I - Los principios

(Conferencia dada en la Universidad de Chile el 16 de Octubre de 1944, por el Prof. D. Moisés Poblete Troncoso, Director del Seminario de Ciencias Económicas)

 

La guerra mundial ha gestado el más trascendental pro­ceso de transformación económico‑social de la humanidad contemporánea, proceso que equivaldría a una verdadera revolución, que habría de acelerarse en los años venideros. Los gobiernos comprendiendo la gravedad del momento, están vivamente preocupados en estudiar los complejos problemas de la postguerra, a fin de evitar el caos y la des­orientación general que se produjo terminada la guerra an­terior, con sus desastrosas consecuencias financieras, de des­ocupación, de empobrecimiento del mundo, de miseria ge­neralizada y, finalmente, de graves trastornos políticos, todo lo cual posibilito el advenimiento de regímenes enemigos de la democracia. Se trata de la estructuración de la economía de paz. Nos referiremos, ante todo, a cada una de las manifes­taciones del pensamiento mundial en el plano internacional, que determinan las orientaciones fundamentales de la política económico‑social de la postguerra.

1. En primer término debe mencionarse la Carta del Atlántico, suscrita el 14 de Agosto de 1941, por el Presidente de los Estados Unidos Mr. Franklin Délano Roosevelt, y el Primer ministro de Gran Bretaña Winston Churchill. El trascendental documento contiene tres declaraciones que se refieren a la reconstrucción económico‑social de la humanidad. La primera de ellas (La 4.a de la Carta del Atlántico) dice así se tratará de facilitar, respetando las obligaciones existentes, el goce y el acceso para todos los Estados, gran des y pequeños, victoriosos y vencidos, en igualdad de condiciones, al intercambio comercial y las materias primas que todos los países del mundo necesitan para su prosperidad económica». Es decir, se lucha en esta guerra no sólo en defensa de los conceptos fundamentales de la democracia en el piano espiritual, sino que por una efectiva democracia económica, sin la cual la democracia política no puede subsistir con éxito. La segunda declaración, en relación con nuestro tema (la 5.a de la Carta del Atlántico), se propone: «la total colaboración de todas las naciones, en el campo económico, con el objeto de asegurar para todos una elevación de las condi­ciones de trabajo y un mayor progreso económico y de seguridad social». Esta declaración reafirma el concepto de que el progre­so económico‑social es posible cuando se basa en la coopera­ción internacional. La interdependencia de los factores eco­nómicos en el estado del mundo, queda una vez más reafir­mada en el piano internacional. La colaboración de todos los pueblos en la prosecución de ideales comunes es condición no sólo deseada, sino que indispensable para asegurar un progreso económico y esta­ble. Esta colaboración internacional en el piano económico la invoca la «Carta del Atlántico» con el noble fin de asegu­rar a todos una elevación de sus condiciones de trabajo y un mayor auge económico y de seguridad social. La mencionada declaración considera el presente del grupo humano que trabaja y la seguridad de su futuro, por medio de la previsión de los riesgos sociales, que angustian la vida cuando no existen las instituciones adecuadas que atiendan a la enfermedad, invalidez, accidentes, vejez, maternidad, orfandad y desocupación. La tercera declaración de contenido social de la Carta del Atlántico (la 6.a del documento) expresa: Se espera que cuando se haya logrado destruir la tiranía nazi, se establecerá una paz que procure a todas las naciones seguridad dentro de las fronteras y que permita todos los hombres de todos los países vivir su vida libre de terrores y de la necesidad». Esta declaración, completa el concepto de la anterior, plantea concretamente el problemas de las condiciones de vida de las masas. Pueblos miserables, desnutridos, no pueden for­mar verdaderas democracias, ni pueden defender eficazmente los valores supremos de una organización que poco o nada ha hecho por ellos. La Carta del Atlántico concibe una futura democracia constructiva, dinámica, no simplemente declamatoria como son muchas de nuestras democracias latino americanas. Los de­seos y propósitos de mejorar las condiciones económico‑so­ciales de las naciones del mundo entero son nobles y precisos. No puede haber democracia, sino hay un «demos» un pueblo que merezca el nombre de tal, que goce un mínimum de bie­nestar compatible con las conquistas de la civilización y del progreso. Las declaraciones de la Carta del Atlántico permiten esperar que los sagrados derechos de los hombres y de los pueblos serán debidamente resguardados en el plano eco­nómicosocial. El Presidente Roosevelt en una declaración formulada el 9 de Abril, explicando el alcance de este trascendental documento dijo lo siguiente: Recientemente ha habido discu siones sobre la Carta del Atlántico y su aplicación a las diversas situaciones. La Carta es la expresión de los objetivos fundamentales, hacia los que, nosotros y nuestros aliados, dirigimos nuestras políticas. Declara que las naciones que la acepten no luchan por el engrandecimiento territorial o de otra especie. Echa los cimientos de los principios comunes sobre los que descansa la esperanza en la libertad, oportunidad económica, paz y seguridad, por medio de la cooperación interna­cional. No es un código de leyes en el que se habrá de encon­trar la respuesta a toda pregunta por el minucioso análisis de sus palabras y frases. Señala la dirección en que las solu­ciones deben buscarse, no da soluciones, indica el rumbo sobre el cual nos hemos embarcado y continuaremos. Ese rumbo incluye el prevenir la agresión y el establecer la seguridad mun­dial. La Carta no señala las medidas, inclusive las relativas a los estados enemigos, para alcanzar aquellos objetivos. Lo que es fundamental, son los objetivos y la resolución de alcanzarlos. El segundo acontecimiento internacional que formula principios de acción concertada en relación con la solución de los problemas económico-sociales de la postguerra ha sido la celebración de la Conferencia Internacional del Tra­bajo de Nueva York celebrada el 27 de Octubre de 1941. Entre las importantes resoluciones que se votaran, varias de las cuales se refieren directamente a la situación economi­ca‑social de la postguerra destacamos las siguientes:(0) Considerando que la Victoria de los pueblos libres en la guerra contra la agresión totalitaria es condición indispensable para el logro de los ideales de la Organización Internacional del Trabajo; «Considerando que al fin de la guerra debe seguir una acción inmediata, previamente planeada y convenida, para alimentar a los pueblos necesitados para reconstruir los países devastados, para el aprovisionamiento y transporte de las materias primas y el equipo necesario para la restauración de la actividad económica, para la reapertura de las corrien­tes comerciales, para el reajuste de los trabajadores y sus fa­milias bajo circunstancias en las cuales ellos puedan trabajar en libertad, seguridad y esperanza, para el cambio de la in­dustria ante las necesidades de la paz, para el mantenimiento del empleo y para la elevación del standard de vida en todo el mundo; «Considerando que el cumplimiento de estos propósitos requerirá la más completa colaboración entre todas las na­ciones en el campo económico»; Considerando que tal colaboración impondrá tareas de organización y administración atendiendo a las más altas ha­bilidades y a las mas generosa comprensión de las necesida­des de los pueblos; Considerando que la Organización Internacional del Trabajo, que posee la confianza de los pueblos libres a incluye, en su estructura a los representantes de los trabajadores y empleadores, es por estas razones, particularmente apta para, tomar parte en esta labor, en forma tal que pueda reducir las desinteligencias a inquietudes, y promover una paz estable y duradera; >< BR >«La Conferencia de la Organización Internacional del Tra­bajo pide al Consejo de Administración: a ) Que se transmita esta resolución sin dilación al Go­bierno de todos los Estados miembros, se llame la atención hacia el deseo de asociar a la Organización Internacional del Trabajo con las medidas panificadoras y administrativas de la reconstrucción y se pida que la Organización Internacional del Trabajo este representada en toda Conferencia de paz o de Reconstrucción después de la guerra; b ) Que se sugiera a los Gobiernos de los Estados miembros formen si no lo han hecho ya, Organismos representativos para el estudio de las necesidades sociales y económicas del mundo de la postguerra y quo tales organismos consulten a los órganos apropiados de la Organizaron Internacional del Trabajo; c ) Que se organice con sus propios miembros un pequeño Comité tripartito, instituido para estudiar y preparar las medidas de la reconstrucción y las medidas de emergencia para tratar con el paro. Este Comité estará facultada para formar una relación de expertos técnicamente calificados y estará autorizado para cooperar con los Organismos gubernamentales, intergubernamentales y privados ocupados en estudios similares, y con aquellos organismos cuyas presentes actividades en el campo económico‑social afectan las condiciones bajo las cuales se desarrollarán los programas de post-guerra; d ) Que se haga el mayor usa posible de los órganos existentes de la Organización Internacional del Trabajo tales como el Comité Internacional de Obras Publicas, el Comité Permanente de Agricultura, el Comité Permanente de Migraciones, Colonizadores, la Comisión Conjunta marítima y, de tiempo en tiempo, se hagan aquellas modificaciones en la composición de este Organismo y preparar nuevo Organismo, que pueda necesitarse para asumir las responsabilidades implicadas en esta resolución; e ) Que se oriente el programa de trabajo de la Organiza­ción Internacional del Trabajo hacia el cumplimiento de los propósitos de esta resolución; «f) Que se informe sobre el motivo de esta resolución a ]as reuniones próximas y subsiguientes de la Conferencia In­ternacional del Trabajo, de tal manera que la Organización Internacional del Trabajo se halle en posición de dar expre­sión autorizada al objetivo confiado a ella, en la reconstrucción de un mundo pacifico sobre la base de mejores Standard de trabajo, progreso económico y seguridad social.

2. Considerando o los fenómenos fisiológicos que mues­tran la insuficiencia de alimentación de los trabajadores en los diferentes países, miembros de la Organización Internacional del Trabajo. La Conferencia destaca la necesidad de promulgar donde sea necesario, con el objeto de permitir a los trabajadores satisfacer sus necesidades vitales de seres humanos que realizan sus tareas dentro del cuadro y con las exigencias impuestas por la civilización actual.

Además, estima indispensable que los países que tienen una gran extensión territorial con relación al número de sus habitantes, lleven a cabo una reforma agraria, que permita la movilización racional de sus riquezas agrícolas y pecuarias y la satisfacción equitativa de las aspiraciones obreras de una mejor justicia social» (1). 3.—En la tercera Reunión de Ministros de Relaciones Ex­teriores de las Republicas Americanas celebrada a iniciativa de la Cancillería chilena en Río de Janeiro del 15 al 28 de Enero de 1942, se aprobó una importante resolución sobre la situación económica, y social de los países americanos. Tanto estos acuerdos como los antes mencionados, cons­tituyen un conjunto histórico de recomendaciones sobre pla­nes de reconstrucción económico social del mundo de la post­-guerra. El Comité Jurídico Interamericano de la Unión Paname­ricana, formuló, tiempo después, una serie de recomendaciones preliminares sobre los problemas de postguerra, que fue ron aprobados por el Consejo de la Unión Panamericana y sometidas a los Gobiernos en cumplimiento de las Resoluciones adoptadas en Río de Janeiro. Entre las «recomendaciones preliminares» que se rela­cionan con la política económica y social, figuran dos que se refieren a nuestro tema: A. Factores económicos y B. Facto­res sociales (2). 4.—Entre las reuniones internacionales, celebradas pos­teriormente a las ya mencionadas, debemos citar muy espe­cialmente la Conferencia sobre «Alimentación y Agricultura de Hot Spring Virginia, que se reunió el 18 de Mayo de 1943, y a la que concurrieron no sólo representantes de los países americanos, sino del mundo entero. Adoptó importantes resoluciones que constituyen el pri­mer Paso hacia la obtención de la tercera libertad, es decir, a liberación de la necesidad (3). La Organización Internacional del Trabajo se expresó así de la Conferencia de Hot Spring: «La Conferencia consi­dero la aceptación por parte de los Gobiernos de una declaración formal reconociendo la obligación reciproca y de sus respectivos pueblos, de colaborar en la elevación de los Standard de vida y la creación de una organización permanece en el campo de los alimentos y la agricultura». 5.—Otra reunión internacional de gran importancia, en la que se trataron problemas relacionados con la estructura económico y social de la postguerra, ha sido la Conferencia Internacional del Trabajo que se reunió en Filadelfia el 20 de Abril de 1944, con asistencia de 44 países. Esta Conferen­cia que tuvo como punto central la «Estructuración de la economía de paz», indicó ciertos objetivos comunes y fundamen­tales en la postguerra entre los que señalaremos el que se re­fiere «a la responsabilidad que incumbe a cada país de velar porque su propia población tenga los medios de nutrición indis­pensable a su vida y salud», reiterando así su apoyo a las de­claraciones de la Conferencia de Hot Spring, a la que nos hemos referido antes. Una resolución importante de la Conferencia de Filadel­fia sobre la Declaración referente a los fines y objetivos de la Organización Internacional del Trabajo, dice así La Con ferencia reafirma los principios fundamentales sobre los cuales se basa la. organización y, particularmente que: c ) La pobreza en cualquier lugar, constituye un peligro tiara la prosperidad en todas partes; y d ) La lucha contra la necesidad debe emprenderse con in cesante energía dentro de cada nación y mediante un esfuerzo internacional, continua y concertado. Más adelante agrega: La Conferencia reconoce la solemne obligación de la O. I. T., de fomentar entre todas las Naciones del mundo, programas que permitan alcanzar:

a ) La plenitud del empleo y la elevación de los niveles de vida; y b ) La suministración de alimentos, viviendas y facilidad de recreo y cultura adecuada». Numerosas otras resoluciones de la Conferencia Internacional del Trabajo de Filadelfia, se refieren «a la seguridad de los medias económicos de subsistencia» (4). Otras resoluciones se refieren a la seguridad social.

 

Resolución referente a la política económica para la realización de objetivos sociales

En su deseo de dar recomendaciones a las Naciones Uni­das para llevar a la practica los principios de la Carta del Atlántico, de obtener empleo integral y un alto grado de producción, «esenciales para alcanzar la liberación de la miseria y para el logro de niveles de vida mas elevados, la Conferen­cia adoptó esta resolución tendiente a organizar un «medio económico y social que conduzca a una economía progresiva y de expansión».

Esta dividida en dos partes: una relativa a la política internacional y otra a la política nacional. En la primera se ofrece el apoyo de la Organización Internacional del Traba­jo a la Administración de Ayuda y Rehabilitación de las Naciones Unidas (U. N. R. R. A.), y adhiere a la declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas de Alimentación y Agricultura, celebrada en Hot Spring (E. E. U. U.), en Mayo de 1943. Confiere gran importancia a la regulación y control, por organismos adecuados, de la distribución de los articulós de consumo en el periodo de transición, considerando que este es el único medio de «garantizar la repartición equitativa de los recursos disponibles y prevenir alteracions excesivas en los precios . Insisten en la conveniencia: a) De establecer un mecanismo internacional estabilizador de los tipos de cambio y que estimule el movimiento internacional de capitales; b) De coordinar la política comercial de todos los países sobre base multilateral; y c) De regular los movimientos migratorios que «pueden desempeñar un importante papel en el desarrollo de una economía dinámica».

En el plano de la política nacional recomienda la formulación de planes para la reconversión, reconstrucción y expansión económicas rápidas y ordenadas, la retención de los sistemas de control económico creados durante la guerra todo el tiempo que ello sea necesario, la revisión de los sistemas de impuestos y la adopción de medidas para prevenir los monopolios, estimular Gas inversiones privadas, mantener un sistema flexible de precios y salarios, etc.

La aprobación de la Declaración de Filadelfia, que formula una verdadera Carta Social, que precisa las bases sociales sobre las cuales habrá de reconstruirse el mundo de la post-guerra.

6.—Poco después de celebrada la Conferencia Internacional del Trabajo de Filadelfia en Mayo de 1944, se celebró la Conferencia de Comisiones de Fomento Interamericano, en Nueva York, que aprobó numerosas resoluciones económicas.

8.—Otra reunión internacional en la que se plantearon problemas que se relacionan con la estructura económica del mundo futuro es la Conferencia de Ayuda y Rehabilitación de las Naciones Unidas y que se reunió en Atlantic City en Nueva Jersey en Junio de 1944.

9.—Finalmente nos encontramos en la Conferencia Monetaria Internacional de Bretton Woods, que se reunió en Julio de 1944, la que crea un Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y un fondo de estabilización económica.

II - Los problemas fundamentales

Fijados ya los principios en que se inspirara la reconstrucción económica social del mundo de la postguerra, cabe precisar los problemas fundamentales. A. En el plano económico. 1.—El primer problema es el de la Ayuda a los pueblos liberados y la reconstrucción de los pueblos destruidos.

           La ayuda a los pueblos liberados significa el proporcio­narles alimentos, vestuarios, habitación, atención medica, y m medicamentos. Para que se comprenda la magnitud de esta tarea diré que según un interesante estudio publicado por O. I. T., de acuer­do con las informaciones de la Cruz Roja Internacional, en Bélgica no hay harina, ni legumbres secas, ni aceite, ni margari­na, alimentos esenciales. En Francia no ha habido leche en 9 departamentos; la carne había desaparecido en otros siete de­partamentos. En Grecia el hambre en su forma más espanto­sa ha afectado a casi toda la población. En Atenas morían mas de 100 personas diariamente de inanición, el pan ha sido casi el único alimento. Las proteínas no se encuentran. En Polonia, las papas que es el único alimento de que disponía la pobla­ción, fué racionado a 71/2 kilos por persona para todo el in­vierno; la carne se podía conseguir dos veces al mes. En suma, puede decirse que el régimen alimenticio permitía un térmi­no medio de 1200 calorías en algunos países 1000 calorías, en lugar del minimum normal de 2200. El problema de la ropa es tan desastroso como el de la alimentación. El déficit de la habitación en algunas regiones causado por la destrucción crea también gravísimos problemas. 2.—El segundo grupo de problemas económicos de la postguerra esta representado por el desequilibrio mundial que va a producirse al transformarse la economía de guerra más propiamente la producción de guerra, a economía, o pro­ducción de paz. Este problema tiene un triple aspecto. Es el primero el que presenta la desmovilización de todos los ejércitos creados por las necesidades de la guerra. No menos de 30 a 35.000,000 de hombres. Es el segundo, la reintegración de otros 30.000,000 de obreros que los nazis sacaron de sus países de origen y tras­ladaron a otras regiones y en especial a Alemania para ha­cerlos trabajar como esclavos. Y es el tercero la desmovilización de unos 160.000,000 de obreros de Estados Unidos Canadá, Gran Bretaña, Rusia y países de las Naciones Uni­das, que deberán cambiar de actividad. Si se considera que en la guerra anterior sólo en los Estados Unidos se produjo una desocupación que afectó a 12.000,000 de obreros, se podrá apreciar la magnitud del problema. El problema que se presenta puede precisarse como la necesidad de mantener el ritmo de la producción para mantener la integridad del empleo». Afortunadamente el déficit que existe en el mundo en muchos artículos necesarios para la vida normal de las poblaciones. El segundo gran problema en el plan; económico se re­fiere a la necesidad de una reconstrucción monetaria mundial, indispensable para evitar una catástrofe financiera, en espe­cial en los países cuyas reservas monetarias han sido arrasa­das por el invasor. B) En el plano social son dos los grandes problemas que surgen, se precisan y preocupan especialmente a los Gobiernos. Es el primero el de atender a los diversos riesgos sociales el de enfermedad, maternidad, accidentes, invalidez, vejez, viudedad, desocupación y que puede resumirse en la expre­sión siguiente: «necesidad de mantener íntegramente la capaci­dad de trabajo». Es esto lo que se llama bajo el nombre ge­nérico de «seguridad social». Es el segundo problema, en el plano social, el de liberar a las poblaciones de la necesidad y de la miseria lo que implica elevar el nivel de vida de las poblaciones. En el plano económico la tendencia de la post‑guerra es a «organizar y orientar la producción en función de las necesida­des de vida colectiva». Esto implica la planificación de la economía o sea la estructuración de las actividades nacionales: Existe pues una revolución básica en la concepción antigua de la producción; de su total y absoluta independencia, realiza­da sólo en beneficio del dueño de la industria o del grupo de accionistas, pasa a ser orientada, y determinada por el Es­tado, cuya intervención se realiza in‑crescendo. Por otra parte, la autarquía económica, tiende a desapa­recer para dar Paso al principio de la interdependencia, que cada día se intensifica y que no hace sino seguir a la multi­plicidad de relaciones que el mundo constata en el plano es­piritual y material.

III - Medios de acción internacionales y nacionales.

A. Como organismos internacionales de acción económica-social debemos mencionar, en primer termino, las Con­ferencias internacionales especiales, a las que ya nos hemos re­ferido. Y los Organismos permanentes.

l.—Entre los Organismos permanentes ya creados, debe­mos mencionar la Organización Internacional del Trabajo, de larga y fructífera acción en el plano social especialmente.

2.—Un Organismo de reciente creación es la U. N. R. R. A. (United Nations Reconstrucción and Rehabilitation Association) Asociación de las Naciones Unidas de Reconstruc­ción y Rehabilitación, que tiene por objeto la ayuda a los pue­blos que van quedando liberados de la invasión nazi.

Hemos hablado ya de los otros organismos internaciona­les de acción económica, como el Banco Internacional para mantener el equilibrio de las monedas.

Como organismo superior permanente que actuará, en el plan de la seguridad internacional, en el campo económico y social internacional se proyecta una nueva Sociedad de Na­ciones, a la que no me referiré por ser un tema que abordará mi colega Walker Linares. En las bases generales que hasta este momento se han publicado se habla de un Consejo Eco­nómico‑Social.

B. ORGANISMOS NACIONALES. ACCIÓN NACIONAL

Para que se aprecie la amplitud de este esfuerzo, indica­remos los países de América que han elaborado programa o planes de postguerra o que tienen en preparación con un con­tenido económico‑social especifico.

En primer termino tenemos el Gobierno de los Estados Unidos, que ha sido la nación que marcha a la cabeza del mun­do en materia de organización industrial y económica, y que ha dado un ejemplo maravilloso de esfuerzo colectivo para defender a las democracias, que estuvieron amenazadas por la barbarie del nazifascismo.

El Presidente Roosevelt, la primera figura del mundo contemporáneo, acordó la creación del Consejo de Planes para la utilización de los recursos nacionales de la postguerra (National Resources Planning Board) cuyos objetivos merecen señalarse; el documento del Presidente contiene:

1.° Declaración de los derechos personales.

2.° Objetivos de los planes para la postguerra.

3.° Planes y programas

a)Planes de desmovilización;

b) Planes concernientes a las empresas privadas; c) Planes de acción para los poderes públicos; d) Planes para asegurar la «seguridad social»; e) Planes afectando los efectivos de la obra de mano; f) Planes para la política financiera y social; g) Planes para la participación de los Estados de ciu­dades y regiones; y h) Planes en el dominio internacional (5)

Tiempo después, el 10 de Marzo de 1943, el Presidente Roosevelt, dirigió un mensaje especial al Congreso sometiéndole Dos Informes del Consejo de Planes y que tienen por objeto Establecer la seguridad economica y social en la post-guerra. El primero titulado: Explotación de los recursos na­cionales (National Resources Development Report for 1943). El segundo, que trata de la seguridad del trabajo y de las me­didas de socorro

El primer informe se compone de dos partes; la primera titulada «Planes y programas para la postguerra», y la se­gunda: «Elaboración de planes en tiempo de guerra, para la guerra y la postguerra». La parte primera que contiene una serie de constataciones y recomendaciones además de docu­mentos numerosos comprende cuatro capítulos:

I.—Planes para la transición de la guerra a la paz. II.-Planes para la expansión de la economía. III.—Planes para los servicios y la seguridad. IV.—Planes de acción para los Estados, Municipa­lidades y Regiones.

La parte segunda que no esta aun lista para ser analizada, nuestra cuales son las actividades en marcha para la elaboración de los planes y la estabilización y la explotación de los recursos.

 Diremos brevemente los puntos principales de cada punto de los cuatro capítulos de la primera parte.

 I.‑Planes para el período de la transición de la guerra a la paz.

Comprende: 1.—Desmovilización de los hombres de las fuerzas armadas y de las industrias de guerra; 2.—Planes de desmovilización concernientes a las usi­nas, las maquinas y los contratos de guerra; 3.—Desmovilización de la reglamentación de la economía de tiempo de guerra.

II‑Planes para la expansión de la economía por medio de la colaboración del Gobierno y de las empresas privadas.

Comprende: 1.—Planes para la política financiera y fiscal; 2.—Planes para el mejoramiento de las condiciones materiales; 3.—Preparación durante la guerra de programas ex­tensos de instalaciones y de construcción; 4.—Planes, Legislación y organización inmediata; 5.—Medidas legislativas tendientes al establecimien­to de un programa preparado de antemano sobre trabajos públicos;

6.—Medidas de salvaguardia indispensable de las

Democracias. IIIPlanes para asegurar los servicios y la seguridad social.

Comprende: 1.—Planes para la organización de los servicios de interés publico. a ) La igualdad de acceso a la instrucción; y b) Higiene, alimentación y cuidados médicos.  2.—Planes para la garantía del empleo;  3.—Planes para asegurar la seguridad social.

IV.—Planes de acción para el Estado, las Municipalida­des y los regímenes.

Relacionado con el aspecto social de los problemas de postguerra en los Estados Unidos, merece señalarse también las declaraciones del Vice‑Presidente Mr. Henry Wallace, Presidente de la Junta de Guerra Económica; suficientemente cono­cido en los países de América por su gran espíritu democrático y su exacta comprensión de nuestros problemas.

Mr. Wallace, en una reunión de la Asociación de los Pueblos Libres celebrada en Nueva York, el 8 de Mayo de 1942, hizo una reseña de los objetivos de la revolución de los pueblos. Al entrar en la ultima etapa de esta lucha a muerte entre los pueblos libres y los pueblos tiranizados , declaró es emocionante vivificar nuestros pensamientos con respecto al método que debemos adoptar para la emancipación de los pueblos en general .

«Los pueblos, en su marcha milenaria y revolucionaria hacia la conquista de la dignidad que todo ser humano posee sostienen como doctrina las cuatro libertades anunciadas por el Presidente Roosevelt en su mensaje al Congreso, el 6 de Enero de 1941».

Estas libertades son el verdadero corazón de la revolución por la cual luchan las Naciones Unidas, las que el Presidente por lo que a los Estados Unidos se refiere, ha dicho que deben comprender:

1.—El derecho al trabajo, es decir, a ejercer una actividad ÚTIL Y CREADORA. 2.—El derecho a una remuneración equitativa, que permita satisfacer las necesidades y las comodidades de la existencia. 3.—El derecho a la alimentación, al vestido, a la habita­ción y a los cuidados médicos en condiciones adecuadas. 4.—El derecho a la seguridad, es decir, a la liberación del temor, de la vejez, de la necesidad, de la enfermedad, de la desocupación, de los accidentes. 5.—El derecho a vivir en un régimen de libre iniciativa, del que sea eliminado el trabajo forzado, la irresponsabilidad, del poder privado, lo arbitrario de los poderes públicos, así como de los monopolios no reglamentados. 6.—El derecho de ir, venir, de hablar, o de callarse, sin el espionaje de una policía secreta. 7.—El derecho de la igualdad ante la Ley. 8.—El derecho a la instrucción, orientada hacia el trabajo, del ejercicio de los derechos cívicos, del desarrollo de la personalidad y de la felicidad. 9.—El derecho al descanso, a las distracciones, a las ex­cursiones; la ocasión de gozar de la vida y de participar en el progreso de la civilización.

Estas libertades tienen como correlación—dice Mr. Wa­llace cuatro deberes; y él los explicaba en los términos siguientes:

«Tengo la convicción de que toda libertad, todo derecha, todo privilegia, tiene por precio un deber correspondiente, sin el cual aquel no puede gozarse. Los cuatro deberes de la re­volución del pueblo, tal como los concibo hoy son:

1.° El deber de producir hasta el máximo; 2.° El deber de transportar al campo de batalla con la mayor rapidez posible; 3.° El deber de luchar con todo lo que poseamos; y 4.° El deber de construir una paz justa, equitativa y du­radera. (6).

«La ciencia moderna que es un producto y una parte esen­cial de la revolución de los pueblos ha hecho que, tecnológicamente todos los pueblos del mundo tengan lo bastante para comer. Medio bromeando dije el otro día a la señora Litvinoff el objeto de esta guerra es asegurar que todo ser en el mundo tenga el privilegio de beberse un litro de leche diaria».

«La paz debe manifestarse en un nivel mejor de vida para los hombres en general, no solamente en los Estados Unidos e Inglaterra sino que la India, Rusia, China y América La­tina. . . «Algunos han hablado del siglo de la América. Yo os digo que el siglo que surgirá de esta guerra puede y debe ser el siglo de los pueblos».

«Cuando llegue el momento de celebrar la paz, los ciuda­danos de todos los países tendrán otra vez el deber supremo de sacrificar los intereses de menor alcance por los de mayor provecho para el bienestar general».

Y en términos muy parecidos, en el fondo, se expresaba el Secretario de Estado, de los Estados Unidos, Mr. Cordell Hull, el 23 de Julio de 1942, en una alocución radiodifundida. Dijo entre otras cosas que, la libertad debe comprender la libertad económica y la seguridad económica: la seguridad dada a todos igualmente de obtener por su trabajo, como hombres libres en compañía de hombres libres, los medios de existencia material y espiritual, que les permita mejorar su situación por el ejercicio de sus capacidades, de sus iniciativas, de su espíritu de empresa, y a estar garantidos contra los riesgos de la vida humana».

En el informe del Consejo de Planes de los Estados Unidos, creado por el Presidente Roosevelt, y al que nos, hemos referido antes presentados en 1942 (7), al señalar los objetivos de los planes para la postguerra dice en, el punto 4.

«Poner a todo ser humano sobre el territorio de los Es­tados Unidos en situación de realizar progresivamente las promesas de la vida americana en materia de alimentación, de habitación, de vestidos, de cuidados médicos, de instruc­ción, de trabajo, de descanso, de vida familiar, de posibilida­des de progreso, de distracciones, de libertades de base».

Se constata que una de las preocupaciones esenciales de los planes de reinstrucción de los Estados Unidos es la de ase­gurar un nivel de vida adecuado. Otro tanto se constata en los estudios realizados por eminentes economistas y profesores universitarios (8).

Canadá , se inspira en iguales principios; la Comisión de Restauración», cuyas atribuciones fueron fijadas por el Consejo de Ministros de 2 de Septiembre de 1942, y amplia dos más tarde, el 3 de Enero de 1943, realiza una labor preparatoria a la solución de los problemas de postguerra. En esta ultima fecha se crea el Comité Consultativo de Política Económica. Ambos organismos tienen una tarea que se relaciona directamente con las condiciones de vida de la población canadiense en la postguerra (9).

En Argentina, por Decreto de 3 de Julio de 1943, se creó una «Comisión Nacional de reinstrucción económica y so­cial», encargada de estudiar los problemas de postguerra, que seguramente habrá de abordar los problemas de las con­diciones de vida de la población; no se han publicado informes sobre sus trabajos (10).

En Brasil, por Decreto de 12 de Noviembre de 1943, quedo constituido el «Consejo Nacional de Política Industrial y Co­mercial», encargado de estudiar las medidas de reinstrucción de postguerra.

En Bolivia, el Consejo Nacional de Economía», creado por Decreto de 13 de Agosto de 1943, nombro una Comisión Nacional de Problemas de la Postguerra , que se ha dividido en dos subcomisiones: una de Problemas político jurídicos y sociales y la otra de Problemas económicos y financieros. Hasta este momento no se conocen los resultados de esta Comisión (11). .

En Chile, se creó por Decreto de 13 de Agosto de 1943, una Comisión Nacional de Problemas de la postguerra, que se ha dividido en dos SubComisiones: una de «Problemas políticos jurídicos y sociales» y la otra de «Problemas económi­cos y financieros». Hasta este momento no se conocen los re­sultados de esta Comisión.

En cambio, una «Comisión Agrícola de Problemas de la postguerra», emitió un interesante informe, que se refiere en muchos puntos a los problemas relacionados con el nivel de vida de la población chilena en su aspecto alimenticio.

En Cuba, se nombró en 1943 una «Comisión Nacional para el estudio de los problemas de la postguerra».(12). Dicha Co­misión publicó un interesante trabajo en el que olvida diver­sos aspectos de los problemas económicos y sociales. (13).

Colombia , crea en 1942 una Comisión encargada de es­tudiar los diversos aspectos de los planes económicos y socia­les para la postguerra.

En México, por Decreto de 1° de Marzo de 1941, se creó la «Comisión para el estudio de los problemas de postguerra», formada por los Secretarios de Hacienda, Economía, Agricul­tura, Trabajo y Previsión Social, Comunicación, Educación y Relaciones.

Por Decreto de 30 de Junio de 1942, se creó una «Comi­sión Federal de Planos Económicos», como organismo con­sultivo del Ministerio de Economía Nacional. Una de las pre­ocupaciones de dicha Comisión ha sido las condiciones de vida de la población mexicana (14).

Panamá , crea en Octubre de 1943, la Junta de Estudio de los Problemas Nacionales , encargada del estudio de los problemas económicos y sociales de postguerra, además de otras atribuciones.

El Perú, por Decreto de 15 de Marzo de 1943, creó el «Instituto de Problemas Internacionales de postguerra» entre los que figuran los de orden económico y social.

En Uruguay, el Ministro de Relaciones nombró en Julio de 1943, una «Comisión para el estudio de los problemas de postguerra». Por Decreto de 12 de Enero de 1944, se nom­bró una Comisión compuesta de 40 personas, para estudiar los problemas de índole economica y social que surgirán en el periodo de reconstrucción.

Venezuela , crea en Octubre de 1943, la Comisión para el estudio de las cuestiones de postguerra , encargada entre otras cocas, de los aspectos económicos y sociales.

Como puede constatarse, la preocupación en el plano in­ternacional y en el nacional, es general en los países de América.

Como principio directivo de la acción futura y como ob­jetivo social de la economía de la postguerra se precisa éste: «un nivel minimum de bienestar para todas las poblaciones» (15).

Notas

(0)

Relativa a las disposiciones que habrán de tomarse concernientes a los problemas que surgirán inmediatamente después de la cesación de las hostili­dades y lo que traerá consigo la obra, de la reconstrucción.Adoptadas el 4 de Noviembre de 1941 por la Conferencia convocada por la Organización Internacional del trabajo. volver

(1)

MOISÉS POBLETE TRONCOSO.—La Conferencia Internacional del Trabajo de Nueva York. Octubre‑Noviembre, 1941. volver

(2)

Recommendations intéramercaines, au sujet des plans, pour l'apres guerre. 'Revue Internationale du Travail'. Fevrier 1943. volver

(3)

'Revista Internacional del Trabajo'. Agosto 1943. 'La Conferencia de lea Naciones Unidas sobre Alimentos y Agricultura'. volver

(4)

Oficina Internacional del Trabajo. Textos adoptados por la Conferencia In­ternacional del Trabajo en su vigésima reunión. Filadelfia, 1944. Montreal, 1944. volver

(5)

“Revue Internationale du Travail”. Mars 1942. volver

(6)

  “The Washington Post”. 19 May 1942. volver

(7) “U. S. National Resources Planning Board”; Annual Report, 1942.

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(8)

GALLOWAY GEORGE, B. 'Post‑war Planning in the United State'. New York 1942. volver

(9)

'Revue Internationalle du Travail'. Decembre, 1942. 'Revue Internationale du Travail'. Mars, 1943.  'Revue Internationale du Travail'. Mars, 1944. volver

(10)

' Revue Internationale du Travail'. Decembre, 1943.

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(11)

'Revue International du Travail'. Membre, 1943. volver

(12)

'La planificación de la reconstrucción de Cuba'. Revista Internacional del Trabajo '. Agosto, 1943. volver

(13)

' Hacia un mundo mejor '. Habana, 1943. volver

(14)

'Revue International du Travail'. Mars, 1943. volver

(15)

E. RONALD WALKER. 'Un objetif de l'apres‑guerre: le niveau minimum de bien etre '. 'Revue Internationale du Travail'. Octobre. 1943. volver