      '     '     615,000        '
    120     '     '     700,000        '
    125      '     '     750,000       '
    130      '     '     800,000        '
    135     '     '     850,000        '
   140      '     '       870,000        '

O sea, el volumen ofrecido es función creciente del pre­cio: Aumenta con su alza y disminuye con la baja. En la, economía soviética la oferta es siempre igual al total pro­ducido y, en el ejemplo, seria de 870,000 quintales con absoluta prescindencia del precio.

La demanda, por el contrario, es elástica y ‑se presenta con las mismas características que en la economía capitalista, es decir, varia de manera inversamente proporcional al precio. De acuerdo con principios económicos muy conoci­dos, cada producto tiene una curva especifica para su de­manda, pues para algunos esta se mantiene igual aunque los precios suban y para otros la más pequeña alza contrae intensamente la demanda. En la economía soviética, el mo­nopolio en las ventas hace posible determinar, más o menos con precisión, Las reacciones de los consumidores y conocer la curva de la demanda para los diversos productos. 'El servicio estadístico de las oficinas de ventas pueden trazar una curva de la demanda para cada producto vendido; la construcción de estas curvas debe ser una de las principales tareas de los servicios estadísticos de tales oficinas. En el régimen capitalista, las curvas de la demanda existen más en el dominio de la fe que en el de los hechos, pero detrás de los muros de vidrio de una economía socialista, pueden y deben dibujarse con mucho mayor facilidad' (33).

En un sistema de libre competencia, los precios y las cantidades ofrecidas son dos variables cuyas modificaciones aseguran la adaptación entre la oferta y la demanda en el punto de intersección de ambas curvas. En la economía so­cialista, la oferta es fija, ya que esta determinada por el Plan, y, mientras este no se altere, la única manera de pro­vocar la coincidencia consiste en corregir los precios hasta el punto, en que la cantidad demandada corresponda a la cantidad producida. En el ejemplo anterior, será necesario encontrar para el trigo un precio que asegure la venta de los 870,000 quintales que constituyen la oferta. Es este el procedimiento que, desde 1935, se sigue en la Unión Soviética y que, hasta ahora, aparece como el más eficaz. El Plan determina, de antemano, el consumo total que se juzga so­cialmente deseable y económicamente posible y, de acuerdo con ello, se formulan los programas de trabajo; Después, se manipulan los precios para buscar la coincidencia entre la cantidad demandada y la cantidad producida.

XIII

Para apreciar los resultados del Plan nos basaremos en las estadísticas soviéticas y en otros documentos que, coma el informe de Joseph Davies, son de indiscutible solvencia técnica. El temor de que las primeras se encuentren defor­madas con fines de propaganda carece de fundamento y sólo es el producto de una extrema suspicacia: La economía planificada se proyecta y se edifica sobre la base de cifras y la exactitud de ellas condiciona, en una amplia medida, el éxito de los programas de trabajo. De ahí que tanto los in­formes del Gobierno como las estadísticas soviéticas se ca­ractericen por su veracidad Reconocen los errores, acusan los fracasos y, exhiben, con orgullo, los éxitos. Davies dice que en Moscú hasta los diplomáticos enemigos natos del régimen estaban contestes en admitir que los datos se miden 'justa y razonablemente' (34). La guerra ha permitido un mayor co­nocimiento de las realidades soviéticas y es así Como, poco a poco, se va desvaneciendo 'ese, legado de sospechas reci­procas' de que hablo Anthony Eden, Ministro de Relacio­nes Exteriores de Gran Bretaña, en un discurso pronunciado en 1942 a su regreso de la U. R. S. S. El hecho es que, en un gran país que cubre la sexta parte del globo, la economía la dirige el Estado, que es, el único propietario de todos los me­dios de producción. El hecho es, también, que ese régimen ha transformado en una potencia económica de primer orden al que antes fuera un pueblo atrasado, miserable y semi­salvaje. Pueden combatirse las ideas que en la U. R. S. S. imperan, pueden sostenerse a su respecto las tesis más dis­pares y opuestas, pero no se puede permanecer indiferente ante las enseñanzas de su progreso económico ni negarlo amparándose en una supuesta falsedad de las cifras que lo revelan. Ya no cabe la ironía o el desdén para referirse a los Planes Quinquenales. El estudio consciente y sano de sus lecciones, el análisis de las posibilidades que encierra la di­rección central de la economía, esa es la única actitud que, ahora. corresponde:

El avance industrial es innegable y, más aun, asom­broso. Ya hemos dicho, que en 1913 la producían manufac­turera y fabril sólo alcanzaba a 6 o 7,000.000,000 de rublos y que, en 1924, tenia más o menos el mismo volumen; en 1932 sube a 43,000.000,000; en 1937, a 95,000.000,000 y en 1940, a 137,000.000,000 (35). El Segundo Plan, que preveía un aumento de 114%, fue superado y el incremento llegó al 121%; el ritmo anual fué de 17,1% en vez de 16,5%. Care­cemos de antecedentes que nos permitan estimar los resulta­dos del Tercer Plan que abarca el periodo 1938‑1942 y cuyo normal desarrollo ha silo interrumpido por la guerra. Sólo nos referiremos, por tanto, al Segundo Quinquenio. Al ter­mino de él, según lo expresado, la industria alcanza y sobre pasa los programas impuestos, pero el crecimiento no es homogéneo para todas las ramas: En la industria pesada el Plan se realiza en un 122%, aunque algunas producciones como las de hierro fundido, hulla y petróleo, se quedan reza­gadas; en la industria de artículos de consumo el programa sólo se cumple en un 85%, aunque las industrias alimenticias lo realizan en un 113%. Advirtamos, también, que más del 80% de la producción industrial sale de empresas construidas o reconstruidas durante los Quinquenios. En 1940, según el informe Vosnesenski, la industria pesada aumentó su producción en un 52% con referencia a 1937 y la industria de artículos de consumo, en un 33% (36). No obstante, hasta 1940 el Tercer Plan no seguía el ritmo previsto, pues los in­crementos anuales calculados en 14%, sólo habían sido de 13% a causa del retraso de la industria siderúrgica en el cumplimiento de sus programas de trabajo.

En la agricultura la producción total aumenta, durante el Segundo Plan, en un 54%.  Algunos cultivos cumplen, con creces, el programa es así como la cosecha de cereales al­canza a 7,340.000,000 de puds; la cosecha de algodón aumenta de 78.000,000 de puds a 15 7.000,000 y la recolección de remo­lacha sube de 66.000,000 de quintales a 219.000,000. Sin em­bargo, las producciones de lino, girasol y maíz son insuficien­tes. En 1935, según los datos proporcionados por Davies, h, U. R. S. S. produjo aproximadamente un tercio de la cose­cha mundial de trigo, o sea, dos y media veces mas que Esta­dos Unidos, cuatro veces mis que Canadá cinco veces mas que Argentina; su recolección triguera superó a la de esos tres países reunidos. En ese mismo año produjo la mitad de la avena que se cultiva en el mundo; el 80% del centeno, el 25% de la semilla de lino y el 20% de la azúcar de remolacha. En cuanto al algodón se han conseguido resultados sorpren­dentes y en la actualidad, la U. R. S. S. produce más que el Egipto: en 1934 el rendimiento medio por hectárea era de 7,9 quintales y, en 1938, fue de 16,4. En 1937 la cosecha agrícola total fue 20% superior a la de 1913.

El auge agrícola se debe, en gran parte, a la intensa campaña de mecanización: En 1928 la agricultura empleaba 26,700 tractores, en 1938 su número se alzo a 483,500 y en 1940, a 523,000. En ere mismo ano de 1940 se utilizaban 182,000 maquinas de segar y trillar en lugar de las 153,000 que había en 1938 y de las 1,700 que se usaban en 1930. Con mucha razón pueden decir los gobernantes soviéticos que 'por su nivel técnico y por la potencialidad de su producción en grandes explotaciones, la agricultura rusa se halla más adelantada que la de cualquier otro país del mundo' (37). En las llama­das, estaciones de maquinas y tractores, de las cuales hay mu­chos miles, se instruye a los campesinos en la aplicación de los métodos científicos y mecánicos para el cultivo de los suelos. Recalquemos que casi el 90% de los tractores y otras maqui­nas empleados en la agricultura los produjo la industria pe­sada durante el Segundo Quinquenio.

En cuanto a los medios de transporte, débiles y precarios durante la época zarista, se anotan progresos aunque insu­ficientes en relación al movimiento económico general. Como lo dice Vosnesenski, 'el aumento de la producción de la economía nacional plantea cada año mayores exigencias en el transporte ferroviario y fluvial en cuanto al transporte de una enorme masa de cargas y aumenta, también, la necesidad de mejores equipos técnicos. Al mismo tiempo que aumenta el movimiento, se hace más indispensable la organización racional de los transportes' (38). La longitud de los ferroca­rriles ha aumentado, con respecto a 1913, en más o menos un 25% y la red caminera que, en ere mismo tiempo, era de 24,000 kilómetros cubre en la actualidad más o, menos 2.000,000 de kilómetros de carreteras firmes. En 1936 las aerona­ves transportaron 60,000 toneladas de carga y recorrieron 56.000,000 de kilómetros; en cuanto a las vías fluviales nave­gables, Davies las estima en 100,000 kilómetros, o sea, el doble que en los Estados Unidos y se realizan esfuerzos para aumentarlas: En 1939 circulaban 570,000 automóviles y para fines de 1942 se calculaba su aumento a la cantidad de 1.700,000, para lo cual se instruía a 2.000,000 de chóferes.

En lo que respecta a la flota mercante que, en 1928, disponía de 327,000 toneladas, ya en 1935 había aumentado a 1.350,000, es decir en mar de un 400%. La política de los transportes tiende principalmente a la coordinación de los diversos me­dios y a la supresión de las cargas irracionales: Para este efecto se preconiza el incremento local de ciertas produc­ciones, a fin de evitar su traslado desde regiones alejadas de los centros de consumo. Así, por ejemplo, en el año 1939 se enviaron al Asia Central, desde Siberia, 470,000 toneladas de hulla, en circunstancias que todo ese consumo puede cu­brirse, con creces, por medio de la explotación de los yaci­mientos que existen en la región. En materia de transportes la U. R. S. S. tiene, todavía, mucho que avanzar; Molotov al exponer las tareas del Tercer Quinquenio dice que 'los dirigentes de los transportes tendrán la gran responsabili­dad del aumento continuo de esta rama de la economía, de la mejora de la dotación técnica, de acuerdo con las demandas modernas, y de la mejora de la organización de todo su funcionamiento' (39).

Los éxitos conseguidos por la Unión Soviética a través de sus Planes Quinquenales son notables. En el primero de ellos se denunciaron, de una manera precisa y categórica, las finalidades que informan todos los programas posteriores transformar a la U. R. S. S. de un país agrario y débil, de­pendiente de los caprichos de los países capitalistas, en un país industrial y poderoso plenamente autónomo; reempla­zar la agricultura ,individual y dispersa, por la explotación colectiva de los suelos. Las cifras que someramente hemos expuesto comprueban que el gobierno de los Soviets está cumpliendo los fines que se propuso y que, en realidad, está, marchando 'a todo vapor por el camino de la industriali­zación, dejando a la zaga el atraso secular de la vieja Ru­sia' (40). En general, y nadie podría negarlo, la U. R. S. S. ha conseguido colocarse a la cabeza de las grandes potencias económicas. Davies reconoce que, en 1936, Rusia ocupó el primer lugar en la producción mundial de maquinas combina­das y azúcar de remolacha; el segundo lugar en la producción de maquinas, tractores, motores de camiones, hierro, mine­rales y oro; el tercer lugar en acero y superfosfatos y el cuarto lugar en carbón (41). Sin embargo, y a pesar de estos avances, Rusia se en­cuentra todavía muy lejos de alcanzar el nivel de los países mas adelantados desde el punto de vista de la producción industrial por habitante. El propio Stalin, en frases senci­llas y precisas, expuso este aspecto del problema en discurso pronunciado ante el XVIII Congreso del Partido, cuya parte pertinente reproducimos por su importancia, a pesar de la extensión de la, cita: 'En 1938 hemos producido alre­dedor de 15.000,000 de toneladas de hierro en lingotes. Gran Bretaña produjo 7.000,000. Puede parecer que nuestra producción es mejor que la británica, pero si dividimos a este número de toneladas por la cifra de la población hallaremos que la producción de hierro en lingotes ha sido yen Gran Bretaña de 145 kilogramos por habitante y silo de 87 en la U. R. S. S. otro ejemplo: En 1938 produjo Gran Bretaña 10.800,000 to­neladas de acero y alrededor de 20,000.000,000 de kilowatts-hora de electricidad, mientras que la U. R. S. S. produjo 18.000,000 de toneladas de acero y mas de 39,000.000,000 de kilowatts-hora. Puede parecer que nosotros superamos a Gran Bretaña, pero si, otra vez, dividimos este número de toneladas y de kilowatts-hora por la cifra de, la población, comprobaremos que la producción de acero en Gran Bretaña era de 226 kilos y de 620 kilowatts-hora por habitante, mien­tras en la U. R. S. S. la cifra sólo llega a 107 kilos de acero y a 203 kilowatts-hora por cabeza. ¿En qué radica la causa? La causa fiesta en que nuestra población es varias veces mayor que la de Gran Bretaña, por lo cual nuestras necesidades han de ser, también mayores' (42). Stalin comprende que no es posible dejarse arrastrar por entusiasmos prematuros y que el poder económico de la industria de una nación no se mide por el volumen producido, sino que en relación directa con el monto consumido por cada habitante. La U. R. S. S. se encuentra, aun, por bajo el nivel de países como Inglaterra y Estados Unidos, tal como se demuestra en el cuadro que sigue:

Producción por habitantes

- - U. R. R. S. E. E. U. U. Alemania Inglaterra Japón
Energía Eléctrica Kw/h 215 1,160 735 608 421
Hierro fundido Kgs. 86 292 234 183 30
Acero ' 105 397 291 279 62
Hulla ' 757 3,429 3,313 5,165 643
Cemento ' 32 156 173 154 60
Telas algodón m2 16 58 - 60 57
Telas lana m2 0.6 2.8 - 7.4 -
Calzado pares 1 2.6 1.1 2.2 -
Papel kgs. 5 48 42 42 8
Azúcar ' 14 12 29 8 17
Jabón ' 3 12 7 11 -
Para alcanzar y sobrepasar económicamente a los países mas avanzados no basta, entonces, con igualar sus cifras globales de producción, sino que es preciso tener una cuota de producción por habitante que sea igual o superior a la que ellos exhiben. En otros términos, será necesario, por ejemplo, producir 292 kilogramos de hierro fundido por ca­beza para igualar a Estados Unidos, 234 para igualar a Ale­mania y 183 para igualar a Inglaterra, lo que significa que la U. R. S. S. deberá producir al ano 60.000,000 de toneladas para alcanzar a Estados Unidos, 45.000,000 para igualar a Ale­mania y 25.000,000 para colocarse a la altura de Inglaterra. El Tercer Plan prevee un aumento que permitira a la Unión Soviética acercarse al nivel de Gran Bretaña, pero sólo en épocas posteriores podrá emprender la tarea gigantesca que significa superar las cifras de la alta producción norteame­ricana. En casi todos los rubros de la economía soviética acon­tece cosa semejante, pues el esfuerzo aunque titánico no ha bastado todavía para compensar el retraso técnico, casi inau­dito, en que se encontraba ese país antes del advenimiento del nuevo régimen. Los programas de los Quinquenios son las etapas metódicas y racionales de un largo proceso que requerirá algunos años para desenvolverse en toda su in­mensa plenitud. La dura autocrítica, la energía y severidad de los dirigentes, el entusiasmo popular y la profunda disci­plina colectiva aseguran, no obstante, un ancho, porvenir a la floreciente economía planificada establecida en la U. R. S. S. Sobre la Unión Soviética se concentran en la actualidad las miradas de aquellos que tratan de descubrir en el vér­tice de los acontecimientos algún rasgo que revele la fisonomía del mundo nuevo que todos presienten que ha de nacer tan pronto como cesen los dolores, los sufrimientos y la san­gre de esta guerra. Todos, algunos con temor y otros con es­peranza, se interesan en el régimen económico de la U. R. S. S. ya sea que lo consideren como un aleatorio experimento o como el eslabón de un proceso evolutivo que se desenvuelve de acuerdo con leyes históricas y sociales inevitables. 'La próxima generación—dice Davies—vera a este pueblo ejer­ciendo una gravitación enorme no tan sólo sobre Europa, sino en todo el mundo'  (43). No hay, en afecto, espíritu consciente que no reflexione hoy día acerca del contenido actual o potencial de ese nuevo régimen de vida, de esa nueva concepción de l as relaciones humanas, que hemos visto surgir y arraigar en Rusia. El capitalismo, en sus ciclos iniciales, recurrió a la cien­cia para ensanchar sus conquistas; estimulo a la técnica, que podía proporciónale mayores ganancias aumentando el número de productos y rebajando sus costos; acogió con entusias­mo a la maquina y a las nuevas fuentes de energía capaces de multiplicar por coeficientes casi inconmensurables el es­fuerzo del hombre, pero no logro ni ha legrado hasta ahora que el progreso económico Corra a parejas con el bienestar colectivo. El maquinismo, por el contrario, llegó a transfor­marse en un enemigo del hombre al desalojarlo de sus labo­res arrojándolo al abismo negro de la cesantía y el torrente cada vez mayor de productos—bendición de la técnica y fruto del genio humano— no pudo beneficiar a los cientos de miles y a los millones de hombres que no podían hacer uso de sellos, porque no tenían dinero con el cual comprarlos. Las denominadas crisis de sobreproducción, que no sé ori­ginan debido a que todas las necesidades ya están satisfechas sino a causa del espíritu de lucro que preside la organización económica, constituyen la prueba mar palpable y trágica del fracaso y de la transformación inminente del inhumano sistema capitalista. 'Los millones de individuos que se encuentran desnudos y hambrientos—dice Franklin D. Roosevelt, Presidente de los Estados Unidos—no asistirán siempre im­pasibles al empeoramiento de su situación en circunstancias que tienen al alcance de las manos todos los bienes que pue­den satisfacer sus necesidades '. En la U. R. S. S. por el contrario, la ciencia y la técnica colaboran en mejorar las condiciones de existencia y la suerte del hombre: No hay hambre en la abundancia ni miseria y pauperismo en medio de riquezas que se pierden o se arrojan al fondo de los océanos. Como el ánimo de lucro no constituye el motor de la actividad económica, los avances científicos no se temen, sino que se desean y se fomentan: Nadie se aterroriza por una abundancia que pueda rebajar los precios y, por el con­trario, se buscan procedimientos y formulas que acarreen una producción cada vez más grande y más barata, pues se comprende que sólo en, la productividad acrecentada puede encontrar su fundamento el bienestar colectivo. Es esta alian­za estrecha entre la ciencia y el progreso, entre la técnica y el bienestar colectivo, la que asegura y garantiza la perma­nencia, la continuidad y la simpatía del mundo hacia el régimen económico que se desarrolla y fortalece en ese país que se extiende sobre a una superficie que cubre la sexta parte del globo.

Notas

(*)

Capitulo del 'Curse de Politica Economica' que el autor publicaria proximamente

(1)

REV. HEWLETT JOHNSON.—­­­­­“El Poder Soviético”. Ed. Claridad, Argentina,7.943, pág. 14. volver

(2)

V. Molotov. “Tercer Plan Quinquenal de desarrollo de la economía na­cional de la U. R. S. S.”. Moscú, 1939, pág. 47. volver

(3)

JOSÉ STALIN.—' Cuestiones del Leninismo'. Moscú, 1941, pág. 402. volver

(4)

Molotov, Ob. cit. pág. 48. volver

(5)

ROBERT MOSSÉ “ L'Union Sovietique au carrefour”. Paris, 1936, pág. 92. volver

(6)

WENDELL L. WILLKIE. —'Un Mundo'. México, 1943, pág. 65. volver

(7)

GRINKO.—'EL Plan Quinquenal de los Soviets'. Madrid, 1931, pág. 21. volver

(8)

MOLOTOV.—Ob. cit., pág. 42. volver

(9)

YVON. — “L'U. R. S. S. telle qu'elle est.” Paris, 1938,  pág. 99. volver

(10)

V. I. LENINE  “Marx, Engels, Marxisme”. Paris, 1935, pág. 15. volver

(11)

I. LAPIDUS ET K. OSTROVITIANOV. “Precis d'economie politique. L’economie politique et la theorie de l'economie sovietique '. Paris, 1929, pág. 418. volver

(12)

Rev. HEWLETT JOHNSON. — Ob. cit. pág. 14. volver

(13)

JOSÉ, STALIN. —Ob. cit. pág. 420 volver

(14)

Citado por Molotov en pág. 18. volver

(15)

LENIN.—'La catástrofe que no amenaza y como combatirla'. En Molo­tov, pág. 20. volver

(16)

LENIN.—'sobre la labor del Consejo de Comisarios del Pueblo. Informes presentado al VIII Congreso de los soviets de toda Rusia '. volver

(17)

STALIN. —Ob. cit., pág. 588. volver

(18)

LOLA ZAHN‑GOLODETZ. 'L'economie planifie en U. R. S. S. et l‘economie dirigee Aux. Etats‑Unís'. Paris, 1937, pág. 43. volver

(19)

WALDEMAR GURIAN  “El bolchevismo”. Trad. española, Madrid, 1933, pág. 1‑95. volver

(20)

EN ZAHN-GOLODETZ, pág. 45. volver

(21)

GRINKO. —Ob. cit. pág. 50. volver

(22)

EN ZAHN-GOLODETZ, pág. 45. volver

(23)

EN ZAHN‑GOLODETZ, pág. 52. volver

(24)

EN ZAHN‑GOLODETZ, pág. 55. volver

(25)

GRINKO. —Ob. cit. pág. 38. volver

(26)

ROBERT MOSSÉ.—'L'economie collectiviste'. Paris, 1939, pág. 41. volver

(27)

GOSPLAN.—' Perspectivas de desarrollo de la economía nacional durante el periodo 1926‑27 a 1930‑1931 '. Pág. 4. volver

(28)

STALIN. — Ob. tit., pág. 443. volver

(29)

Y. MOLOTOV.—Ob. cit. pág. 24. volver

(30)

V. MOLOTOV.—Ob. cit., pág. 42. volver

(31)

V. MOLOTOV.—Ob. cit., pág. 44. volver

(32)

ROBERT MOSSE. —Ob. cit., pág. 59. volver

(33)

DICKINSON. — “Price formation in a socialist community”. En el “Econo­mica Journal”, de Junio de 1933, pág. 240. volver

(34)

JOSEPH E. DAVIES. “Misión en Moscú''. Ed. española, Buenos Aires, 1942, pág. 334. volver

(35)

Se toman como base del calculo los precios del periodo 1926‑27. volver

(36)

N. VOSNESENKI.— “Balance económico del año 1940 y plan del desarrollo de la economía nacional en la  U. R. S. S. En el año 1941”. Moscú, 1941, pág. 6 volver

(37)

V. MOLOTOV.—Ob. cit. pág. 10. volver

(38)

N.VOSNESENSKI .—Ob. cit. pág. 23. volver

(39)

V. MOLOTOV.—Ob. cit. pág. 36. volver

(40)

J. STALIN.—Ob. cit. pág. 329. volver

(41)

JOSEPH DAVIES.—Ob. cit., pág. 333 volver

(42)

Ex REV. HEWLETT JHONSONN. —Ob. cit., pág. 208. volver

(43)

JOSEPH DAVIES. —Ob. cit., pág. 267. volver